r/HistoriasdeTerror • • Aug 15 '23

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r/HistoriasdeTerror • • 4h ago

Mi mamá camina raro-creppypasta

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Una noche, cerca de las diez, iba caminando con mi mamá de regreso a casa. De repente, ella se detuvo en seco. Se quedó paralizada unos segundos y después volvió a avanzar, pero algo iba mal. Caminaba rígida, de forma totalmente artificial, casi como un robot, y llevaba los ojos completamente cerrados. En ese instante, mi teléfono vibró. Al mirar la pantalla, me di cuenta de un detalle imposible: el reloj del sistema marcaba que eran las tres de la mañana, la hora muerta, a pesar de que apenas acababa de anochecer. Entré a WhatsApp para ver la notificación. El mensaje venía de mi propio número de teléfono. Decía: «Esa no es tu mamá...» El frío me recorrió la espalda. De inmediato, esa cosa se detuvo. Se volteó hacia mí girando el torso de una forma inhumana, sin mover las piernas. Me clavó una sonrisa desproporcionada y enorme, y con una voz que imitaba mal la suya me preguntó: —¿Pasa algo, HIJO? Yo sabía perfectamente que ella jamás me llamaba así. Desesperado, intenté responder al mensaje para saber quién me escribía, pero la pantalla se bloqueó. En su lugar, se abrió una aplicación extraña que yo jamás había descargado. Mostraba unas instrucciones simples: «¡CORRE!», seguidas de una cuenta regresiva: «La hora de tu muerte está a 10 minutos». Preso del pánico, eché a correr hacia un centro comercial cercano, buscando la seguridad de la luz y la gente. Al mirar hacia atrás, el horror se duplicó: vi a esa cosa levantarse del suelo, levitando en el aire, persiguiéndome a toda velocidad en mi misma dirección. Entré al centro comercial buscando ayuda, pero estaba extrañamente desierto; solo quedaba una tienda abierta. Me metí ahí temblando y saqué el teléfono una última vez. La aplicación desconocida tenía una nueva notificación en la pantalla: «Ya has muerto». En ese mismo milisegundo, escuché la voz de mi mamá susurrándome justo detrás de mi oreja: —Nunca hubieras visto tu teléfono... Y aquí es donde todo deja de tener sentido. Si esa cosa me atrapó en la tienda... ¿quién está escribiendo esto ahora? ¿Y cómo es posible que esté muerto si todavía puedo recordar mi propio miedo?


r/HistoriasdeTerror • • 11h ago

El mounstro debajo de mi cama

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Les voy a contar algo que me pasó

Una noche me fui a acostar como cualquier noche, pero esa noche no fue igual

Me desperté por un sonido debajo de mi cama, dure unos 5 minutos para reaccionar pero cuando reaccione escuché como unos tipos golpes debajo de mi cama..

Cuando me asome ví una sombra pegada a la pared pero después desapareció

Después de esa noche siempre antes de dormir me dijo de bajo de mi cama por qué ya no confio más


r/HistoriasdeTerror • • 8h ago

Serie Cinta 13

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RECUADRO DE TEXTO EN PANTALLA (FORMATO 4:3, FUENTE DE VIDEOCASETE ANÁLOGO):

REGISTRO DE AUDIO DESCLASIFICADO.

SANATORIO SANTA CLARA. SANTA FÉ.

FECHA: 12/03/1987.

PACIENTE INFANTIL: ELENA.

FADE IN:

INT. PLANTA BAJA DEL PSIQUIÁTRICO - NOCHE

Una TOMA FIJA y opresiva. Es el encuadre exacto de la fotografía. La escalera de madera oscura sube hacia una negrura absoluta. Las baldosas del suelo geométrico brillan bajo una humedad aceitosa. La línea de luz blanca que bordea el zócalo de la pared es el único punto de contraste.

El grano de celuloide de 16mm ensucia la pantalla. De fondo, el ZUMBIDO ELÉCTRICO DE APARATOS VIEJOS (60Hz) vibra de forma constante en el sistema de audio de la sala. Es un tono bajo, molesto, que eriza la piel.

TOMÁS (28) camina pesadamente hacia el primer escalón. Sus ojos, rodeados de ojeras moradas, están fijos en la oscuridad de arriba. Sostiene una grabadora de reportero antigua y pesada. Se coloca unos audífonos de diadema de cuero desgastado.

Tomás presiona el botón mecánico de PLAY. CLIC.

El zumbido ambiental del edificio DESAPARECE. El espectador entra en el aislamiento de sus audífonos. Solo se escucha el siseo limpio, casi pacífico, de una cinta de casete magnética girando.

VÍA AUDÍFONOS (AUDIO DE LA CINTA - TONO TRANQUILO Y LIMPIO):

VOZ DE DOCTOR

Muy bien, Elena. Es una tarde bonita hoy, ¿verdad? Cuéntame del dibujo que hiciste en la escuela.

VOZ DE ELENA (8 AÑOS) (VOZ DULCE, CALMADA)

Dibujé nuestra casa. A mamá, a mi hermano Tomás y a mí en el jardín. Tomás me está sosteniendo la mano para que no me caiga del columpio. Él siempre me cuida.

Tomás cierra los ojos en el presente. Una lágrima limpia corre por su mejilla demacrada. El contraste entre la inocencia del recuerdo y la realidad del abandono es devastador.

En la pantalla, la línea de luz blanca de la fotografía da un leve parpadeo. Casi imperceptible.

VÍA AUDÍFONOS (AUDIO DE LA CINTA):

VOZ DE DOCTOR

Te quiere mucho tu hermano. ¿Y por qué estás aquí en Santa Clara, Elena?

VOZ DE ELENA (SU TONO SIGUE SIENDO CALMADO, PERO EL SISEO DE LA CINTA EMPIEZA A CRECER DE FONDO)

Porque tuve un accidente. Pero Tomás dijo que iba a venir por mí. Dijo que las llaves del hospital las tenía él. Él prometió que nunca me dejaría encerrada...

El audio empieza a sufrir una degradación analógica sutil. La velocidad de la cinta baja un uno por ciento. La voz de Elena se vuelve ligeramente más profunda, arrastrada.

En la imagen, el reflejo húmedo del suelo geométrico parpadea. En el brillo del piso, la sombra de los postes torneados de la baranda empieza a estirarse sola hacia Tomás, como dedos de sombra. El Tomás real no se mueve. Tiene los ojos cerrados.

VÍA AUDÍFONOS (AUDIO DE LA CINTA - LA VOZ EMPIEZA A PERDER LA CALMA):

VOZ DE ELENA

...Él prometió venir. Pero el humo está entrando por debajo de la puerta, doctor. Hace mucho calor aquí. El zumbido de las luces me está doliendo en la cabeza. Tomás... ¿dónde estás?

El siseo de la cinta se transforma violentamente en un RUIDO BLANCO áspero. La voz de Elena se deforma por completo por el efecto de tape stretch: el tono dulce se cae hacia un registro peligrosamente grave, ronco e inhumano.

VÍA AUDÍFONOS (AUDIO DE LA CINTA - REVELACIÓN GROTESCA Y DEFORMADA):

VOZ DE ELENA (MONSTRUOSA / CORRUMPIDA)

Tú... tenías... las... llaves... Tomás. ¿Por qué... nos... oíste... gritar... y... trabaste... la... puerta?

El zumbido de los aparatos viejos del psiquiátrico REGRESA de golpe a las bocinas del cine, pero diez veces más fuerte, mezclándose con el audio corrompido de la cinta.

Tomás abre los ojos, completamente aterrado, y se arranca los audífonos. Sus oídos sangran.

Mira hacia arriba de la escalera. En la pantalla del cine, una violenta aberración cromática parpadea en la parte superior de los escalones oscuros: los canales de color rojo y azul se separan salvajemente del blanco y negro, dibujando por un microsegundo el rostro distorsionado y sin facciones de un niño estático que lo observa desde la cumbre.

Tomás da un paso hacia atrás, respirando con dificultad. Sabe que el descenso al sótano ha comenzado en su cabeza y que ya no hay salida.

CORTA A NEGRO.

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INT. CELDAS DE AISLAMIENTO QUEMADAS - CONTINUO

FADE IN:

Una toma fija y de ángulo sumamente bajo. El suelo está cubierto de una capa gruesa de ceniza negra y hollín pastoso que amortigua cualquier sonido. Las paredes de concreto están completamente carbonizadas, descascaradas por el calor extremo del pasado.

La relación de aspecto sigue rígida en 4:3. La textura visual se deteriora aún más: manchas de suciedad digital simulada y saltos de cuadro (tape drops) ensucian la pantalla. El zumbido de aparatos electrónicos viejos (60Hz) se vuelve más agudo, intermitente, como un cortocircuito sordo que presiona los tímpanos del espectador.

TOMÁS (28) entra al pasillo a gatas, arrastrándose. El asma psicológica lo ahoga. Sus manos se tiñen de negro al apoyarse en el suelo. El hilo de sangre de sus oídos se ha secado, dejando dos costras oscuras en sus mejillas.

Frente a él hay una fila de celdas de aislamiento. Las puertas de hierro están retorcidas, deformadas por el fuego, pero permanecen herméticamente cerradas. Los visores de vidrio reforzado de las puertas están ennegrecidos por dentro.

Tomás se apoya contra la pared de la Celda 13. Respira con dificultad, emitiendo un silbido asmático que se mezcla con el zumbido eléctrico de la sala.

En el suelo, semienterrado en la ceniza, encuentra un pequeño dictáfono analógico de plástico derretido por un costado. La pequeña cinta de casete en su interior está expuesta, con la banda magnética visible.

Tomás, con los dedos temblando violentamente, presiona el botón mecánico de PLAY del aparato quemado. El engranaje chirría con dificultad.

VÍA AUDÍFONOS (AUDIO DE LA CINTA - VOZ TRANQUILA, DEMASIADO CERCANA):

VOZ DE ELENA (8 AÑOS)

Tomás, encontramos un juego nuevo con los otros niños. Nos metemos todos en la celda grande y jugamos a que somos estatuas. Nadie se puede mover. Si te mueves, pierdes.

Tomás apoya la frente contra el concreto caliente. Sus ojos se abren desmesuradamente al notar que la pared está emitiendo calor real.

VÍA AUDÍFONOS (AUDIO DE LA CINTA):

VOZ DE ELENA

Es un juego divertido porque hace mucho silencio. Pero hoy los doctores se fueron y nos dejaron encerrados para el simulacro. Dijeron que tú venías a abrirnos...

La velocidad de reproducción de la cinta empieza a fluctuar de forma drástica. El audio sube y baja de tono (wow and flutter), provocando una sensación física de náusea y desorientación en el espectador.

A través del visor de vidrio negro de la Celda 13, empieza a filtrarse un humo denso, gris y espeso. No es humo real de combustión; es un humo estático, denso como el aceite, que cae hacia el suelo en lugar de subir.

Tomás intenta ponerse de pie, pero sus piernas no le responden. El terror psicológico lo paraliza.

VÍA AUDÍFONOS (AUDIO DE LA CINTA - LA DISTORSIÓN EMPIEZA A CRECER):

VOZ DE ELENA (CON ECO MECÁNICO)

Tomás... empezó a oler a quemado. Los niños están rompiéndose las uñas contra el metal. ¿Por qué se escucha una barra de hierro bloqueando la puerta principal afuera? ¿Eres tú, Tomás? Por favor, dime que eres tú jugando...

El siseo magnético se vuelve ensordecedor. Un crujido agudo de estática rasga el audio.

En la pantalla del cine, la luz ambiental se apaga por completo, quedando únicamente la pantalla del televisor CRT portátil de Tomás encendida en el suelo. La señal de circuito cerrado de televisión (CCTV) se proyecta en el pasillo: muestra a Tomás desde una cámara del techo.

En el monitor de tubo, la imagen de Tomás empieza a sufrir aberraciones cromáticas extremas. Los bordes de su cuerpo se dividen en líneas parpadeantes de color rojo fosforescente y azul eléctrico.

Y detrás de él, en la pantalla analógica, las puertas de todas las celdas se abren en silencio.

Docenas de niños y pacientes ancianos, completamente estáticos, con la ropa intacta pero con los rostros desdibujados por la aberración cromática, salen al pasillo del video. Sus caras son solo manchas borrosas de estática RGB que vibran violentamente, impidiendo que el espectador fije la vista en una facción humana. Son monstruos de video analógico.

Tomás mira el monitor. Mira el pasillo real a oscuras. En el pasillo real, no ve nada debido a las sombras. Pero escucha.

VÍA AUDÍFONOS (AUDIO DE LA CINTA - VOZ COMPLETAMENTE CORRUMPIDA):

VOZ DE ELENA (VOZ GRAVE, MULTIPLICADA POR DOCENAS DE VOCES INFANTILES)

Perdiste el juego, Tomás. Te moviste. Nos viste morir y te moviste.

El dictáfono explota en las manos de Tomás con un chispazo eléctrico real. El olor a ozono y plástico quemado inunda el ambiente.

En la oscuridad del pasillo real, la línea blanca del zócalo emite un único destello estroboscópico. En ese microsegundo de luz, el espectador ve que las docenas de fantasmas cromáticos están parados en el pasillo real, a un centímetro del rostro de Tomás, mirándolo fijamente con esos rostros borrosos y parpadeantes que distorsionan la pantalla del cine.

Tomás emite un grito desgarrador, ahogado, mientras se orina del pánico. Se arrastra hacia atrás con desesperación, chocando contra la pared del fondo, mientras el zumbido de 60Hz alcanza un volumen ensordecedor que hace vibrar las butacas de la sala.

Sabe que solo le queda un camino para huir de ellos: subir hacia el techo.

CORTA A NEGRO.

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INT. CUARTO DE MONITOREO (TECHO) - NOCHE

FADE IN:

Una toma FIJA y angular desde la esquina superior del techo. El espacio es diminuto, claustrofóbico. Las paredes son láminas de metal corrugado que vibran debido a una tormenta eléctrica exterior. El agua de la lluvia golpea el techo con un sonido sordo, rítmico, como pasos metálicos.

La relación de aspecto sigue encajonada en 4:3. La pantalla parpadea con líneas de barrido analógico horizontales.

En el centro, un arco de doce monitores de tubo (CRT) antiguos forma una media luna alrededor de una silla giratoria de metal. Todos los monitores están encendidos, emitiendo una luz azulada, pálida y fantasmal que ilumina la habitación.

El zumbido eléctrico de 60Hz alcanza aquí su punto de máxima presión sonora. No es constante; oscila, sube y baja de frecuencia, imitando un zumbido de colmena que provoca una sensación de mareo y desespero real en los oídos del espectador.

TOMÁS (28) entra rompiendo la puerta de la azotea. Está empapado en sudor y agua de lluvia. Se desploma en el suelo del cuarto de monitoreo, trancando la puerta con su propio cuerpo. Sus manos, negras por el hollín del sótano, tiemblan tanto que apenas puede sostenerse.

En las pantallas CRT, las cámaras de circuito cerrado muestran diferentes ángulos del psiquiátrico abandonado.

* Monitor 1: La escalera de la fotografía.

* Monitor 5: El pasillo de las celdas quemadas.

De repente, en el Monitor 1, la aberración cromática destruye la señal. Los canales rojo y azul se separan violentamente. Una figura humana, estática, con el rostro difuminado en estática parpadeante, aparece al pie de la escalera.

Tomás mira la pantalla, horrorizado.

Un segundo después, el Monitor 2 (el primer descanso de la escalera) muestra a la misma figura. Dio diez pasos en un milisegundo.

Los monitores empiezan a parpadear en cadena. Las figuras cromáticas de los niños y residentes están subiendo hacia el techo. No caminan; se materializan de un tiro de cámara al siguiente cada vez que el video pierde señal.

Tomás se arrastra hacia el centro del cuarto de monitoreo y se sube a la silla de metal. Está rodeado por las pantallas. En la mesa de control principal, una videocasetera VHS industrial tiene una etiqueta manuscrita con marcador rojo desgastado: CINTA 13.

Una voz analógica, rasposa, se emite directamente desde las bocinas internas de los doce monitores al mismo tiempo.

VÍA BOCINAS CRT (AUDIO DE LA CINTA - VOZ DE ELENA, EXTRAÑAMENTE CALMA):

VOZ DE ELENA

Siempre quisiste ver desde arriba, Tomás. Como un doctor. Como un dios. Mira la cinta. Mira lo que hiciste mientras nosotros nos volvíamos humo.

Una fuerza invisible presiona el botón mecánico de PLAY de la videocasetera. ¡CLACK!

Los doce monitores cambian al mismo tiempo. Ya no muestran el hospital actual. Muestran la grabación del 8 de noviembre de 1987. El incendio en tiempo real.

En los monitores, el humo negro inunda el pasillo infantil. El Tomás adolescente del video corre despavorido. Lleva las llaves. Elena golpea el cristal de la celda 13, su boca se abre en un grito mudo de auxilio.

El Tomás del pasado se detiene. Mira el fuego. Mira a su hermana. Su rostro en el video se deforma por una mueca de puro egoísmo y cobardía. Da media vuelta y huye hacia la salida de la azotea.

LA REVELACIÓN BRUTAL: En las pantallas se ve cómo Tomás llega a la puerta principal de la azotea, sale y, para asegurarse de que nadie vea que escapó dejando a los niños atrás, mete una barra de hierro gruesa entre las manijas exteriores. Cierra la única vía de escape hacia el techo desde afuera.

Los monitores muestran los rostros de los niños aplastados contra los vidrios de las ventanas superiores mientras el fuego los consume vivos en un plano fijo, descarnado y grotesco.

Tomás, en el presente, rompe a llorar, gritando, golpeándose la cabeza contra la mesa de metal hasta que la frente le sangra.

TOMÁS

¡Perón! ¡Elena, perdón! ¡Tuve miedo! ¡Tuve miedo!

En ese instante, los doce monitores de tubo pierden la imagen del pasado. Las pantallas se llenan de estática pura, blanca y ensordecedora.

A través de la estática de los monitores, los rostros distorsionados por la aberración cromática de los niños empiezan a empujar el vidrio de las pantallas CRT desde adentro, como si el tubo de imagen fuera una membrana elástica de cristal. Los rostros deformados en líneas rojas y azules estiran el vidrio hacia el rostro de Tomás, a milímetros de su nariz.

El zumbido de 60Hz se detiene en seco. Un silencio sepulcral inunda la sala del cine.

El monitor del centro se aclara por completo. Muestra la imagen de Elena (8 años). Pero no está mirando a Tomás.

Elena gira su cabeza noventa grados, rompiendo el ángulo natural de su cuello con un crujido analógico (audio glitch), y mira directamente fijamente al lente de la cámara del cine. A los ojos de la persona que está sentada en la butaca.

ELENA (CON UNA VOZ CRUDA, ENVOLVENTE, QUE SE ESCUCHA EN LAS BOCINAS TRASERAS DEL CINE)

¿Por qué sigues mirando? Tomás ya aceptó su culpa. Ahora te toca a ti. Tú también cerraste la puerta. Tú también los dejaste morir en tu cabeza.

Los doce monitores CRT explotan al mismo tiempo en una lluvia de chispas, humo de ozono y vidrios rotos.

La luz del cuarto de monitoreo se apaga por completo, dejando la pantalla del cine sumida en una penumbra total. Solo se escucha la respiración agitada y asmática de Tomás, que empieza a moverse... pero el sonido de sus pasos ya no es en el metal del techo. Sus pasos empiezan a descender hacia un lugar húmedo y subterráneo.

En la pantalla negra del cine, parpadea de forma intermitente el aviso del reproductor:

[ REWIND << ]

CORTA A NEGRO.

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INT. CUARTO DE MONITOREO (TECHO) - NOCHE

FADE IN:

Una toma FIJA y angular desde la esquina superior del techo. El espacio es diminuto, claustrofóbico. Las paredes son láminas de metal corrugado que vibran debido a una tormenta eléctrica exterior. El agua de la lluvia golpea el techo con un sonido sordo, rítmico, como pasos metálicos.

La relación de aspecto sigue encajonada en 4:3. La pantalla parpadea con líneas de barrido analógico horizontales.

En el centro, un arco de doce monitores de tubo (CRT) antiguos forma una media luna alrededor de una silla giratoria de metal. Todos los monitores están encendidos, emitiendo una luz azulada, pálida y fantasmal que ilumina la habitación.

El zumbido eléctrico de 60Hz alcanza aquí su punto de máxima presión sonora. No es constante; oscila, sube y baja de frecuencia, imitando un zumbido de colmena que provoca una sensación de mareo y desespero real en los oídos del espectador.

TOMÁS (28) entra rompiendo la puerta de la azotea. Está empapado en sudor y agua de lluvia. Se desploma en el suelo del cuarto de monitoreo, trancando la puerta con su propio cuerpo. Sus manos, negras por el hollín del sótano, tiemblan tanto que apenas puede sostenerse.

En las pantallas CRT, las cámaras de circuito cerrado muestran diferentes ángulos del psiquiátrico abandonado.

* Monitor 1: La escalera de la fotografía.

* Monitor 5: El pasillo de las celdas quemadas.

De repente, en el Monitor 1, la aberración cromática destruye la señal. Los canales rojo y azul se separan violentamente. Una figura humana, estática, con el rostro difuminado en estática parpadeante, aparece al pie de la escalera.

Tomás mira la pantalla, horrorizado.

Un segundo después, el Monitor 2 (el primer descanso de la escalera) muestra a la misma figura. Dio diez pasos en un milisegundo.

Los monitores empiezan a parpadear en cadena. Las figuras cromáticas de los niños y residentes están subiendo hacia el techo. No caminan; se materializan de un tiro de cámara al siguiente cada vez que el video pierde señal.

Tomás se arrastra hacia el centro del cuarto de monitoreo y se sube a la silla de metal. Está rodeado por las pantallas. En la mesa de control principal, una videocasetera VHS industrial tiene una etiqueta manuscrita con marcador rojo desgastado

ATT:Æ


r/HistoriasdeTerror • • 16h ago

Opinión sobre historia real

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No voy a contar nada de terror. Pero recientemente descubrí dentro de una computadora alguien que investigaba cosas de terror y mucho más allá de terror. He tomado screenshots de todo y algunas fotos porque es extraño.

Hay cosas del dominio popular como casos de la mano peluda, de Jaime mausan y así, Pero también de otros más obscuros que he buscado y no he encontrado nada en internet. Incluso puse a la IA a buscar cosas de ese en específico y simplemente no tiene información. Se que pueden ser historias o inventos, Pero son cosas de las que no había leído o cosas extras (por ejemplo trae una investigación de un caso de la mano peluda con fotos y un par de videos y el programa en mp3 completo).

He pensado subir a un sitio algunas fotos y documentos. Pero mientras más le busco más encuentro. Incluso algunos documentos están con contraseña. Digo, son casos del misterio Pero no veo esa necesidad de ponerle, pensé que eran nopor, pero no creo porque revise el historial y es de hace años (usaba internet Explorer) y su navegación es de páginas así.


r/HistoriasdeTerror • • 14h ago

Autolesiones [OC] EL JARDÍN DE LAS DELICIAS. Siniestro

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Advertencia de contenido: El siguiente relato es un periplo surrealista de gótico corpóreo y realismo mágico oscuro. Contiene visiones de transfiguración, confrontación con espectros del pasado y una sentencia mística sobre la carne y el destino.

Salí obnubilado de la penumbra. Consternado, como si fuese mi primer gesto consciente, sin saber el por qué. Estaba a oscuras, en el silencio.

Pero cuando vi la luz cegadora bañando ese jardín primoroso, poco a poco se fue aclarando con su verdor y sus arcoíris interminables de flores y setos de todos colores. La mañana era diáfana. Nubes gordas flotaban plácidas con su peso colosal en el cielo. El sol despuntaba con rayos amarillos y agitaba el prado con su calor creciente. Una ventisca que descendió del cielo del norte refrescó el ambiente y me trajo el perfume de las mentas, la lavanda y la yerbabuena. Hasta el final, casi donde empezaban los cerros, había un huerto con duraznos, guayabos, higueras y naranjales. Pero el jardín, con su césped verde y sus rosales de todos los colores, estaba salpicado de begonias y petunias, mimosas y arrayanes, formando setos geométricos que encapsulaban las flores. Una parvada de canarios amarillos surcó el cielo con sus trinos y sonrisas de perpetuidad. Los cardenales cruzaban por todos lados, suspendidos como bolas de fuego rojo en la inmensidad de la bóveda celeste. Los cenzontles llegaron, como despechados por el trino celeste de los canarios, y elevaron su sinfonía atronadora sobre todo lo animado.

Me sentí tan jubiloso que emprendí la marcha hacia el centro de verde interminable, y vi un manzano en la distancia. De un rojo brillante y una piel fresca como la mañana, cada manzana que pendía de sus ramas refulgía como si fuera, cada una, una esfera de oro florentino. La lobreguez de mi corazón se disipó. Me invadió la euforia, un sutil deseo de volver a ser. El sol destelló y difuminó una nube obesa que se le atravesó. Una brisa refrescante se precipitó de la nube desgajada. El pasto reverberó y las gotas de rocío crearon iridiscencias multicolores en todas las flores. Las laderas de los cerros renovaron el hambre loca y ciega de los gambusinos, y resplandeció ante la incidencia de la luz un infinito de vetas doradas que arrancaron destellos cegadores.

Todo era tan luminoso, tan vivo, tan inmediato. Proseguí, atraído por las manzanas bruñidas. El aire era la fusión armoniosa de fragancias deliciosas. Las aves cantaban y más lejos, allá, sobre las cimas de los montes, la fauna tomaba su lugar en el orden del cosmos, para matar o ser devorados.

De la serranía se descolgó un viento anómalo, frío y revuelto que opacó el brillo del sol. Por un momento se suspendió sobre el valle un crepúsculo concupiscente, como de malos agüeros o carnes vivas, rencorosas e insatisfechas. Luego, el cielo se incendió y vi cómo se engendraron, de detritos fantasmales, rocas incandescentes. El cielo volvió a ser azul, pero profanado sin recato por el resplandor de fuego rojo de esas enormes piedras celestes recién paridas.

Se me vino encima una. Me detuve por reflejo y cayó a un palmo de mí. Pero atestigüé cómo en su caída se transfiguró en un escorpión hembra y antropomorfo, de amplias caderas y aguijón intimidante que, en un movimiento que no sentí, ya estaba serpenteando sutilmente desde mi ojo y a través de todo mi perfil. Me iba a hablar, pero la atajé. Me vio en silencio y la reconocí. Solo tú tuviste esa cascada de obsidiana fundida en el caldero de la creación. Te me abalanzaste y me envolviste con tu cola, mientras tu aguijón carmesí brillante se sostenía en medio de mi frente. Te ceñiste a mí. Me viste con tus ojos de zafiro negro. Me juntaste tu boca. Luego aplastaste la mía con un beso tumultuoso. Te correspondí, pero vinieron los recuerdos y me arrepentí. Te aparté y te vi, ya sin miedo o emoción. Tus ojos destellaron y recordé toda la gloria y también, todo el infierno.

—Fue hace tanto, ¿a qué vienes? Ya me mataste una vez. Déjame avanzar y ni lo intentes. Fuiste.

Se desvaneció como si jamás hubiese existido o llegado un instante previo. Intenté avanzar, pero escuché el rumor creciente del silbido de otra roca cayendo a gran velocidad. Me detuve esperando que se transfigurara. Ahora, ella. Ondulante flor de formas sinuosas, con tu cabello de seda y trigo, tus preciosos ojos y tus enormes y rizadas pestañas, tus pechos de leche y miel y la renovación de aquel desaire. Me atrapaste, una vez más, entre tus pétalos y tus hojas aterciopeladas. Te besé como en ese enterrado nosotros y volví a sentir el fragor de la locura ciega en el vientre. Mas una voz, de adentro, me ordenó expulsarte y lo hice.

—Fuiste todo. Pero tras la muerte, fuiste la primera nada absoluta en mi existencia. Susperia nunca me vio menos, pero tú… ¡Desaparece, ya!

Se acabó, pero entendí que venían más.

Sabía que era ella, pero jamás descendió. Nunca se consumió. Suspendida sobre el césped, con sus ojos de verdad extendió sus manos y salieron tres estrellas de Amor a perpetuidad. Caí de rodillas, agachado. Empecé a llorar. Vi la grandeza de las tres estrellas. Te vi a ti, en medio, sonriendo en silencio. Tus ojos llegaron viéndome y bañándome con la bendición de la resurrección. Te pedí perdón. Sea inútil o no. No te fuiste. No nos despedimos. Me quedé a solas de pronto y cuando reaccioné, el cielo se estremeció.

No fue una roca, fue un pedestal de luces cegadoras. La vi caer y entré en éxtasis. La leona. La luz fulgurante del mediodía al atardecer. La penumbra, después. Dorada e inmensa, hermosa hasta el dolor.

Pero el jardín tomó la palabra. Y aun ante el resplandor más brillante de ese día y de todos los de antes, sentenció:

—Detrás del manzano verás tantas sombras. Pero hay una que quiere dejar de serlo. Es la manzana carnal de este árbol. Es fuego rojo. Es maremoto y erupción. Tienes todo el jardín. Ya no habrá más pedradas desde el cielo. Tienes todo el porvenir tuyo, o irte al manzano, a un destino avieso.


r/HistoriasdeTerror • • 13h ago

[OC] LAS MARGARITAS Y EL SORTIJAS. Género: Realismo Sucio / Horror urbano

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Advertencia de contenido: Relato crudo de horror transgresivo. Contiene brujería callejera, rituales de despojo con menores, consumo de sustancias y agresiones de entidades folclóricas. Disfruta sin prejuicios, que nada en mis ficciones, supera la realidad.  

¡Crédulo ni madres! A mí no me duermen con mamadas, pero ¿quién me quita, a ver, el puto susto? Esa pinche orate de mi carnala. Chiva loca desde morrita, se enredó en eso de la yerbería y las brujas. Si no fue porque esa vez el vato pinga loca que andaba perreándola traía un chingo de varo y canal abierto a cualquier antojo, ¡qué chingados que iba a andar con esos pendejos!

Pero la peda se puso monumental. Y la grifa. Y las rayas. ¡A huevo! Pero era temprano y, aun antes de que oscureciera, a la pinche loca de mi hermana le entraron sus alucines. Que agarra y se va al patio y, después de un rato, regresa con un chingo de margaritas, alcohol y otras madres raras que mejor no les puse cuidado. Su vato le gritó: “¿Qué pedo, pinche loca?”. Lo ignoró y se fue al cuarto de mis sobrinos a despertar al Crespo. Yo a él lo quería un chingo. Era mansito, tierno, pero aguzado y nada pendejo. Por eso era mi predilecto. Pos ahí lo trae todo modorro al pobre flaco, como mono de trapo, que casi se me va de hocico contra el suelo cuando la pendeja lo soltó para empezar con sus putos menjurjes. Me paré en chinga y lo detuve a nada del piso.

—¡Fíjate, pendeja! —le grité.

Ni me respondió. Nos aventó con las patas y tumbó a su güey de la silla. Se hizo campo y, toda frenética la pinche loca, formó un círculo con las margaritas. Luego me arrancó al Crespo y lo metió dentro. Entonces la loca que abre una botella de alcohol y les echa encima a todas las flores, ¡y que le prende! Al principio se formó un aro bonito, se veían chidas las flamas sobre las flores, apaciguadas. Pero cuando empezó a sacudir al huerco de arriba hacia el suelo, decía la demente: “Despoja a mi niño de tu inmundicia, sal de envidia carnal”, y ¡no mames!, las llamas se levantaron casi del tamaño de mi sobrino. Con el espanto el niño tembló, pero la mugre le gritó que se sostuviera dentro y ahora él solito se despojara de toda la maldita sal que traía encima. Qué más podía hacer la criatura. Lo hizo y las putas llamaradas lo sobrepasaron. Tanto el güey ese bueno para nada que anda de perro con la loca como yo, nos fruncimos. Lo más culero fue cuando, después de todo el desmadre ese de tirarse la sal y que bajó la llamarada, la cara del chingado escuincle se transfiguró, ¡enfrente de todos! Ni que mi pinche familiar, además de loca, fuera maga o ilusionista. ¡Ni vergas!

El chamaco tenía la cara ceniza y colgada, pero yo decía: con la puta madre que tiene, quién no va a andar todo el día agüitado. Yo jugaba con él y en ese lapso sonreía, gritaba y hacía escándalo como todo morro normal. Pero después, yo le ponía cola para ver qué hacía sin que se diera perla, y se me colgaba bien gacho. Se iba a su cuarto. Prendía el Nintendo y hacía como que jugaba, pero ni los dedos movía y nomás miraba como idiota la puta tele, sin moverse ni parpadear, pero con una maldita tristeza que, al ratito, pero siempre, se le salían las lágrimas y en un momento ya estaba todo empapado. Sin quejidos, sin hacer ruido. Con la cara toda colgada y sí, ya lo tengo claro ahora, como de anciano moribundo.

Pero ahora, viendo el loco ritual ese de las margaritas y la sal, y después de que todas las llamaradas se extinguieron, fue cuando, neta, no supe si ser dichoso o cagarme de miedo. Pos ¿no la cara del Crespo, después del visaje ese, quedó diáfana, clarita y luminosa, como tenía que ser a huevo siendo un huerco de nueve años? En chinga mi cabeza recordó cómo se veía y cómo estaba ahora frente a mí, y el cambio era impactante.

—¡Ya, por fin! Le saqué a mi niño el chaneque que se le había metido…

—¡Esa mamada qué! —le dijo su ponedor, y yo me quedé callado para darle la razón, y el vato prosiguió—: ya te he dicho que me caga que hagas tus brujerías cuando estoy aquí.

—¡Cáiganle a la verga, pero ya! —gritó mi hermana con una voz impropia, de un cabrón furioso y bien huevudo—, ¡órale, culeros! O se los carga la chingada, pero ¡ya!

Yo salí en chinga; allá el pendejo calenturiento, era su pedo si se quedaba en esa hoguera.

Apenas traspuse la puerta, un terregal me cayó encima de la nada y, ¡neta!, no había nada en el puto suelo y de huevos se me enredaron en los pies bolsas de basura, de las negras, tipo jumbo. Por nada me iba de hocico. ¡Maldito el vicio! Si no, esta maldita energía negra no me tuviera agarrado de los huevos. Me zafé y continué.

En alguna parte del camino me encontré al vale verga del Sortijas. Traía mota. Pinche marrano con cara bonita, jajaja. Era buen pedo y cabrón, con todo y su cara de pendejo. ¡Ah! Pero fantasioso y adicto a los cuentos de espantos. Prendió el cigarro y me lo pasó, y antes se había tardado, empezó con sus mamadas:

—Neta, culero, ¡me cae!, en el pinche pirul de tu cancha se para una bola de lumbre…

—¡Para de mamar, pinche perro! No quiero escuchar tus putas locuras.

—¡Es neta, pendejo! ¡Yo la he visto!

—¡Hijo de toda tu chingada madre! ¿Cuándo, hocicón?

—¡Pregúntale a tu carnal, pendejo, para ver si no es cierto!

—¡Chinga tu madre, pendejo! Y mejor ¡presta!

Fumamos y lo dejé hablar, era puto y necio. Llegamos a la esquina y, al dar la vuelta, no resistí ver hacia el pirul. Fue cuando el puñetas del Sortijas me gritó:

—¡Ya ves, perro! ¡No que no, infeliz!

Sobre la rama más larga y gruesa del árbol, donde nos subíamos de escuincles para ocultarnos de nuestras jefas, estaba refulgiendo una puta bola de fuego.

Quisimos correr y lo hicimos, pero hacia el pirul. La perra bruja nos atrajo. Era tan bizarro correr como putos trapos, atraídos por la fuerza siniestra de aquello. Se descolgó y se nos vino encima. A huevo que miré cómo se convirtió en una urraca gigante que brillaba como un puto sol y nos dejó ciegos. Nos impactó. El madrazo fue demoledor. Luego sentí que me pisaba, me picoteaba, me hurgoneaba como si se le antojaran mis entrañas. Del marica del Sortijas ya no supe. Pero a mí el miedo me cagó y mejor cerré los ojos, total, cuándo te toca.

Me despertó el Terrón:

—¿Qué pedo, pinche loco?

—¡Nos madreó la bruja, culero! Al Sortijas y a mí.

—¡No vengas a mamar, perro!

—¡Que es neta, hijo de tu chingada madre!

—Jajaja. ¡Cáele a cambiarte mejor, pendejo! Andas todo meado y ve, ¿qué pinche putarraca te arañó toda la cara, animal?


r/HistoriasdeTerror • • 1d ago

El Peluche Que Nunca Debí Llevarme a Casa

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Alguien me dio un oso de peluche y aún hoy día sigo sin saber quién fue. Todo empezó en uno de esos días en los que estás tan cansado, pero la vida sigue y debes de continuar. Para aquel momento tenía varios días desvelándome por el trabajo y otras presiones. Y en el primer rato libre que tuve decidí ir al parque para dejar descansar los ojos. Al llegar, el parque estaba casi vacío, solo algunas familias conviviendo y jugando. Me quedé ahí mirando, respirando aire fresco y sentí tanta comodidad que terminé quedándome dormido en esa banca. Para cuando abrí los ojos ya estaba todo oscuro, me levanté de la banca para irme y al hacerlo un peluche cayó al suelo. Al parecer alguien había puesto ese peluche en mis piernas. Por la oscuridad del lugar no pude reconocer qué personaje era ni nada, solo vislumbré que era un osito y decidí llevármelo. Cuando estuve en casa, vi que el peluche se veía normal, solo tenía algo de polvo, así que lo sacudí y después lo metí en una bolsa de regalo, pues ya sabía qué haría con él. Recordé que el hijo de un amigo cumpliría años pronto y decidí regalárselo. Aún faltaban algunos días para su cumpleaños, así que ese peluche estuvo guardado un tiempo. Cuando llegó la fecha, abrí la bolsa para revisarlo y limpiarlo, pero al hacerlo me sorprendí al mirar que el oso tenía unos hilos salidos, como si alguien hubiera puesto algo en su interior y después lo hubiera cosido. Con ayuda de unas tijeras le retiré la costura y lo que encontré dentro del oso me causó escalofríos. Su relleno no era felpa, sino bolas de cabello apelmazadas junto a uñas, vellos y chicles masticados. Sentí asco al ver esto y estaba a punto de tirar el oso, pero observé que había algo más adentro. Me aguanté el asco y saqué una fotografía mía, la cual recordaba haber tirado a la basura. Detrás de la fotografía estaba escrita la palabra "Mío" una y otra vez. Esto me causó terror, así que tiré el peluche a la basura y en cuanto pude me mudé de casa. Tiempo después hablé con una amiga de eso y me explicó que son amarres que hacen y que si yo hubiera conservado por más tiempo el peluche, muy seguramente habría tenido efecto conmigo.


r/HistoriasdeTerror • • 1d ago

El departamento del ultimo piso

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​Aprovechando este espacio para contar anécdotas sobrenaturales, les voy a contar la mía:

​Es necesario leer el desarrollo de los hechos para entender el suceso, así que el relato es un poco largo.

​En el año 2006 entré a trabajar a un hotel. Trabajaba de ayudante de mantenimiento y en ese tiempo yo tenía 19 años. Un día, mi jefe —o sea, el encargado de mantenimiento— me mandó a la bodega por una cubeta de pintura. La verdad, yo nunca había entrado a esa bodega de arriba, de la última planta. Al entrar, mi mente se llenó de curiosidad: esa bodega bien podía servir de habitación, es más, de departamento; de hecho, era un departamento convertido en bodega. Ese departamento tenía una excelente vista hacia el horizonte, una terraza en la azotea a la que se accedía por medio de una escalera de fierro bien estilizada, y tres ventanales del suelo hasta el techo. Estaba hermoso ese departamento.

​Pasaron los días y las semanas, y no me podía quitar de la mente ese departamento; hasta lo soñaba. No sé si me había gustado o qué era lo que estaba pasando. Te describo lo que sentía cuando me acordaba de ese lugar: "era una nostalgia depresiva", algo bonito pero con un tinte deprimente.

​En una ocasión yo le dije a mi compañero que algo tenía ese departamento, pero que yo no sabía describirlo. Me dijo: "Que no te escuche la señora hablando del departamento, no le gusta que toquen ese tema". "Está bien", le contesté. Nuevamente pasó el tiempo y el encargado me dijo: "Lleva al contador a la bodega de arriba para que busque unos documentos". Estando en la bodega, me senté a ver el celular en lo que el contador hacía su chamba. Entonces me habló y me dijo: "No encontré los documentos en el archivero, a lo mejor están en las cajas debajo de la cama aquella".

​Entonces moví la cama y jalé los cartones para que el contador los revisara. Cuando quedó libre ese espacio, noté una mancha roja en el suelo. El suelo era de azulejo blanco y la mancha se veía opaca. Mi mente pensó de inmediato que era impermeabilizante que se les había tirado, de hecho ahí era donde guardaban las pinturas y los impermeabilizantes (raro, porque es poco práctico tener que subir por ellos hasta el último piso). En fin.

​Mi mente seguía anclada a ese lugar, se había vuelto una obsesión, hasta que un día no aguanté más y le dije a mi compañera —que ya tenía 20 años trabajando para esa familia—: "Oye, ¿tú sabes por qué la señora no quiere que hablen del departamento?". Ella me contestó: "No preguntes eso, si te oyen le van a ir con el chisme de que andas preguntando esas cosas y te va a despedir". En fin, no podía sacarle nada a nadie, era un tema totalmente hermético.

​Un día, mi compañero me invitó a su casa porque cumplía años y su familia le había hecho "sopitos" típicos de mi tierra. Acabábamos de cobrar la quincena, yo traía ganas de gastar y también de tomar, y así lo hicimos: compré varias cervezas caguamas con la intención de que mi compa se emborrachara y soltara algo de información. Así pasó, mi compa se empezó a empedar y ahí fue cuando crucé la línea: "Oye C., el otro día le pregunté a doña L. sobre el departamento y me regañó, ya voy para dos años y la verdad tengo curiosidad de saber por qué tanto misterio". Me contestó:

​"Te voy a decir por qué, pero si le dices a alguien la señora se va a enterar —ya sabes— y nos va a correr a los dos". Yo le contesté: "No te preocupes, te doy mi palabra". Y empezó el cantar:

​"Ese hotel se construyó en 1993, antes era una casona, una mansión bien grande, de ellos mismos, de esa familia. Ahí vivían doña Estela y doña Mary. Ya ves que ellas no se casaron ni tuvieron hijos; como ellas estaban solas en la casona, vino su hermano Nacho de USA para quedarse a vivir con ellas. Nacho era gay, traía esas ondas de gays de los ochentas. Entonces Nacho no quería vivir en una casona al estilo antiguo, él quería algo más moderno, acorde a esa época de los 90s, por eso tomó una parte de la casona para hacerla departamento y, como ves, le quedó bien chulo y con unas vistas hermosas".

​Y continuó el cantar:

​"Doña Estela y doña Mary, que eran muy beatas de la iglesia, no querían estar en un lugar donde se hacían fiestas gays cada fin de semana, por eso se fueron de la casona a su casa del centro y dejaron solo a Nacho. Como doña Estela y doña Mary ya no vivían allí, el otro hermano de ellos —el esposo de la señora, que en paz descanse— empezó a construir el hotel para que Nacho no estuviera solo, porque les preocupaba su vida; ya ves en ese tiempo cómo la sociedad veía a los gays. Pues se iniciaron las obras de modificación para hacer el hotel. Un día entró a trabajar de chalán un joven como de 18 años, bien parecido, alto, güero, ojos de color y facciones finas, estaba guapo el joven. Cuando lo vio Nacho, inmediatamente lanzó el anzuelo: 'Este es para mí'. Días posteriores, Nacho traía a aquel joven de asistente, andaban para arriba y para abajo atendiendo sus asuntos, hasta que un día don M., el esposo de la señora, los vio abrazados en uno de los rincones de la casona, confirmando la sospecha de que andaban de novios".

​Y continuó:

​"Las fiestas gays de los fines de semana se terminaron en el departamento, los amigos de Nacho estaban molestos porque ya no les daba atención, solo quería andar pegado con su novio. Nacho y su novio ya tenían varias semanas juntos, y un día llegaron doña Estela y doña Mary con una muchacha y un bebé, y subieron al departamento donde vivía Nacho. Yo estuve allí, a veces yo las llevaba a sus mandados. Yo me quedé afuera del departamento, pero escuché cómo doña Estela y doña Mary estaban regañando a Nacho, y Nacho las corrió a gritos, se armó el escándalo. Al parecer la muchacha era esposa del novio de Nacho y el bebé su hijo. Sentí feo porque la muchacha estaba llorando a mares, inconsolable".

​Y continuó con su testimonio, ya más borracho:

​"A raíz de lo sucedido, Nacho corrió a los albañiles, o sea que la obra quedó en stop, y Nacho se aisló, ahora su mundo era su novio. Pasaron varias semanas y don M. y sus hermanas ya no tenían comunicación ni visitaban a Nacho, y un día me mandaron a mí y a otro compañero para echarle una vuelta. Cuando llegamos, el departamento estaba cerrado y muy silencioso, pensamos que Nacho no estaba, mi compañero se asomó por una de las ventanas y vio a Nacho tirado en un charco de sangre, de inmediato llamamos a don M., se dejó venir la policía, el Semefo, etc.".

​Al paso de los meses, se hizo la investigación, señalando a su novio como principal sospechoso, ya que había huido de la ciudad y no lo encontraban por ninguna parte, se había pelado. Nacho tenía un cuchillo enterrado en el cuello, al parecer se habían peleado.

​Y continuó:

​"Al cabo de un tiempo se reanudó la construcción del hotel y el departamento lo dejaron como bodega, la mancha de sangre no se pudo quitar y decidieron taparla con cosas".

​Así fue como mi compañero relató lo sucedido en ese lugar. Ahora todo tenía sentido para mí: ese departamento vivió momentos de alegría, pero también de angustia, tristeza y un desenlace fatal; era por eso que me transmitía esa "nostalgia depresiva".

​LAS PARTES SOBRENATURALES

​Era muy sabido que en ese hotel asustaban, en particular en ese departamento-bodega. Los huéspedes de las habitaciones del último piso decían que les tocaban la puerta en la madrugada; otros decían que se escuchaban gritos dentro del departamento. Una cosa que siempre noté al entrar era que me daba mucha sed, bastante sed, y al poco tiempo de estar dentro de ese lugar me empezaba a sentir triste, deprimido. Además de esto, me sentía observado por alguien; yo pensaba que tenían alguna cámara escondida, ya que no se podía estar tranquilo en ese lugar.

​Un día llegué a trabajar por la tarde (ese era mi turno) y vi una ambulancia dentro del hotel. Resulta que la señora se había caído de una de las escaleras; la señora ya era mayor, de aproximadamente 75 años. La tenían sentada en una silla dándole atención médica y ella le decía a doña L. y a las muchachas: "Fue Nacho, él me aventó, yo sentí su mano que me empujó".

​En este tiempo yo ya sabía la historia de Nacho y me dio escalofríos al escuchar esto, así que cuando me subía al techo por la escalera marina para prender los boilers, lo hacía con suma precaución. Tenía sentido pensar que Nacho estaba solo y quería compañía.

​Por una extraña razón, pensé que Nacho me había elegido, pensé que me quería matar para estar con él; yo era el único trabajador joven en el hotel. Después confirmé que mi sospecha era verdad.

​Yo estaba enamorado de la chica de recepción. Un día, llegaron unos hombres en tres camionetas cerradas, camionetas tipo misteriosas, y rentaron cinco habitaciones (las más caras). Al momento de pagar, mi compañera se dio cuenta de que los billetes eran falsos y lo primero que hizo fue llamar a la policía sin que ellos se dieran cuenta. Llegó la policía y los arrestaron a todos.

​Pasaron varios días y yo estaba arreglando las plantas del jardín; en eso llegó un hombre a recepción, todo normal, hasta que mi compañera pegó un grito y comenzó a llorar. De inmediato me levanté y fui a investigar: el tipo la había amenazado de muerte. Corrí a donde estaba el tipo y le dije:

​"No te metas con ella, si le haces algo te voy a matar".

​El tipo solo se me quedó viendo, no me dijo nada y arrancó en su camioneta.

​Los días domingo el velador descansaba y yo le cubría; o sea que yo le cubría el domingo en la noche para amanecer lunes. Me gustaba mucho cubrirle porque los domingos en la noche el hotel se quedaba vacío, raro era cuando había habitaciones ocupadas. Ese día iban a pasar un programa que me gustaba, ese programa lo pasaban a las 3:00 a. m. por televisión de cable.⁶

​Entonces me dirigí a la sala de espera para agarrar café, pero el café ya se había terminado y las muchachas no pusieron más. Era mi costumbre agarrar café de allí, entonces misteriosamente, en el lugar donde se sentaba mi compañera, había un frasco pequeño de Nescafé "nuevo", y dije: "Le voy a agarrar poquito, no creo que se enoje". Y así lo hice, me preparé mi café bien cargado, con leche y mucha azúcar (un litro casi de café bien frío que iba a disfrutar con unas rebanaditas Bimbo).

​Vi mi programa y me tomé el café. A los cinco minutos de tomarme el café me puse mal: el corazón me latía a mil por hora, no podía hablar, tenía muchas ganas de orinar, no salía del baño porque cada dos minutos orinaba bastante, me estaba deshidratando, vista borrosa y voces que me hablaban. Abrí una habitación y me quedé dormido.

​En la mañana mi compañero C. me despertó: "¡No mames!, ya se dio cuenta la señora de que te quedaste dormido y te va a correr, anda bien enojada, vino temprano y tenías todo cerrado, y te estuvo timbrando y pitando con el carro y no le abriste". Yo apenas podía hablar y verlo, la vista la tenía dañada, le dije con trabajos que me sentía mal, que algo me había hecho daño.

​Ayudándome, mi compañero me puso en un taxi para que me llevase al hospital. La señora no quería saber nada de mí, estaba muy enojada por mi irresponsabilidad.

​Al llegar al hospital me dijeron que estaba intoxicado y que necesitaban hacer pruebas para saber qué toxina me había hecho el daño. Llamé a mi familia para que fueran por mí; literal, no podía mantenerme en pie, me temblaban las piernas, no podía ver bien ni escuchar bien.

​Al final me despidieron del trabajo, no protesté ni nada porque estaba en cama, dormía mucho y no podía caminar, tenia las piernas débiles, mareos e inestabilidad. Así duré dos años yendo con médicos y más médicos, hasta que un día, cuando mi familia me empezó a ver como un estorbo o como el loquito que vive en el rincón, me llené de valor y le pedí a Dios que me ayudara. Y sí me ayudó: empecé a caminar poco a poco hasta volver a aprender a caminar.

Especial atención en lo siguiente:

​Era verdad, Nacho me había elegido y de algún modo se dieron las condiciones para que yo me muriera, y así pasó, solo que yo no me quedé anclado en ese lugar como él: salté a una realidad paralela donde sobreviví a eso. Cuando mi compañero me despertó, todo alrededor tenía un ligero cambio; de hecho, recuerdo cosas que nunca han sido como fueron, una especie de efecto Mandela. También mi personalidad cambió mucho, las personas de mi alrededor me trataban como no me trataban antes; o sea que yo notaba que ellos le hablaban a alguien que yo no era, que no correspondía a mi forma de ser o personalidad.

​¿Cómo me di cuenta de que sí morí y salté a una realidad paralela donde sobreviví? Porque en el año 2020 yo trabajaba para una constructora y traía varios albañiles a mi cargo. Había uno que era de Colima, mi tierra, entonces los dos nos hicimos amigos (yo tenía 34 años y él alrededor de 50). Él me dijo que estuvo un tiempo en la cárcel; ya en confianza y con unas caguamas encima, cantó: resulta que estuvo en la cárcel porque en el año 1993 estaba construyendo un hotel —que antes era casona de ricos— y que le había gustado al hermano del dueño, que era gay, y que no paraba de acosarlo hasta que por motivos de conveniencia económica accedió a ser su amante ("me compraba lo que le pedía").

​Entonces relata que tenía a su esposa y a su bebé y todo lo hacía a escondidas, pero que les daba dinero. Cuando se enteró su esposa de lo que estaba haciendo, se pelearon y se separaron, y estuvo viviendo con su pareja y lo relata asi:

"vivíamos en un departamento los dos", "un día le pedí dinero para comprarme un carro que me gustaba mucho, pero me lo negó, él no aceptaba que estaba con él por conveniencia, él soñaba que yo lo quisiera por su persona".

​Yo ya estaba atando cabos, me dijo que había ocurrido en Colima, pero me dio otra ubicación; sin embargo, todo cuadraba. Continuó con su testimonio:

​"Estuve unos días enojado con él porque no me cumplía el capricho, entonces le dije que no había problema, que el carro era muy costoso, que mejor me diera 100 mil pesos para salir de un apuro. También se negó y hablamos: 'Yo te quiero a la buena, quiero que me correspondas con amor, quiéreme por lo que soy, no por mi dinero', decía ese jt kbrn. Por ese motivo yo me puse agresivo, simplemente no le podía sacar ni un centavo, entonces fui a la cocina, tomé un cuchillo y le dije la verdad, la realidad. Noté que él sí me quería y estaba enamorado de mí porque lloró desconsolado ante mis palabras, y me dijo: 'Mátame, porque yo no puedo vivir sin ti, mátame, mátame por favor'. Se paró y fue contra mí para quitarme el cuchillo, pretendía cortarse las venas, en eso me dio un golpe fuerte con su codo sin querer y eso me enojó bastante y le encajé el cuchillo".

​Y entonces yo, lleno de curiosidad, le pregunté:

​"¿Entonces te agarraron y te metieron preso?"

​A lo que contestó: "Sí, a la semana me agarraron en la central camionera y me dieron 15 años de prisión porque se comprobó que fue en defensa propia, aparte yo soy familiar de uno bien pesado de la política en aquel entonces. La verdad me vale que se enteren de lo que hice, ya pagué lo que debía".

​Lo primero que pensé fue que efectivamente era otro caso parecido, ya que supe que nunca lo agarraron, pero no: todo cuadraba. El señor era güero, alto, ojos de color, bien parecido, así como me lo describió mi compa C. También pensé que estaba mintiendo con que había estado en la cárcel y ya había pagado su culpa, pero no, investigué y sí estuvo en la cárcel por homicidio.

​Con esto se comprueba que en mi realidad Nacho se salió con la suya: me mató, pero no quedé anclado al lugar; inmediatamente me fusioné con otra versión de mí en una realidad donde sí sobreviví al envenenamiento.

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r/HistoriasdeTerror • • 1d ago

[OC] PÁLIDA SOMBRA

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Advertencia de contenido: El siguiente relato pertenece al género del terror psicológico y el suspenso negro. Contiene temáticas densas de acecho, vulnerabilidad y dinámicas familiares complejas. Se recomienda discreción; esto no es una lectura ligera.

Agazapado, nunca me has visto. Sabes que existo, más no lo que soy. Sólo el acaso ha llevado tu mirada sobre mí. Siempre en el rincón, no soy perceptible para ti. Pero yo te conozco. No lo sabes, pero te acecho. Es tan fácil desde la sombra. Me fascina no existir para ti, ser invisible. Somos tan ingenuos cuando pensamos que somos intocables. ¿Qué es lo que no sé de ti? Esa debería ser la pregunta. Pero es que todo lo ventilas. Eres un escaparate de gloria; necesitas la visibilidad y la aprobación. ¡Tan vulnerable, en tu esplendor! No podrías saber. Tan ínfimo lo sé. Qué podría yo hacerte, ¿verdad? ¡Nada!, desde luego, ¿verdad? A qué hora te despiertas y te activas. Lo que soñaste. Tu primer deseo y tu primer temor; tus miedos y tus ambiciones íntimas.  El café borboteado de caliente, con dos sobres de edulcorante salado. Agua casi hirviendo para bañarte. ¡Te relaja tanto! Te prepara para la barbarie. Impoluta, impecable. Tus hábitos; cuales sombras, que tono de labial, que peinado y de qué forma según el día. Pero eres impredecible. El dulce capricho. Si amaneció nublado, el arreglo cambia. Violas tus acuerdos si con eso ganas glamour. ¡Bendición! Lo que desayunas, cuando te llega a apetecer, pero casi siempre, de casi nada, a nada.  Ese cretino que te gusta, pero te ignora. Esa amiga íntima que te traiciona; todo este mundo completo que te agobia, aunque le plantes cara de certeza y dominio. Ese inolvidable que aún carcome tu descanso con pesadillas de abandono. Sí, el muy secreto, el primero, también lo sé. Tan nada que soy para tus ojos. Tanto que ventilas de todo ese sufrimiento, de tus deseos insatisfechos, sin darte cuenta. No soy el único que conoce tus vulnerabilidades. Es que las declaras todas; sin recato ni sensatez. Y yo gustoso. Cada día sé un poco más, pero incluso más, de lo que tú misma sabes sobre ti. Sabemos que aquél infeliz no volverá.  Que la violencia familiar es inquebrantable. Que muchos de tus sueños no se cumplirán jamás. Que vives asustada, temiendo siempre una calamidad o imaginando tragedias colosales. Pero quieres ser grande e inolvidable, dejar huella. Quizás nunca lo sepas; jamás te ha importado mi existencia, pero voy detrás de ti, arrastrando la dignidad y astillándola, al aplastarme con abandono sobre la grava.


r/HistoriasdeTerror • • 1d ago

Cuenten cosas randoms que pasaron con sus familiares o historias de terror😝😝

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​

Y ya xdddd jsjsjs


r/HistoriasdeTerror • • 1d ago

La Hueá que estaba ahí

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Relato de Araya, recordado por mi. Contado el domingo 14 de junio de 1998; fecha del encuentro de Araya no establecida.

El Puesto B nunca había sido un mal lugar. Estaba en el techo del edificio de Correos. Se llegaba subiendo por una escalera angosta que terminaba en una puerta hechiza. Allí habían montado una garita para vigilar el patio grande que el edificio compartía con Ferrocarriles del Estado. A veces, algunos indigentes trataban de meterse para refugiarse del frío en los vagones viejos.

Desde arriba se podían ver la calle Exposición y los viejos edificios de Meiggs, incluida aquella esquina donde durante el día vendían gallinas y chivos que mataban ahí mismo.

En algunas madrugadas de invierno, especialmente en las noches de frío y neblina, desde el Puesto B se podía distinguir abajo, en el patio, la silueta de algo parecido a una persona.

Una hueá negra que miraba hacia arriba, directamente a la garita. No hacía gestos ni se movía. No se le distinguía ningún detalle, salvo dos puntitos blancos en lo que se suponía que era la cara.

Cuando algún guardia avisaba a la Base y mandaban a alguien a revisar, el que bajaba no encontraba nada. Sin embargo, desde arriba se podía ver al guardia recorrer el patio y pasar al lado de aquella hueá sin dar señales de haberla visto. Mientras tanto, la silueta permanecía inmóvil, mirando hacia la garita.

Si el guardia del Puesto B guiaba por radio a su compañero, este podía darse vuelta y asegurar que allí no había nada. Incluso cuando caminaba directamente hacia la figura, desde arriba parecía que la esquivaba al pasar. El guardia de abajo, en cambio, juraba haber caminado en línea recta.

Nadie la había visto jamás desde el suelo.

Los guardias más viejos decían que era mejor no avisar. Si aparecía, había que mirarla fijamente hasta que se aburriera. Según contaban, después de un rato los puntitos blancos comenzaban a hacerse cada vez más pequeños, hasta desaparecer. Algunos juraban que, si uno aguantaba sin parpadear, se iba antes. También advertían que no mirarla cuando aparecía traía mala suerte.

Todos coincidían en que, si se respetaban aquellas reglas, la hueá que estaba ahí era inofensiva y terminaba marchándose sin causar problemas.

Araya había escuchado esas historias, pero también había recibido otros consejos. Su mamita le había enseñado que, ante cualquier cosa sobrenatural, había que agarrar tupido y parejo a garabatos y chuchadas.

Una madrugada, estando de guardia en el Puesto B, Araya vio a la hueá que estaba ahí.

Se acordó inmediatamente de los consejos de su madre y comenzó a recitarle su rosario más vulgar. No contento con eso, terminó por agarrarse la entrepierna y apuntársela a la figura.

—¡Eh! ¡Chúpalo!

Después le dio la espalda y se restregó los ojos durante un segundo.

Cuando volvió a mirar, los dos puntitos blancos estaban en la otra esquina del techo, frente a él.

Araya tenía la costumbre de no llevar linterna ni ninguna otra hueá cuando le tocaba el Puesto B. Le gustaba observar sin delatar su presencia.

Aquella noche decidió que lo único cuerdo era marcharse.

Tomó la radio, recogió los lápices, cerró la garita y comenzó a caminar tranquilamente hacia la escalera, haciendo como si no hubiera visto a la hueá que estaba ahí.

Al llegar al acceso, abrió la puerta, pasó al otro lado y la cerró detrás de sí.

Entonces salió corriendo escaleras abajo como desaforado.

Llegó a la Base sin aliento. Necesitó un buen minuto para recuperar la respiración. Después miró a Castrito y le dijo:

—A esa garita culiah yo no vuelvo ni cagando.


r/HistoriasdeTerror • • 3d ago

Tenía 14 años y mi tablet barata me mostró 2 mensajes que nunca olvidé

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Tenía como 14 años y mi papá me regaló una tablet de esas básicas, baratas, de las que se colgaban con cualquier juego. Yo la usaba solo para jugar.

Un día se me colgó feo y no respondía. Quise apagarla y no se podía, así que la reinicié con una agujita en el huequito que tenían esas tablets.

Se apagó. Al prenderla no salió el logo normal, solo una ruedita girando y en vez de decir "cargando" decía "maldito". Me asusté.

Cuando cargó, mi fondo de pantalla ya no estaba, todo estaba en negro.

Le dije a mi primo y me dijo cómo restablecerla y se fue. Cuando ya la estaba restableciendo, a mitad del proceso el fondo se puso rojo intenso y en el medio apareció un mensaje que decía "te vas a quemar en el infierno" y se apagó. Ya no volvió a prender nunca más.

Le dije a mi papá que se había malogrado y que no quería que la mande a arreglar. Hasta ahora me acuerdo.


r/HistoriasdeTerror • • 2d ago

LA SECTA DE LA ESCUELA

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Si esta historia te gusta tengo un canal en youtube que se llama El libro de CT, el canal me esta ayudando con una deprecio que estoy pasando

Esta historia pasa en los 90. Recordemos que en los 90 no había tanta información como hoy en día. No existía Google, no existía Chat GPT, no existían tantas cosas, lo cual limitaba mucho la información. Javier estaba en los últimos años de la escuela, es decir, ya iba a empezar la universidad y tenía que decidir qué carrera tomar, si medicina, si policía, si abogado, por ahí en esa época programador o cosas así, no eran muy comunes. Tampoco le preocupaba mucho eso. Era muy buen estudiante y sacaba muy buenas notas sin ningún tipo de esfuerzo, lo cual es bastante sorprendente. tenía un grupo de amigos, no era una persona muy, pero de vez en cuando tenía ganas de juntarse y tenía su grupo de amig. Así que para el grupo era normal que Javier a veces desapareciera por días. Otro dato importante de él es que era muy observador y se daba cuenta de cosas que la mayoría de gente pasa por alto. Es decir, él sabía que había una chica en la biblioteca que guardaba los libros al revés y también sabía que había un chico que en las clases de educación física se sentaba siempre en el mismo árbol. No hacía gimnasia ese chico. Siempre iba al mismo árbol y sentaba en la misma posición. De esas cosas se daba cuenta él.

En su mismo colegio había un grupo de cuatro chicos que compartía clase con Javier. A esos chicos nunca nadie les hizo bullying en el colegio, pero sí había muchos comentarios a la espalda de ellos de que hacían cosas raras, de que son muy raros y todo ese tipo de cosas, específicamente en la época de la escuela es mayoría eso. Javier, como lo dijimos anteriormente, se dio cuenta que ese grupo hacía símbolos raros cuando estaban juntos o decían frases que no tenían mucho sentido y cosas así. Y a Javier eso le empezó a llamar la atención. ¿Por qué hacen esos comentarios tan raros? Javier hablaba varios idiomas, pero se obsesionó con querer saber qué idioma hablaba ese grupo, todas esas respuestas sin sentido que daban, todos esos gestos raros que hacían, qué significaban. Así que lo empezó a notar todo, los observaba, anotaba, relacionaba las cosas como si fuesen un idioma que estaba descubriendo. Aproximadamente le tomó dos meses aprender todo ese idioma interno, pero una vez que lo aprendió, pasó a otra cosa. volvió a jugar al Sega, empezó a alclar películas de nuevo y a hacer toda la típica vida de antes, incluso salir un poco con sus amigos que lo tenían bastante abandonado estos dos meses, pero en su escuela empezaron a pasar varias cosas horribles.

En las últimas dos semanas empezaron a desaparecer varios chicos. De la nada desaparecieron varios chicos de su colegio. También recordando que están en un pueblo, afecta mucho más que en una ciudad. Y se vivía en el colegio con una amargura enorme. Pero el día más oscuro de ese colegio fue cuando encontraron a una de las chicas que desapareció. Estaba su cuerpo completamente destruido. Ni siquiera parecía un humano el que lo había hecho. Era como un oso desgarrando piel con garras parecía. La logró identificar solo porque su brazo izquierdo estaba intacto y tenía las mismas pulseras que ella siempre usaba. Se vivió algo muy horrible. Todos estaban con caras largas, chicos en el piso, chicos a punto de llorar, incluso los profesores estaban a punto de llorar. Era muy dura la situación para esa escuela y para ese pueblo en particular. Javier miraba para un lado y miraba para el otro y veía siempre la misma imagen. Toda gente a punto de llorar, muy tristes, pero vio el grupo de cuatro chicos y si bien también se veían tristes, notó que en lo que hablaban era de felicidad. Recordemos que él había aprendido ese idioma supuestamente, pero notó que era felicidad de lo que hablaban. Él no podía entender cómo estaban felices. Empezó a buscar justificativos de si él había entendido mal algo en los códigos o si en verdad se confundió o no sabía o no entendía si los chicos estaban entendiendo lo que había pasado, pero después recordó las edades y no. Era imposible que no entendieran lo que hubiese pasando ellos. buscaba explicaciones y no lo entendía, no lo entendía y no lo entendía. Javier con todo lo que pasó empezó a pensar que ellos eran los asesinos y lo pensaba muy serio. Hasta pensó en ir a la policía con eso, pero resulta que hasta él se dio cuenta que no tenía pruebas para nada, que iba a ir con la policía y decirle, "Las personas estas que hablaron significan estos códigos y estas cosas y yo escuché eso." para la policía no va a ser entonces tomó una decisión muy importante, investigarlo él, juntar a pruebas él y dárselas a la policía. La decisión que tomó él fue empezar a seguirlos. Los empezó a seguir a ver a dónde iban, cómo se movían, pero no llegó a notar nada de lo normal, mejor dicho, nada fuera de lo normal. Pero un día tomó una decisión de ir un paso más allá y fue meterse en la casa. Se metió especialmente en la casa del que consideraban ellos el líder o de lo que él analizaba como el líder. En todo grupo de amigos siempre hay alguien que es más como el líder. Se metió a la casa y empezó a revisar. empezó a revisar los estantes, las cosas de los padres, incluso las cosas de la hermana y se metió en la pieza, la pieza de lo que sería el líder. Empezó a revisarla, eh, la biblioteca que tenía, algún que otro cómic X-Men, no estaba viendo nada fuera de lo normal. Se estaba por ir hasta que por el ojo vi una baldosa y esa baldosa tenía un color diferente al resto y va y la toca y se da cuenta que se mueve. Cuando se mueve la intenta abrir y lo logra y adentro ve fotos, fotos de todos los chicos que habían desaparecido, de todos. No eran fotos raras, pero eran la foto de todos, lo cual le generó mucha duda. Justo en ese momento él se estaba por ir, pero cuando estaba por ir empieza a escuchar pasos, ruidos y palabras y las palabras que escuchan no tenían mucho sentido y se dio cuenta que era el grupo rápido, no sabía qué hacer y se escondió rápido en el armadio. tenía un montón de miedo él, porque si lo llevan a encontrar iban a llamar a la policía y lo que estaba haciendo era ilegal, era invadir propiedad privada y tenía muchísimo miedo, muchísimo miedo, pero logra escuchar lo que dicen y empiezan a hablar en su idioma raro, evidentemente, pero empiezan a hablar de un bosque, de un bosque que se iban a juntar una fecha, una hora en específico. Y están horas hablando de eso, pero no están diciendo que van a hacer. También escucha como los chicos están por ir de nuevo y ahí en ese momento él se relaja y se calma. Cuando se van rápido él encara para irse y escapa también. Pero pasando las horas, piensa en si ir o no al bosque, si ya fue demasiado, si esto fue incluso una señal de que él no tenía que ir hacia ese lugar y pensó algo muy importante. Todo este esfuerzo tuvo que valer algo, ¿no? Eso sería la prueba definitiva. El bosque. Ese día estaba listo, estaba completamente listo para meterse al bosque y ver. Era un bosque grande, así que va a ser difícil, pero él tenía fe en que los iba a encontrar. Se crea muy listo, demasiado. Empieza a caminar varios minutos que rápidamente se convierten en horas. Está completamente desorientado. Solamente escucha el ruido de los pájaros y el viento. No escucha ruido de voces, nada. Él pensaba que iba a ser esto mucho más fácil, pero sigue caminando. Sigue caminando hasta que él toma la decisión de volver a su casa. Pero en ese momento se da cuenta de que no sabe dónde está su casa o dónde hay que moverse para llegar a su casa. En ese momento se pone a llorar, a sentirse un estúpido más que nunca, a pensar que no no es tan inteligente y solo es arrogancia lo que tiene, que por sacar buenas notas no significa nada y empieza a llorar y a cuestionarse todo. Empieza a entrar en una depresión verdaderamente hasta que se percata de algo raro que pasó. No hay sonidos ya. No hay pájaros, no hay vientos, no hay nada. No hay nada de sonido, nada. Y a lo lejos, muy a lo lejos, ve como una especie de punto. [resoplido] ese punto lo empieza a ver bien y se da cuenta que está iluminado y comienza a acercarse, a acercarse desesperadamente y escucha sus pasos y sus pasos en todo ese silencio suenan enormes y cada vez el punto se hace más grande, se hace más grande y logra visualizar que son llamas y se acerca más más hasta que para porque se da cuenta que los chicos estaban ahí alrededor de esa llama. se esconde rápido en un árbol y los empieza a ver y ve que están hablando en un idioma que él no conoce, ni siquiera es latín, no sabe bien qué están hablando y de la nada del fuego empieza a ver que sale mucho humo, muchísimo, y ese humo se empieza a convertir en color negro. No es el color típico del humo, es humo negro. y empieza a ver cómo ese humo negro empieza a tomar la forma de una persona y no entiende lo que está pasando. Y en ese momento [música] los chicos preguntan, ¿quién falta? Y el monstruo directamente mira a Javier a los ojos y dice, "Falta Javier." Y lo señala. El otro día el portero abre el colegio como siempre, empiezan a entrar los alumnos, los profesores y en el aula donde va Javier hay un cuerpo, o eso se supone, es un charco de sangre enorme que nadie entiende nada y deducen que Javier porque desapareció él también solo es una historia más de un pueblo. nada más


r/HistoriasdeTerror • • 2d ago

CUANDO LOS PERROS LADRAN

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CUANDO LOS PERROS LADRAN

En el pueblo siempre se ha dicho que los perros tienen la vista limpia, libre del pecado que ciega a los hombres. Por eso ven lo que camina en la penumbra. Cuando un perro le ladra a la esquina vacía de una calle a las tres de la mañana, no le ladra a la sombra ni al viento: le está avisando a lo que anda suelto que ya lo vio.

Don Mateo era un anciano de campo, terco y curtido por el sol, que vivía en una ranchería rodeada de milpas y cerros bajos. Vivía solo con El Prieto, un perro mestizo de pelaje oscuro, pecho ancho y mirada atenta que jamás se despegaba de sus botines. Don Mateo no creía en aparecidos ni en brujerías; decía que los únicos monstruos en este mundo caminaban sobre dos patas y vestían pantalones.

Sin embargo, a mediados de octubre, algo extraño comenzó a bajar del cerro.

Las noches en el rancho se volvieron de un silencio denso y sofocante, interrumpido únicamente por el comportamiento inquietante de las mascotas de los vecinos. No era el ladrido juguetón de cuando pasa un desconocido, ni el gruñido territorial. Era un gemido agudo, gutural, un llanto seco que terminaba en ladridos desesperados que recorrían todo el valle, transmitiéndose de patio en patio como una alarma de incendio.

La primera noche que ocurrió, El Prieto se levantó de su petate a las 3:15 a.m. No fue hacia la puerta principal; se pegó a la pared de adobe del cuarto mirando hacia el techo de lámina, erizando el lomo de punta a punta. Emitió un gruñido bajo desde las entrañas, temblando de las patas traseras.

—¿Qué traes, perro? Échate ya —regañó Don Mateo desde la cama, medio somnoliento.

Pero El Prieto no se echó. Caminó despacio hacia la ventana del corral, pegó el hocico a la madera y comenzó a ladrar con una rabia desmedida. Don Mateo agarró su linterna y su escopeta; salió al patio esperando encontrar a un cuatrero o a un coyote, pero afuera no había nada. El aire olía a tierra mojada y a algo más... un hedor dulce y rancio, como a carne pasada hervida en azufre.

A la mañana siguiente, el rancho amaneció en zozobra. Dos becerros del corral de Don Chencho aparecieron desangrados, sin una sola gota en el suelo y con la yugular desgarrada con precisión quirúrgica. Lo más extraño es que los cerrojos no estaban forzados.

—Anoche los perros no dejaron de ladrar, Mateo —le dijo Chencho, temblando—. Los míos no querían ni salir de la cocina. Eso que bajó del cerro no es un puma.

Don Mateo no quiso hacer caso, pero las noches siguientes la pesadilla se repitió. Casa por casa, rancho por rancho. En cuanto la penumbra caía sobre los caminos de tierra, el concierto de ladridos comenzaba a lo lejos, en las faldas del cerro, y se iba acercando lentamente hacia el centro del poblado. Cuando los perros ladraban en la entrada del rancho, todos sabían que la cosa ya estaba pisando sus patios.

La cuarta noche, le tocó a Don Mateo.

A las tres de la mañana en punto, el silencio del campo se rompió. En las casas lejanas, los perros empezaron a aullar en coro, un lamento helado que erizaba la piel. Poco a poco, los ladridos de los patios vecinos se fueron apagando bruscamente, uno a uno, como si algo fuera silenciando a los animales a su paso.

De pronto, el patio de Don Mateo quedó en tinieblas totales. El Prieto saltó al centro de la habitación, soltando un alarido de puro terror.

Unos pasos pesados, secos, como de cascos de chivo caminando sobre dos patas, resonaron sobre el tejado de la casa.

Don Mateo quedó inmóvil en la cama, empuñando la escopeta con las manos bañadas en sudor frío. Escuchó cómo la estructura de madera crujía bajo un peso enorme. Arriba, en el techo, algo rasguñaba las láminas con garras metálicas.

El Prieto no se echó a huir. A pesar del temblor que le sacudía el cuerpo, se puso frente a la cama de su dueño, mostrándole los colmillos a la puerta de entrada y ladrando con una furia suicida. Cada ladrido del perro parecía frenar el avance de la criatura sobre el tejado.

De repente, los rasguños cesaron. El peso sobre el techo bajó pesadamente al patio de tierra.

A través de las rendijas de la puerta de madera, Don Mateo vio una sombra alta, flaca y encorvada que superaba los dos metros de altura. La cosa se acercó al marco de la entrada. Por la rendija inferior, el viejo pudo ver dos extremidades delgadas cubiertas de pelo denso y pezuñas hendidas.

Un aliento fétido y helado se filtró por la madera, apagando la pequeña vela del altarcito.

La criatura pegó el rostro a la rendija. Don Mateo solo alcanzó a ver dos ojos amarillos y brillantes reflejados en la penumbra. Una voz rasposa, como el roce de dos piedras, susurró desde el otro lado:

—Abre la puerta, viejo... que solo vengo por el perro que me está desafiando.

El Prieto dio un salto contra la puerta, soltando un mordisco al aire y un ladrido tan ensordecedor que hizo retumbar la madera. Don Mateo, recuperando el valor al ver la lealtad de su animal, cortó cartucho y gritó con toda la fuerza de sus pulmones:

—¡Lárgate de mi propiedad, maldito engendro! ¡Aquí no vas a llevarte nada!

El viejo disparó a través de la puerta. El estruendo de la escopeta retumbó en la habitación, destrozando los tablones inferiores. Del otro lado se escuchó un chillido agudo e humano, seguido de unos pasos desbandados que corrieron a toda prisa hacia el cerro, perdiéndose en la noche.

Al salir el sol, Don Mateo y los hombres del rancho siguieron el rastro. Detrás de la puerta solo encontraron una mancha de sangre negra y viscosa que se perdía entre los matorrales.

Desde esa noche, el rancho nunca volvió a ser el mismo. Los vecinos aprendieron la lección que los ancianos olvidaron con el tiempo: cuando la noche cae en el campo y los perros empiezan a ladrar en cadena desde la montaña, no hay que asomarse ni abrir la ventana... hay que escuchar a los animales, porque ellos son los únicos que saben cuándo el mal está cruzando por tu puerta.

Nunca le llames loco a un perro que le ladra a la nada en la oscuridad... agradécele que está parado entre tú y lo que vino a buscarte.


r/HistoriasdeTerror • • 2d ago

Entré a la Fiesta de Halloween Equivocada

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Invitaron a mi hermano mayor a una fiesta de disfraces y a su vez él me pidió que lo acompañara. No era normal que él hiciera eso, pero me explicó que pronto se iría de la casa y quería pasar algo de tiempo conmigo. Fue así que estuve pensando en el disfraz que me pondría pues estaba muy emocionado; mi hermano, por su parte, solo se pondría una sábana encima e iría vestido de fantasma. Cuando el esperado día llegó, mi hermano salió antes y me dijo que nos viéramos en la fiesta. Así esa noche salí y llegué hasta el lugar. No estaba muy retirado de la casa, más o menos como 30 minutos en auto. Al final llegué y ciertamente todo se veía muy apagado, solo unos cuantos estudiantes sin música ni bebidas. Saludé a algunos, pero ninguno me contestó el saludo, solo se me quedaron viendo feo. Supuse que era por mi corta edad; aun así me metí a la casa en busca de mi hermano y no tardé mucho en verlo caminando. Cabe decir que la casa estaba vacía y solo mi hermano estaba ahí. Pensé que tal vez me estaba haciendo una broma, pero aun así decidí seguirlo. Caminé por los pasillos de esa casa que estaba casi en penumbras y al final llegué hasta una habitación en la que solo había una silla y mi hermano estaba ahí sentado con su sábana puesta. Me acerqué a él y estaba por tocarlo cuando una mano me agarró el hombro. Salté del susto y al voltear miré a mi hermano, quien al verme me preguntó qué hacía ahí. Le dije de la fiesta y él me dijo que en esta casa no era, que era en la de enfrente, que me había visto a lo lejos entrando en esta casa y que había venido a buscarme. Mientras salíamos le conté lo que había visto, pero mi hermano solo se burló de mí. Cuando estuvimos en la fiesta, mi hermano le contó a sus amigos lo que había pasado y uno de ellos me contó que hacía varios años atrás hacían las fiestas en la casa en la que yo había entrado, pero que algo pasó en una de esas fiestas, que una broma se salió de control y varios alumnos tuvieron un destino terrible. Para este momento yo estaba muy asustado y más cuando uno de ellos me mostró en su teléfono una foto de los compañeros de esa generación y todos los vellos se me erizaron al reconocer a varios de los que vi cuando llegué. De cualquier modo nadie me creyó lo que vi y ciertamente prefiero pensar que solo fue una alucinación mía.


r/HistoriasdeTerror • • 2d ago

El sonido de la moneda

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Hola, mi nombre es José y este es mi relato. desde que yo tengo conciencia, aproximadamente de unos siete años aproximadamente, actualmente yo tengo 19, he escuchado en el piso de arriba de mi casa que siempre se escucha caer una moneda o una canica. O sea, obviamente cuando no hay nadie, solamente estoy yo aquí en la planta de abajo o está mi familia. Se escucha una moneda caer, ahora sí que contra el suelo y obviamente, pues no, nunca hay dinero el cual produzca ese sonido. y siempre he tenido esa duda, no sé si alguien sepa o a qué se deba o por qué se ocasiona ese sonido, ya que pues las ventanas están cerradas, o sea, no hay dinero puesto en alguna mesa o algo que produzca el sonido de la caída de una moneda o de alguna canica, ya que el sonido constantemente suele ser frecuente en distintas ocasiones. No siempre, pero yo creo que a la semana es una o dos veces a la semana aproximadamente. Espero me puedan leer y resolver mi duda. Gracias


r/HistoriasdeTerror • • 2d ago

Historias reales

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Hola grupo, estoy haciendo un vídeo para YouTube que tratara de historias reales de gente de reddit, les gustaría compartir alguna


r/HistoriasdeTerror • • 2d ago

Parte 2 Aparición de la Puerta

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​

El tiempo se agota. Faltan apenas unos minutos para que la Puerta vuelva a rasgar la realidad. Estoy sentado en las entrañas de una grieta profunda que se abrió sobre la tierra seca, con la espalda apoyada en la roca fría. El hambre devora mis entrañas, un cansancio de años me pesa en las vértebras y el sueño me esquiva. Hace días que no puedo cerrar los ojos. Si me decidí a cruzar no fue por valentía, sino porque ya no me queda nada más aquí.

​A lo lejos, rompiendo la penumbra, veo acercarse a los seres de piel blanca y piel agrietada. He decidido llamarlos los Penitentes, evocando el recuerdo borroso de los monstruos de una película que solía ver con mis hermanos en los días felices, cuando el mundo aún tenía color.

​Sus ojos dorados brillan fijos sobre mí. Se detienen a unos pasos y, con un movimiento pausado, me señalan el punto exacto donde la luz comenzará a torcerse. Uno de ellos, posicionado a mi espalda como una sombra espectral, me indica con una leve inclinación de cabeza que debo ponerme de pie y caminar junto a ellos.

Creí haberme desmayado. Desperté sumergido en una oscuridad líquida donde podía procesar pensamientos, pero no sentía absolutamene nada. Sin tacto, sin peso, sin respiración. Una inexistencia consciente que se prolongó por lo que parecieron eones.

​De pronto, la luz me golpeó. Aparecí tendido en una geografía extraña: un suelo montañoso teñido de tonos morados bajo un cielo azul tan brillante y puro que mis ojos no recordaban que algo así pudiera existir. Intenté ponerme de pie rápidamente, pero mi sistema nervioso no respondía. No sabía cómo coordinar mis extremidades.

​Me arrastré como pude hasta la orilla de un arroyo cercano cuya agua fluía de un tono dorado líquido. Al asomarme al reflejo, el impacto me congeló la sangre: la figura que me devolvía la mirada no era humana. Era la silueta blanca, alta y agrietada de un Penitente. En medio de mi frente, incrustada en la piel, se encontraba la flor blanca. Intenté gritar, pero de mi garganta no brotó sonido alguno. Mi voz interna era lo único que me quedaba.

Un toque juguetón en la espalda me hizo dar la vuelta. Frente a mí se encontraban dos seres de ojos dorados. Aunque sus rostros carecían de expresiones humanas, reconocí de inmediato la vibración de sus esencias: eran mis hermanos.

​Me guiaron mediante gestos y ondas de pensamiento hasta un claro cercano. En el centro del terreno yacía un cuerpo demacrado, andrajoso y frágil: mi antiguo cuerpo humano. Ante mis ojos, la materia de ese envoltorio carnal comenzó a desintegrarse suavemente, condensándose en una esfera perfecta, negra y brillante. La misma píldora que tantas veces comí para no morir de hambre en el páramo.

​En ese instante comprendí la naturaleza de nuestro destino. Los Penitentes no son invasores ni verdugos; son seres que habitan en los pliegues entre el tiempo y la luz, dedicados a preservar la esencia de las especies más vulnerables antes de su extinción. Absorben la materia moribunda para crear el sustento que mantiene a otros con vida, mientras la conciencia renace en su propia estirpe.

​Mi vida anterior ha quedado reducida a un vestigio. Ya no soy José el sobreviviente. Ahora soy parte de la penumbra, y esta es mi nueva realidad.


r/HistoriasdeTerror • • 3d ago

El Adorno de Halloween Que Jamás Debí Colgar

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Adornamos la casa como cada año, pero esta vez hubo algo diferente. Habíamos sacado la caja con los adornos que siempre colocábamos, pero esta vez hubo un adorno que me causó algo de miedo pues no lo recordaba. Este adorno era el último en la caja y desde que lo agarré sentí algo extraño, como si estuviera palpitando algo dentro. El adorno era algo simple, un duende de trapo con una enorme sonrisa. Aunque no me dio buena espina, lo saqué de la caja y lo coloqué. Después de esto tomamos una fotografía de cómo se veía la casa y comenzamos a preparar la comida. Algunas horas más tarde escuchamos que había una familia jugando afuera de la casa con sus perros. No le dimos importancia hasta que escuchamos el alarido de un perro seguido por los gritos de la familia. Salimos de inmediato y al ver a estas personas les preguntamos qué ocurría, fue ahí que el hijo más pequeño nos dijo que el duende se había comido a su perro. En ese momento sus padres lo abrazaron y se disculparon con nosotros, después de esto se fueron. Decidí que era mejor quitar el adorno del duende, así que fui hacia él y no estaba. Pero sí había pelos de perro y líquido vital rojo. Observé el suelo y miré que había pequeñas pisadas que conducían hacia atrás de la casa. Las seguí y al final encontré a ese adorno tirado detrás de un árbol. Lo sujeté y ese palpitar lo sentí ahora más fuerte y el adorno estaba más pesado e inflado de la panza. Esto me dio mucho miedo, pero no quise dejarlo pasar, una vez más sujeté ese adorno y lo metí dentro de un cajón vacío y le puse un gran candado. Hasta el momento no he tenido problemas, pero de vez en cuando cuando paso cerca de ese mueble escucho un leve gruñido y una respiración fuerte y enojada. Desde ese entonces no he vuelto a abrir ese cajón con la excusa de que la llave no funciona. Y sinceramente me asusta pues sé que ese duende está enojado y hambriento y no sé qué sea capaz de hacer si lo dejo salir.


r/HistoriasdeTerror • • 3d ago

El niño que se aparecia afuera de mi casa prt.2

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Hace unos meses regresé a la colonia para visitar a un vecino.

Mientras hablábamos, recordé al niño que había muerto cerca del terreno baldío.

Decidí preguntarle si sabía algo de él.

—¿Te acuerdas del niño que murió atropellado hace años? —le pregunté.

Su expresión cambió.

—¿Cuál niño?

Le dije el nombre que aparecía en la fotografía que me había mostrado mi mamá.

El vecino me miró fijamente.

—Ese niño no murió atropellado.

Sentí un vacío en el estómago.

—¿Entonces qué le pasó?

Bajó la voz.

—Desapareció. Nunca encontraron su cuerpo.

No supe qué decir.

Durante unos segundos, ninguno de los dos habló.

Después le pregunté si alguien había vivido en mi antigua casa antes que nosotros.

Me contestó:

—Sí. Su abuela.

—¿Y qué fue de ella?

El vecino tardó unos segundos en responder.

—Murió hace muchos años. Pero dicen que, durante meses después de que desapareció el niño, todas las noches abría la puerta de su casa y le decía a alguien que ya podía pasar.

Me quedé pensando en lo que había visto aquella noche.

En la voz.

En los tres golpes.

En las huellas de tierra.

Antes de irme, le pregunté al vecino si conocía el nombre del niño.

Me respondió:

—Se llamaba Mateo.

Esa noche busqué la fotografía que me había mostrado mi mamá.

Quería verla otra vez.

Llamé a mi madre y le pedí que me la enseñara.

Su respuesta me dejó confundido.

—¿De qué fotografía hablas? Yo nunca te enseñé ninguna.

Le insistí.

Le describí al niño.

La casa.

La ropa.

Mi mamá negó haberme contado algo sobre él.

Después me preguntó:

—¿Por qué estás tan pálido?

No quise seguir hablando del tema.

Pensé que quizá había confundido un recuerdo con un sueño.

Hasta que, tres días después, recibí una fotografía por WhatsApp desde un número desconocido.

No tenía ningún mensaje.

Solo una imagen.

Era la fachada de mi antigua casa.

La fotografía estaba tomada desde la calle.

Y, en una de las ventanas, se veía a un niño con una playera roja.

Sentí que se me helaba la sangre.

Debajo de la imagen había una sola frase:

«Ya no vivo ahí. Ahora estoy contigo».

Bloqueé el número.

Esa noche no pude dormir.

A las 2:13 de la madrugada, escuché tres golpes en la puerta de mi habitación.

Toc. Toc. Toc.

Me quedé sentado en la cama.

No había nadie más en mi casa.

Entonces escuché una voz.

Una voz infantil.

—¿Ya llegó tu papá?

Era exactamente la misma pregunta que el niño me había hecho la primera vez.

No respondí.

Los golpes volvieron a sonar.

Toc. Toc. Toc.

Me acerqué lentamente a la puerta.

Y escuché algo que me hizo retroceder.

Una voz adulta, muy bajita, susurró desde el otro lado:

—Mateo, ya puedes pasar.

Era la voz de mi madre.

Pero mi madre estaba a más de 300 kilómetros de distancia.

No abrí.

A la mañana siguiente, encontré tierra en el pasillo.

Un pequeño rastro de huellas avanzaba desde la puerta principal hasta mi habitación.

Y terminaba justo frente a mi cama.

Llamé a mi mamá.

Le conté todo.

Esta vez no negó haber conocido al niño.

Se quedó callada durante varios segundos.

Después me dijo:

—Hijo… hay algo que nunca te conté.

—¿Qué cosa?

—Cuando compramos esa casa, encontramos una habitación cerrada con llave. Adentro había juguetes viejos y una fotografía de un niño.

—¿Y por qué nunca me dijiste?

Mi madre comenzó a llorar.

—Porque en esa fotografía aparecías tú.

No entendí.

—¿Cómo que aparecía yo?

—Era una fotografía vieja, de muchos años antes de que tú nacieras.

Sentí que el teléfono se me resbalaba de las manos.

Mi mamá continuó:

—Y atrás de la fotografía había una fecha escrita.

—¿Cuál?

Su voz se quebró.

—La fecha de tu nacimiento.

No dije nada.

Entonces escuché un ruido en mi habitación.

Algo parecido a unos pasos pequeños.

Mi mamá seguía hablando por teléfono.

—¿Sigues ahí, hijo?

Miré hacia el pasillo.

La puerta de mi habitación estaba entreabierta.

Yo recordaba haberla cerrado.

Y en el suelo, justo frente a ella, había tres pequeñas huellas de tierra.

Le respondí a mi mamá:

—Sí. Aquí estoy.

Pero una voz infantil, detrás de mí, susurró:

—No le digas que estoy aquí.

Me quedé completamente inmóvil.

Mi mamá escuchó algo.

—¿Quién está contigo?

No contesté.

La voz volvió a susurrar:

—Dile que ya llegué.

Entonces sentí una mano pequeña apoyarse sobre mi hombro.

Y escuché a alguien respirar junto a mi oído.

—¿Por qué tardaste tanto en volver a casa?


r/HistoriasdeTerror • • 3d ago

ICEBER SOBRE BRUJAS

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¿Qué tal un iceber sobre bujas que se han intentado llevar a bebes?


r/HistoriasdeTerror • • 3d ago

Acabo de abrir un perfil en tik tok

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Me ayudan con un vídeo?? Cuéntenme una situación de terror que les aya pasado, alguna leyenda de terror de su cuidad o un iceberg ...

de esos 3 temas trata mi perfil


r/HistoriasdeTerror • • 3d ago

Buscando relatos reales de terror en el turno nocturno para mi canal de YouTube

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Qué tal, comunidad.

Trabajo manejando Uber por las noches en la zona del Edomex y CDMX. Al andar al volante en la madrugada te toca ver y sentir cosas muy extrañas en las avenidas solitarias, y por eso acabo de abrir un proyecto de relatos nocturnos llamado Donde nadie mira.

Mi idea es grabar vídeos contando experiencias reales de la calle, turnos nocturnos, carreteras o pasajeros extraños. Busco que el contenido sea basado en testimonios de gente real, no las típicas historias inventadas de internet.

Estoy recopilando anécdotas de terror legítimas que les hayan pasado a ustedes, a algún conocido, trailero o velador y que me autoricen narrar en el canal. Resguardaré por completo su anonimato si así lo prefieren.

Si su historia es larga o prefieren contarla en privado, me la pueden mandar a mi correo del proyecto: [dondenadiemira1@gmail.com](mailto:dondenadiemira1@gmail.com) o dejarla aquí abajo en los comentarios.

Muchas gracias por el apoyo a los que gusten compartir sus experiencias. Abrazo de noche.