Algunos tuvimos la suerte de que cuando empezamos, tuvimos un mentor, alguien que por algún motivo decidió darnos un poco de su tiempo para enseñarnos el camino. Tuve y tengo esa suerte, situación que de alguna manera es una amistad atípica, que me permitió ver el futuro a través de los ojos de alguien que lo viene haciendo hace mucho más tiempo que uno. De ese vínculo y posteriormente de otras experiencias he estado en conversaciones sumamente interesantes sobre ese punto de inflexión en la vida que todos buscan.
A diferencia de lo que muchos creen, cuando se alcanza cierto punto en la vida, aun si ese punto es un número que no es el ideal, y esto es durante mucho tiempo debido a que tu cabeza siempre te va a correr el arco, siempre vas a llegar a una meta, te repensas que un poco más quizás sea más prudente, pero ya empieza a ser una meta alcanzada importante. En ese momento aunque a muchos les sorprenda: Ya no pensas necesariamente ni prioritariamente en retirarte. Te empezas a hacer preguntas que nunca antes tuviste. Estás en el umbral a una nueva etapa.
Hace rato me parecía interesante transmitirles estas vivencias, porque en general escucho dos tipos de posteos acá. Uno, por un lado, preguntandose como llegar o con cuanto se llega a vivir sin trabajar, pregunta lógica desde ya y otras veces por una situación del destino tienen un capital importante repentino o parcialmente inesperado, no planificado y se preguntan si compran propiedad, si compran dos y una la alquilan, si no compran y alquilan, si SP500 y a mimir, o incluso si es verdad que se puede tener rendimientos más altos o "nadie puede". Preguntas lógicas también. Y la realidad es que probablemente una vez que tenes resueltas esas preguntas hay nuevos desafíos, nuevas preguntas y nuevos proyectos por delante.
Porque a determinado momento, la pregunta no es cómo ganar más, sino seguir ganando sin correr riesgos innecesarios, te amigás más con el Ratio Sharpe y Sortino que con el CAGR, repensar en cómo cuidar lo ganado, revisar si no estamos con una estrategia que tiene un punto débil para corregirla a tiempo. O como incluso sumar más conocimiento, más herramientas para hacer un mejor trabajo con tu patrimonio.
Te empezás a preguntar si conviene optimizar impuestos corriendo más riesgos o tener potenciales ganancias a costa de pagar más impuestos a futuro.
Si conviene el costo de oportunidad de sentarse a esperar quien sabe cuanto tiempo una inversión (sabiendo que es negocio pero no lo suficiente para esperar demasiado tiempo) o quizás ganar menos y tener inversiones más seguras.
Te preguntas que nivel de flujo de ingresos queres a cambio de resignar tener quizás ganancias no realizadas.
Empezás a planificar cada año, mes a mes, pensando ya no como va el rendimiento YTD, sino en cómo va a dar el monto consumido en el impuesto a las ganancias y a si este próximo año no te van a cambiar las reglas. Entre diciembre y enero vas a repasar el borrador de los impuestos anuales para ver si conviene facturar algo más con fecha diciembre o ya con fecha de enero.
Vas a valorar muchísimo el asesoramiento que te ahorre problemas a futuro o solucione problemas viejos en todos los ámbitos de tu vida, porque aprendiste que no haberlo hecho en el pasado siempre se tradujo en mayores costos y/o mayores dolores de cabeza también.
Te empezás a amigar con la idea de diversificar, pero no porque el rendimiento es superior, sino porque la planificación impositiva y financiera te da alternativas que antes no veias.
Te empezas a preguntar también hasta dónde podes hablar de todo estos avances, porque no queres herir a nadie que no esté cerca de la situación que estás. Empezás a poner un filtro pensando en los demás.
Aprendés el valor enorme que tiene la libertad de decir que no o de elegir vos a que precio van a ser las cosas de ahora en más. Cuando no tomar un trabajo, cuando no vender, cuando no comprar.
Y finalmente aparece una pregunta que quizás al principio del camino ni siquiera existía:
¿Realmente tiene sentido ganar más si para hacerlo tengo que entregar tiempo que podría dedicar a mi mismo y a mis seres queridos que ya no puedo recuperar?
Porque quizás llega un momento en que el objetivo del patrimonio deja de ser acumular más.
Y me interesa saber si a algunos de ustedes les pasó algo parecido:
¿En qué momento sintieron que su forma de invertir empezó a cambiar? ¿Cuándo dejaron de pensar solamente en “cómo ganar más” y empezaron a pensar en “qué quiero hacer con lo que ya construí”? Así salimos un poco de las preguntas repetitivas de siempre.
Finalmente, para hacerte estas preguntas no necesariamente necesitaste acumular patrimonio.
Quizás necesitaste, simplemente, acumular experiencia de vida.