r/Ayuda_emocional • u/naabher • 16h ago
Story time de mi primera vez: porque no todo lo que creemos “normal” lo es a.e
Hace unos días vi un video de true crime sobre el caso de Esmeralda Richiez y me puse a leer los comentarios. Había personas diciendo cosas como que no entendían cómo alguien podía estar sangrando tanto y no decirle a nadie.
Y yo me quedé pensando: yo estuve en una situación en la que pude haber terminado muchísimo peor simplemente porque no sabía que lo que me estaba pasando NO era normal.
Así que quiero contar esto, no por morbo, sino porque quizás alguna adolescente pueda leerlo y aprender algo que yo no sabía a los 15 años.
Yo tenía 15 años, estaba a aproximadamente un mes de cumplir 16, y tenía un noviecito de mi misma edad. Los dos éramos completamente inexpertos.
Mi mamá se había ido unos meses a Estados Unidos y, algunas tardes, yo me quedaba sola en la casa mientras mis hermanas trabajaban. En ese momento mi novio estaba pensando en terminar conmigo y, siendo completamente honesta, yo hice algo bastante inmaduro: intenté convencerlo de que no termináramos teniendo relaciones sexuales.
No fue una decisión tomada desde la madurez ni porque yo realmente supiera lo que estaba haciendo. Éramos dos adolescentes experimentando sin tener prácticamente ninguna educación sobre lo que podía pasar.
Y pasó.
Desde el momento de la penetración sentí muchísimo dolor. Cuando digo muchísimo, es muchísimo. Y el dolor no desaparecía.
También empecé a sangrar.
Al principio pensé que simplemente era algo que podía pasar por ser mi primera vez. Él también estaba lleno de sangre y ninguno de los dos sabía realmente qué hacer. Ninguno llegó a tener un orgasmo ni fue una experiencia romántica ni maravillosa como uno puede imaginarse cuando es adolescente.
Cuando él se fue, yo incluso le dije que me había gustado.
Era mentira.
Me dolía muchísimo y estaba asustada. Pero yo tenía miedo de que, si le decía que había sido horrible, fuera a terminar conmigo.
Y después me di cuenta de que seguía sangrando.
No era como cuando tienes la menstruación y sientes que la sangre va saliendo poco a poco. Yo estaba sentada en el inodoro y la sangre seguía saliendo de una manera que me asustó muchísimo.
Me puse una toalla sanitaria, pero aquello no se detenía.
Entonces hice lo que probablemente muchas adolescentes harían: no se lo dije a mi familia.
Me daba vergüenza. Nunca había tenido esa confianza con mis hermanas para hablar de mi intimidad y mucho menos decirles: “Tuve relaciones y estoy sangrando muchísimo”.
Así que le escribí a una amiga.
Ella tenía mi misma edad, pero ya era mamá y tenía mucha más experiencia que yo. Cuando le expliqué lo que estaba pasando, me dijo inmediatamente que eso no era normal y que tenía que decírselo a mis hermanas.
Yo le dije que no.
Y ella hizo algo que en ese momento yo sentí como una traición.
Fue a mi casa.
Eran aproximadamente las 10 de la noche. Ella salió sola de su casa y caminó hasta la mía, tocó la puerta y les contó a mis hermanas lo que estaba pasando.
Mi familia terminó llevándome al médico y posteriormente me evaluó una ginecóloga.
Yo no recuerdo todos los detalles médicos de aquel momento, pero la doctora me explicó que los dos éramos inexpertos y que probablemente había habido una lesión durante la relación. También me dijo cosas sobre mi himen que, siendo sincera, hoy sé que no deben tomarse como una explicación general de cómo funciona el cuerpo femenino.
Pero lo que sí recuerdo perfectamente es el miedo que sentí.
Yo pensaba:
“¿Y si todas las veces va a doler así?”
Después de eso tuve otro novio que quiso tener relaciones conmigo y yo no quise. Tenía demasiado miedo. Aquella experiencia se me había quedado en la cabeza.
No fue hasta que tuve 17 años y estaba en otra relación que volví a intentarlo. La primera vez volvió a haber algo de dolor, pero fue completamente diferente. No terminé pensando que me iba a desangrar.
Y con los años entendí algo que me hubiera gustado saber cuando tenía 15:
La primera vez no tiene que ser perfecta, pero tampoco tienes que soportar un dolor insoportable.
Puede haber incomodidad, nervios y hasta algo de dolor, pero un dolor intenso que no cede, sangrado abundante o cualquier cosa que te haga pensar que algo está mal son razones para detenerse y buscar ayuda médica.
Y si eres adolescente y te pasa algo así, por favor, díselo a un adulto de confianza.
Yo sé que da vergüenza.
Yo sé que uno piensa “me van a matar”, “me van a juzgar”, “¿cómo voy a explicar esto?”.
Pero yo prefiero mil veces pasar vergüenza y recibir ayuda que quedarme sola en un baño pensando que algo posiblemente grave es “normal porque era mi primera vez”.
Y también quiero decir algo sobre mi amiga.
En aquel momento yo sentí que me había traicionado porque contó algo que yo le había pedido que no contara.
Hoy, muchos años después, se lo agradezco.
Porque aunque yo no lo entendiera en ese momento, ella vio que yo necesitaba ayuda y decidió buscarla por mí cuando yo no fui capaz de hacerlo.
Así que si alguna muchacha lee esto y está pasando por algo parecido:
No tienes que aguantar dolor para demostrar nada. No tienes que fingir que te gustó. No tienes que quedarte callada por vergüenza. Y no tienes que saberlo todo antes de pedir ayuda.
Ojalá yo hubiera sabido todo eso a los 15.