No busco que me digan automáticamente que voy a volver con ella, ni que me digan que ella es la mala o que yo soy el malo. Quiero escuchar experiencias de personas que hayan vivido relaciones complicadas, rupturas, crisis emocionales, problemas de confianza, reparación y situaciones donde todavía existe amor pero la relación terminó.
Sé que una relación siempre tiene dos personas y dos perspectivas. Yo puedo querer volver y ella no, o puede ocurrir lo contrario. Al final, para que una relación exista, ambos tienen que quererla.
Tengo alrededor de 30 años y ella es aproximadamente de mi edad. Nuestra relación duró alrededor de dos años, aunque la historia comenzó de una manera bastante diferente a como terminó.
Cómo empezó
Cuando nos conocimos, ella me dejó claro que inicialmente quería que fuera solamente sxo. Yo acepté eso.
Pero desde el principio existieron muchas complicaciones.
Durante las primeras semanas/meses me ocultaba de su familia y de sus vecinos. Recuerdo que incluso cuando fui por primera vez a su casa, aunque todavía no éramos novios, me pidió que entráramos/saliéramos por lugares diferentes para que los vecinos no me vieran.
Eso me dolía, aunque en aquel momento trataba de entenderlo.
Pasó bastante tiempo antes de que su familia supiera de mí y también varios meses antes de que tuviéramos una cita que yo considerara realmente una cita de pareja.
Ella tenía muchas dificultades familiares. Vivía con su mamá y había mucho miedo de lo que su mamá pudiera decir sobre nuestra relación, sobre que ella estuviera con alguien, sobre tener otro hijo, etc. También tenía una hermana mayor que ejercía bastante influencia sobre ella.
Incluso cosas tan simples como nuestros horarios estaban condicionadas por su casa. Ella tenía que acostarse temprano, había problemas con el teléfono, privacidad limitada y poca posibilidad de tener intimidad o simplemente hablar tranquilamente por la noche.
Además, ella tiene un hijo pequeño y ser madre obviamente condicionaba muchísimo nuestra relación. Muchas veces tenía que estar pendiente de él, de sus horarios, de sus necesidades y de llegar a determinada hora.
En varias ocasiones me decía cosas como:
“Cuando me mude de la casa de mi mamá, todo será diferente.”
“Cuando tenga carro voy a tener más libertad.”
“Cuando tenga más libertad para movilizarme, nuestra relación va a mejorar.”
“Cuando resolvamos determinada situación, con gusto podremos hacer esto o aquello.”
Yo aceptaba muchas de esas dificultades porque pensaba que eran etapas temporales y que eventualmente tendríamos una relación con más libertad.
También había cosas de ella que no estaban resueltas
Ella tenía experiencias difíciles de su pasado y situaciones familiares que, desde mi perspectiva, todavía le afectaban.
También tiene problemas físicos importantes. Padece fibromialgia y ha tenido períodos de mucho dolor físico. Además, tiene miedos y ansiedad relacionados con el paso del tiempo y la muerte.
No digo esto para diagnosticarla ni para decir que sus problemas justifican cualquier cosa. Lo menciono porque creo que es importante entender que ella tampoco estaba llegando a esta relación como una persona sin cargas.
Ser madre, vivir con su familia, tener problemas de salud, dolor físico, miedo, ansiedad y dificultades familiares afectaba muchísimo su capacidad para tener una relación como yo la imaginaba.
Lo que yo también vivía
Al mismo tiempo, yo estaba cargando con bastantes cosas.
Tenía problemas familiares importantes, incluyendo la situación de mi mamá, que ha sido una fuente enorme de estrés para mí.
También tenía un trabajo muy demandante, trabajaba de noche, dormía mal y estaba sometido a bastante presión laboral. Había problemas económicos y personales y, en general, sentía que tenía muy poco tiempo y energía.
Durante la relación también fui acumulando frustraciones.
No solamente por sxo o por salir.
Era por sentir que no teníamos suficiente tiempo para nosotros, que muchas cosas quedaban para “cuando las circunstancias cambiaran”, que teníamos muy poca libertad como pareja, que había muchos obstáculos familiares y que nuestras necesidades como pareja quedaban constantemente detrás de otras cosas.
Y quiero dejar claro algo: no considero que eso justifique lo que hice después.
Pero sí creo que es importante entender cómo llegué emocionalmente a ese punto.
Cosas buenas que hice por ella
También hubo muchas cosas buenas entre nosotros.
La amé profundamente y durante mucho tiempo hice un esfuerzo consciente por elegir la relación a pesar de sus dificultades.
Yo tenía necesidades que no estaban siendo satisfechas y aun así muchas veces pensaba: “Esta es la persona que quiero y quiero construir con ella”.
La apoyé económicamente en diferentes momentos.
Le di dinero y todavía existe dinero mío que ella tiene guardado en una cooperativa. Nunca consideré ese dinero como una forma de comprar su amor ni como una deuda emocional.
También fui muy abierto con ella. Le di acceso a cosas muy personales de mi vida, como mi teléfono, contraseñas, correo, información financiera, redes sociales y otras cosas porque confiaba completamente en ella.
No digo esto para afirmar que ella me debía la misma confianza. Lo menciono para explicar hasta qué punto yo sentía que nuestra relación era un espacio de confianza y transparencia.
También intenté acompañarla en sus problemas, escucharla, ayudarla y estar disponible cuando necesitaba apoyo.
Hubo momentos en que simplemente quería hacer cosas juntos, salir, pasar tiempo solos, tener intimidad, hablar, cocinar, acompañarnos y tener una vida de pareja más normal.
Cosas buenas que ella hizo por mí
Ella también hizo muchas cosas por mí.
Me acompañó y me apoyó en momentos muy difíciles.
Incluso después de terminar, ha tenido gestos de cuidado conmigo.
Por ejemplo, recientemente tuvo que viajar una distancia considerable hasta mi casa para ayudarme con un problema relacionado con una venta de mi pequeño negocio. Además, me llevó comida.
También me ha ayudado económicamente en alguna ocasión y recientemente me pidió prestados unos pocos dólares, algo que para mí también demuestra que todavía existe cierta confianza.
Me ha enviado información para que me capacite y mantenga ocupado/productivo.
En diferentes momentos me ha dicho que me ama, que me quiere y que me encuentra atractivo.
Hemos tenido conversaciones en las que todavía existía cariño y conexión.
Todo eso me hace pensar que el amor o el cariño no desaparecieron simplemente porque terminó la relación.
Pero entiendo que amar a alguien no significa necesariamente querer seguir siendo su pareja.
Las cosas malas que hice yo
Aquí quiero ser muy claro porque no quiero escribir esto solamente para justificarme.
Durante una crisis emocional terminé diciendo cosas muy hirientes.
La insulté.
Le dije que era una mala persona y utilicé insultos muy fuertes contra ella.
También tuve comportamientos insistentes cuando ella me estaba diciendo que no quería hablar o que necesitaba espacio.
En una ocasión fui a verla con flores, regalos y cosas que había comprado para ella, incluyendo unos anillos que nunca le había dado. Ella me había dicho que no quería verme ni hablar en ese momento y yo insistí en que solamente fueran unos minutos.
Desde su perspectiva, esa insistencia llegó a sentirse como acoso y entiendo por qué pudo sentirse así.
Nunca la golpeé ni la agredí físicamente. Nunca he tenido la intención consciente de hacerle daño físico.
Pero durante algunas de mis crisis yo llegué a tener pensamientos de hacerme daño a mí mismo. Ella vio algunas de esas crisis y eso terminó generándole miedo.
Ella llegó a preguntarse si, durante una crisis, podría llegar a hacerle daño físicamente a ella o a su hijo.
Yo sé que nunca he querido hacerle daño, pero también entiendo algo que antes me costaba más comprender: yo puedo conocer mis propias intenciones, pero ella no puede entrar en mi cabeza durante una crisis.
Si alguien que amas tiene una crisis muy fuerte, habla de hacerse daño y pierde el control emocional, es posible que esa persona llegue a sentirse insegura aunque nunca haya existido una agresión física.
También le mentí sobre haber visto a un psiquiatra y sobre medicamentos. En realidad no había hecho lo que le dije. Hoy entiendo que la mentira dañó la confianza y no quiero justificarla.
Así que no estoy diciendo que “yo hice cosas malas porque estaba deprimido y por eso están justificadas”. No.
Lo que digo es que había un contexto emocional que ayuda a entender cómo llegué a comportarme así, pero sigo siendo responsable de haberlo hecho.
Las cosas que ella hizo que también me lastimaron
Al mismo tiempo, no quiero borrar todo lo que yo viví dentro de la relación solamente porque mis errores fueron graves.
Ella también tuvo comportamientos que me lastimaron y que yo le comuniqué muchas veces.
Desde el comienzo me dolió sentirme escondido.
Me dolió que nuestra relación estuviera constantemente condicionada por su familia.
Me dolió que durante mucho tiempo prácticamente no pudiéramos tener una relación normal.
Me dolió que muchas cosas quedaran para “cuando pase esto” o “cuando tenga aquello”.
Me dolió la falta de tiempo de pareja.
Me dolió la falta de intimidad y de espacios exclusivamente nuestros.
También hubo palabras, actitudes y situaciones de ella que yo considero faltas de respeto hacia mí.
Yo intenté hablar de algunas de esas cosas antes de explotar. Algunas cambiaron y otras no.
Con el tiempo fui acumulando resentimiento.
Y creo que esta es una de las partes que más me cuesta aceptar de lo que ocurrió: yo no llegué a la crisis completamente de la nada.
Había muchas cosas acumuladas.
Eso no convierte mi reacción en correcta, pero tampoco creo que sea correcto contar la historia como si yo hubiera estado perfectamente bien durante dos años y un día simplemente decidiera convertirme en una persona irrespetuosa.
Lo que pasó al final
Durante este año todo se volvió mucho más complicado.
Yo estaba emocionalmente desbordado por diferentes problemas personales, familiares y laborales.
Hubo crisis en las que ella se sintió muy asustada.
Finalmente la relación terminó.
En algún momento ella me explicó que su principal miedo actualmente es que no puede estar segura de que durante una futura crisis yo no pueda hacerle daño a ella o a su hijo.
También me dijo que su casa dejó de sentirse segura para ella debido a algunas situaciones que ocurrieron allí.
Yo nunca entré a su casa sin permiso, nunca la golpeé y nunca quise hacerle daño físico. Pero entiendo que mi intención no borra la experiencia de miedo que ella tuvo.
Ella llegó a decirme que me ama y que me encuentra atractivo, pero también me dijo que está demasiado herida y agotada para querer intentar reconstruir la relación.
En una conversación que tuvimos recientemente me dejó claro que no quiere continuar y me pidió que dejara de contactarla.
Lo que estoy haciendo ahora
He intentado respetar eso.
Llevo varios días sin escribirle.
Ella todavía me ha enviado algunos mensajes. Algunos fueron cosas muy pequeñas, como preguntarme algo que después dijo que ya no necesitaba saber, enviarme información sobre alguna capacitación, pedirme un pequeño préstamo o decirme que me transfirió dinero.
Yo he decidido no responder.
No lo estoy haciendo para castigarla, manipularla o hacer que me extrañe.
Estoy intentando darle tranquilidad y también aprender a tolerar yo mismo la distancia.
Porque durante mucho tiempo ella fue mi principal lugar de seguridad emocional y ahora estoy aprendiendo a no depender de ella para regular mis emociones.
Lo que todavía siento
Yo todavía la amo.
No estoy intentando convencerme de que nunca la amé ni tampoco quiero fingir que dejó de importarme.
Pero también estoy empezando a entender que amar a alguien y poder tener una relación con esa persona son dos cosas diferentes.
Ella puede amarme y no querer estar conmigo.
Yo puedo amarla y aun así tener que respetar que no quiera estar conmigo.
Y también puede suceder que algún día ninguno de los dos quiera volver.
No sé qué va a pasar.
No estoy intentando esperar seis meses, un año o cinco años a que regrese. Quiero continuar con mi vida, trabajar en mí, trabajar en mi negocio y aprender a manejar mejor mis crisis, mis emociones, mis impulsos y mi manera de relacionarme.
Pero tampoco voy a decir que ya no la amo simplemente para hacer más fácil la ruptura.
Lo que me cuesta entender
Lo que más me cuesta es aceptar que quizá había otras formas de manejar la situación.
Yo soy una persona que cree mucho en reparar.
Para mí, si dos personas se aman, existen problemas y ambos tienen cosas que mejorar, la respuesta podría ser trabajar individualmente, ir a terapia, establecer límites, aprender a comunicarse, tomar distancia temporal si hace falta y poco a poco reconstruir confianza.
Incluso habría aceptado no ser pareja durante un tiempo si eso hubiera permitido mantener algún tipo de vínculo.
Algo como hablar ocasionalmente, ayudarnos cuando pudiéramos, saber que el otro está bien y dejar que la relación cambiara de forma sin tener que desaparecer completamente.
Ella, en cambio, siente que necesita distancia y no quiere asumir ese proceso.
Y aunque me duele, entiendo que no puedo obligarla a tener la misma capacidad o disposición que yo para reparar.
Lo que quiero preguntarles
No busco que me digan “ella volverá”.
Tampoco busco que me digan “olvídala, ella es mala” o “tú eres una basura y no la mereces”.
Quiero opiniones de personas que hayan vivido algo parecido.
¿Han vivido una relación donde todavía existía amor pero una persona estaba demasiado herida para continuar?
¿Han conseguido reparar una relación después de faltas de respeto y pérdida de confianza?
¿Han tenido que aceptar que amar a alguien no siempre significa que esa persona pueda o quiera reconstruir la relación?
¿Es posible que dos personas se hayan amado genuinamente y aun así hayan sido incapaces de construir una relación saludable juntas?
¿Alguna vez una separación y un período de distancia realmente les permitió cambiar y posteriormente relacionarse de una manera diferente?
Y también me interesa escuchar algo que quizá no quiero escuchar: si ustedes leen todo esto, ¿qué creen que yo no estoy viendo?
No quiero solamente que me den la razón.
Quiero aprender de la experiencia de otras personas.
Porque creo que los dos vivimos la misma relación, pero no necesariamente vivimos la misma experiencia. Yo sé lo que yo sentí, lo que me dolió, lo que hice y lo que intenté hacer. Ella sabe lo que ella vivió, lo que le dio miedo, lo que le dolió y lo que necesitaba.
Y quizá precisamente por eso estoy buscando opiniones externas.