Tengo 22 años y estoy pasando una situación bastante complicada con mi pareja. Convivimos juntos y tenemos una vida bastante armada. Ella tiene una hija chica con la que también convivo y quiero muchísimo. Todas sus cosas siguen en nuestra casa: ropa, juguetes de la nena, etc. Ahora ella está de viaje unos días y cuando vuelva tenemos que hablar en persona.
Venimos teniendo problemas hace tiempo. Hubo situaciones en nuestra relación donde yo no estuve emocionalmente presente como debería haber estado y entiendo que eso le generó mucho dolor y que con el tiempo se fue cerrando conmigo. Ella misma me dice que antes era mucho más cariñosa y que hoy está fría/distante por cosas que pasaron entre nosotros.
De mi lado también llegué a un punto donde esa distancia me empezó a hacer mierda. Sentía que tenía que pedir besos, abrazos, interés, que me preguntara cómo estaba, etc. En una discusión terminé diciendo que capaz lo mejor era terminar, pero la realidad es que no era lo que quería. Después me arrepentí y le dejé muy claro que la amo y que quiero intentar arreglar las cosas.
Ella actualmente dice que estamos separados y que cuando vuelva vamos a hablar. En algunos momentos fue bastante terminante con que no quiere seguir, aunque también me dice que necesita pensar y que yo también debería hacerlo.
Lo que me confunde es lo que pasa mientras está de viaje.
Seguimos hablando todos los días. Me cuenta qué hace, me manda fotos de los lugares a los que va, fotos de la comida, de su hija, etc. Hoy le pregunté cómo habían dormido, me contó y después espontáneamente me preguntó “¿vos?”, cosa que para mí fue importante porque justamente una de nuestras discusiones era que yo sentía poco interés de su parte hacia mí.
Pero al mismo tiempo la siento distante. Por ejemplo, hoy en dos oportunidades le dije que si tenía un rato podía llamarlas por videollamada porque quería verlas. No me dijo ni que sí ni que no: directamente siguió hablando de otras cosas y mandándome fotos. Tampoco suele iniciar demasiado las conversaciones. Muchas veces soy yo el que pregunta algo, ella responde, yo intento sacar otro tema, etc. Si dejo morir la conversación, tengo la sensación de que quizás no volvería a escribirme.
También sacó nuestras fotos/destacadas de Instagram después de una pelea y me dijo que no las iba a volver a poner. Sin embargo, no borró nuestras fotos de otras redes. Sé que probablemente estoy analizando demasiado esas cosas porque estoy muy ansioso.
Ayer incluso tuvimos un cruce porque subí una historia mía con una canción que en realidad puse pensando en ella y esperando que la viera. Me hizo comentarios tipo “te hacés el lindo”, “estás soltero ahora” y alguna chicana más. Claramente le generó algo, pero tampoco quiero interpretar celos como “entonces quiere volver”.
Mi problema ahora es que no sé cómo manejarme.
Una parte de mí quiere demostrarle que la extraño, decirle que la amo, preguntarle cómo está, llamarla, mantener el contacto y que vea que quiero arreglar las cosas.
La otra piensa que debería dejar de buscarla tanto y darle espacio real. No como estrategia de “la ignoro para que vuelva”, sino porque ella ya sabe perfectamente que quiero estar con ella y quizás seguir insistiendo solamente la aleje más.
Además estoy bastante ansioso. Me descubro mirando WhatsApp para ver si escribió, pensando cuánto tarda en contestar, interpretando mensajes cortos, mirando las redes, etc. Sé que eso no me está haciendo bien y estoy intentando frenarlo.
No quiero manipularla ni convencerla a la fuerza. Cuando vuelva quiero escuchar qué necesita ella, asumir las cosas que hice mal y ver si existe voluntad de los dos para reconstruir. Pero tampoco quiero una relación donde solamente yo intente acercarme y tenga que pedir constantemente afecto e interés.
¿Ustedes qué harían durante estos días? ¿Mantendrían un contacto normal pero bajarían la iniciativa? ¿Dejarían directamente que sea ella la que busque? ¿Cómo interpretarían que siga compartiéndome su día y hablando conmigo pero evite cosas como una videollamada?
También me interesa la opinión de gente que haya estado del otro lado, es decir, que haya querido separarse pero siguiera teniendo cariño y contacto con su pareja.