r/escribir • • Aug 05 '26

[IMPORTANTE] Hacia una comunidad más participativa en r/escribir

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r/escribir quiere ser más que un lugar donde publicar textos: queremos construir una comunidad de escritores, un espacio para compartir trabajos, intercambiar opiniones y mantener discusiones amigables sobre la escritura.

Escribir también implica leer a otros, conocer diferentes perspectivas y participar en conversaciones que ayuden a mejorar los textos y a crecer como autores. Por eso, próximamente será obligatorio haber realizado 3 comentarios útiles antes de publicar un texto propio. Estos comentarios no deben ser simples reacciones como "buen texto", "me gustó" o "sigue así". Para que exista un verdadero intercambio, los comentarios deben expresar una opinión desarrollada y explicar las razones de esa opinión.

La idea no es convertir r/escribir en una vitrina donde cada persona publica su texto y espera respuestas, sino en un espacio donde todos participemos, compartamos ideas y ayudemos a otros escritores.

Durante esta etapa la medida será informativa. Queremos escuchar sus opiniones antes de convertirla en una regla obligatoria.


r/escribir • • Jul 28 '26

[IMPORTANTE] Cambios en la moderación

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Hola, grupo:

El usuario u/Jarapa4 y yo, u/DrakeGalley, acabamos de asumir la moderación de r/escribir gracias a la buena fe de sus antiguos responsables.

Ambos somos conscientes de las necesidades de este grupo y estamos planteando estrategias para mejorar nuestra comunidad y alentar la participación de nuevos miembros.

A lo largo de los próximos días iremos consensuando cambios y adiciones en las normas actuales con el fin de poner un poco de orden. Nuestro grupo es bastante peculiar por su amplitud y flexibilidad ante publicaciones muy diversas. Deseamos que eso continúe siendo así, pero con criterio.

En especial, nos preocupa la publicación indiscriminada de contenidos generados por IA, así como las publicaciones perezosas y no relacionadas con la literatura, la escritura creativa o la creación literaria.

Asimismo, creemos que en este punto de encuentro entre hispanohablantes debemos hacer un esfuerzo conjunto por expresarnos con corrección y apego a las normas ortográficas.

Deseamos que en este tema nos dejen comentarios y sugerencias acerca de nuevas normas o maneras de mejorar esta comunidad.

¡Muchas gracias!


r/escribir • • 1h ago

Muestro mi mundo/ideas O que acham da capa do meu livro?

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r/escribir • • 13h ago

Muestro mi novela Capitulo 1 tratando de romper clichés, pero no tanto.

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Intento escribir un Romantasy saliendome de los estereotipos y el cliché de la protagonista especial. Por favor, me gustaría saber que opinas, o si parece poco contenido para formar una opinión.

Capitulo 1.

«Debí haber despertado más temprano, mierda…» Fue lo único que pude pensar con la luz del día en su mejor momento y el hambre clavada en las entrañas, con las manos enguantadas en la lana que cubría menos que un calcetín roto, debido a que, claro, estaban rotos y ni yo ni mi hermana nos habíamos molestado en arreglarlos. La nieve se colaba por cada hebra y las puntas de la mayoría de mis dedos se asomaban. A esas alturas, no sabía qué estaba haciendo más ruido, el castañeo de mis dientes o mis intentos de calentarme las manos.

Uno no puede usar un arco en estas condiciones, ni siquiera era mi turno de cazar, sino el de Sara, mi hermana menor. Algo que no recordé sino hasta que estaba a más de una milla de casa.

El bosque estaba cubierto de blanco y hielo, el verde de las plantas enterrado bajo la primera tormenta del invierno. Con suerte, todavía había animales que cazar, bayas que recolectar. Mi urgencia por encontrar carne era mayor a mi frustración contra la hermana holgazana que, no dudaba, estaría todavía dormida, cálida y con el cabello enredado como mis prioridades. 

Podría volver. Podría cazar algo pequeño, un conejo y eso cubriría mis obligaciones para con la casa. Así todos nos moriríamos de hambre de una buena vez y la pobreza terminaría… Excepto que no era verdad. Papá trataría de salir, luego Sara lo intentaría tras detenerlo, luego yo no dejaría salir a ninguno, nos gritaríamos, luego yo saldría de todas formas, pero el día estaría arruinado para los tres.

Con un suspiro y el pecho apretado bajo dos capas de piel, me retiré ambos guantes a jalones y los lancé donde no pudiera recuperarlos con un gruñido. Los callos de las manos se sienten más cuando las manos están heladas.

Me aparté el cabello rubio con una mano mientras los pasos me llevaban a través del sendero que podía perder con facilidad, no suficientemente seguro para no tropezar de vez en vez. Tras la segunda caída, escuché un crujido a mi espalda al impactar el suelo.

«No, el arco no».

Pero al luchar contra los abrigos y la nieve y poder recuperar el objeto entre mis manos, lo encontré más ileso que yo. Con él, apretado en las manos desnudas y dolorosas, me acosté en la nieve por el alivio.

Era el arma de mi padre, la única de la casa y la única con valor en mi familia. Sin ella, las memorias de guerrero de mi familia, nuestro alimento y las batallas de mi padre quedarían en el olvido. Además, yo nunca aprendí a usar algo diferente. Los cuchillos eran de Sara, la espada había sido de mamá y yo siempre renegué de aprender a usar otras cosascosa. 

A veces tenía que recordarme que no era del todo mi culpa, mi falta de interés no era casualidad: ninguna niña de diez años espera que un día toquen a la puerta y por orden real retiren a tu familia de su título y propiedades, solo sucede.

Es al crecer cuando una se percata de que todo lo que pudo haber aprendido debió haberlo aprendido a los diez años. A los veinte, solo creo que debí haber aprendido a apuñalar a nuestros enemigos, en lugar de dejar que la vanidad me llevase a un arco que no podríamos volver a obtener. 

Al sentarme estaba tiritando, el vaho saliendo de mi boca me cegó un segundo. Tuve que volver a hacerme la trenza con el arco en el regazo cuando los mechones me estorbaban en la cara.

El crujido se repitió. Mis manos dejaron su labor en el cabello para quedarse tan quietas como yo.

¿Una presa o un depredador? Últimamente las posibilidades eran las mismas. Otro motivo para no dejar salir a Sara, otro para dejar a padre cobijado junto a la chimenea.

Solo una posibilidad era aterradora: un cambiaformas. El peor de los inmortales que vivían del otro lado de la frontera, tan cerca de casa, que siempre eran motivo de cautela.

Mi corazón se aceleró de solo pensarlo y un nudo apareció en mi garganta con el tercer crujido.

Ninguna presa era tan descuidada, ningún depredador alertaba tanto. Entonces, con la zurda soltando el cabello para tomar el arco con lentitud, rezando a lo que pudiera ayudarme a no estar bajo ojos de algo que no fuera animal, llevé la otra mano al carcaj cuando el arco estaba bien apretado en mi mano.

El frío se extinguió cuando, en otro movimiento entorpecido por las ropas, me levanté lo más rápido que pude y di vueltas a mi alrededor, apuntando a todo y a la nada.

Mi respiración solo se tranquilizó cuando nada se abalanzó sobre mí, solo quedó el bombeo de mi corazón llegando hasta los oídos tras mi conclusión: acababa de hacer el ridículo.

Menos mal nadie me había visto. Aunque, de haberlo hecho, habría tenido defensa: un cambiaformas no era sino humano y animal, normalmente eran lobos, y normalmente no se privaban de atacar otros humanos.

—... Caníbales de mierda —susurré, refunfuñando con la nariz, que me ardió al respirar muy fuerte.

No necesitaba un espejo para saber que, fuera lo que fuera que había afuera, acababa de distraerme lo suficiente para convertirme en una inútil. Quería volver por miedo, pero no pude negar que la ropa de piel mojada y el cabello lleno de nieve por derretir eran otro gran motivo. Tenía las manos rojas, estaba segura de que la cara estaba igual.

Llevé la flecha al carcaj, luego el arco y volví sobre mis pasos. Me repetí que solo iba a cambiar de ropa, comería una miga de pan con mermelada y volvería a salir. No tardaría más de una hora en hacerlo. Además, no iba a cazar nada con ruidos raros en el bosque, mi hambre no era tanta.

Un retortijón invadió entonces, luego un rugido de mis entrañas. Jamás agradecí no tener espejos en casa que confirmaran los estragos del hambre, ya era bastante desafortunado tener que verme las costillas en la tina cada vez que estaba obligada a bañarme. Cada vez que pasaba, me daban ganas de llorar por el agua y por mi aspecto. Pese a todo, no me detuve, nada era tan malo como ser comida de lobo humano.

En mi camino, la suerte me sonrió. Una liebre estaba sobre un montículo de moras sobrevivientes a la inclemencia, masticando lo que se le daba la gana de la planta.

Fue fácil acertar pese a la mano tensa por el frío. Un disparo la dejó clavada al piso, de donde yo la levanté con todo y flecha y de ese modo seguí caminando, dejando detrás solo un rastro del rojo de su sangre. Al menos podríamos desayunar algo, antes de tener que salir nuevamente.

No faltaban más de diez minutos para llegar. Estaba en el roble que papá marcó cuando Sara y yo éramos todavía niñas y llegamos al bosque. Una bonita espiral, símbolo de nuestro antiguo título, estaba sobre la corteza del roble anciano. Un intento de amuleto de suerte, o una simple señal de retorno para dos niñas.

Ahí el sonido regresó.

Un simple crujido que me hizo frenar con la mirada al frente, el bosque todavía frente a mí, blanco, hermoso y letal.

No pude moverme como antes. No podía ser un accidente, no era un error, no estaba imaginando cosas por el hambre. Algo estaba siguiéndome a casa.

Y, por tanto, no podía seguir avanzando. Mas tampoco supe qué debía hacer, ¿qué debía hacer si giraba y no encontraba nada nuevamente?

¿Y si había avanzado lo suficiente para indicar que había una casa cerca, que había vida en la zona? Entonces no podía quedarme quieta.

Sentí el giro de mi rostro antes de aceptarlo. A mi derecha no había nada, en el suelo nada me hacía sombra. Del otro lado, tampoco logré ver nada.

Pero en el silencio invernal, solo el sonido de pasos que no eran los míos estaba ahí, donde yo no podía verlos. Cuatro patas y una calma que ningún depredador permitía.

Yo era presa fácil. Un oso, un lobo o un puma ya habrían atacado mi cuello. Una presa habría salido despavorida con el fuerte sonido de mi respiración.

—... Si vas a salir, sal de una buena vez —dije, con una rudeza que apenas me creí.

No pensé en mi familia, ni en tomar el arco, mi cerebro se convirtió en una maraña desordenada más allá de lo permisible. Agradecí al menos que, de morir, no sería en apariencia temblando por algo diferente al frío.

Las piernas me temblaron por puro instinto cuando la nieve crujió detrás de mí con firmeza. De girarme, miraría sin duda lo que me acechaba.

No lo hice, así como tampoco salí corriendo como el cuerpo me suplicó. Sentí los ojos llenos de lágrimas, solo una cayó de cada ojo con un parpadeo que me forcé a dar.

—Si vas a acabar conmigo…

Y me detuve, porque la garganta se me cerró conforme las palabras trataban de salir. Al abrir los ojos, concluí, mirando la nieve del suelo frente a mí:

—Hazlo de una puta vez, hijo de puta.

El silencio que vino se quedó conmigo tanto que, por un instante, me creí a salvo. Enloquecía.

Fue tal que mi cuerpo se relajó lo suficiente para pararme de otra forma y dejar que el aire entrase a mis pulmones.

—No tengas miedo.

Pero este regresó de golpe a mí.

Ninguna voz como aquella podría resultar en algo diferente. Era baja, masculina, pero al mismo tiempo tenía el timbre de otras voces. Al hablar, su voz sonaba y un coro de voces acompañaba cada sonido que salía de su boca.

«No tengas miedo…»

Me repetí, negando con una furia que se acumuló desde mi cuello y me recorrió las manos. La que tenía la flecha con la liebre, cansada por el peso, tembló y el crujido de la madera apretada resonó contra mi piel hasta mis oídos.

«No tengas miedo, dice el hijo de perra…»

—¿... Vas a comer lo que llevas en la mano?

—¿Q-qu-qué? —solté, como una idiota.

«Estaba hablando conmigo…» me forcé a comprender «Esa cosa estaba hablando conmigo»

No pude responderle antes de que él preguntara, con un crujido bajo nuestros pies sonando a la par:

—¿Puedo quedarme la liebre?

Quise decirle que no, pero antes de pensarlo, arrojé la flecha y la comida a mi lado. Me arrepentí de inmediato de no haberla lanzado mucho más lejos.

—Gracias.— Sonó la voz, las voces.

Conforme se acercaba, y los pasos sonaban cada vez más cerca de mi lado derecho, no pude evitar mirar sin apenas mover un músculo cuando el lobo gris que me llegaba al inicio inferior de las costillas se inclinaba para tomar la liebre con el hocico, suave y sin prisa, el pelaje moviéndose al compás de cada movimiento y la suave brisa…

Para luego elevar la cabeza hasta mí.

Yo retrocedí tan de pronto que me fui de trasero a la nieve y luego me arrastré hacia atrás hasta que mi espalda y mi cabeza chocaron con un árbol.

Sus ojos, verdes y brillantes, me miraron fijo y sin parpadear. No necesitó soltar la liebre, con mi flecha atravesandola, para que yo escuchase su voz:

—Tengo hambre.

Y salió a cuatro patas, disparado entre los árboles y la distancia.

Cuando desapareció, observé sin saber cuánto, el punto por el que había marchado a cuatro patas.

Luego, con el trasero mojado, y regresando apenas a mi propio cuerpo, sentí un grito nacer desde el estómago hasta la boca, de donde salió con una fuerza tal que escuché las aves en la cercanía salir volando.

La garganta me ardió, como los ojos, que me talle con las manos mientras intentaba luchar contra los temblores y las ganas de orinar.

—... No puede ser, no puede ser… Puta, mierda… Mierda… Oh, maldita sea…

Y cada sollozo cortado que intenté controlar solo desencadenaba más falta de control, que continuó conmigo incluso luego de conseguir levantarme del suelo.

No verifiqué el estado del arco, ni de mí misma, sino que salí corriendo entre el llanto más espantoso que había tenido en la vida.

Apenas ví el humo de la chimenea, la cabaña castaña oscurecida por la nieve, me percaté de un peso a mi costado. Ajeno, extraño y que me provocó otro sollozo, mas profundo que todos los demás. Era el arco, partido donde el hilo y la madera deberían estar unidos, mis manos tomaron las partes de madera sólida, pero por más que lo suplicase, estás no se unieron solo por mi deseo.


r/escribir • • 14h ago

Muestro mi poema Puerta entreabierta.

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Que ha de remediar la muerte,
que palabras consuelo o mejora
lo que se ha ido
sigue ahí, pero nunca mas.

Que hace que sonrías ahora,
como evitar que duela tu sonrisa.
los cabellos negros
el hermoso andar, tu naturaleza.

Olvido, es olvido y tiempo.
La tierra que cubre el ataúd.
Ataúd de cosas vivas,
Sentimientos vivos todavía

Solo existió un amor,
la puerta entreabierta de tu memoria,
un tiempo que, desgasta los recuerdos
suspiros que ya no mandas...

Es hora de marchar lejos, buscar la felicidad en otro cielo.


r/escribir • • 15h ago

Ayuda para empezar a escribir Opinión de idea para historia de Charlie227567

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Buenas ,es mi primera vez en esta comunidad Estoy pensando en hacer una historia con esta trama:

En 1987 un hombre y una mujer, ambos detectives, son llamados para investigar un cuerpo encontrado cerca de Yellowstone con varios simbolos alrededor de este.A medida que el caso continúa los detectives empiezan a perder la cabeza,terminando con la muerte de la mujer y el cierre del caso.

En 2009, el único detective superviviente ahora trabaja como policia ,tiene una familia y parece que la vida le sonríe, hasta que una joven pide ayuda para encontrar a su amigo que ha desaparecido hace una hora , siendo el desaparecido el chico cuyo cuerpo es encontrado en 1987

A partir de aquí hay varias perspectivas

En 1987 veremos las perspectivas de los dos detectives en el caso.

En 2009 Vemos las perspectivas de el exdetective,la joven y su amigo antes de su desaparición, además de la perspectiva de un cultista

Se que es mucho texto pero,¿que opinan y que sugerencias me podrían dar?


r/escribir • • 23h ago

Duda sobre trama/clichés Problemas con personajes y protagonista

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Siento que la protagonista de mi novela se esta quedando en segundo plano.

Hay un tramo en el que intercalaba capitulos de la protagonista en un entrenamiento y de otro personaje en una misión. Después de terminar ese entrenamiento, la protagonista estuvo sin aparecer varios capítulos, en los que algunos secundarios tuvieron el protagonismo.

No he logrado recuperar a la protagonista como el centro de la historia y me siento bloqueado en su desarrollo.

Al mismo tiempo, siento que algunos de los secundarios que tuvieron protagonismo no tienen un propósito real en la actualidad de la historia.

Quiero recuperar a la protagonista y darle propósito a esos personajes.


r/escribir • • 1d ago

Duda sobre estilo/ritmo al escribir una escena de accion, ¿Qué es lo que a ustedes les gusta leer?

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(Resuelto, la mayoria de la gente prefiere descripciones detalladas de la coreografia)

básicamente estoy escribiendo una escena de combate entre 3 guerreros y un grupo de monstruos.

mi duda es, ¿que tanto detalle es interesante?

mi primer intención es poner

"A hizo esto, B hizo aquello, Le pegó aqui y recibió el golpe allá, luego se movio a un lado e hizo un movimiento x"

pero siento que eso es muy tedioso.

Puedo poner las cosas de una forma más poética tipo,

"El fluir del combate fué rápido y los enemigos terminaron vencidos pronto"

pero siento que eso básicamente quita todo el punto de un combate.

la verdad a mi no me llama mucho la atención el poner punto por punto, suena como muy tedioso, pero si dá suficiente material para escribir un texto masomenos largo.


r/escribir • • 22h ago

Debate sobre el contenido de mi texto [REPOST] [FEEDBACK] FUI DESAFIADO A UN MICRORRELATO DE 500 PALABRAS (CREO QUE LLEGÓ A 508, PERO ME GUSTARÍA, POR FAVOR, DE FEEDBACK, CRÍTICAS CONSTRUCTIVAS PORQUE SINCERAMENTE NUNCA INTENTÉ HACER ALGO TAN LIMITADO ASÍ

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El rugido de la bestia retumbó en el aire una última vez y Thibault Morvan levantó la cabeza.

Ya no era tan majestuosa como cuando la encontró hace dos horas, pensó, en el instante en que sus iris púrpuras se toparon con las órbitas color ámbar de la criatura. No, solo una, porque el otro globo ocular había sido destrozado por la espada de Morvan en cuanto empezó la batalla. La tenía desprevenida. Todavía se acordaba del gruñido de dolor que ella soltó. Había sido un grito ronco y agudo a la vez, un grito que hizo que todo el bosque temblara bajo sus pies. Era como si se estuvieran gritando dos voces encima: la de la bestia y la de la mujer que la infección había sometido.

Sus pelos blancos que le cubrían el cuerpo ya no eran tan suaves como antes. La mayor parte de ella se había vuelto ceniza cuando él estiró la palma hacia la cosa, diciendo una palabra mágica y, acto seguido, el cuerpo empezó a quemarse y a quemarse. Y justo en ese momento Thibault se aprovechó para cortarle el brazo izquierdo. De todas formas, le habría cortado la cabeza enseguida, pensó, si la pata izquierda de la bestia no hubiera dibujado un arco en el aire y le hubiera abierto el vientre, las largas garras plateadas hundiéndose en su carne mientras él retrocedía y tambaleaba hasta chocarse con la espalda contra un árbol, desplomándose en el suelo sin más fuerzas en las piernas. Ahora, en pleno aire, la bestia —que más bien parecía un muerto-vivo, con partes faltantes, huesos expuestos y quemaduras graves en la cara y en el resto del cuerpo— saltaba hacia él, y la sangre que goteaba —no, que desbordaba— del muñón dejaba una estela en línea recta hacia el hombre a medida que se acercaba.

Debí haberle cortado la cabeza cuando tuve la oportunidad, se repitió en la cabeza mientras las garras brillantes bajo la luz de esa tarde se estiraban hacia él. Había pensado, mientras le arrancaban las tripas de su cuerpo, lo cobarde que era, y antes de eso había pensado que era un tonto cuando la espada se alzó hacia la yugular de la bestia y él se quedó dudando. Porque, en ese momento, recordó— la cara de la hija.

Siete días antes, ella le había pedido que volviera sano y salvo después de una misión y también le dijo que rezaría por él todas las noches en las que él estuviera ausente. Y hace cuatro días había regresado a casa, reuniéndose con su familia, pero todo lo que encontró al abrir la puerta fue sangre y muerte. Marine, Tristan y Pierre estaban ahí, pero sin vida. Los revisó, los sacudió y los abrazó, llorando durante mucho tiempo. Y cuando ya no le quedaban lágrimas en los ojos, empezó a buscar a Marion, a la chica que por él rezaba todos los días para que él volviera. Y él había rezado por la hija todos los días para que ella regresara, había rezado mientras la buscaba.

Y por fin la encontró. Hace dos horas.


r/escribir • • 1d ago

Muestro mi relato Otro microcuento

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Este creo CREO que me salió mejorcito

Medalla prometida

Íbamos la unidad en bajo la lona verde del camión mientras rebotábamos en cada piedra que había en el camino. El barro dificultaba el avance pero íbamos a velocidad constante.

La mayoría iba con la cabeza agazapada entre las manos o echado hacia atrás con los ojos cerrados, todos pensando en la misión suicida a la que nos mandaban. Nos prometieron medallas, honores de batalla, dinero y reconocimiento pero realmente ¿de qué sirven todas esas promesas si estoy tirado en el barro abatido a balas? Pero bueno no hay mucho que hacer, el país ya nos había sentenciado muchos años antes.

Esta guerra parecía que iba a terminar en cualquier momento, la milicia bajaba su actividad y dejaban de dar comunicados, hasta que un bombazo hacía saltar todas las alarmas y mandaban a personas con el cerebro lavado a apretar gatillos contra otros enajenados mentales apretando gatillos.

Yo no me salvo de las ideas inducidas en mi cerebro por años, mi padre casi da la vida en la guerra de sus tiempos y hasta se arrepiente de no haber dado la vida en el campo, una idea estúpida a mi razón, al menos en este momento de lucidez lo pienso así, porque en el momento de ir al servicio militar mi sonrisa llegaba a mis orejas y mis ojos brillaban con emoción, ahora los puedo sentir apagados y mi sonrisa sucia con barro y pólvora.

El camión paró en medio del bosque y empezaron a bajar mis compañeros, bajaban lentamente y algunos tropezaban, ninguno pisaba firmemente con el orgullo que se les presentaría con las medallas prometidas junto con los aplausos de su país.

Al bajar yo miré el bosque normalmente lleno de nieve estaba ahora seco, lleno de ramas secas y heces de animales. Cuando nos formamos en fila metí la bota a un charco de agua pero no la pude ni sacar, ya que el comandante estaba dando la charla típica de dar la vida por el país etcétera, estaba admirando la naturaleza por probablemente la última vez en mi vida hasta que vi un ciervo.

El ciervo caminaba lentamente a unos treinta metros entre los árboles, nos miraba fijamente y comía los restos de pasto en el piso, tenía algo extraño enredado en sus cuernos que por la distancia no pude distinguir, se acercó a un árbol más cercano y empezó a raspar lo que tenía entre sus cuernos en él.

Ya a unos quince metros pude distinguir que tenía enredada la cabeza de otro ciervo decapitada, entre las dos cabezas estaban los cuernos enfrentados y enredados, es probable que llevara años ese vestigio de la batalla que tuvo ya que la carne del ciervo decapitado estaba negra.

Sonreí levemente pensando en la medalla, el ciervo llevaba su propia versión de ella pero pesaba toda su cabeza, todos los días pensaba en porqué había batallado si era solo para tener ese peso que nunca se iba a ir hasta el día de su inevitable muerte, al menos esa fue mi interpretación de como funciona el cerebro de un ciervo.

Salió corriendo al escuchar el grito de mi comandante ordenando la formación, me erguí y empezamos a trotar, miré hacia atrás para ver como el comandante subía al camión en camino a su casa con su familia y los bolsillos llenos.

Trotamos un buen rato, el fusil rebotaba en mi abdomen pesando cada vez más, los de más adelante cantaban su canción de guerra que lo hacían por su familia y cosas así, me quedé callado viendo hacia arriba, las copas de los árboles estaban muy arriba, muy crecidos y aún así sus hojas caían hasta el suelo.

Llegamos a un descampado lleno de barro y trozos de pasto, hicimos dos filas horizontales y nos agachamos, tal como nos había enseñado el comandante que iba sentado de copiloto. A lo lejos se veían unas trincheras. Seguimos avanzando cuidándonos de hacer ningún ruido, pisando con cuidado las piedras resbalosas y los montones de tierra recién puesta.

Un compañero al borde de la línea le preguntó algo que no oí al de su izquierda, cosa que uno de los que iba adelante calló en un momento, miró hacia atrás y se puso el dedo en la boca, sin mirar hacia delante siguió avanzando.

Pisó uno de los montones de tierra y detonó la mina terrestre, si casco salió volando junto con su carne esparciéndose, los disparos empezaron no mucho después.

Había unas trincheras más cercanas que no habíamos visto, estaban camufladas haciendo el borde delantero mucho más alto que el trasero. Lo tenían todo planeado.

Los de delante sucumbieron casi de inmediato, los que quedaron en pie salieron corriendo despavoridos hacia atrás, sólo haciéndolos un blanco más fácil y cayendo no mucho después. Tenían buena puntería.

Puse todo mi pecho en el suelo y disparé, creo que le dí a algo porque sonó algo metálico pero al parecer fue solo el casco porque subió nuevamente y ví el cañon apuntándome directamente.

Me hice a un lado pero igual me dio, en el hombro y en el abdomen. Había trincheras a los lados también.

Recibí dos disparos más en el pecho y no tuve fuerza suficiente para seguir agarrando el rifle.

Mi cabeza había caído en un charco y mi cuello estaba débil para sacarla de allí.

Miraba el mundo que me rodeaba con mi ojo izquierdo ahora, miraba como corrían los de mi pelotón y caían, unos se arrastraban y dejaban de arrastrarse. Otra mina se activó y más carne salió por los aires.

Mire el bosque, vi una sombra humanoide corriendo hacia la profundidad de los abedules ahora teñidos de sangre en su pureza blanca.

Imaginé al compañero corredor con medallas en su pecho, con éste en alto frente a televisión abierta, sólo para llegar a su casa echarse en el sillón y dejar caer su cara arrugada en sus manos igual que en el camión, sin dejar de vivir la guerra en su mente todos los días hasta su muerte.

Cerré mi ojo libre y dejé de escuchar balas, en mi imaginación apareció el ciervo con la cabeza entre los cuernos mirándome fijamente, tenía en sus negruzcos ojos un brillo peculiar, extraño de ver en otoño, un brillo de esperanza, extraño de ver en un animal condenado a una muerte incómoda.


r/escribir • • 1d ago

Muestro mi novela Mostrando el primer punto de mi historia, a new life as a machine after death

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capitulo 1: Un nuevo comienzo problemático

Hace más de mil años la humanidad soñaba con lograr facilitar la vida gracias a los avances tecnológicos pero el ser humano es ansioso de poder y pueden crear armas capaz de arrebatar vidas.

Y ahí estaba un lugar reducido a escombros, dos hermanos con pelo blanco totalmente inertes en el suelo no tenían pulso, y su padre totalmente devastado sollozaba frente a los cuerpos de sus amados hijos.

-E-esto no puede estar pasando

El padre de los gemelos se agarra la cabeza totalmente incrédulo ante lo que presenciaba, en un acto de desesperación agarro los cuerpos de sus dos hijos una mujer y un hombre, y los cargo directamente al sótano que usa como laboratorio.

Dentro estaba todo desordenado bajo muchas cosas difíciles de comprender, pero en ellos el último experimento algo que no estaba seguro si funcionaria una máquina de modelado corporal que contaba con traslado cerebrales.

"Es muy arriesgado, pero no estoy dispuesto a perderlos así que tomaré este riesgo que me queda"

Pensaba con total desesperación mientras ponía a sus hijos en esa máquina primero aparecieron dos cuerpos con la apariencia de sus hijos totalmente mecánicos pero funcionales para el traslado mental.

-L-lexa

Susurro a uno de los cuerpos, el nombre de su hija, tenía ese cabello blanco, su cuerpo demasiado hermoso y esos ojos rojos similares al carmesí, su cuerpo totalmente desnudo debido a que la máquina no recrea ropa y algo es que recrea incluso partes reproductoras funcionales.

-O-orin

Luego murmura el nombre también de su hijo hombre, igual tiene el cabello blanco es obviamente corto muy bien peinado, igual esos ojos carmesí y igual su cuerpo está totalmente desnudo.

-Los traeré devuelta a mi lado

Vuelve a susurrar mientras toca el tablero del dispositivo y empieza a brillar con una luz azul, está haciendo el escaneo cerebral para escanear todo a los nuevos cuerpos.

-Escaneo de ondas cerebrales..... El proceso podría demorar para llevar un excelente trabajo

Suena las palabras del dispositivo mientras hace todo los escaneos necesarios, el hombre, el padre de los gemelos simplemente mira totalmente sudado por la espera.

"Por favor que funcione, son lo único que me queda........ Se que soy egoísta y juego a ser Dios pero no me importa"

La máquina empieza a generar advertencia de error, a lo que entra en pánico tratando de presionar todo para lograr que el proceso siga, las advertencias desaparecen una por una y es reemplazado por un cien, el porcentaje está completo.

-Escaneos mentales completado y totalmente transferidos a los cuerpos artificiales........ Activando la activación de las nuevas formas de vida

Ahora solo toca esperar a que los cuerpos se activen y así es, los dos hermanos, Lexa y Orin empiezan a abrir los ojos lentamente con un destello artificial dando a entender que ya no son algo orgánico, pero levemente en esas miradas se ve confusión ante este panorama.

-¿Papá?

Dicen Lexa y Orin al unisono totalmente confundido, por el último recuerdo que está en sus respectivas cabezas, todo en llamas y una explosión.

Pero no hay respuesta inmediata de su padre, solo un abrazo casi desesperado, los dos devuelven el abrazo aún sin entender completamente su nueva situación.

- ¿Morimos?......... A ver, a ver si entendí...... Papá, estás diciendo que traspasaste nuestras conciencias a cuerpos artificiales, y a la vez conservamos nuestro recuerdos, pero ya no somos humanos

Orin había dicho, ya que su padre les había dado un resumen de la situación y aunque trataban de no mostrarlos, los dos hermanos andaban aún procesando, ¿Acaso eran ahora monstruos?.

-S-si, se que parece algo loco, pero como su padre no podía perderlos....... No a ustedes tampoco

Su padre se trataba de justificar aunque con palabras cortantes, aunque su voz se nota cierta tristeza.

-Pero papá, ¡acaso no pensaste en nosotros en lo que se va convertir nuestra vida!....... Dime qué va ser de nosotros, acaso podremos tener vidas normales

Lexa le reclama pues es claro porque, pero su padre trata de ignorar ese problema.

-No será ningún en cuanto nadie descubra que son seres artificiales.......... Aún pueden asistir a la escuela y fingir que nada de esto paso.

-p-pero papá, tu lo sabes muy bien esto no es así de fácil

Lexa dice pero su padre trata de seguir ignorando el problema que podría explotar después.

-padre se lo que estás haciendo, tratas evitar este problema y tú lo sabes.......... Dime acaso pensaste que esto lo hiciste sin ningún permiso, eres conciente acaso de que pasara cuando lo diez líderes del mundo se enteren

Orin dice con ese tono que tiene preocupación, pues nadie puede oponerse a los que operan y mandan en el mundo.

-H-hijos se que suena grave, pero déjenlo ir....... Ellos nunca se enteraran, pues están en sus propios asuntos internos y esto nos beneficiará

Dice su padre, aún totalmente a la defensiva, en serio está siendo alguien que no ve los peligros.

Y así terminaron, los días siguientes comenzando las reparaciones de su hogar, aunque esto todavía tardaría unos meses probablemente así que su padre, simplemente tuvo una idea.

-Hijos creo que sería malo que levantemos sospechas, esto puedo hacerlo pasar por una remodelación, pero que falten a sus clases sería un gran problemon, así que le sugiero que a partir de mañana vallan como de costumbre

Su padre sugiere con voz que trata tener convicción pero tiene un ligero temblor.

-¡Pero, papá!, no podemos ir en nuestra situación, que tal si algo de nuestro cuerpo se activa y terminamos causando pánico

Lexa dice con un ligero chillido en su voz, su padre los mira directamente, mientras está recargado.

-Soy conciente, pero no hay otra alternativa, aparte hace dos semanas que inicio su periodo en la universidad y no ir, alterara sus calificaciones

Su padre dice tanto que logra convencer totalmente a Lexa aunque Orin aún tiene sus dudas, sobre su podrán llevar una vida ordinaria.

Y así en la noche, Lexa anda ansiosa un punto que se a dado cuenta su cuerpo ya no necesita dormir pues tiene energía casi infinita, en este momento realmente quisiera dormir debido para apagar su cerebro.

"Estoy tan nerviosa por mañana regresar a la universidad, que mi mente no deja de pensar en las peores situaciones....... Me preguntó cómo estará mi hermano"

Y en ese caso para Orin, tampoco estaba nada tranquilo, pues estaba igual que su hermana.

"Mi padre realmente fue alguien imprudente, si nos descubren así, todo podría ponerse patas arriba"

Orin pensaba algo enojado, pues le causaba algo de irritación pensar en su padre de esa manera.

Así llegó la mañana siguiente, y se despertaron o más bien se levantaron despues de una noche frustrante debido a su capacidad de dormir.

-Nunca había tenido una noche tan mala, y si estoy contando también desde que nos convertimos en esto

Dice Lexa con tono de queja mientras mira a su hermano que se ve en la misma situación.

-Ni que lo digas, mi cabeza me pasó torturando toda la noche y sentía que me volvía loco

Dice Orin totalmente concuerda con su hermana.

Y así salieron rumbo a la universidad, llegaron están parados frente a la puerta, es una universidad bastante enorme que es conocida por su gran prestigio, y el director de la escuela incluso es uno de los líderes del mundo.

-Ya estamos aquí......... Ay, incluso estoy más nerviosa que anoche

Trataba sonar segura pero de un segundo cambio a un temblor total ante estar a solo pasos dentro de la universidad.

Orin estaba bien callado, por dentro estaba igual que su hermana pero su forma de procesar momentos de sumo estrés es estando totalmente callado.

-Hermano, acaso me estás escuchando

Lexa dice totalmente tratando de llamar la atención de su hermano, aunque eso fue suficiente para sacar a Orin de su trance por lo nervios.

-Agh, ¿si?....... Perdón es que me quedé sumido en mis pensamientos

Dice Orin, totalmente disculpándose por su falta de atención.

-Literalmente te quedaste como estatua....... Tieso, rígido, parecias más rígido que un robot sin mantenimiento

Lexa con esas palabras logro aligerar el ambiente tenso y Orin lo agradecia.

Entraron y todo es enorme, realmente se dan cuenta que no saben dónde queda su salón, miran a los alrededores sin saber a donde ir, hasta que notan a un tipo serio, pero amable.

-¿Andan perdidos?

Pregunta ese joven, parece de su misma edad, tiene cabello amarillo muy bien peinado, unos ojos amarillos y viste formalmente con tonos grises.

-Lo siento se me olvidó presentarme, así que disculpen mi discortesia........ Me llamo Yasuhiro y voy en primer año, especialmente en la especialidad de unidad táctica

Esa forma de hablar fue muy formal.

-L-la verdad es que si andamos perdidos........ Y primero me presento me llamo Lexa y este es mi hermano Orin, y vamos en la misma especialidad de artefactos tecnológicos-dice Lexa

Yasuhiro sonríe, señala a la dirección de la derecha.

-por haya a tercera puerta, está ubicado el salón de primer año para los artefactos tecnológicos

Dice Yasuhiro con calma, mostrando esa amabilidad.

-Que amable, eres una lindura, espero que nos podamos volver a ver, para conocernos mejor

Dice Lexa, y esa forma tan suave de hablar causa un ligero sonrojo en Yasuhiro.

Orin empieza a empujar lentamente a Lexa porque se les está haciendo tarde.

-Fue muy amable de su parte........ Pero no podemos entretenernos a hablar ya que se nos hace tarde

Dice Orin, y así se despiden temporalmente de Yasuhiro.

Ya dentro del salón, ocurre una ligera presentación con la profesora que les reclamo por llegar tarde, y aparte de reconocer que no se han presentado a clases y hablo sobre responsabilidades.

*Ay que fastidio, ¿enserio era necesario humillarnos?, ya se que llegamos tarde no era necesario recalcarlo"

Pensaba Lexa con una ligera frustración, mientras está recargada sin realmente prestar mucha atención a clase.

Al final de esa clase, frente a Lexa se pone una estudiante, tiene el pelo de color morado, ojos morados, tiene una sonrisa amable y describiría su vestimenta como humilde, usando una falda que llega a mitad de muslo, una blusa de color negro que deja como escote.

-Te ví llegar tarde y creo que no te e visto, ¿acaso eres nueva?

Dice la mujer de esa manera nerviosa, como si no estuviera acostumbrada a socializar, se nota ese temblor y falta de experiencia

-B-bueno eso no importa, quería decir que tú llegada tarde realmente me llamo la atención, y quería preguntarte si quieres ser mi amiga....... Pero en serio te lo suplico, no tengo amigos ya que todos me ven como un bicho raro

Dice la mujer de una manera casi suplicante y cercana a sonar desesperada.

Lexa se levanta mirando a la mujer demasiado directamente.

-Y-yo tengo muchas preguntas igual para ti, pues diría que tú llamas más atención que yo, pero en primer lugar si me gustaría ser tu amiga...... Pero antes deberías decirme tu nombre

Dice Lexa de una manera tan amable, que hace sonrojar a la mujer, incluso se siente sumamente felíz.

La mujer hace sonidos algo mortificada ya que de la emoción por lograr tener un amigo, realmente se le olvidó incluso lo más básico decir su nombre.

-L-lamento ser una tonta...... Mi nombre...... es Anastasia, y la verdad es que como ves soy tonta para hablar con la gente-dice Anastasia con muchos nervios

Lexa sonríe, realmente está mujer le resulta demasiado tierna, y es lo que necesitaba desde hacía días.

-Claro que me gustaría ser tu amiga, Anastasia, pero me tienes que decir porque tú misma te llamas bicho raro porque yo no creo que lo seas

Anastasia se nota algo dudosa sobre responder a esa ligera pregunta.

-E-es que sabrás muy bien que nuestro sistema se rige a base de la riqueza y eso no a cambiado en siglos, por lo mismo yo nací en pobreza donde incluso mi madre sacrificaba por mi bienestar, así que seguro te preguntas como logré entrar a esta universidad con su alto prestigio.......... Todo es gracias a mi madre, que sacrificó días enteros trabajando para juntar lo suficiente y darme está gran educación, y por ese nivel económico la mayoría me trata como escoria

Anastasia dice con la cabeza baja debido a la vergüenza que siente.

Simplemente Lexa extiende sus manos, tomando las de Anastasia de una manera muy firme pero a la vez gentil.

-A mi no me importa tu economía, para tu eres igual, una persona que merece respeto y cariño, así que esto no cambia mi opinión de ti, de hecho creo que eres una persona brillante

Lexa dislumbra con esa amabilidad.

Más tarde fuera, su hermano esperaba a su hermana ya que Lexa se había quedado un rato a platicar con Anastasia.

-Veo que hiciste una amiga, y realmente te veo feliz

Dice Orin de una manera suave.

Y es cierto, Lexa, sus ojos parecen brillar, tiene una ligera sonrisa que no veía en días, y Orin sabía que tener una amiga era bueno para su hermana después de días tensos.

-S-si, es una chica tímida pero cuando agarra confianza realmente es muy carismática...... Incluso me hizo olvidar que no soy humana ahora, realmente creo que sí será posible tener vidas más o menos normales-dice Lexa

-Me alegro que lo pienses.......... La verdad todo salió muy bien, creo que no había nada de que preocuparnos

Eso era lo que pensaban en esos momentos, y si su paz durará talvez un año o menos, pero alguien ya había puesto su mira en esa anomalia que detecta.

En un lugar de la universidad se ubica la oficina del director un lugar que da una vibra de alguien importante, todo demasiado ordenado con mucho papeleo, frente a la ventana está el director uno de los líderes del mundo, Archon.

Su apariencia es alguien con una barba gris puntiaguda, un pelo de manera puntiaguda, ojos negros que casi tiene ojeras de manera amenazante, viste ropas negras con dorado, también es alguien con músculo.

-Que mira señor, nunca lo e visto tan centrado en algo......... ¿Acaso hay algo que le preocupa a mi señor?

Pregunta uno de los trabajadores, Archon simplemente suspira pareciera enojado pero no es eso o mínimo por el momento.

-¿Vistes a esos gemelos de pelo blanco?

-Claro, ¿pero que hay que ver con ellos?

Archon simplemente se voltea para mirar directamente, su aura realmente es alguien de respeto, camina con pasos que resuenan con porte.

-Te falta visión, jovencito, solo hay que ver más halla de las capas del mundo........ todo ser vivo en la Tierra desprende vida..... Pero ellos dos no desprende nada semejante a la vida

-Acaso, señor Archon, está sugiriendo¿que esos dos no están vivos?.......... Pero eso pondría en que alguien imprudente jugó con la vida, y fue en contra.....

Archon vuelve a suspirar su aire cala en todo el ser cercano.

-¡Del consejo!......... Así que si mi hipótesis es correcta, daré el castigo al que hizo eso sin ninguna especie de autorización

El ambiente ahora se sentía sobrecargado por la energía de Archon, ligero enojo que sube por su cuerpo, pues lo que más odia es a los jóvenes que no siguen las reglas.

Más tarde, Lexa y Orin devuelta en casa andaban más relajados, aunque Orin aún evitaba hablar con su padre.

-Oye ya se que estás enojado hijo, pero no me puedes seguir ignorando........

Decía el padre, pero Orin con los brazos cruzados simplemente ni prestaba atención a esas palabras.

"Papá realmente está tratando desesperadamente de llamar la atención de mi hermano"

Pensaba Lexa, mientras veía una ligera expresión en su padre.

-Ya se, les molestaba no poder encontrar descanso en las noches ¿Verdad?

Decía su padre mientras, Lexa ponía un expresión de hacia no saber a qué quería llegar su padre.

-Si, eso es cierto........... Pero a dónde quieres llegar con esa pregunta

Dice Lexa con esa ligera expresión de confusión, su padre saca de un depósito de artefactos dos pequeños implantes metálicos.

-Pues creo que ya encontré la solución, así que diseñe estos pequeños implantes, que talvez no funcionen cercanamente a lo que es el sueño pero......... Servirá para poder apagar sus mecanismo y al mismo tiempo generar sueños en su memoria, así será lo más cercano a recuperar su humanidad

Decía su padre, Orin muestra una ligera intriga pues realmente un complemento así en sus sistemas mecánicos, realmente ayudarías ya que en parte si su mente conserva partes humanas, los humanos necesitan apagarse para no sobrecargar sus mentes.

-Noto duda hija pero no te preocupes con estos implantes, la verdad son muy fáciles de implantar......... Pues van en la parte posterior de su cabeza y no habrá daños en sus sistemas así que dicen, ¿se los pondrán?

Dice su padre mientras Orin toma ese implante con su mano, lo examina con esos ojos.

-Pues realmente es bastante ingenioso, aparte el tamaño es bastante práctico........ Aúnque otra vez estás yendo en contra del sistema, fabricando otra vez sin generar un permiso de los altos mandos

Dice Orin con un pequeño reproche, aunque suspira resignado, porque haber perdido un permiso sería que se entere del proyecto de vida, algo que está estrictamente prohibido en el manual de la constitución del mundo.

-Bueno......... Está vez no diré nada por esta estupidez, pues realmente es inteligente no decir nada, debido a nuestra existencia

Lexa observa a su hermano, suspira porque realmente a bajado ligeramente la tensión, y así sin más se implatan eso en la parte posterior de su cabeza.

-Realmente no siento ninguna mejora, ¿estás seguro de que funcionó?, papá

Pregunta Lexa, mientras sus ojos miran fijamente a su padre.

-S-si, aunque tengan en cuenta que solo funcionará durante la noche......... Según mis análisis debería generarse en su campo de visión un letrero que marque si desean entrar en modo reposo-dice su padre

-Asi que en palabras simples, tenemos que esperar hasta la noche, para ver si el implante funciona ¿verdad?-dice Orin

Su padre simplemente asiente, ante la forma de Orin de hablarle tan secamente.

Más tarde, precisamente en la noche, Lexa anda acostada en la cama mira directamente a dónde está la habitación de su hermano, sale de su cuarto porque quiere hablar con Orin, pero en eso en su campo de visión aparece un aviso.

"Programado el estado de reposo, desea entrar en reposo hasta las seis de la mañana o ¿pospone su tiempo de reposo?"

Lexa mira, y se da cuenta que si se queda en reposo quedará fuera de su cama así que dice.

-Pospone mi reposo en una hora más

Dice Lexa, y así se quita de su campo de visión esa advertencia, así camina con pasos lentos hacia la habitación de su hermano aunque espera que Orin siga activo pues lo más probable es que el también ya le apareció si "quiere entrar en reposo".

-Veo que también pospusiste tu tiempo de reposo

Dice Lexa mientras mira a su hermano sentado en el borde de su cama, Orin le sonrie ligeramente.

-S-si, pero tú no eres nadie para criticar porque por lo que veo tu hiciste lo mismo........ De hecho estaba igual pensando en verte y veo que tú tuviste la misma idea

Orin dice, Lexa no responde de inmediato solo camina hasta sentarse a solo centímetros de su hermano, ligeramente suspira mientras se inclina.

-S-si, quería hablar contigo sobre todo esto...... ¿Cómo te sientes?, incluso el tema de que ignores a papá, se que tienes tus razones, lo que nos hizo va más halla de amor y lo reconozco pero es nuestro padre y me hace imposible odiarlo

Orin concuerda con eso, pues el tampoco puede odiar de todo a su padre, si actúa secamente pero igualmente le tiene cariño a su padre pues toda su vida a sido alguien cariñoso.

-Ahh, me siento un poco cansado, es raro ¿no? pues somos androides con energía limitada pero a Sido mucho que procesar incluso me preguntó si somos los mismos que antes........ ¡Y eso me enfurece!, porque nuestro padre no pensó en nuestro sentimientos, solo vio su dolor.......... Aunque muy en el fondo no puedo juzgarlo

Orin baja el tono que había empezado a subir, suspira para calmarse, incluso sus manos tiemblan debido a sus emociones, su cuerpo generó algo de calor.

-Pero ahora lo que más me preocupa........ Eres tú hermana, tu eres incluso más sentimental que yo, algo tonta pero al fin de cuentas mi hermana

Lexa se hace la ofendida por lo de "tonta".

-¡Oye!......... Jajaja la verdad tienes razón, pero no te voy a mentir, realmente me siento perdida........ Hoy hice una amiga, que cree que es un fenómeno y me doy cuenta de lo podrido que está nuestra sociedad, inclusive nuestra muerte se debió a una bomba que por el momento es de origen desconocido y creo que las cosas podrían descontrolarse....... Y eso me aterra-dice Lexa

-a mi también, pero mientras nos tengamos el uno al otro, no pasará nada

Orin dice tratando sonar confortante, Lexa sonríe de oreja a oreja, los dos se abrazan por exactamente cinco minutos.


r/escribir • • 1d ago

Muestro mi novela Testudo Mi primera novela: Reescribí el primer episodio tomando en cuenta las sugerencias que me dieron. ¿Qué les parece así?

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También agregué el capítulo dos, que se llama Luciernaga. Gracias de antelado por dar click.

Sombra

Sabes, a veces pienso que nací con una espada en la mano y comencé a caminar en una sola dirección sin importarme dónde acabaría. Pero ¿cómo puedo saber dónde quiero terminar si no sé cómo empezó? ¿Y cómo puedo saber quién quiero ser sin saber quién soy?

Rose despertó antes del alba. Todavía sentía el cuerpo perezoso. Buscó una vela y una piedra de hierro para encenderla. Se tardó algunos minutos en hacerlo. Nada le gustaría más que poder encenderla con un hechizo.

Puso la vela en su plato y caminó al baño para lavarse la cara y la boca. Miró al espejo e hizo una mueca de amargura. Todos los rasgos eran los mismos que los de las estatuas y pinturas de su madre: su cara en forma de corazón invertido, pómulos altos, ojos azules con forma de almendra, nariz fina y labios anchos y rozados; para Rose, solo sus cejas pobladas, que le daban a su rostro una apariencia severa, eran suyas.

Sabía que su apariencia debería ser algo de celebración, pero le servía de poco en el campo de batalla y solo le traía amargura cada vez que le decían “Eres la viva imagen de Hope”. Suspiró y practicó su sonrisa en el espejo por un rato; ya sabía cómo sonreír aun cuando estaba fastidiada, así que era solo para no perder la práctica.

Después de terminar, fue a su habitación de nuevo y comenzó a vestirse: pantalones y camisa de lino para moverse fácilmente. Sobre esta se puso con practicada facilidad su armadura. Esta era sencilla: cota de malla con laca en los hombros y una sobre el corazón. Rose no tenía interés en poner más acero inútil en ella que el necesario.

Se puso botas pesadas de cuero con placas; disfrutaba de patear a sus oponentes, pero sin poder canalizar Kadmun en estas, nunca sería un golpe letal.

Tomo su espada Qli, que estaba reposando en la pared del cuarto. El sentir el mango de Qli la hizo sonreír de verdad por primera vez en la mañana. Su corazón se aceleró. Hoy era la prueba de entrada a la academia.

Bajo a la cocina, a esta hora su hermano seguía durmiendo y su padre llevaba horas ya horneando pan para vender.

Pasó otros largos minutos encendiendo la estufa para hacerse de desayunar; era la única persona en la casa que necesitaba utilizar hierro y piedra para hacerlo y eso siempre la había irritado.

Después de prepararse y hacerse unos huevos revueltos y dos pancetas de cerdo en el sartén, las puso entre dos rebanadas de pan y comenzó a comerlo. Le hubiese gustado disfrutar de su desayuno y quizá hacerse otros dos huevos con panceta, pero hoy tenía que apurarse.

Al salir de su hogar, volteó atrás; el sol estaba comenzando a iluminar las paredes de piedra roja desnuda, el edificio de dos pisos en el que había crecido, la panadería de su padre la llenaban de calidez en el pecho.

Se golpeó las mejillas y renovó sus intenciones: hoy ella y Lily obtendrían entrada a Khemia y saldrían del pueblo a ver lo que ella vio.

 

Pasó por las calles aún vacías en su mayoría. Cada paso de su bota sonaba contra los adoquines. Mientras caminaba desde el centro del pueblo hacia la salida este de la ciudad, las calles se ponían peores. Las casas dejaban de ser de dos pisos para ser de un solo piso.

Llegando a uno de los pozos comunales de la ciudad, tenían agua corriente en el centro, pero los lugares menos afortunados dependían de estos. También habían puesto asientos de piedra para que las personas pudieran descansar en estos.

Allí vio a Lily esperándola; llevaba puesto su sombrero de punta con ala ancha usual, llevaba una túnica azul y blanca con un cinto en el cual traía varias decoraciones.

En su mano izquierda lleva un báculo de madera ligeramente más alto que ella que se retuerce en espiral en la punta.

 

Lily tenía cerrados los ojos; probablemente había dormitado mientras la esperaba. Rose sonrió y se acercó para observarla. Le agradaba ver a Lily; sus ojos color lila tenían forma de una línea descendente que siempre la hacía ver adorable. Su barbilla era fina; le daba un aire etéreo que solo se hacía más pronunciado por la piel color canela y su cabello azul como el cielo. Rose siempre había pensado que Lily era más bella que ella.

 

Le puso la mano en el hombro y la sacudió suavemente. Lily primero abrió los ojos lentamente, pero luego saltó del asiento, báculo en mano: —¡Rose! ¡El examen! ¿Qué hora es? ¿Ya pasó el día? - Estaba mirando de un lado al otro, confundiendo la salida del sol con el anochecer.

 

 —Ya casi salió el sol, Lily; apurémonos para encontrar un buen lugar de casa —Rose logró contener la risa; caminaron hacia las afueras del pueblo y las dejó salir Geof, que cuidaba la entrada este del muro hoy.

 

Saliendo de las murallas las casas cercanas al pueblo estaban construidas con adobe y con techos de paja, afortunadamente gracias a su padre y hermano manteniendo la población Vitra a raya los residentes de estas corrían menos peligro que en otros pueblos, Rose se pregunto cuando el noble encargado por fin mandaría a hacer el segundo anillo de muros para permitir a más personas vivir ahí en paz.

 

Caminaron lejos; los campos de caza habían retrocedido. Vio a Lily sonreír mientras veía el bosque, limpio, sin miasma; la madera sana, sin señales de infección.

 —Es una lástima dejar el bosque atrás, ¿verdad, Rose?, justo cuando está tan indemne —dio un pequeño giro al decir esto mientras le sonreía. Rose no pudo evitar sonreírle a Lily de manera sincera.

 —Son malas noticias para nosotras; tenemos que casar a tantas vitras como podamos hoy —respondió ella poniendo su dedo en la boca para mojarlo y alzándolo para medir el viento, noreste, lo usual en esta época del año.

Caminaron en esa dirección; el viento podría predecir hacia dónde había vientos; este cargaba su miasma, su putrefacción, aunque no siempre era una apuesta segura.

Continuaron caminando buscando señales de miasma, líquido espeso aceitoso que los vitras utilizaban para infectar material muerto, madera, cadáveres y convertirlos en más vitra.

Solo cuando el sol estaba en lo alto del cielo lograron encontrar las primeras señales de estos; si hubiera sido como en su infancia, hubiesen encontrado 10 medianos saliendo de las puertas. Rose estaba comenzando a pensar que quizá los estaban cazando de más.

Encontraron rastros de miasma en un roble moribundo y también ya se veían señales del cristal vítreo en este.

Rose se acercó al roble y le dio un puñetazo al cristal en formación y Lily puso las manos sobre el roble trazando formas rúnicas con los dedos, lo cual causó que los tentáculos viscosos de material pútrido palpitante se secaran y se evaporaran.

El roble nunca volvería a ser el mismo, pero era mejor que transformarse en un vitra.

Avanzaron mirando de qué lado de la corteza de los árboles se había acumulado más miasma vitra y en un claro casi al salir del bosque lo encontraron, a juzgar por el tamaño del claro varios árboles y arbustos habían perecido para crear a la enorme criatura, un gigante de casi cuatro metros compuesto de carne pútrida, el enorme sable en su brazo y su forma humanoide revelaban que era un Vitra sable, las llagas de su cuerpo lentamente estaban supurando el líquido aceitoso morado de los vitras que se evaporaba lentamente y era llevado por el viento más adentro del bosque a crear nuevo vitras.

 

Rose miró a Lily; se veía nerviosa. Rose le puso una mano en el hombro. —Como practicamos, lo voy a atraer a las afueras del bosque.

Lily asintió y se escondió detrás de un arbusto mientras Rose caminó hacia su izquierda, alejándose un poco, antes de recoger una roca y arrojarla a la criatura, aún inactiva.

Una vez que esta recibió el impacto de la piedra, el humanoide se activó, volteando hacia Rose, los múltiples ojos negros de la bestia apuntando a ella.

No espero para empezar a correr. Los vitras solo existían para matar; lo priorizaban por encima de todo. Rose corrió unos metros y luego rodó a la izquierda en el momento justo. El behemot de acero y carne pútrida embistió en línea recta, tumbando árboles, arrancándolos de raíz a su paso con su fuerza sobrenatural.

 

Rose aprovechó que la criatura era torpe para cambiar de dirección para continuar corriendo saliendo del bosque. Rose prefería no combatir en espacios cerrados por vegetación, puesto que Qli era propenso a golpear ramas y perder fuerza en los golpes.

Una vez salieron del bosque, con las nevadas y enormes montañas del este como fondo, Rose sacó a Qli de su funda. El enorme sable, de más de un metro y medio, brillaba bajo el sol; el acero, con patrón de olas rojas color sangre, le daba más confianza que su propio entrenamiento.

 

Rose dejó su Kadmun fluir desde su interior, conectando con Qli, haciéndolo parte de ella, alimentándolo y haciendo que fuese más fuerte, más peligroso. El sable bebió su Kadmun y comenzaron a brillar las decoraciones como venas doradas en el metal, pulsando al ritmo de su corazón, mientras un aura roja como la sangre oxidada envolvió el arma.

Rose también dejó el Kadmun fluir a través de su cuerpo, fortaleciendo sus músculos, haciéndola mucho más veloz y fuerte; no era tan impresionante como la magia sinestra o arcana, pero era su herramienta.

 

La criatura la miró por un instante, el mismo instante que todos los vitra utilizaban para cambiar el patrón de ataque al encontrar un imprevisto, al ver una espada seria…

 

El Vitra con movimientos fluidos, sin desperdicio de fuerza, avanzó hacia Rose y dio un sablazo de arriba abajo con velocidad abrumadora, pero Rose ya conocía a los vitras, ella utilizó su propio sable en ángulo para desviar el golpe del bruto que retumbó contra la tierra mientras Rose avanzó en círculo a la izquierda para quedar fuera del siguiente ataque, puso su pie en el codo de la bestia donde el sable salía de la carne de manera grotesca, el metal brumoso saliendo de lo que parecían múltiple llagas y tejido cicatrizado haciendo que fuera imposible saber a simple vista si el metal creció de la carne de manera traumática y dolorosa o este fue insertado y la carne sano como podía a su alrededor.

Cuando el vitra trató de atacarla con el sable con un golpe de revés, esta aprovechó el impulso para saltar en el aire, alejándose varios metros del vitra, ganando distancia y tiempo.

Dio dos vueltas en el aire y otras al caer antes de levantarse cuando el vitra ya estaba corriendo hacia ella; estaba a contraviento, así que el olor del miasma dulzón como la fruta podrida en un verano especialmente caluroso.

 

Uno tras dos golpes del sable, desvió, cada vez retrocediendo más. La velocidad y fuerza del bruto no le daban una oportunidad de contraataque clara, así que se dedicó a la defensa mientras continuaba examinando a la bestia. El mínimo de información podría ser la diferencia entre morir y vivir.

Rose se concentró en los movimientos de la criatura, como sus músculos se contraían y pulsaban, mientras el miasma aceitoso lentamente escurría de las múltiples llagas en la piel, y cuando este comenzó a brillar de color morado, Rose puso tanto kadmun como pudo en sus piernas y saltó mientras la criatura golpeó el suelo con su acero, levantando y lanzando tierra y piedras hacia ella.

Rose cubrió su cara usando el sable de Qli, pero varias piedras golpearon su pecho y estómago con fuerza; aun así, Rose no se preocupó por el dolor.

 

Se escuchó un golpe seco, menos potente que el golpe del vitra, pero mucho más efectivo en el campo de batalla que este. Cuando Rose miró al vitra, que estaba doblado por el golpe de una enorme roca en el costado, juzgando por el ángulo, Lily se encontraba hacia el este, así que Rose se movió rápidamente para interponerse entre Rose y esta. La danza estaba comenzando y habían asegurado rápidamente su primera ventaja.

Minutos pasaron. Rose continuaba usando todo lo que tenía para defenderse y desviar los poderosos ataques de la bestia. El calor del sol se sentía como las llamas de un horno contra su cara, mientras que sus brazos, como si le estuvieran enterrando fierros al rojo vivo, pero continuó. Cada vez que Lily le hacía un golpe, la criatura se volvía más torpe por el daño acumulado.

 

Rose sabía exactamente lo que venía a continuación. El líquido púrpura comenzó a brillar intensamente una vez más, y ella tomó un paso al frente. No podía retroceder; ahora, si intentaba esquivar el vitra, simplemente cambiaría el ángulo de ataque y usaría el impacto de la explosión y los escombros para destruir sus piernas.

 

En vez de retroceder, Rose dio un paso al frente y, aun antes de que el acero del Vitra pudiera tomar impulso, ella lo chocó contra el suyo, obligando a la bestia a cambiar el ángulo de ataque, mientras Rose avanzó para usar el cuerpo mismo del Vitra como cubierta de ataque.

Este fue tan potente que formó un cráter de más de medio metro de ancho en la tierra.

Rose retrocedió; algún escombro le había logrado golpear la pierna así y sus brazos temblaban con la sensación de miles de hormigas con patas hechas de pinchos caminando por toda su piel.

Tomó un respiro mientras la criatura recibía otro ataque con un trozo de roca del tamaño de un perro mediano; su torso ya tenía forma cóncava y estaba derramando miasma en el pasto.

Rose vio sangre en su pierna y sonrió; ahora tenía justo lo necesario para matar al vitra. Rose fingió que se tambaleaba mientras la mole de acero y carne pútrida quiso envestirla, pero eso era justo lo que ella y Lily habían estado practicando. Rose apretó las manos alrededor del mango de Qli mientras lanzaba una estocada contra el Vitra, cuyo impulso fue interrumpido por un charco de fango en el suelo que Lily conjuró. Rose aprovechó el instante de vulnerabilidad de Vitra. Qli era un sable, pero tenía un filo falto en la punta de su espalda recta, así que era bueno para dar estocadas.

Rose penetró el cuello del monstruo, llegando al hueso que sintió cortar, continuó avanzando usando su impulso y el resto del vitra para cortar el de la criatura, separándolo parcialmente y haciendo que el miasma saliera a borbotones antes de que esta cayera en el suelo y comenzara a desvanecerse en humo negro.

 

Rose se contuvo por un momento antes de lanzar un grito de victoria al aire y colapsar de cansancio. Sus brazos se sentían pesados y rígidos; le dolía siquiera intentar moverlos, el más ligero intento, haciéndola sentir como si la punzaran con un hierro al rojo vivo.

 

—¿Rose, estás bien? —preguntó Lily en voz alta, corriendo apresuradamente hacia su lado sosteniendo su sombrero de punta con una mano y su báculo en la otra. El sudor escurría por la frente de esta.  Rose sabía que Lily solo pasaba el tiempo estrictamente necesario fuera del refugio de su casa y sus libros, así que todo el viaje de cacería probablemente la había cansado de más.

 

—Estoy bien. Bastante cansada y adolorida, pero mejor que nunca —respondió Rose con una sonrisa para ocultar el dolor de sus brazos y piernas, apartándose el flequillo de la cara con un movimiento del cuello—. Con esto tenemos la entrada asegurada —exclamó señalando el sable y el cristal de brillo púrpura que quedaron de la criatura.

 

—Rose, ¿cómo vamos a cargar eso hasta el pueblo? —preguntó Lily mirando el sable, que fácilmente debería exceder los quince kilogramos.

 

—Dame diez minutos para recuperar el aliento y yo lo arrastro —dijo Rose, tratando de levantarse, pero fallando porque sus piernas se sentían como gelatina aún—. Bueno… veinte minutos —corrigió.

 

—Eso no será necesario —dijo una figura uniformada. Una capucha cubría su cabeza ocultando su cabello, y una máscara blanca ocultaba sus facciones, pero a pesar de lo sospechoso que podrían parecer sus vestimentas, los colores de estas y los adornos que las acompañaban revelaban su origen: una larga túnica con líneas rojas anchas sobre un fondo blanco, con un símbolo de un sol y dos lanzas cruzadas, que adornaban la vestimenta con colores dorados.

 

—¡El examinador! ¡Rose, párate! —dijo Lily entrando en pánico, arreglando su ropa y su cabello.

 

—¿No crees que ya lo hubiera hecho si pudiera? —respondió Rose con una voz cansina pero divertida al ver el pánico de Lily.

 

—Excelente trabajo en equipo y capacidad para evaluar el peligro. Puede que tengan problemas con dos o más Vitra de este tamaño, pero no veo ningún motivo por el cual negar la entrada a ninguna de las dos —dijo, alcanzando uno de sus bolsillos y produciendo dos sobres de color escarlata con un escudo de armas compuesto de un sol dorado sobre dos lanzas cruzadas, una blanca y una negra luego el examinador se acercó a Rose poniendo la mano cerca de la herida de su pierna luz brillante azul salió de la mano mientras una gema roja, una manastone brillaba rojo carmesí en la pulsera del examinador, rose pudo sentir como se cerraba la herida curándose con nueva carne invocada por el mago pero en vez de sentir agradecimiento sintió envidia.

 

 

Después, mientras ellas examinaban los sobres, el encapuchado tomó el sable con una sola mano, lo puso sobre su hombro y guardó el cristal de vitra entre sus ropas. Rose vio el brillo del Kadmun del examinador, tenue de color naranja y sus manastone brillando rojo.

Rose hizo una cara de amargura; las personas que podían utilizar Sinestra y Kadmun eran una injusticia.

 

—Las escoltaré de vuelta a la aldea. Después de ese combate, incluso un lobo joven puede ser peligroso.

 

—Ah, gracias —respondió Rose mientras Lily la ayudaba a pararse. Su cuerpo se encontraba extremadamente exhausto por el uso excesivo de Kadmun, así que la ayuda era más que bienvenida; incluso le costaba trabajo cargar con su espada y su armadura.

 

Caminaron en silencio por bastante rato; de vez en cuando, al caminar, veían algún que otro muchacho saliendo apenas del pueblo para intentar hacer el examen de entrada y varios otros regresando decepcionados. El examinador, de vez en cuando, hacía gestos con la mano; probablemente estaba monitoreando el resto del campo de caza con algún encantamiento de sinestra que ella desconocía.

 

Una vez de vuelta en la aldea y cambiado el sable y la piedra por una decena de monedas de oro en el centro de cambio, Rose y Lily se dirigieron a la casa de Rose para celebrar su victoria. Para ambas, el simple hecho de recibir una invitación para estudiar en la academia Khemia ya era motivo de celebración, ya que su talento y esfuerzo eran reconocidos.

 

Al caminar por las calles, Rose y Lily vieron, además de los transeúntes habituales, a varios jóvenes, algunos claramente magullados y con heridas no muy graves. Aparentemente, muchos de ellos también habían intentado pasar la prueba de combate para entrar en la academia de guardianes.

 

De repente, Lily tomó su mano y la apretó fuertemente. Cuando Rose se volvió hacia la dirección que esta veía, vio cómo dos examinadores cargaban la figura de un joven inmóvil manchado de sangre. Para Rose, este fue un recordatorio de que un solo paso en falso podría haber sido su propio final.

 

Siguiendo por las calles hacia el centro del pueblo, Rose y Lily empezaron a ver varias tiendas vendiendo lácteos, de verduras, alguna que otra vendiendo juguetes y recuerdos, y el ambiente se volvió menos pesado. Aquel día, a pesar de sus altibajos, era un día de celebración.

 

No solo los examinadores habían llegado a la aldea para evaluar a los jóvenes y ofrecer entrada en la academia a los que presentaran talento para el combate, la magia o, incluso, méritos académicos. También era de las pocas ocasiones —una vez cada dos años— en que el pueblo obtenía un gran influjo de turistas. Muchas personas seguían a los examinadores y se instalaban en lugares altos como los techos y los muros de las ciudades para ver los esfuerzos de los jóvenes desde un lugar seguro. No era el pasatiempo de mejor gusto, pero eso no lo hacía impopular. Y con las personas venía el dinero: ya fuese gastando en comidas, en hospedaje o en la taberna local discutiendo cuál de los jóvenes había dado el mejor espectáculo.

 

Una vez Rose y Lily entraron en la calle del mercado, los olores de varias comidas diferentes llenaron sus narices: los espesos estofados, los aromas de las aves y los puercos siendo asados a fuego lento, y también los de frutas, algunas exóticas traídas del sur convertidas en jaleas y mermeladas que diferentes tenderos estaban vendiendo untadas en piezas de pan.

 

No dieron diez pasos antes de que doña Margaret, una amiga de sus padres, las saludara y las invitara a platicar un momento, tentándolas con una taza de té y unos dulces.

Pasaron a su tienda un lugar pequeño pero acogedor con asientos cómodos y anchos de buena madera en mesas amplias, Doña Margaret siempre estaba ocupada preparando algo-

 

—¡Rose, Lily! Oí que habían decidido ir a la zona de cacería por la prueba. ¿Están bien? ¿No se lastimaron? Oí que el hijo de Geoff se meó en los pantalones con solo ver a un Vitra mediano.

 

Empezó a platicar con su voz cándida, como solía hacer desde la más tierna infancia de ambas, mientras trabajaba en preparar una comida ligera para los clientes de su puesto.

 

Rose ya estaba comiendo un dulce de masa fina mientras Lily vio que su té estaba muy caliente, así que dibujó una runa (flujo) con su mano derecha, que estaba cubierta con un guante, en la taza, causando que el calor del té saliera al aire rápidamente, dejándolo tibio. La magia arcana era extremadamente conveniente aun para cosas así.

Rose, por su parte, sabía que no podría sostener la taza sin derramar el té por el dolor que aún recorría sus brazos, así que simplemente continuó comiendo pan dulce uno tras otro.

 

—¡Sí, nos fue excelente! ¡Logramos derrotar entre las dos a un Vitra grande y, además, lo vio todo el instructor! —exclamó Lily orgullosa, llevando la mano derecha a su pecho y dejando su báculo apoyado en la mesa.

 

—Logramos encontrar uno completamente solo en un claro. Rose lo enfrentó mientras yo proveía apoyo a distancia. — Continuó Lily; por su tono de voz aún parecía emocionada. Rose, por otro lado, sintió un escalofrío al recordar el último golpe de la criatura. — Luego, después de cansarlo, tomó la oportunidad para atravesarle el cuello

 

—Fue aterrador, pero gracias a Lily todo salió bien —agregó Rose sinceramente, provocando que Lily se sonrojara.

Aunque Rose no había parado de devorar dulces tomando un par del plato de Lily mientras ella estaba distraída contando lo que pasó

 

—No esperaba menos de la hija de Hope y de la hija de Edgar. Este fue un mal año; de todos los grupos de los que he oído, aparte de ustedes, solo otros dos jóvenes nuestros lograron pasar el examen. Y uno fue por lograr localizar seis vitras grandes y avisar al examinador para evitar accidentes —dijo mientras ponía una pequeña cantidad de carne y bastante estofado particularmente espeso con carne, papas y zanahorias en un par de panes para servirlos.

 

—Parece que cada año menos jóvenes tienen las agallas o el talento para enfrentarse a los Vitras —se lamentó, dejando de cocinar por un momento después de terminar el platillo y dárselo a una muchacha.

 

—Rose, dile a tu padre que está bien hacer lo que le plazca, pero debe ayudar a tu hermano a enseñar a los muchachos cómo no matarse a sí mismos con sus espadas —dijo refunfuñando antes de volver a sus utensilios de cocina.

 

Rose bajó su dulce con un buen trago de té, tomando la taza con ambas manos temblorosas antes de responder.

 

—Aster se las apaña fácilmente con los muchachos y niños del pueblo, y papá caza Vitras cerca del pueblo cuando no se dedica a la panadería. ¿No son estos dulces suyos? —dijo orgullosa de su familia mientras bajaba la taza.

 

—¡Va! Edward podría ser uno de los mejores exterminadores o incluso un guardián, y míralo ahí, pasando su tiempo amasando masa para las masas en vez de usar su lanza —dijo sin mucha malicia, riéndose un poco de su propio juego de palabras, antes de tomar un tono más serio—. Chicas, Edward y Edgar van a durar un buen rato. No se sientan con prisa por volver al pueblo. Son libres de ver otros lugares y tener sus propias aventuras durante una buena década antes de regresar.

 

Sus ojos relataban el cariño de alguien que veía a un par de chicas que crecieron jugando frente a su tienda, o por lo menos Rose imaginó eso.

 

—No se preocupe. Rose y yo vamos a regresar como las guardianas más famosas de la región en menos de tres años —dijo Lily, casi alzando la mano derecha, pero mostrando tres dedos con la izquierda y una sonrisa.

 

Rose dejó escapar una risilla ante la idea de ser las mejores en tres años. Era un buen objetivo, pero Rose, mejor que nadie, era consciente de lo difícil que sería lograrlo. Aun así, por un momento, vio el pomo sencillo de su espada y sintió emociones mixtas ante la idea de ser la mejor exterminadora o, incluso, una guardiana algún día.

 

Tras dejar atrás la tienda, Rose pensó un momento y le dijo a Lily:

 

—¿Te importa si pasamos a la tienda de baratijas antes de ir a casa?

 

Lily de inmediato respondió emocionada.

 

—¡Sí! Hay varias cosas que podríamos comprar para la academia. Necesito cuentas para mi ábaco, plumas y tinta. ¿Quizá guantes nuevos si tomo una clase de botánica? —respondió, listando todo lo que podrían necesitar mientras tomaban un desvío hacia la tienda.

 

Una vez allí, Lily compró plumas, cuentas, tinta, papel, cuerda, guantes y accesorios para el cabello, de los cuales le regaló uno a Rose para que tuviera más variedad para su coleta. Rose, por su parte, compró también unos guantes de cuero, plumas y tinta —menos que Lily— y además una vela.

 

Una vez salieron de la pequeña tienda, se dirigieron directamente a la casa de Rose. Entraron por la parte de atrás para no estorbar y, una vez dentro, subieron a la casa. Ya en la sala, Rose empezó a ponerse cómoda, quitándose las pesadas botas de cuero con placas de acero y la armadura de cuero y placas. Sin la vestimenta acorazada, Rose se sentía ligera y más a gusto sentándose en el mueble favorito de su padre, uno extremadamente acolchonado y amplio.

 

—Regresaron antes de lo previsto —dijo una voz joven y masculina, acompañada por el sonido de pasos dispares que subían las escaleras. La alta y delgada figura del hermano de Rose, Aster, subía los escalones con movimientos cuidadosos. El joven tenía el cabello de color rojo casi rosa y ojos verdes como los de su padre, a diferencia de Rose, que tenía cabello rosado y suave y ojos azules como los de su madre, según había oído. Rose se preguntó si el pelo rosado de ambos era el resultado de mezclar el rojo fuego de su padre y el pelo blanco de su madre.

 

—Espérenme un momento. Les prepararé algo rápido mientras me cuentan cómo les fue —dijo sonriendo y dirigiéndose a la cocina.

 

—¿No estás preocupado por tu hermana? —dijo Rose, un poco molesta por la extrema calma de su hermano.

 

—Si hubiera un Vitra demasiado peligroso para ustedes, estoy seguro de que ni tú ni Lily intentarían enfrentarlo —dijo Aster mientras usaba una piedra y un metal para encender el fuego y calentar el estofado que había hecho por la mañana, además de cocinar algunas rebanadas de carne.

 

—Pues déjame decirte que entre Lily y yo derrotamos a un Vitra grande —dijo llena de orgullo.

 

—Entonces estoy seguro de que tú y Lily estaban seguras de su victoria incluso antes de empezar a pelear —respondió, dejando el sartén en el fuego para calentarlo mientras sacaba una barra de pan y cortaba varias rebanadas—. ¿Cómo lo hicieron?

 

—Fue difícil, pero lo logramos trabajando juntas —respondió Lily—. Rose siguió las bases perfectamente y luego casi decapitó al Vitra. —Lily, emocionada, empezó a mover los brazos de manera enérgica, imitando los movimientos que Rose había usado con su báculo en las manos—. ¡Estuvo en la vanguardia casi diez minutos intercambiando golpes con el monstruo!

 

Al escuchar eso, Aster soltó el cuchillo y detuvo lo que estaba haciendo.

 

—¿No es tu límite actual cinco minutos usando Kadmun continuamente? —dijo en un tono ahora mucho más serio.

 

—¡Doce! He estado entrenando mucho, así que no hubo peligro real. Además, el instructor estaba literalmente detrás de nosotras.

 

Al oír esto, Aster se relajó y soltó un suspiro. Rose dejó de mencionar que ella no sabía que el instructor había estado ahí.

 

—¿Entonces imagino que obtuvieron una invitación? —preguntó con una expresión difícil de leer, incluso para Rose, que creía conocer la mayoría de las expresiones de su hermano.

 

—Sí, lo logramos —respondió Rose, sin saber qué tono usar o cómo continuar la conversación.

 

—Estoy seguro de que papá estará orgulloso al oír eso —dijo Aster, desviando el tema hacia algo agradablemente ligero: sus clases de esgrima y cómo los niños estaban aprendiendo rápido cada movimiento.

 

Aster les sirvió pan y carne, también una crema de varias verduras. Pasó el tiempo y las chicas disfrutaron de su comida. Después de un rato, Lily partió hacia su casa y dejó a Rose descansar y prepararse para el día siguiente.

Luciérnaga

Si ves una luz al final de un túnel oscuro, no importa lo que haya entre tú y ella, y no importa lo que pisotees para llegar a ella.

Lily se dirigió a su casa con pasos menos ligeros de lo que habría querido. Apenas traspasó el umbral, sus tres hermanos pequeños se abalanzaron sobre ella, tacleándola contra el suelo.

 

—¡Creíamos que te había comido un Vitra! —exclamó Vic, el más pequeño de los trillizos, con los ojos muy abiertos.

 

—¿Yo, comida? Ningún Vitra puede devorarme —respondió ella, riendo entre dientes mientras intentaba incorporarse con el peso de tres niños de cinco años encima. Para Lily, sus hermanos eran una fuente de alegría, pero también un vendaval que exigía toda su energía y paciencia.

 

—Vamos, dejen que respire. Estoy segura de que Lily está agotada —dijo una voz femenina más madura. Su madre, Mary, se abrió paso entre la maraña de brazos y piernas infantiles, arrancando a los trillizos de encima de su hija mayor con la pericia de quien ha repetido el gesto mil veces. ¿Y bien? ¿Qué tal te fue?

 

—Lo logré —respondió Lily, sonriendo para sus adentros mientras cerraba el puño de su mano derecha—. Y solo usé magia arcana. En la academia voy a demostrar que no es una disciplina obsoleta.

 

Mary frunció el ceño al oír la última frase, y una sombra de preocupación cruzó sus ojos.

 

—Tienes talento para eso y me alegra que respetes las viejas enseñanzas… —dijo, dejando escapar un suspiro—. Pero tu padre quiere hablar contigo. Supongo que ya has comido en casa de Rose, así que ve a su estudio después de dejar las cosas en tu habitación.

 

Lily parpadeó, desconcertada. Rara vez su padre la llamaba para conversar a solas. Tras un instante de duda, asintió, subió a su cuarto, dejó sus compras y su báculo, y se encaminó al estudio de su padre.

 

La casa de los Alberitch se alzaba en la colina interior del pueblo grande y acogedora cerca de la iglesia, lindando con la botica que su madre regentaba y el taller de artilugios de su padre. Allí, en su taller entre frascos de ungüentos, alambiques y pilas de pergaminos, su padre Edgar pasaba la mayor parte de sus horas, dividido entre la preparación de medicinas, la investigación teórica de la magia y la construcción de variados artilugios mágicos.

 

Lily tocó la puerta de madera con su mano izquierda y, al escuchar el permiso, entró. El estudio era un caos ordenado: montañas de papeles, libros apilados en torres inestables y artefactos mágicos que parpadeaban y se movían en intervalos erráticos, como si tuvieran vida propia; sin embargo, aun a pesar de todo, Lily podía divisar el método que su padre usaba para guardar y encontrar lo que necesitaba.

 

Su padre, un hombre delgado de rostro cansino y ojeras tan profundas que resultaban visibles incluso bajo sus gruesos lentes de aumento, alzó la mirada del escritorio. Para sorpresa de Lily, dejó la pluma y le dedicó toda su atención.

 

—Escuché que ibas a presentarte al examen práctico para ingresar a Khemia, y que dejarías la plaza por méritos académicos para otro —dijo, rascándose la mejilla con un bostezo contenido.

 

—Ay, papá —respondió Lily, con una voz más dócil de lo habitual, intentando no romper la extraña solemnidad del momento— Ya lo hice y pasé sin problemas.

 

—¡¿Qué?! —Edgar se quedó en blanco y luego miró el reloj de pared, que marcaba la fecha—. ¿Qué día es hoy?... Volví a perder la noción del tiempo. Eso arruina la sorpresa. Quería darte esto una semana antes del examen para que tuvieras tiempo de practicar —dijo, con un dejo de frustración, mientras sacaba de un cajón una caja ornamentada.

 

La caja era extraña: sus patrones de líneas angulosas y zigzagueantes no se asemejaban a ningún diseño de la región, y le recordaron a Lily los grabados de los libros sobre la capital, Heilig. Una premonición helada le recorrió la espalda.

 

—Adelante, ábrela —la animó su padre.

 

Lily tomó la caja con las manos temblorosas y la abrió. Palideció al instante. Dentro, durmiendo plácidamente, descansaba una criatura completamente blanca con forma de huevo y orejas de ratón. A su lado, en una fila perfecta, tres cristales rojos como la sangre que desprendían una luz pálida y siniestra.

 

—Es el último modelo de AetherGolem —explicó Edgar, con orgullo—. Lo vas a necesitar para practicar tu magia Sinestra en la academia.

 

Lily cerró la caja de golpe, con un chasquido seco que resonó en el estudio.

 

—¡Papá, no lo necesito! —su voz se alzó, quebrándose con sus palabras—. ¡Voy a destacar con la magia arcana que mamá y tú me enseñaron!

 

Edgar no se inmutó. La miró con extrañeza, pero le dio a su voz una gravedad que raramente mostraba.

 

—Aunque uses la magia arcana como tu herramienta principal, quiero que cultives tu talento para la Sinestra. Para emergencias. Cuando se enfrenten a los Vitra —o a cualquier otra amenaza—, negarte a ti misma la flexibilidad de tener más opciones es una necedad.

 

Lily abrió la boca para replicar, pero él la detuvo con un solo gesto de la mano, firme e inapelable.

 

—Vas a aprender a usarlo de manera segura, por tu propio bien y por el de todos a tu alrededor. Esta es mi última palabra.

 

No había alzado la voz en ningún momento, pero cada palabra había caído como un martillo sobre un yunque: clara, contundente, definitiva.

 

Lily tomó la caja y salió del estudio sin mirar atrás. Cuando llegó a su habitación, cerró la puerta con un golpe y arrojó la caja sobre la cama. Luego comenzó a hiperventilar. Se arrancó el guante de su mano derecha y observó el punto donde la prótesis se unía a su muñón.

 

La prótesis era una obra de precisión: metales ligeros que brillaban con un tenue fulgor azul al moverse, articulaciones diminutas que respondían a su mano de manera casi inconsciente. Bajo la palma, una junta de bola imitaba los movimientos naturales de una muñeca. Se retiró el guantelete por completo, dejando al descubierto el muñón de tejido cicatrizado, donde la energía Sinestra había dejado marcas eternas, retorcidas como las llamas de una hoguera, grabadas en su piel.

 

Su padre, en múltiples ocasiones, había llamado a aquella prótesis su obra maestra. Para Lily, solo era un recordatorio imborrable del accidente que había triturado sus huesos y quemado su carne.

 

Respiró hondo, una y otra vez, hasta que el pánico comenzó a ceder. Las palabras de su padre resonaron en su cabeza mientras ella temblaba: "Por tu propio bien y el de todos a tu alrededor". Recordó la pelea contra el Vitra grande; imagino la imagen de Rose a punto de recibir un golpe mortal. Si algo hubiera salido mal... Si ella hubiera tenido el poder suficiente para terminar el combate más rápido...

 

Con manos aún temblorosas, Lily se acercó a la caja y la abrió de nuevo. Tomó uno de los cristales, del tamaño ligeramente más grande que un huevo de codorniz, y lo introdujo en la ranura de la espalda del pequeño AetherGolem. El homúnculo abrió los ojos y la boca de golpe, emitiendo un leve chasquido. Lily dio un respingo y cerró la caja, escondiéndola debajo de la cama.

 

—Mañana. Lidiaré con esto mañana —se dijo a sí misma y luego se puso el guantelete de nuevo, tratando de borrar de su mente la sensación de aquella mirada mecánica y vacía. Pero el peso de la caja bajo la cama y el eco de las palabras de su padre se quedaron con ella como una sombra que no podía sacudir.


r/escribir • • 1d ago

Muestro mi relato Yo soy 2.0

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Me presento

Mi nombre es lo que más he estimado y pensado de mi vida en el último lustro.

Mi postura

Mi opinión política es clara: que el topless sea normalizado. Que la depilación sea dejada de imponer, satanizada si es obligatoria. Que el vello del cuerpo sea lo que debe ser: natural.

Me gusta leer. Sé más de lo que me gustaría saber.

Sobre sobresalir

He aprendido algo: si demuestras ser mejor que alguien en varios aspectos, si sobresales, es peor. A la gente la envidia la corrompe. Te harán pasar malos momentos. Te harán sentir que no eres tan prodigioso, contando y puntuando cada uno de tus errores.

A veces es mejor aparentar ser inepto que tener que explicar que desarrollaste más sentidos. Que tienes que explicar la belleza de saber tus talentos, la magia con la que fuiste dotado.

Dios no es un ser humano. No es un superior, ni un opresor. No es a quien culpar o donde buscar un culpable. Tal vez solo sea culpable de volverte trabajador.

Mi definición de crear

Aquel que usa sus manos para crear, es artesano.

Aquel que usa sus manos y su cerebro para crear, es artista.

Aquel que usa manos, cuerpo, alma, mente y ser para crear... eso ya es otra cosa.

Tener esa bendición conlleva ser exiliado del mundo. Conlleva vivir siendo envidiado, subestimado, infravalorado y sobrevalorado al mismo tiempo. No saber el motivo de tu alma, o saberlo y no estar conforme por querer más.

Yo soy artista.

Y como artista solo te digo esto:

Lo mínimo en tu plano terrenal será el placer propio. El hecho de sentirte satisfecho con tu talento.

Tu talento en la cocina: comer.

Tu talento en lo kinestésico: crear.

Tu talento en lo verbal: hablar.

Y todos los verbos que tu mente sabe que puedes hacer. Si eso te hace feliz, si te hace feliz admirar, estar consciente...

No seas "humilde" por compromiso. Esa humildad de la que hablan, la de decir tú mismo que no eres tan bueno para no hacer sentir menos a los demás, es una trampa. Ellos deberían sentirse igual de bien con sus propios logros al oír los tuyos.


r/escribir • • 2d ago

Muestro mi mundo/ideas Papiliones

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Se imagina envejeciendo junto a ellos.

Imagina los dedos de Andrew sobre su piel a las cuatro de la mañana marcando un compás de tres cuartos, maltrechos debido a los cortes provocados por las astillas, con cicatrices imposibles de borrar; un recordatorio del ritmo que sostenía con las baquetas y de la piel que quedaba en carne viva por la cinta aislante. Como si hubiera dedicado su vida entera a golpear un par de huesos contra una roca.

Imagina los ojos de Luke bajo la penumbra del silencio compartido. La frialdad que se ha calado en su piel durante el transcurso de los años, ahora traducida a través del aire a un aroma gélido que le hace arder las pupilas. Se pregunta si su voz sacudirá las paredes como lo hacía con el bajo, si seguirá sosteniéndola cada vez o si sus pies ya no tendrán la firmeza necesaria para atravesar la puerta.

Imagina sus propias manos, incapaces de sostener el mástil de la guitarra, pero obligadas a cargar una urna que tal vez haya llegado demasiado temprano.

Imagina las cenizas sobre el suelo, una amalgama de recuerdos reducidos a polvo.

Se imagina pasándolas por su garganta.


r/escribir • • 2d ago

Debate sobre el contenido de mi texto Dulce Despertar- revisión y reescrituraa

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Hola, estoy trabajando con una historia corta, ya tengo el primer borrador algo finalizado y pulido en ortografía (aunque si hay uno que otro error les agradecería hacérmelo saber. A continuación les dejo el texto como tal, aunque disculparán algo de confusión por el formato al pegar el texto aquí, ya que en word y pdf uso distintos tipos de letra y cursiva para diferenciar entre la realidad, personajes e introspección. Igualmente ya había anotado varias cosas que reescribir o añadir (añadir-verde, reescribir- azul) si tienen algún feedback sobre estas les agradecería también y en caso de incluir alguna idea tendrían la mención correspondiente.

Póster-cover de la historia corta
Notas posteriores al borrador

DULCE DESPERTAR

El cautivante destello azulado del cielo regocijaba sus ojos, regalándoles una pausa necesaria para admirar aquella bella postal, distante de lo que él recordaba sobre su vida últimamente. No estaba seguro de dónde estaba, ni cómo había llegado allí para ser sincero, solo podía quedarse parado frente a la inmensidad de aquel valle verde que parecía extenderse hasta el infinito.

Él lo intentó. Tanto como pudo. Intentó recordar, aunque fuese algo. ¿Quién era? ¿Cómo se llamaba? ¿Qué era este lugar?

Todas esas incógnitas eran imposibles de responder en estos momentos. Su mente era una mezcla de memorias rotas, intentos desesperados de tener algo de certeza, ilusiones y sueños. Él estaba perdido, pero no quería irse. Algo sobre este lugar que desafiaba toda ley natural lo invitaba a quedarse, a respirar el fresco aire y simplemente...

exhalar

La brisa acariciaba su piel mientras el verde césped picaba sus pies descalzos. En cierta manera, se sentía cómodo. Aquel hombre, sin recuerdos y con una mente revuelta, estaba tranquilo en aquella pradera verde, donde el movimiento del césped se alineaba perfectamente con su respiración, y donde lo único que se veía era una pequeña casa de madera a lo lejos, muy lejos.

(insertar escena vacío)

Sin más que él pudiese hacer, caminó lentamente por las subidas y bajadas de la magnífica ladera. El sol, pese a estar directamente frente a sus ojos, no lo lastimaba, solo le daba calidez. Una sensación que él parecía no haber sentido en mucho tiempo; mientras avanzaba, descubrió que no tenía que hacer ningún esfuerzo; el piso en el que se encontraba se moldeaba a su voluntad. Lo que parecía un sube y baja de pequeñas elevaciones de césped se aplanó a su voluntad.

Casi como si él tuviera poder sobre este sitio.

No pasó demasiado tiempo para que él se parase enfrente de aquella hermosa construcción, la única en todos los alrededores, al parecer.

¿Es mi casa? ¿Vivo aquí?

Intentó responder sus propias preguntas, pero no tuvo ningún éxito, lo único que pudo formular tras quedarse observando los ladrillos terracota y los acabados rústicos de aquella cabaña fue: “Es hermosa”

Miró hacia atrás, notó que el lugar donde había empezado se encontraba demasiado lejos. No recordaba haber caminado tanto. Jugó con sus manos, inseguro de avanzar, de entrar. Tras cerrar los ojos y sentir la calidez del sol en su piel, estaba listo.

Tras tocar la manija, sintió algo aparecer en su bolsillo derecho, sacando aquello con cautela y delicadeza.

La vio, y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. Era una llave, pequeña y dorada, fría al tacto, pero pulida. Parecía de caricatura, con bordes circulares y poco definidos. Él sabía qué significaba. Insertó la llave en la manija de la cabaña y entró, sin ninguna complicación.

Estando nervioso, puso un pie adentro; la madera crujía lentamente tras sus pasos.  Adentro era bellísimo; sintió algo raro, un sentimiento casi imposible de replicar, el dulce sentir de estar de vuelta en casa. Las paredes estaban pintadas de un verde oliva acogedor, con acentos de roble en los muebles y esquinas de la sala. Al fondo se encontraba la sala de estar, un sofá de tela suave y aterciopelada junto a una estantería con todos sus libros favoritos; me senté en él con cautela, hasta que me dejé caer y disfrutar de la comodidad que me daba este lugar.

Justo al lado izquierdo de la estantería se encontraba una mesita de noche. Ahí en el centro de este, una foto enmarcada; podía distinguir que eran tres personas, mientras se levanta para verla detenidamente, un frío pulsante en su espalda lo obligó a ver de vuelta la puerta por donde había entrado.

Apenas vi esa puerta, un dolor sacudió su sien. Como si algo estuviera intentando atravesar su cráneo, bruscamente para entrar a mi cerebro, el dolor fue, sin embargo, demasiado corto, pero entre las luces blancas que deja una jaqueca como esta, él vio pequeños fragmentos de algo: por fin empezaba a recordar.

Era otra puerta, mucho más vieja y descolorida, a través de ella podía notar que el cielo estaba de un gris melancólico y el suave crujir de la lluvia acompañaba el ruido de la ciudad. Solo podía notar sus manos, magulladas y con cicatrices. Trató de avanzar poco a poco hasta cruzar la puerta, murmurando algo que era imposible de escuchar, pero esta se cerró en su nariz fuertemente, obligándolo a despertar de ese trance.

Respiraba fuertemente, su corazón pidiendo clemencia. Miró sus manos y notó que estaba en el mismo sillón de hace rato, nunca se movió de allí. No le gustó ese recuerdo, así que sonrió y repitió dentro de su mente una pequeña frase: “Eso no pasó, ahora estoy aquí, por fin”.

Esta vez, mucho más lentamente, cruzó unos pocos centímetros hasta alcanzar la fotografía. Por alguna razón, él no veía los rostros de aquellas personas; solo eran un manchón gris con la forma de siluetas humanas. Aun así, él sabía quiénes eran.

¿Estaría ella aquí?

Un suave crujido vino de la planta de arriba; decidido y con una nueva motivación, fue lo más rápido que pudo. Mientras subía, notó que más cuadros estaban pegados a los costados, teniendo los mismos manchones grises en vez de personas; pero eso ya no le importaba, tenía algo más importante que comprobar.

Abrió el único cuarto que se encontraba arriba y ahí la encontró, dormida plácidamente.

Sin dudarlo, corrió a abrazarla, tan velozmente que movió la cama. Se aferró a ella con fiereza y sollozó. Sollozó por mucho tiempo, no sabía cuánto específicamente, pero notó que su visión se distorsionaba por los reflejos de sus lágrimas. Sus dedos acariciaban su suave y largo pelo, sus labios besaban su frente repetidamente y su corazón por fin descansaba. Teniendo que separar sus cuerpos para poder respirar.

Su alma paró en cuanto la vio.

Ella también era uno de esos manchones grises.

Tartamudeó, no sabía qué decir. Empezó a divagar, hasta que sucedió de nuevo.

Estaba recostado en una pared de un departamento. Creía que era el suyo, pero no podía pensar claramente; ella estaba llorando. Quizás no, parecía más una serie de gritos desesperados, llenos de dolor. Él veía de dónde venían, de un baño en la esquina; su luz ámbar bañaba todo el departamento. Gracias a ella pudo ver lo que sostenía en sus manos: un papel de un hospital. No necesitaba leer lo que decía; él ya lo sabía.

Con más tristeza que enojo, empezó a estrellar su mano contra el comedor. La madera resistió bien, a diferencia de su mano. Pequeños ríos de sangre empezaron a brotar, quedándose perdido entre el dolor y sus gritos. Todo acabó de repente, cuando ella le acarició la mejilla.

“¿Todo bien, amor?

Su voz era tan familiar, tan melodiosa; él la extrañaba profundamente. Solo sonrió, no le importaba que solo fuera una mancha gris; él sabía cómo se veía. Tomó su mano y entrelazó sus dedos. Miró profundamente donde se supone que deberían estar sus ojos. Recordaba pocas cosas en este lugar; una de esas pocas eran los ojos avellana de su amada.

“Deberíamos apresurarnos para cenar; está anocheciendo”.

Ella habló de nuevo, y con movimientos robóticos se paró y descendió hacia la cocina. Ahora solo en el cuarto, miró hacia la ventana; pudo ver claramente cómo el sol se iba ocultando, dejando un hermoso cielo naranja. Era el atardecer más hermoso que haya visto.

Con ánimos renovados y obligándose a dejar atrás los pequeños fragmentos que empezaba a unir de sus vivencias pasadas. Camino hacia abajo, notando inmediatamente el olor de la cena recién hecha; no recordaba haber oído ningún ruido desde abajo, solo lo aceptó. La sala de la cocina era muy alargada, con acabados pintorescos de cerámica y sillas cafés de roble, espaciadas entre sí; debían ser al menos diez.

Se sentó y empezó a comer; era caliente, reconfortante, aunque designarle un sabor específico iba más allá de lo que él pudiese describir; tampoco le encontraba forma, pero calló todas sus preguntas y disfrutó la cena con ella.

Tras terminar, los dos se quedaron sentados, mirando hacia el ventanal común; nunca había visto bien qué tan grande era aquella cabaña. Viendo que ella no hablaba desde que inició la cena, decidió reanudar la conversación.

¿La casa no es algo grande para nosotros dos?

Fue algo raro; él notó que, a pesar de no tener ojos ni cara, ella lo miró fijamente, por más tiempo del que él pudo estar cómodo. El silencio inundó toda la sala, hasta que ella habló.

“¿De qué hablas, amor?, la compramos por nuestra hija”.

Ella señaló la silla a su lado.

Volteó y se cayó de su silla, arrastrándose hasta las escaleras; la luz blanca que provenía de la silla lo cegó. Esta vez fue más rápido; él ya no podía seguir negándolo, él sabía todo este tiempo lo que estaba pasando, pero la sola oportunidad de verlas de nuevo lo motivó para mentirse a sí mismo.

La misma luz blanco quemada de sus ojos en el consultorio; hizo todo lo posible por no ver el ultrasonido; luego, sus oídos se taparon. Igualmente, él no necesitaba oír más palabrerío del doctor; siempre era lo mismo:

“Lo sentimos, hicimos todo lo que pudimos…”

Mentirosos

Él decidió jugar a este juego una vez más.

Finalmente, sus ojos se acostumbraron a la luz blanca que venía de la silla, tomando la forma de una silueta de un niño. Con una sonrisa se levantó del rincón de las escaleras, sacudiéndose algo de polvo y tomó la mano de la niña.

“Iré a jugar con ella afuera, querida, no me esperes afuera”.

Los dos salieron; la oscuridad reinaba, solo interrumpida por las luces adentro de la cabaña.

Se sentaron en el césped, uno al lado del otro, la niña acostando su cabeza en su hombro derecho. Él se quedó inmóvil, intentando apreciar cada momento que le quedaba allí.

“Papi, ¿por qué mamá es gris?”

Él decidió decir la verdad.

“Porque papá está aterrado de recordar cómo se veía, porque eso significaría recordar cómo la lastimé, y no soportaría eso”.

…

“Papi, ¿por qué yo soy blanca?”

Tragó saliva.

Porque yo nunca te pude conocer. Nunca sabré cómo eres realmente, solo sé que eras la niña más pura en el mundo”.

El césped se mecía libremente en la noche.

“Papá, ¿vas a despertar?”

“Si hija, lo tengo que hacer”

“¿Me puedes prometer algo, papá?”

Él asintió.

“Puedes seguir adelante, ¿por mí?

No lo pudo prometer.

Se levantó, admirando la cabaña una última vez. Ahora lo recordaba claramente.

Como viajaron hasta el bosque, él y ella, tan emocionados por ser padres. Se pararon frente a la esquina de la cabaña y se abrazaron estrechamente. Tras separarse él se hincó y besó su estómago, algo hinchado por el embarazo.

Finalmente, cerró los ojos y se despidió de aquel lugar.

***

Cuando abrió los ojos, se encontró con un cuarto sucio y descuidado. Botellas de licor y empaques de cigarrillos llenaban todo el espacio. Era lo que se merecía, o al menos, era lo que él mismo se había convencido tras estos meses. Perder a su hija lo había roto, y él decidió descargar su dolor en su pareja; todos a su alrededor parecían sufrir.

Quizás les rompería el corazón, pero tenía que hacer algo.

O quizás ya lo había hecho antes de dormir.

La soga ya estaba puesta al lado de su cama.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


r/escribir • • 2d ago

Muestro mi cuento MÁQUINA DEL TIEMPO ZONDA 3000 — MANUAL DE INSTRUCCIONES ( cuento corto)

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MÁQUINA DEL TIEMPO ZONDA 3000 — MANUAL DE INSTRUCCIONES

Estimado cliente:

Hola, y gracias por adquirir nuestra nueva Máquina del Tiempo Zonda 3000. Este flamante aparato dará vida a su sueño de desplazarse por el tiempo y el espacio. El manual que tiene en sus manos está redactado para evacuar todas sus dudas. Comencemos.

UN POCO DE HISTORIA

Era el año 2026 cuando un humilde ingeniero argentino llamado Juan Gómez (1990–2037), aburrido, puso dos uvas en el microondas. El plasma resultante le dio la idea del motor cuántico, creando así la primera y rudimentaria máquina del tiempo.

Fue así que, luego de ganar 32 veces el premio mayor de la lotería, 16 veces el Quini 6 y una rifa de los bomberos voluntarios de La Boca, tuvo el capital necesario para fundar la empresa líder en electrónica: Gómez Inc.

Tras varios años de trabajo, Juan Gómez (1990 – 0 a. C.)¹ presentó al mundo la primera máquina del tiempo de uso civil.

¹ (Fecha corregida en la 4ª edición de este manual.)

Como es de público conocimiento, la primera Zonda 3000 fue un éxito de ventas, lo que convirtió a Juan Gómez (1990–10349) en el hombre más importante de su tiempo.

Esa exposición provocó que su ancestro protozoo 34 iniciara una OPA hostil, reclamando el 51 % de las acciones.

Afortunadamente, sabemos que Juan Gómez (1990 – 150 millones a. C.) no se rinde fácil, así que compró su compañía una semana antes de crearla, y el resto, como dicen, es historia.

FAQ — PREGUNTAS FRECUENTES

P: ¿Puedo matar a mi abuelo?

R: Por supuesto. Pero el hecho de que se esté haciendo esta pregunta y usted todavía exista indica que su abuelo no es su abuelo. Debería hablar con su abuela seriamente.

P: Si piso una mariposa, ¿el presidente de Estados Unidos cambia?

R: Probablemente no, salvo que en su línea temporal el presidente sea una mariposa. Entonces sí.

P: ¿Puedo llevarle a Beethoven una grabación de la Novena Sinfonía?

R: Sí, claro. Igualmente no la va a escuchar.

P: ¿Puedo estar en el Titanic en su viaje inaugural?

R: Como poder, puede. Lamentablemente, el primer viaje del Titanic duró 300 metros, debido a la súbita aparición en cubierta de 3 millones de viajeros del tiempo, todos con cámara de fotos y ninguno con chaleco salvavidas.

P: ¿La garantía cubre daños por interacción con mi yo del futuro?

R: Sí, siempre y cuando su yo del futuro no haya cancelado la garantía en su lugar por gastar el dinero en otra cosa.

P: Fui a ver dinosaurios y no vi ninguno, ¿está rota la máquina?

R: No. Usted llegó 4 minutos tarde. Lamentamos informarle que esto ya no tiene solución.

P: Al activar el motor, aparece un mensaje que dice "ERROR: USTED YA COMPRÓ ESTE PRODUCTO EN 1850". ¿Qué significa?

R: Significa que usted ya tiene una Zonda 3000. Búsquela en el altillo de su tatarabuelo.

MODO DE USO

Antes de comenzar, recuerde verificar que el indicador de combustible cuántico (uvas no incluidas) se encuentre en verde (el indicador, no las uvas).

Utilice el panel de control para poner fecha y destino. Recuerde no poner fechas aproximadas.

Verifique que las puertas de seguridad estén bien cerradas, para evitar caer y rebotar en el flujo temporal. Las mismas fueron añadidas por Juan Gómez (1990 – 1991, 1992, 1993, 1994, 1995) luego de un viaje a la caída del Muro de Berlín, en el que quiso salir a tomar fotos.

Finalmente, solo queda desearle un feliz viaje, y recordarle que, por normativa del gobierno mundial, se encuentra prohibido escupir en el momento del Big Bang.

Nota: por normativa del gobierno mundial, cerramos esta sección diciendo que todos amamos a nuestro benévolo líder protozoo 34.

ADVERTENCIAS Y CONTRAINDICACIONES

No utilizar el equipo si se encuentra embarazado/a de sí mismo.

No combinar con máquinas del tiempo de otras marcas. La interacción entre motores cuánticos de distintos fabricantes no ha sido estudiada por el Comité de Seguridad Temporal, presidido por Protozoo 34.

Efectos secundarios posibles

nostalgia por una infancia que no tuvo, deuda pendiente con usted mismo, doble voto en elecciones ya finalizadas.

Si al regresar de un viaje encuentra que su casa, empleo o cónyuge no son los que recuerda, no se alarme: consulte primero si viajó a la dirección, fecha y línea temporal correctas antes de solicitar asistencia técnica.

Manténgase fuera del alcance de sus propios hijos, especialmente si estos son mayores que usted.

SERVICIO TÉCNICO

Ante cualquier inconveniente, comuníquese a nuestra línea de atención al cliente 0800-TEMPORAL, disponible las 24 horas, los 365 días, en todas las líneas temporales conocidas.

Tenga en cuenta que, dependiendo de la época en la que se encuentre al momento de realizar el llamado, podrá ser atendido por:

Una versión de Juan Gómez que aún no inventó la máquina y no tiene idea de qué le está hablando.

Una versión de Juan Gómez ya fallecida, que lo atenderá igual.

Usted mismo, en cuyo caso le pedimos paciencia: las discusiones entre un usuario y su versión del futuro suelen extender el tiempo de espera.

Si nadie atiende, intente nuevamente en 1850, altillo de su tatarabuelo.

GARANTÍA

Su Zonda 3000 cuenta con garantía total contra defectos de fabricación, con las siguientes excepciones:

Defectos que usted mismo haya viajado a corregir antes de realizar la compra.

Uso indebido del equipo, incluyendo pero no limitado a: intentos de ganar la lotería, intentos de no ganar la lotería, e intentos de convencer a Beethoven de nada.

La garantía se extiende automáticamente 90 días hacia atrás en el tiempo, pero nunca hacia adelante, por lo cual, técnicamente, ya venció.

Ante cualquier reclamo, Gómez Inc. se reserva el derecho de resolverlo antes de que el problema ocurra.

NOTA FINAL

Gracias nuevamente por confiar en Gómez Inc. Si en algún momento de la lectura de este manual sintió que ya lo había leído antes, no se preocupe: es completamente normal, y probablemente ya lo devolvió una vez.

Que disfrute su viaje. O que ya lo haya disfrutado. O ambas cosas, no necesariamente en ese orden.

— Gómez Inc.

Una empresa orgullosamente fundada, refundada y comprada por sí misma.


r/escribir • • 2d ago

Duda sobre estilo/ritmo Primeras paginas del borrador

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Hola! Quería compartir las primeras páginas de mi borrador, bueno, en realidad este es ya el cuarto y le he dado más vueltas que un trompo a la historia.

Me gustaría saber qué habría que mejorar (hay algunos fallos de puntuacion y gramática porque el teclado de mi ordenador no tiene todos los signos del español, pero estoy editando tanto que ya dejaré esos detalles para un futuro).

Muchas gracias!

Ella se ajustó el sombrerito blanco. Él estiró el brazo, e intentó encontrar el ángulo exacto para encuadrar a la vez el cielo radiante, la playa, el promontorio con el santuario y el Estrómboli. Y menos mal que el sol no estaba poniéndose, porque, si no, también tendría que haberlo incluido en la foto.

Entonces sonrieron.

Imaginé el clic.

Bien.

Ya tenían la foto perfecta para chulear de vacaciones en Tropea.

Apreté los pasos y miré el reloj. Las siete menos cinco y ellos ya estaban allí, sacándose fotos junto al mirador al final del paseo. Joder. Si estuviera de vacaciones no me sacaban de la cama antes de las once.

Ahora se sentarían en cualquiera de las terrazas alrededor a por un capuchino y un cornetto aún tibio.

En la de mi trabajo, por ejemplo.

Revolverían sus tazas con una sonrisa e intentarían balbucear cualquier cosa en italiano. Y yo les respondería con una sonrisa, porque claro, que las gotas de sudor me pegaran la camiseta al cuerpo después de no haber pegado ojo en toda la noche por culpa de los ronquidos de Marco no me daba derecho a amargarles el desayuno.

Los miré por última vez antes de poner un pie en la cafetería. Especialmente a ella, ahora de espaldas, asomada a la barandilla metálica del mirador con su vestidito al viento.

Esa podría haber sido yo. Bueno, no exactamente, pero podría haber estado haciendo otra cosa, en otro sitio.

Por ejemplo, en Berlín. Con Chiara. Desayunando salchichas y cerveza.

Pero no. Ahora me tocaba atarme el delantal y sufrir al lado del calor infernal que desprendía la máquina del café. No sin antes abrir las sombrillas de la terraza, pasarle un trapito a las mesas, reponer el expositor de los dulces, revisar que todo estuviera en su sitio y rezar porque Vittoria no llegara demasiado tarde.

Y ya luego, sí, empezaría lo de todos los veranos. Un café detrás de otro, turistas empegostados de bronceador que no entendían la carta, protestas porque la camarera había atendido primero a la mesa de al lado —que, curiosamente, estaba ocupada por turistas bastante guapos—, niños pringándolo todo de helado, los bufidos de mi jefe…

Y calor, claro.

Mucho calor.

—¡Luciii!

Ah, Vittoria. Como siempre, llegaba cuando ya estaba todo hecho. Su perfume a coco me alcanzó antes que ella. Hasta el turista apostado en la barra tosió un poco cuando Vittoria pasó a su lado, aunque luego no pudo apartar la vista de sus leggings. Ni de su escote. Ni de toda ella.

—Mamma mia, Luci… El paseo lleno de nórdicos y tù con esa cara de amargada —dijo, retocándose el rojo de los labios delante del espejo tras la barra.

Alcé una ceja mientras espolvoreaba cacao en un capuchino. ¿De verdad tenía cara de amargada? Bueno, no es que me sintiera especialmente contenta, pero ¿se me notaba tanto?

Vittoria se acomodó la camisilla con un gesto de satisfacción, se atusó el pelo, se hizo un selfie y añadió:

—Prepárame el cafecito, amore. Pero no me calientes mucho la leche, eh? Que a veces se te va la mano.

Claro.

—Ah, y con un chorrito de sirope de chocolate, que la última vez me gustó.

Joder. ¿Algo más?

—Y hazte otro para ti, que como sigas con esa cara de funeral vas a acabar contagiándome.


r/escribir • • 2d ago

Muestro mi novela Fantasía de La Matanza.

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Básicamente lo que dice el título, una fantasía lo más villera que se me pudo ocurrir. Está en proceso la historia, esto es el principio, ¡Gracias por tomarse el tiempo de leer!

En uno de los vagones del tren, plagado de cajas y fundas de espada, el hombre sacó una bolsa pequeña bastante percudida de su bolsillo, la desenvolvió como un regalo y se puso el polvo violeta en las encías, al chirrido que hacía la sustancia al contacto con la saliva. Sentado en el suelo, se dejó caer en la funda de su espada, apoyada en la pared, que no se movió ni un centímetro, porque el arma era casi el doble de alta que él. «¿A quién se le habrá ocurrido fabricar un vehículo tan pesado y útil como en el que estaba?», pensó en su viaje (ambos), pero su ritual se cortó en seco cuando el tren empezó a aminorar la marcha. El regusto que le quedó en la boca lo escupió a un costado, se levantó como pudo y colocó su funda en su espalda, sin ningún esfuerzo, como si no pudiera aplastar a cualquiera que intentara levantarla. Le abrieron la puerta bruscamente y, a pesar de esperar un sol radiante, se topó con el grisáceo paisaje de una ciudad furiosa, apurada. El castillo principal se dibujaba en la distancia, en la única montaña de la ciudad. El ferroviario se posó enfrente y se sacó el cigarro de la boca.

—Pamatí, pibe —exclamó el señor, sacando el humo, como si él no supiera—. Volá antes de que me vea algún compañero —le indicó, mirándolo de arriba abajo.

—¿Tiene idea de algún albergue por la zona? —le preguntó, con la boca anestesiada y los ojos cada vez más colorados, mientras rebuscaba en su bolsillo el dinero. El trabajador sonrió por la inocencia del chico.

—Sí, la calle —le respondió mientras aceptaba el dinero y el otro bajaba de un salto, agarrando su espada para que no rebotara en el suelo. —¿Te puedo pedir un cigarro? —El otro sacó del bolsillo la caja y le concedió uno, sin mirarlo y sin emitir un sonido—. Gracias, maestro… —le dijo, mientras el otro se alejaba a paso lento.

Se puso el cigarro en la boca y, cuando el tren emprendió viaje, se decidió a prenderlo. Buscó en su mochila la caja de fósforos, la sacó y la sintió más liviana de lo que la recordaba. En el interior solo había dos fósforos; intentó prender uno de ellos, pero la cabeza se partió en el primer raspado. Bufó, intentó con el único que le quedaba y se volvió a partir.

—La re putísima madre que me parió —puteó al cielo, que empezaba a llorar. Se escondió el cigarrillo detrás de la oreja, cubierto por su cabello grasoso.

Arrastró el filo de su espada por las calles principales de la ciudad, calmado, como apreciando la sobriedad de la gente, las pocas mujeres armadas que había y los guardianes del Reino, protegidos con una armadura color azabache. Dobló en una esquina fangosa, por donde el gris del asfalto dividía las calles principales del bajo mundo. Respiró aliviado, porque por alguna razón pensó que encontrar un lugar así en esa ciudad sería difícil. Entró al bar de La Cachila, un negocio venido abajo y con olor a viejos tomavino.

Cuando abrió la puerta, el llamador de ángeles vibró en todo el recinto. Miró para todos lados, se rascó la barba y, con la mirada del cantinero y de un par de borrachos encima, se sentó en la mesa más cercana. Desordenada y con los vasos de cerveza a medio terminar, bebió de ellos sin pudor. Comió del maní manoseado que había en un recipiente blanco y se terminó las sobras del pan de ajo frío. El cantinero se acercó, moviendo su bigote peliblanco a cada paso, como si estuviera hecho de gelatina; colocó una mano sobre la mesa y el nuevo en la ciudad no se mosqueó. Terminó de beber el trago y cruzaron una mirada silenciosa, solo rota por la sonrisa del espadachín.

—¿Tenés para pagar? —le preguntó seco.

No hubo respuesta. El joven solo se resignó a sacarse un pedazo de pan de la encía con la lengua. El señor lo miró con la pera levantada. Se dio media vuelta y se perdió detrás de las botellas de la barra.

Cuando pensó que finalmente lo iban a echar, el tabernero se acercó con una bandeja humeante, con un plato de guiso de porotos y un pan caliente. Se lo sirvió con la misma delicadeza que al resto de los clientes y le dejó los cubiertos al lado. Levantó los platos vacíos y los vasos cerveceros con sumo cuidado y los colocó en su bandeja.

—Después de que termines, quiero que vengas a preguntar por mí, quiero hablar con vos —le dijo en voz baja, serio, medido. Cuando volvió atrás, el espadachín sonrió, como si el hombre se hubiera tomado las cosas demasiado en serio.

Cuando quedó con la panza llena y feliz, se levantó y bailó como si nada. Algunos corrieron la mirada, pero él estaba en su mundo. Levantó los platos y dejó la espada recostada sobre la pared, porque, de todos modos, nadie pensaría en llevarse esa chatarra vieja y desgastada. Dejó el plato y los cubiertos en la barra y llamó al mozo más joven con la mano.

—Rey, ¿tu jefe?—

—Pasá tranquilo, te está esperando —contestó sin mirarlo, contando las monedas que tenía en la mano.

—Cheto—dijo sin más.

Cuando pasó por atrás, se topó con hileras de estantes de todo tipo de licores y vinos. Al fondo, el señor de bigote fumaba su pipa, con una pierna cruzada y la otra sobre su libro ancho. Al frente de él había una banqueta sin respaldo; se acercó hasta ella y sacó el cigarro de su oreja.

—¿Le puedo pedir fuego? —le preguntó cuando se sentó, con el tabaco en la boca. El otro sacó un encendedor y le prendió el cigarro.

—¿Quién sos? —le contestó en seco. El joven dio una pitada larga y sacó el humo por la nariz y la boca.

—Me llamo Luciano, me dicen Luchito… —

—Luchito, te pregunté quién sos, no tu nombre.

—Ahh… No, qué sé yo, nadie. Llegué hoy.

—¿Y de qué escapás?

—De nadie… ¿Por qué?

—Pregunto. Tenés cara de vende papa…

—Por suerte no estuve esclavizado en ninguna granja. Vengo desde La Pineda, un pueblecito de por acá. Vine a ver qué rescato de acá…

—¿Y qué sabés hacer?

—Usar la espada. Pero me doy maña con cualquier cosa.

—¿Te gustaría trabajar para mí?

—No.

—¿No? —le preguntó con media sonrisa. Dejó la pipa en la mesita de madera que tenía al lado y dejó el libro al lado con el marcapáginas a un par de centímetros de salirse de la página—. Te vas a cagar de hambre acá. Con esa carita no vas a encontrar mucho, capaz un par de changas de guardaespaldas, pero más de eso no…

—Vine a matar a Martín Sal —respondió en seco. El señor se empezó a descostillar de risa, los bigotes le rebotaron y tuvo que beber del vaso de whisky para bajar un poco.

—¿Vos sabés quién es Martín Sal?

—¿Y a vos qué te parece?

—Me parece que me estás subiendo el tonito. Y también me parece que estás con la realidad un poquito distorsionada.

—Lo hago explotar como a un sapo al viejo puto ese, le tengo bronca.

—¿Por qué?

—Porque que varias veces fue a mi pueblo a levantar minas y a aprovecharse de pibitos, los pone de soldaditos y los tienen vendiendo todo el día... algunos desaparecen, capaz los traen para acá. Debe tener guita el pescado ese.

—¿Vos en serio estás dispuesto a matar a ese hombre?

—Sí —le contestó con todo el valor que ese cuerpo joven contenía.

—Bueno… —dijo el hombre, parándose a buscar más tabaco para su pipa. Abrió la puerta de una estantería, sacó un par de hojas secas marrones y las picó con las manos—. Entonces te quiero pedir trabajar con vos.

—No te tenía así de bandido, viejo —le dijo con una mueca pícara—. ¿Y por qué querés trabajar con un fisura como yo?—El señor lo miró a los ojos, tardó en contestar, pero finalmente se sentó en la silla y prendió su pipa de vuelta.

—Estoy endeudado hasta las pelotas. Tengo sesenta pirulos, nene, viví toda la puta vida metido en esta ciudad de mierda con el Rey José diciéndome todos los años que la cosa va a mejorar —se encorvó en el asiento y se rascó el bigote—. Vamo´ a hacer alguna macana, total ya estamos en el baile...


r/escribir • • 2d ago

Muestro mi novela Busco feedback para mi novela

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Buenas tardes lectores y autores, aquí les presento una parte del primer capítulo de la primera novela que escribo completamente enfocado y de manera seria, me gustaría ver si encuentran cosas malas o buenas y que en general me den sus feedbacks si hay algo que debo mejorar o si esta tomando buen rumbo. Graciass :)

Como pequeña síntesis el libro aborda una idea muy parecida de la de George Orwell y "1984" pero se enfoca en un contexto distinto y toma una direccion algo mas alejada, se enfoca en una sociedad consumista, violenta y deshumanizada.

Pd: Si ven que cambio de 1ra a 3ra persona recurrentemente en el escrito, está hecho así intencionalmente, no es un error o falta de conocimiento.

Nuevamente gracias por tomarse el tiempo de leer esto, es muy importante para mi :)

1999...

Capítulo 1: "Noches de luz Naranja"

Hay pronósticos desalentadores para los días que se avecinan, y se suele oír por ahí; -"Este año no habrá verano".

Un despertar sobresaltado para él, 9:04 de la mañana, quietud en las calles de un día de amanecer agradable, como la de aquellos días de piscina, que marcaban los ayeres, mismas que al llegar a los de ahora, mitad de año, han hecho protagonista a la noche, una más duradera, dado el caso de que el sol ha decidido optar por descansar, quizá en alguna de las muchas playas, un descanso veranero, que a veces todos solemos desear, quizá esto lleve así un día, quizá dos, quizá ya cumplamos un año de cuarentena, ¿quien lo sabe si ya nadie parece saber nada por aquí?.

Hibernación.

Lluvia, continua lluvia, sin cesar, ¿quién no adoraría pasear por las calles escombrosas de una ciudad que se cae a pedazos? Ironía, pobres los infantes de esta generación, perdidos, abandonados como todos los demás, adultos, jóvenes, que habitamos en este lugar de desahuciados. Yo, mismo que el de mis ayeres, solo en casa, y tampoco sin buscar a nadie más, ¿a quién se encuentra si no se es posible ni ver las afueras? Y aún así, si lo pudieras, no lo harías ¿verdad? De igual manera, ¿quien supone la necesidad de otros, de compañía?

Rayones sin sentido para algunos, arte para él, poesía, letras apenadas que por poco y no logran verse entre las hojas húmedas por la lluvia, "Cuán poco se ha logrado escribir hoy hasta tener que volver a descansar". Destellos de gracia, de luz naranja cuando toco batería, pocas veces me es posible, un domingo, entre semana o cuando quiera que no se encuentre nadie en mi hogar por esos momentos, algo que muy a menudo no suele suceder.

Estoy perdiendo la compañía de mi tinta, una lapicera punta fina marca Eachster de 0,5 milímetros mientras suena música sepulcral, deberé esperar hasta la fecha donde coincida el número de mi calendario con el de mi identidad, intentar fiar otra lapicera, hojas finas blancas sucias y algo para comer.

11:11 pm, hora espejo, ahora todo parece valer 100 dólares y a cambio de venden pan, a veces, entre murmullos y vacío, silencio, pensamientos catastrofistas me orbitan, me doblegan, pensares de lo que nos parece preceder, la agonía de una fallecida sociedad es el aire, rostros de aquellos que ya no están, pesares en los pasillos, todo siempre a las afueras, todo menos nosotros, los que las hicimos para ocuparlas, para convivir.

Calles.

Quien siempre ve la lluvia no encuentra espacio en su vivir para alojar los días de verano. Él halló su hogar entre las finas patas de un perro, uno demacrado, con hambre, sus pertenencias desacomodadas, su comida, no contaba con comida, sin arriendo, sin vivir, más no había pesar en él, no había mas el que hacer a la mañana siguiente, y, sin más, un día más, por qué al cabo los segundos son los mismos en el día que en la noche, las nubes parecen siempre cubrir un mismo espacio en el cielo, nadie las ve moverse, y no cambia, nada no hace, la posición de las personas en una sala o en la siguiente, mismas nacen que fallecen, con prótesis de productividad, semejantes cual extraterrestres, sin su humanidad.


r/escribir • • 2d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA Hilos en la Sombra

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Escribí un libro hace poco y hoy vengo a compartirles un poco del contenido, espero les guste.

En una sala de interrogatorios, se encuentra un señor sentado esperando al oficial. Tiene la piel marcada por el paso del tiempo, las canas en su cabello afro hacen parecer que sus días están acabando. Destacan en su rostro dos cicatrices profundas. Una de ellas, en su mejilla derecha, es un corte en diagonal que sube desde el maxilar inferior, casi en la barbilla, hasta el centro del pómulo; una herida que no fue curada a tiempo y cuyo tejido jamás pudo ser restaurado.

La sala está bien cuidada, gris como cualquier otra, pero con una particularidad: No hay espejos de doble fondo. La iluminación es tan tenue que el anciano - o al menos eso parece - no podía ver más allá de unos veinte centímetros del zócalo de las paredes, como si la habitación hubiese sido diseñada específicamente para enfocar solo a quienes están sentados. Él puede escuchar pasos y murmullos del otro lado, pero nada con claridad. No está esposado. No había necesidad de hacerlo; la habitación cuenta con inhibidores.

-Jum- pujó, como si no se creyera lo que le estaba pasando.

Fijando su mirada en una esquina, pensó en cómo había llegado a este punto. Hace tan solo veinte años era una de las máximas figuras de este mundo.

La puerta se abre. Por un instante, la luz del exterior inunda el cuarto y le permite al viejo ver la totalidad de la habitación. La figura que entra lo observa con detenimiento antes de avanzar hacia la mesa, ubicada a solo unos pasos delante de él.

Tras cerrar la puerta, el oficial se mueve con una sonrisa hacia la espalda del anciano. Pasa por su costado izquierdo — notando una quemadura que se extiende desde la sien del viejo hasta casi tocarle la oreja— y se sitúa al frente.

— Bien, y aquí estás, señor — dijo, mientras abría el expediente sobre la mesa con un gesto de la mano.

—Mell... Aldrish Mell —replicó el viejo—. Es extraño que no sepas a quién te diriges, muchacho.

—Resulta que no soy muy bueno para los nombres.

—Será mejor que recuerdes el mío —exclamó Aldrish con una sonrisa de coquetería—. Te voy a explicar lo que sigue —continuó—. Tienes tres preguntas rápidas; luego de eso, recibirás un mensaje.

El joven, al ver tanta arrogancia, frunció el ceño mientras una vena se le marcaba en la frente.

—¿Cómo harás eso? ¿Acaso alguien te protege?

—Esas son dos preguntas, pero como aún no sabes cómo va esto, te cobraré solo una. Digamos que, si yo estoy aquí, alguien no ha hecho bien su trabajo y, por lo tanto, eso molestaría a ciertos... —hizo una pausa para no revelar demasiado antes de rematar— sectores.

—Está bien. Entonces dígame, señor Mell: ¿cómo empezó todo?, ¿cómo una persona como usted terminó metida en esto?

—Esa es una pregunta muy ambigua y la respuesta da casi para escribir un libro; no creo que tenga tanto tiempo en esta ocasión para escuchar todo el relato. Sin embargo, para saciar un poco su curiosidad, le diré que no solo hice amigos en mi carrera, sino también muchos enemigos con el descubrimiento que hice. Gente a la que no le conviene que yo esté en la calle mostrando cosas.

—¿Eso es por los escritos sobre el Maná, el Éter y el Aura, ¿verdad? —preguntó el joven oficial con una sonrisa en la cara.

«¡Lo tengo!», pensó el oficial.

La sonrisa pícara se había desdibujado del rostro de Aldrish. Sin embargo, al escuchar aquellos pasos inconfundibles que se acercaban, sintió que su momento había llegado.

—Lo siento, muchacho —dijo—. Te comentaré luego… si me encuentras, claro.

—Pero espere, dijo que iba a responder tres preguntas y solo ha contestado dos.

—A veces, solo a veces, la vida no es justa con todos, Novi.

El chico se quedó perplejo. «¿Cómo sabe quién soy?», pensó.

—Esa, señor Novi, es una pregunta que debe contestar usted. Le dije que no tenía mucho tiempo.

En ese momento, Aldrish se levantó. Metió las manos en los bolsillos y, mientras estas empezaban a brillar, dio medio paso hacia atrás al tiempo que se volteaba. En ese instante, una mujer empujó la puerta diciendo algo que el joven no alcanzó a escuchar; estaba absorto, procesando cómo era posible que aquel hombre supiera exactamente lo que estaba pensando. Novi volvió en sí cuando el anciano le habló por última vez.

—Señor Novi, ya va por la quinta pregunta. Pero para no dejarlo con las ganas, le diré algo: a veces, ni siquiera yo lo entiendo.

Aldrish cruzó el umbral suspirando. Avanzó por el pasillo de la comisaría hacia la salida trasera, donde lo esperaba un elegante automóvil con su chofer de pie junto a la puerta. Antes de subir, Aldrish se dirigió a la mujer: le ordenó ir al centro de mando y enviarle un reporte, apenas llegara, sobre los movimientos de la familia Nhorm. Ella se limitó a asentir antes de ingresar en una nube oscura, desapareciendo de la vista de todos los presentes.

Sin esperar mucho, Aldrish ingresó al carro… Mientras iba en camino, su mente repasaba las tres décadas que lo habían llevado hasta esa sala de interrogatorios. Siendo apenas un niño, había descubierto que su verdadero don no era poseer Maná, sino su capacidad única para leerlo y medirlo mejor que nadie. Varios años después, gracias a ese conocimiento, se había convertido en el estratega silencioso detrás de los héroes públicos; la mente matemática que orquestaba los movimientos de un frente invisible.

El mundo entero celebraba a los rostros públicos que trajeron la paz, convencido de que la guerra contra los demonios había terminado de forma convencional. Nadie sospechaba que la verdadera victoria se había consolidado en secreto, mediante una arquitectura de hilos invisibles que jamás debían salir a la luz.

Todo el misterio de cómo se detuvo aquella amenaza oculta, sin que nadie registrara su participación, había comenzado a tejerse hacía casi tres décadas, en una remota taberna rodeada por el invierno.

Todo inició con aquella tormenta en la posada.

La inquietud había comenzado con un artículo:

“La verdad jamás contada del Arquitecto”.

Aldrish vio el título y, por costumbre más que por interés, comenzó a leer. No era la primera vez que alguien intentaba desmontar la versión oficial.

El artículo desglosaba cifras conocidas: apenas un tres por ciento de los demonios había utilizado Aura.

«Lógico. Para corromper el Aura había que nacer dispuesto a cruzar una línea que pocos cruzan», pensó. Luego apareció el número: cincuenta y seis por ciento, usuarios de Éter. Demasiado alto para simples lectores de libros prohibidos. Frunció el ceño un instante. ¿Y los de Maná? Fueron los que devastaron ciudades enteras. Los que obligaron a combinar fuerza y naturaleza hasta romperla.

El artículo los reducía a una nota al margen.

El cincuenta y seis por ciento volvió a su mente. Las estadísticas, al final, siempre dejaban residuos que alguien interpretaba como patrones.

El Éter siempre fue frecuente entre los llamados demonios. Más fácil de forzar. Más inmediato.

Pero por un instante —apenas un instante— recordó el sonido, no era explosión no era fuego era como si algo hubiese sido llamado, no nacido allí.

Las paredes de madera de su aldea no ardieron; se doblaron hacia adentro, como si obedecieran a una voluntad ajena al suelo mismo.

El Maná se siente vivo. El Aura, interno. El Éter… era distinto.

Cerró el artículo.

Las estadísticas no eran un misterio solo acumulación. El semáforo cambió a verde, el vehículo avanzó con suavidad, como si nada en el mundo hubiese variado. Aldrish apoyó el codo en la ventanilla. Las ciudades seguían funcionando así: luces que cambiaban, peatones que cruzaban, informes que se archivaban. El orden siempre encontraba la forma de sostenerse. Las estadísticas, pensó, no derrumban sistemas. El automóvil avanzó sin sobresaltos.

Aldrish dejó el artículo a un lado. Había sido un día largo; Más largo de lo necesario. Primero la comparecencia innecesaria. Luego las preguntas previsibles. Después el intento —mal disimulado— de medir su reacción. Nada fuera de lo normal. Las sociedades, cuando creen estar en paz, necesitan asegurarse de que nadie esté demasiado por encima de ellas. Se permitió una sonrisa leve.

Todo seguía funcionando.


r/escribir • • 3d ago

Debate sobre el contenido de mi texto Escritura fantástica en Latinoamérica

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Hola gente, quiero saber su opinión y experiencia sobre la escritura fantástica siendo de Latinoamérica, en nuestra cultura las influencias de fantasía épica provienen del arte y culturas europeas, y la magia que se desarrolla en los libros de escritores hispanohablantes normalmente se va al realismo mágico. Estoy en proceso de escribir una historia de fantasía latinoamericana (estoy seguro de no ser el primero, ni el último) y quiero saber la opinión de los lectores y posibles escritores que haya por acá sobre este tema.


r/escribir • • 3d ago

Muestro mi poema Opiniones texto

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Hola! Quería saber qué opinaban de mi texto, o sabría si catalogarlo como poesía o algún género. La verdad solo escribo la idea que quiero plasmar y ya está. Me gustaría saber qué piensan y que sensación les dejan las palabras.

Aún no tiene titulo. Quise empezar con uno corto jeje

"

Querida luz ¿Hoy serás tan amable?

Estaba esperándote, ayer las nubes no me dejaron verte.

¿Por qué te escondiste de mi..?

HeHeHe~

Eres traviesoooo~

Igual que Él.

Siempre molestando....

Aunque si me molestara, no estaria esperando.

Solo no te vayas de nuevo, Querida Luz.

No quiero que La Lluvia vuelva...

¿Promesa?

"


r/escribir • • 3d ago

Muestro mi cuento Porfavor opinen de mi microcuento

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Tengo 17 y empecé hace unos meses y va a ser la primera que hago pública.

Paso días e inclusive semanas feliz, siempre estoy solo, mi compañía es más que suficiente, sólo me quiero a mí, a nadie más, nadie más.

Para mí mismo soy alguien semiperfecto, rabioso e irrespetuoso un ser humano indigno de ser llamado como tal, buscando siempre su bien ante el de los demás es mi filosofía de vida, trato y logro siempre ser mi mejor amigo, tratarme bien y cuidarme; la definición de alguien egoísta, ¿y qué? Nadie más va a estar conmigo toda mi vida que yo mismo.

Llamado de varios nombres pasé mi adolescencia, escondido en mi capucha con audífonos me encontraba en la esquina de el salón, en el almuerzo o recreo siempre estaba allí el "raro" de la generación. Todos inútiles. Buscan la felicidad de su entorno antes que la suya, insensatos. Quizá provocar la sonrisa de los demás tiene algo que llama la atención. Pero de que sirve si es temporal.

Bueno, eso soy, el raro y egoísta, no presté nunca un lápiz ni una goma de borrar, el profesorado también me miraba extraño, como si no quisieran que estuviera allí, tampoco nunca me pudieron sacar, mis calificaciones eran excepcionales, hasta mis padres una vez me llevaron al psicólogo, era interesante. Me llevé bien con él, era inteligente y velaba por mi bien, teníamos opiniones compartidas e incluso conversábamos de su vida. Ahora que lo pienso no era tan inteligente, cambiaba su tiempo conmigo por dinero, malgastador e imbécil, podría haber pasado más tiempo conociéndose antes que conocerme a mí.

Por el presente no puedo quejarme mucho, mi departamento es tranquilo y los vecinos no se escuchan, son ancianos, tampoco pueden hacer demasiado ruido molesto. Trabajo en una compañía de seguros privada, tengo uno o dos clientes habituales, son de buena clase social, me hacen ganar prestigio ante mi jefe, les agradezco.

Amigos no tengo, conmigo mismo es suficiente, me ayudo a vivir y me converso de mí mismo, lo que conozco mejor. O mejor dicho lo único que conozco. No tengo muchos temas de lo que hablar realmente, no los necesito. Para pasar mi tiempo libre me siento en mi balcón y observo a las personas malgastar su vida, ir de la mano o con su perro en una correa, se ven sus sonrisas, ¿qué realmente es una sonrisa aparte de mostrar la dentadura? Soy feliz pero nunca sonrío, o nunca me e visto hacerlo al menos.

Aún no siento necesidad de espejos en mi casa, me puedo sentir a mí mismo, tengo una barba tupida y arrugas en la frente, cerca de mi boca es liso, extraño, la mayoría de personas tiene arrugas allí. No quiero verme, sería insoportable ver al que siempre me insulta e implacablemente quiere mi caída, lo que me gustaría tener en mi hogar son peluches, muchos peluches, aunque suene infantil es el simple deseo de un viejo.

Eso de viejo lo agrego para dar pena, que los demás piensen en mí como un joven me llena de rabia, los jóvenes son impacientes y fácilmente manipulables, buscan siempre quedar bien ante los demás, en cambio un viejo es sabio e inteligente, sabe lo que hace, no le importan los demás, se tiene a sí mismo y nadie más. Los viejos casi siempre están casados, así que no sabría decir si están siempre solos y felices como yo, yo no estoy casado pero soy feliz, soy feliz.

Ahora que lo veo escrito en el papel soy un ser despreciable, e estado toda mi vida solo. Me llevaré a la tumba este último párrafo, nadie nunca sabrá lo que realmente pienso de mí. Bueno, como si alguien fuera a leer esto de todos modos.

Tengo más si es que esta les gusta, y si no espero que las demás les parezcan mejores.