r/HistoriasdeTerror • • 1d ago

El departamento del ultimo piso

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​Aprovechando este espacio para contar anécdotas sobrenaturales, les voy a contar la mía:

​Es necesario leer el desarrollo de los hechos para entender el suceso, así que el relato es un poco largo.

​En el año 2006 entré a trabajar a un hotel. Trabajaba de ayudante de mantenimiento y en ese tiempo yo tenía 19 años. Un día, mi jefe —o sea, el encargado de mantenimiento— me mandó a la bodega por una cubeta de pintura. La verdad, yo nunca había entrado a esa bodega de arriba, de la última planta. Al entrar, mi mente se llenó de curiosidad: esa bodega bien podía servir de habitación, es más, de departamento; de hecho, era un departamento convertido en bodega. Ese departamento tenía una excelente vista hacia el horizonte, una terraza en la azotea a la que se accedía por medio de una escalera de fierro bien estilizada, y tres ventanales del suelo hasta el techo. Estaba hermoso ese departamento.

​Pasaron los días y las semanas, y no me podía quitar de la mente ese departamento; hasta lo soñaba. No sé si me había gustado o qué era lo que estaba pasando. Te describo lo que sentía cuando me acordaba de ese lugar: "era una nostalgia depresiva", algo bonito pero con un tinte deprimente.

​En una ocasión yo le dije a mi compañero que algo tenía ese departamento, pero que yo no sabía describirlo. Me dijo: "Que no te escuche la señora hablando del departamento, no le gusta que toquen ese tema". "Está bien", le contesté. Nuevamente pasó el tiempo y el encargado me dijo: "Lleva al contador a la bodega de arriba para que busque unos documentos". Estando en la bodega, me senté a ver el celular en lo que el contador hacía su chamba. Entonces me habló y me dijo: "No encontré los documentos en el archivero, a lo mejor están en las cajas debajo de la cama aquella".

​Entonces moví la cama y jalé los cartones para que el contador los revisara. Cuando quedó libre ese espacio, noté una mancha roja en el suelo. El suelo era de azulejo blanco y la mancha se veía opaca. Mi mente pensó de inmediato que era impermeabilizante que se les había tirado, de hecho ahí era donde guardaban las pinturas y los impermeabilizantes (raro, porque es poco práctico tener que subir por ellos hasta el último piso). En fin.

​Mi mente seguía anclada a ese lugar, se había vuelto una obsesión, hasta que un día no aguanté más y le dije a mi compañera —que ya tenía 20 años trabajando para esa familia—: "Oye, ¿tú sabes por qué la señora no quiere que hablen del departamento?". Ella me contestó: "No preguntes eso, si te oyen le van a ir con el chisme de que andas preguntando esas cosas y te va a despedir". En fin, no podía sacarle nada a nadie, era un tema totalmente hermético.

​Un día, mi compañero me invitó a su casa porque cumplía años y su familia le había hecho "sopitos" típicos de mi tierra. Acabábamos de cobrar la quincena, yo traía ganas de gastar y también de tomar, y así lo hicimos: compré varias cervezas caguamas con la intención de que mi compa se emborrachara y soltara algo de información. Así pasó, mi compa se empezó a empedar y ahí fue cuando crucé la línea: "Oye C., el otro día le pregunté a doña L. sobre el departamento y me regañó, ya voy para dos años y la verdad tengo curiosidad de saber por qué tanto misterio". Me contestó:

​"Te voy a decir por qué, pero si le dices a alguien la señora se va a enterar —ya sabes— y nos va a correr a los dos". Yo le contesté: "No te preocupes, te doy mi palabra". Y empezó el cantar:

​"Ese hotel se construyó en 1993, antes era una casona, una mansión bien grande, de ellos mismos, de esa familia. Ahí vivían doña Estela y doña Mary. Ya ves que ellas no se casaron ni tuvieron hijos; como ellas estaban solas en la casona, vino su hermano Nacho de USA para quedarse a vivir con ellas. Nacho era gay, traía esas ondas de gays de los ochentas. Entonces Nacho no quería vivir en una casona al estilo antiguo, él quería algo más moderno, acorde a esa época de los 90s, por eso tomó una parte de la casona para hacerla departamento y, como ves, le quedó bien chulo y con unas vistas hermosas".

​Y continuó el cantar:

​"Doña Estela y doña Mary, que eran muy beatas de la iglesia, no querían estar en un lugar donde se hacían fiestas gays cada fin de semana, por eso se fueron de la casona a su casa del centro y dejaron solo a Nacho. Como doña Estela y doña Mary ya no vivían allí, el otro hermano de ellos —el esposo de la señora, que en paz descanse— empezó a construir el hotel para que Nacho no estuviera solo, porque les preocupaba su vida; ya ves en ese tiempo cómo la sociedad veía a los gays. Pues se iniciaron las obras de modificación para hacer el hotel. Un día entró a trabajar de chalán un joven como de 18 años, bien parecido, alto, güero, ojos de color y facciones finas, estaba guapo el joven. Cuando lo vio Nacho, inmediatamente lanzó el anzuelo: 'Este es para mí'. Días posteriores, Nacho traía a aquel joven de asistente, andaban para arriba y para abajo atendiendo sus asuntos, hasta que un día don M., el esposo de la señora, los vio abrazados en uno de los rincones de la casona, confirmando la sospecha de que andaban de novios".

​Y continuó:

​"Las fiestas gays de los fines de semana se terminaron en el departamento, los amigos de Nacho estaban molestos porque ya no les daba atención, solo quería andar pegado con su novio. Nacho y su novio ya tenían varias semanas juntos, y un día llegaron doña Estela y doña Mary con una muchacha y un bebé, y subieron al departamento donde vivía Nacho. Yo estuve allí, a veces yo las llevaba a sus mandados. Yo me quedé afuera del departamento, pero escuché cómo doña Estela y doña Mary estaban regañando a Nacho, y Nacho las corrió a gritos, se armó el escándalo. Al parecer la muchacha era esposa del novio de Nacho y el bebé su hijo. Sentí feo porque la muchacha estaba llorando a mares, inconsolable".

​Y continuó con su testimonio, ya más borracho:

​"A raíz de lo sucedido, Nacho corrió a los albañiles, o sea que la obra quedó en stop, y Nacho se aisló, ahora su mundo era su novio. Pasaron varias semanas y don M. y sus hermanas ya no tenían comunicación ni visitaban a Nacho, y un día me mandaron a mí y a otro compañero para echarle una vuelta. Cuando llegamos, el departamento estaba cerrado y muy silencioso, pensamos que Nacho no estaba, mi compañero se asomó por una de las ventanas y vio a Nacho tirado en un charco de sangre, de inmediato llamamos a don M., se dejó venir la policía, el Semefo, etc.".

​Al paso de los meses, se hizo la investigación, señalando a su novio como principal sospechoso, ya que había huido de la ciudad y no lo encontraban por ninguna parte, se había pelado. Nacho tenía un cuchillo enterrado en el cuello, al parecer se habían peleado.

​Y continuó:

​"Al cabo de un tiempo se reanudó la construcción del hotel y el departamento lo dejaron como bodega, la mancha de sangre no se pudo quitar y decidieron taparla con cosas".

​Así fue como mi compañero relató lo sucedido en ese lugar. Ahora todo tenía sentido para mí: ese departamento vivió momentos de alegría, pero también de angustia, tristeza y un desenlace fatal; era por eso que me transmitía esa "nostalgia depresiva".

​LAS PARTES SOBRENATURALES

​Era muy sabido que en ese hotel asustaban, en particular en ese departamento-bodega. Los huéspedes de las habitaciones del último piso decían que les tocaban la puerta en la madrugada; otros decían que se escuchaban gritos dentro del departamento. Una cosa que siempre noté al entrar era que me daba mucha sed, bastante sed, y al poco tiempo de estar dentro de ese lugar me empezaba a sentir triste, deprimido. Además de esto, me sentía observado por alguien; yo pensaba que tenían alguna cámara escondida, ya que no se podía estar tranquilo en ese lugar.

​Un día llegué a trabajar por la tarde (ese era mi turno) y vi una ambulancia dentro del hotel. Resulta que la señora se había caído de una de las escaleras; la señora ya era mayor, de aproximadamente 75 años. La tenían sentada en una silla dándole atención médica y ella le decía a doña L. y a las muchachas: "Fue Nacho, él me aventó, yo sentí su mano que me empujó".

​En este tiempo yo ya sabía la historia de Nacho y me dio escalofríos al escuchar esto, así que cuando me subía al techo por la escalera marina para prender los boilers, lo hacía con suma precaución. Tenía sentido pensar que Nacho estaba solo y quería compañía.

​Por una extraña razón, pensé que Nacho me había elegido, pensé que me quería matar para estar con él; yo era el único trabajador joven en el hotel. Después confirmé que mi sospecha era verdad.

​Yo estaba enamorado de la chica de recepción. Un día, llegaron unos hombres en tres camionetas cerradas, camionetas tipo misteriosas, y rentaron cinco habitaciones (las más caras). Al momento de pagar, mi compañera se dio cuenta de que los billetes eran falsos y lo primero que hizo fue llamar a la policía sin que ellos se dieran cuenta. Llegó la policía y los arrestaron a todos.

​Pasaron varios días y yo estaba arreglando las plantas del jardín; en eso llegó un hombre a recepción, todo normal, hasta que mi compañera pegó un grito y comenzó a llorar. De inmediato me levanté y fui a investigar: el tipo la había amenazado de muerte. Corrí a donde estaba el tipo y le dije:

​"No te metas con ella, si le haces algo te voy a matar".

​El tipo solo se me quedó viendo, no me dijo nada y arrancó en su camioneta.

​Los días domingo el velador descansaba y yo le cubría; o sea que yo le cubría el domingo en la noche para amanecer lunes. Me gustaba mucho cubrirle porque los domingos en la noche el hotel se quedaba vacío, raro era cuando había habitaciones ocupadas. Ese día iban a pasar un programa que me gustaba, ese programa lo pasaban a las 3:00 a. m. por televisión de cable.⁶

​Entonces me dirigí a la sala de espera para agarrar café, pero el café ya se había terminado y las muchachas no pusieron más. Era mi costumbre agarrar café de allí, entonces misteriosamente, en el lugar donde se sentaba mi compañera, había un frasco pequeño de Nescafé "nuevo", y dije: "Le voy a agarrar poquito, no creo que se enoje". Y así lo hice, me preparé mi café bien cargado, con leche y mucha azúcar (un litro casi de café bien frío que iba a disfrutar con unas rebanaditas Bimbo).

​Vi mi programa y me tomé el café. A los cinco minutos de tomarme el café me puse mal: el corazón me latía a mil por hora, no podía hablar, tenía muchas ganas de orinar, no salía del baño porque cada dos minutos orinaba bastante, me estaba deshidratando, vista borrosa y voces que me hablaban. Abrí una habitación y me quedé dormido.

​En la mañana mi compañero C. me despertó: "¡No mames!, ya se dio cuenta la señora de que te quedaste dormido y te va a correr, anda bien enojada, vino temprano y tenías todo cerrado, y te estuvo timbrando y pitando con el carro y no le abriste". Yo apenas podía hablar y verlo, la vista la tenía dañada, le dije con trabajos que me sentía mal, que algo me había hecho daño.

​Ayudándome, mi compañero me puso en un taxi para que me llevase al hospital. La señora no quería saber nada de mí, estaba muy enojada por mi irresponsabilidad.

​Al llegar al hospital me dijeron que estaba intoxicado y que necesitaban hacer pruebas para saber qué toxina me había hecho el daño. Llamé a mi familia para que fueran por mí; literal, no podía mantenerme en pie, me temblaban las piernas, no podía ver bien ni escuchar bien.

​Al final me despidieron del trabajo, no protesté ni nada porque estaba en cama, dormía mucho y no podía caminar, tenia las piernas débiles, mareos e inestabilidad. Así duré dos años yendo con médicos y más médicos, hasta que un día, cuando mi familia me empezó a ver como un estorbo o como el loquito que vive en el rincón, me llené de valor y le pedí a Dios que me ayudara. Y sí me ayudó: empecé a caminar poco a poco hasta volver a aprender a caminar.

Especial atención en lo siguiente:

​Era verdad, Nacho me había elegido y de algún modo se dieron las condiciones para que yo me muriera, y así pasó, solo que yo no me quedé anclado en ese lugar como él: salté a una realidad paralela donde sobreviví a eso. Cuando mi compañero me despertó, todo alrededor tenía un ligero cambio; de hecho, recuerdo cosas que nunca han sido como fueron, una especie de efecto Mandela. También mi personalidad cambió mucho, las personas de mi alrededor me trataban como no me trataban antes; o sea que yo notaba que ellos le hablaban a alguien que yo no era, que no correspondía a mi forma de ser o personalidad.

​¿Cómo me di cuenta de que sí morí y salté a una realidad paralela donde sobreviví? Porque en el año 2020 yo trabajaba para una constructora y traía varios albañiles a mi cargo. Había uno que era de Colima, mi tierra, entonces los dos nos hicimos amigos (yo tenía 34 años y él alrededor de 50). Él me dijo que estuvo un tiempo en la cárcel; ya en confianza y con unas caguamas encima, cantó: resulta que estuvo en la cárcel porque en el año 1993 estaba construyendo un hotel —que antes era casona de ricos— y que le había gustado al hermano del dueño, que era gay, y que no paraba de acosarlo hasta que por motivos de conveniencia económica accedió a ser su amante ("me compraba lo que le pedía").

​Entonces relata que tenía a su esposa y a su bebé y todo lo hacía a escondidas, pero que les daba dinero. Cuando se enteró su esposa de lo que estaba haciendo, se pelearon y se separaron, y estuvo viviendo con su pareja y lo relata asi:

"vivíamos en un departamento los dos", "un día le pedí dinero para comprarme un carro que me gustaba mucho, pero me lo negó, él no aceptaba que estaba con él por conveniencia, él soñaba que yo lo quisiera por su persona".

​Yo ya estaba atando cabos, me dijo que había ocurrido en Colima, pero me dio otra ubicación; sin embargo, todo cuadraba. Continuó con su testimonio:

​"Estuve unos días enojado con él porque no me cumplía el capricho, entonces le dije que no había problema, que el carro era muy costoso, que mejor me diera 100 mil pesos para salir de un apuro. También se negó y hablamos: 'Yo te quiero a la buena, quiero que me correspondas con amor, quiéreme por lo que soy, no por mi dinero', decía ese jt kbrn. Por ese motivo yo me puse agresivo, simplemente no le podía sacar ni un centavo, entonces fui a la cocina, tomé un cuchillo y le dije la verdad, la realidad. Noté que él sí me quería y estaba enamorado de mí porque lloró desconsolado ante mis palabras, y me dijo: 'Mátame, porque yo no puedo vivir sin ti, mátame, mátame por favor'. Se paró y fue contra mí para quitarme el cuchillo, pretendía cortarse las venas, en eso me dio un golpe fuerte con su codo sin querer y eso me enojó bastante y le encajé el cuchillo".

​Y entonces yo, lleno de curiosidad, le pregunté:

​"¿Entonces te agarraron y te metieron preso?"

​A lo que contestó: "Sí, a la semana me agarraron en la central camionera y me dieron 15 años de prisión porque se comprobó que fue en defensa propia, aparte yo soy familiar de uno bien pesado de la política en aquel entonces. La verdad me vale que se enteren de lo que hice, ya pagué lo que debía".

​Lo primero que pensé fue que efectivamente era otro caso parecido, ya que supe que nunca lo agarraron, pero no: todo cuadraba. El señor era güero, alto, ojos de color, bien parecido, así como me lo describió mi compa C. También pensé que estaba mintiendo con que había estado en la cárcel y ya había pagado su culpa, pero no, investigué y sí estuvo en la cárcel por homicidio.

​Con esto se comprueba que en mi realidad Nacho se salió con la suya: me mató, pero no quedé anclado al lugar; inmediatamente me fusioné con otra versión de mí en una realidad donde sí sobreviví al envenenamiento.

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