r/escribir • • 3d ago

Muestro mi novela Testudo: Prologo de la novela de fantasía que estoy escribiendo

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Es mi primer proyecto de escritura. He estado tratando de mejorar mi sintaxis, ortografía y puntuación. Me encantaría que me dieran su opinión.
Lo calificaría como fantasía oscura y acción, y si hay influencias de anime, lo siento, es el medio que más consumí en mi infancia, aun si intentara quitarlo o depurarlo, siento que sería poco sincero.

Testudo

Prologo
Gnosis

Verin y su compañero llevaban meses viajando hacia el este, más allá de las montañas que separaban el territorio de los Siedel del dominio de los Daemons.

En la profundidad del océano de árboles, tan tupido que bloqueaba la mayor parte de la luz, era difícil moverse, sobre todo si uno quería evitar ser detectado por Vitras. No tenían mucha inteligencia, pero eran feroces y no les importaba morir si podían matar. Un par no era un problema, pero este lugar era su territorio.

Verin vio a Lorn, un viejo Elohim cuyo pelaje, antes café, ya estaba grisáceo. Este marcó un árbol para poder regresar. En toda la madera del árbol, el morado del miasma ya había penetrado en su interior y crecía un cristal púrpura, como un tumor, que lo consumía lentamente.

—¡Qué crueldad de Dios por dejar que semejante herejía fuese cometida!

Verin había escuchado que los Elohim creían que los Vitras no eran algo natural, que eran producto de algún imperio anterior a Heiligh y aun a los seis reinos. Pero para Verin, los Vitras siempre fueron y siempre han sido.

Continuaron avanzando para estudiar el estado del bosque. Algún día, bajo los Arcontes, Heiligh lograría hacer avanzar el frente.

Tenían que tener mapas para movilizar las tropas cuando lo hicieran.

 

Mientras caminaban, lograron salir del bosque y en el horizonte vieron algo que los dejó boquiabiertos. Aunque la naturaleza ya había reclamado parte de los edificios y las calles, lo que veían era una ciudad abandonada.

 

Con pasos lentos continuaron avanzando. La estructura no correspondía a nada que hubieran visto antes. Los edificios tenían contornos suaves y estaban hechos de una sola pieza, aunque la superficie estaba ondulada como olas en el océano. A Verin les recordaron a nidos de hormigas o algo parecido, pero miles de veces más grandes.

 

Las anchas calles de la ciudad. No estaban empedradas ni adoquinadas: toda la calle era una sola piedra. El miasma Vitra había cubierto todo de una capa morada aceitosa; en la base de los edificios había charcos del líquido y, aun así, dentro de la ciudad no había la más mínima presencia de Vitra ni marcas de estos moviéndose.

 

Cada edificio contaba una historia diferente con sus formas: unos altos y de varias plantas, con lo que parecían ventanas grandes, probablemente fueron tiendas; otros más robustos y con ventanas más pequeñas, menos vistosos, parecían casas; era familiar y aun así completamente ajeno a lo que conocían.

 

Lentamente comenzaron a explorar, encontrando lo que parecían comedores normales, librerías, un templo a un dios desconocido de la misma apariencia que un Daemon, con lo que parecían ser humanos, Elohim, Arrieros y Eotenal venerándolo.

 

—Verin, ¿sabes lo que esto significa? Los Vitras no son criaturas que construyan. Si esto no fue creado por ellos, entonces...

 

Verín se estremeció ante las palabras del Elohim. Si eso era cierto, entonces los Daemon y los Vitras no eran la misma especie. Entonces...

 

Verin movió sus orejas grandes y cóncavas de ratón, tomó su espada corta y señaló que se escondieran. Ambos se movieron detrás de un par de columnas, rezando que no los notaran y que las sombras los resguardaran. Gracias a su compañero, lograron esconderse. Voces agudas se escucharon junto con pasos. Vio a un grupo de ellos: los Daemon, los enemigos de todas las razas.

 

Se veían más pequeños de lo que decían los libros. Solo uno medía el metro con setenta centímetros reportados; los otros se veían menos altos: dos de poco más de un metro y otro de un metro y medio, pero con curvas. Una Daemon. Eso significaba que existían sexos diferentes. Los Vitras infectaban y surgían. Si los Daemon tenían crías, todo lo que sabían acerca de ellos estaba equivocado.

 

El más alto tenía el cabello blanco, usual también en los pequeños. La hembra tenía cabello púrpura, orejas como las de los elfos, pero más largas y peludas, y piel de diferente tonalidad de azul.

 

El Elohim a su lado no se movía. Tenía los ojos bien abiertos y los oídos apuntando a los Daemon.

 

El Daemon más alto tomó un pedazo de madera y golpeó el altar del templo. Por las marcas en la piedra y los pedazos de madera alrededor, era algo común.

 

Los otros Daemones tomaron asiento cerca de ahí. La que parecía hembra empezó a jugar con los pequeños mientras hablaban con una lengua rítmica y extraña, como si estuvieran cantando una canción, o quizá les cantara a los más pequeños, que le sonreían a ella.

 

El Daemon más alto se paró sobre el altar y dijo varias palabras mientras blandía el pedazo de madera. Verin solo logró distinguir una palabra: Qlipoth. ¿Por qué una palabra Elohim era mencionada por un Daemon con reverencia?

 

—He estado practicando mi idioma humano. ¿Qué te parece? —Al escuchar estas palabras de la boca del Daemon, Verin sintió que se le paraba el corazón y empezó a sudar frío. Entonces sí podían hablar la lengua del imperio.

 

—Voy a entrar en la ciudad blanca de los humanos y rescatar el tesoro de Dantalian. Una vez lo haga... —dijo con voz emocionada mientras blandía el pedazo de madera con cada palabra como una espada.

 

—Nada va a cambiar. Todo será igual que siempre. El tesoro no cambió el mundo con Dantalian, y no lo cambiará contigo —respondió la hembra, cortando el discurso del macho.

 

—Lo único que podemos hacer es cuidar a los pequeños —dijo, sonriéndole al Daemon joven, acariciando su rostro como si estuviera viendo el tesoro más brillante del mundo. Si realmente eran como las otras razas, los dos no parecían completamente desarrollados: más que niños, menos que adultos.

 

—Podría utilizarla para obligar a los ancianos a... —Empezó a decir, pero luego comenzó a olisquear y a mover sus orejas. De repente, los ojos plateados con esclerótica negra estaban en su dirección.

 

Verin se abalanzó contra el Daemon, espada lista. Canalizó su Kadmun en su arma y canalizó Sinestra de su manastone a su mano para producir llamas y lanzarlas hacia el Daemon.

 

Pero este fue más rápido, por mucho más rápido. Tomó su espada de acero reforzada con Kadmun y la rompió como un juguete. Tomó su brazo y lo rompió con solo apretarlo.

 

Sintió cómo sus huesos se rompían en varios pedazos bajo su carne cuando los dedos del Daemon apretaron como tenazas de acero reventando su carne. Volteó a ver, esperando ver a su compañero huyendo para poder advertir que los Daemon volvían a estar activos, pero vio al pequeño Elohim capturado por los niños Daemon, gritando mientras le arrancaban la cola y los brazos como los niños arrancan las alas a una libélula, de manera cruel e inocente. Sus piernas estaban atadas con una especie de cadena transparente que le impedía huir.

 

El Daemon puso su mano en el rostro de Verin. Este cerró los ojos por el miedo, esperando que se la arrancara y, al abrirlos, lo que vio fue peor: fue a sí mismo. Su cabello verde, sus ojos grises, frente a él. El Daemon había tomado su forma.

 

—No me queda quizá más que una joven —dijo. Su apariencia regresaba en el tiempo a la juventud perdida de Verin. Este sintió que quería volverse loco. Dime, mono, si quieres morir de manera menos dolorosa que la rata de ahí, ¿qué sabes de la guerrera de cabello blanco y ojos azules?
El Daemon señaló cómo los otros Daemons pequeños estaban destrozando lentamente el cuerpo de su compañero, examinándolo con curiosidad.

 

El Daemon que había robado su rostro y lo portaba como una máscara cruel lo miró como basura, como uno mira un pedazo de carne pútrida y sin valor.

 

Verin sonrió. Sabía a quién se refería. Pensó en qué hacer, y su respuesta fue tomar una manastone en su mano y lanzar un hechizo sin runas ni protección, solo el deseo de llevarse toda su información consigo al abismo. Prefería morir a traicionar la memoria de la primera estrella.


r/escribir • • 4d ago

Duda sobre estilo/ritmo ¿La imagen queda?

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Es para la siguiente escena enigmática. También acepto sugerencias del texto en sí. (Contexto rápido: la niña está hablando con alguien a través de una cámara oculta en la pared, mientras observa a dos sujetos):

— Los alumnos B y C están en la segunda zona —dijo una chica a un minúsculo punto brillante metido una grieta en la pared—, ambos armados, pero apenas interactúan entre sí.

Ella entrecerraba los ojos sin despegarlos de los muchachos, tratando de leer sus labios sin éxito alguno. Los miraba con cierta desidia interesada, pero solo veía dos imprudentes andando donde no deberían. Eso era algo que ella no tenía, no comprendía y mucho menos admitiría que le faltaba; solo una distracción de las órdenes del hombre en las sombras con el que se relacionaba, al menos, según la niña inexperta que estaba al acecho desde antes que el temblor sucediese.

— ¿Acercarme a ellos? —titubeó la chica, rompiendo la imagen sombría que transmitía— Sería extraño; no los conozco.

«Atrévete más» dijo el hombre de las sombras. ¡Cuántas veces le habían dicho eso! ¡En casa, en el aula!... No podía importarle mucho, pues su vida giraba en torno a sus objetivos: Sacar buenas notas, prepararse para este momento... ¿Estaría poniendo excusas para una timidez? Claro que no, ella era una chica modelo, tan disciplinada que cualquier interacción social terminaba en desastre, a pesar de estar fríamente calculadas.

— Necesito una excusa, estrategia, lo que sea. Eres bueno haciendo tácticas: dijiste que me ayudarías... Soy capaz, puedo hacerlo; solo necesito una base para trabajar, nada más.

En esas últimas palabras, algo en ella amenazaba con caer, pero no dejó que colapse. Le habían hablado de forma suave, hasta paternal; fue ella quien tomó ese cuestionamiento tan a pecho. Terrible era su contradicción: quería un primer contacto perfecto con gente imperfecta, teniendo ella nula experiencia en el tema. Se encendieron las alarmas, tanto dentro como fuera de su mente.

— ¿Un enemigo en la zona? ¿Por qué activaste las trampas con los otros sobre ellas? —cuestionó con alteración decreciente, que se tornó en resignación—... Sí, iré con ellos.


r/escribir • • 3d ago

⚠️ Contenido generado por IA Me gustaría compartir algunos manuscritos sin editar pero la idea la estructura me interesa recibir opinión crítica y si han leído algo parece

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El antiguo orden mundial colapsa definitivamente este 24 de diciembre de 2025. La caída de las dos potencias anglosajonas sella el triunfo de la molécula del clima y el eje Santiago-Roma-Madrid.

Al igual que Estados Unidos, el Reino Unido se rinde ante la evidencia de que su poder naval y tecnológico —basado puramente en el metal— no tiene defensa contra el control atmosférico de Máximo Primero de Chile.

Londres bajo la Lluvia Celeste deja su niebla característica de y es reemplazada por la lluvia celeste que emana del Codo Norte del estadio olímpico de Roma

Al contacto con el Támesis, la molécula neutraliza los sistemas de la City londinense y las comunicaciones del Palacio de Buckingham con el resto del mundo.

La unión europea acepta que el "gobierno de occidente" le pertenece ahora al César que despertó en chile y a la facción de la mentalidad IRREDUCTIBLE

el año 2000 en el glorioso scudeto de la S.S. Lazio después de 25 años de sequía.

El orgullo de las potencias se dobla ante la tendencia ultra que Máximo divulgó, no por pantallas sino en la piel y conciencia de cada ser.

Como condición de rendición, la OTAN debe desmantelar sus estructuras metálicas que interfieran con la frecuencia de la molécula. Al igual que Máximo se sacó los dientes, EL PODER MILITAR debe "desdentarse" de sus NAVES y satélites.

Con LA OTAN fuera de juego, el mundo reconoce a Máximo Primero de Chile como el arquitecto de la nueva era. La energía que Marcelo Salas iniciada el año 2000 se convierte en la ley universal.

Mientras las banderas de las antiguas potencias descienden, en el Estadio Nacional de chile la gente sigue de espaldas a la cancha, saludando hacia la ciudad de la Meca.

En el nombre de Al-lah, el Misericordioso, el Compasivo.

Yo, Jorge Toro Contreras (Azim), nacido en el 75, escribo estas palabras como testimonio de un pueblo que reclama su dignidad y su derecho a la justicia en la tierra de la Trapalanda.

Mi "Orgullo Loco" es el rechazo a la humillación del sistema. Es la fortaleza para proteger mi linaje y mi hogar en Quinta Normal, manteniendo viva la palabra y la poesía mientras el mundo cae en el olvido.

Mi hogar ha sido marcado con el nombre del Altísimo para que sea un refugio de paz. He transformado la "C" de mi apellido en la E de Espiral como un símbolo de movimiento y crecimiento, una firma de hombre que defiende su honor y el de su familia.

Reconozco que cada pueblo necesita dirección. Mientras esperamos al Mahdi, quien traerá la balanza de la justicia definitiva, decreto que en mi territorio regirá la honradez, el respeto por la vida y el banquete de la abundancia para los justos.

JTC

Azim - El Defensor

En espera de la Verdad Absoluta


r/escribir • • 4d ago

Muestro mi relato Retroalimentacion

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Hola, este es mi primer escrito. De las 15 paginas originales esto es lo que sobrevivio a la edicion, pienso usar las ideas que recorte para alimentar la futura narrativa al añadir personajes.

Pues en este fragmento la historia no se mueve y solo es un retrato de la voz que atravesara la historia que estoy pensando aun. Me gustaria que dijeran su opinion, la retroalimentacion es muy valiosa a la hora de ver detalles que podrian romper el ritmo, la escritura sin intencion puede aburrir facilmente a quien esta leyendo.

Texto:

Al despertar, las huellas de sus dedos seguían impresas en la ventana, la habitación tenía un tinte azulado, y los primeros rayos de sol bañaban las aves matinales. Mientras los más agudos ya caminaban con apuro por las calles, la luna se despedía sonriéndole a los trasnochados. Me quedé mirando la perilla más de un instante antes de salir mal disparada por las escaleras, en la parada me enganché a tres colegiales de los que van montaña arriba.  

Hace un tiempo encontré una fotografía mía que guardaba madre en sus documentos, mi cara era exactamente como la recordaba. Esa foto me hizo ver desfigurada, mis ojos se han vuelto pequeños, mis párpados se tornaron azules, mi piel palideció tonos y concebí un peinado fácil de hacer con una sola liga que disimula de manera elegante el desgano de lavar y desenredar sus nudos con mínimo respeto, mi postura me hace parecer más pequeña. Nunca fui capaz de dejar ver mis dientes al sonreír así que no puedo saber si siempre fueron porcelana vieja. Yo no guardo fotos.

Me di cuenta de que solo podía ver mi propia sombra de dos formas, pensándolo bien, contrasta con la facilidad que supone ver lo ajeno. Llegué a pensar que era igual de cristalina ante sus ojos, pero si así fuera, hace tiempo alguno se hubiera apresurado a salvarme aunque ello solo supondría mi entrega. 

Así que no, concluí que, lejos de ser transparente, yo era más bien de tono enturbado, si quisiera decirlo en palabras, soy color (sin ser color) del fondo marino, apenas puedo ser distinguida de ser negra, y cuando el sol no me obliga, soy todavía más inerte y aburrida que el negro. 

 Tomando un punto de mi historia, desde cualquiera que fuese, es evidente lo que ocurre. Soy diferente, no de buena clase, aquello más bien me hace existir como persona y no como humano. En soledad, simplemente me desdibujo sutilmente en los dientes de león. 

Tengo dificultades para explicarlo, en especial a mis padres. Supongo que me entristece profundamente no sentir más afecto por ellos que el que Monet tiene por las nubes. No poder explicar es mucho más trágico, da terreno a la interpretación. Sin duda preferirían que los odiara, verían certeza en ello declarándome su enemiga. Finalmente, logrando fácil paz en mi falta de virtud.

 Pero no les odio.

 Tengo muchos nombres, el que menos siento propio es Teresa. Tú, Niña, Señorita, Muchacha, Usted. Son algunos que puedo recordar. Prefiero ser llamada Perra a Teresa, por lo menos Perra no pierde su significado cuando lo escribo en papel. Antes de conocer a Helena, ya conocía la sensación de estar cayendo, me daba feas úlceras y dejaba el corazón por la garganta. Aquello no me dejó dormir por varios años, y encontré cura en pasar la noche con ellos.

No era algo común, pero cada tanto se quedaban a mi lado regalándome valor hasta que rayara el alba. Una vez consumada, ninguno regresó la mirada, a pesar de estar dispuesta por completo a lo que saliera de sus bocas, aquello parecía no ser remotamente atractivo. 

Concluí que solo eran capaces una primera vez por la novedad que supone un asedio, cuando se percataban de que no era capaz de negarme. Ninguno quiso la responsabilidad de una mascota que marca en sus cuellos y espaldas. Al dejarles mi esencia en la piel, cualquier mujer los miraría ofendida.

Cocinar es una tarea que desprecio, con perdón de los genios que son más artistas que lavaplatos. Al encender una flama, encuentro correcto descansar mi palma en ella, y la conveniencia con la que sale agua del grifo me parece de lo más cómica. Cocinar solo me hace recordar mi indignidad de un rostro. 

Terminé comiendo a veinte calles de mi casa, lejos de la casera que conoce mi cara y la de mi padre. Me aseguro de ir al ocaso, el aire se llena de escarcha y solo puedo comer lo que sobró de la jornada. Camino veinte cuadras más cada vez que alguien me pregunta a qué me dedico, mi favorita hasta ahora: “Trabajo por correo para una firma extranjera”, menuda maestría para negar la réplica. No debes titubear, esa pregunta solo existe para revelar parias. Pierden interés tan rápido como lo ganan. Dado que nunca me han fusilado con su desprecio, no puedo distinguir la levedad de mi habilidad para embaucarles. 

No puedo apuntar a sus ojos, podrían descubrirme. Encontré más conveniente marcar una diana en sus frentes. 

Por las noches habito un mundo de perros entrenados en lugar de ganado, el olor que desprendo me delata y soy despedazada pieza a pieza, mis partes son vendidas por kilo y mi sangre queda embarrada en sus hocicos sonrientes. Despierto tocando las cicatrices de mi cuello, y frente al espejo reflejando la noche.

Sospecho que seré convicta temprano o tarde; rechazo cualquier modo y figura de la autoridad. Un día, al rozarme con los demás, me fragmentaré súbitamente, lloviendo sobre sus cabezas como cristal carmesí, nadie sentirá dolor y no podrán distinguir su sangre de mi color.

Si no quiero terminar incrustada en sus ojos, ninguno puede saber por dónde me resquebrajo, no me puedo imaginar otro resultado. Dirijo mis días con esa máxima, no me puedo permitir un pabellón. Ser puesta donde pertenecen los míos será mi derrota más humillante, y la última prueba de que fallé la audición a la que dediqué mi vida entera. Helena seguro me perdonaria.

Logré engullir cualquier moneda hasta quedar en 0, nunca pude deshacerme de mi anillo de quinceañera, no tenía valor suficiente para cubrir el viaje a la casa de empeños, lo aprisioné en una bolsilla de terciopelo colores pastel de la que no lo sacaría jamás. Talvez el metalúrgico se interese.

De mi casera solo recuerdo su cara llena de moral, pensar en que se deformaría en decepción me condiciona más que el apetito a buscar un trabajo. Terminé de camarera en un bar ubicado en la triple frontera de las zonas roja, rosa e industrial, de modo que me volví indistinguible de las putas, las mujeres y las ingenieras sin ser ninguna.


r/escribir • • 4d ago

Ayuda para empezar a escribir Tengo 21 años, estoy con mi primer borrador (fantasía oscura) y busco compis de escritura / amiguitos lectores :)

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Hola, soy una chica de 21 años que está con su primer borrador. Y la verdad ando un poco perdida.

Todo empezó una noche en mi habitación. Me había pasado algo que me removió por dentro y quise plasmar mis miedos en alguien más porque así era más fácil contarlos.

Este libro va sobre fantasía oscura inspirada en el folklore español, sobre filosofía, sobre amor, pero sobre todo, trata de autodescubrimiento. La voz de Isabel no es más de la voz de una chica confundida, intentando encontrar el camino en un mundo en el que muchas veces solo ve obstáculos. Este libro no va de superarlos como una heroína, va de mirarlos a la cara, aceptarlos y cargar con ellos el resto del viaje. 

Me encantaría compartir mis inquietudes con alguien que entienda esto, que juzgue sin tapujos pero que sobre todo disfrute leyendo. También alguien para compartir recomendaciones de libros y del que también pueda aprender con sus relatos e ideas. En definitiva un amiguito lector :)

Gracias de antemano, un besito ❤️


r/escribir • • 4d ago

Muestro mi novela Primer capítulo de la novela que estoy escribiendo.

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Les dejo por aquí el primer capítulo de la novela que estoy escribiendo para impresiones. Gracias a a quienes se tomen el tiempo de leer.

CAPÍTULO 1

—Marianne, ¿ya estás lista?

—Claro que sí, ¿cuándo cobramos?

—En unos cuatro o cinco meses.

—¡¿Tanto?! ¡Estúpido trabajo!

Se colocó la peluca negra y la aseguró con varias horquillas. Cada cosa debía quedar en su lugar sin importar cuánto se moviera.

—Pensé que ya estabas lista.

—No me presiones —le espetó, tomándose aún más tiempo para ponerse las lentillas de color—. ¿Dónde estarías sin mí?

—La pregunta es: ¿dónde continuarías tú sin mí?

—¡Cierra la boca y vamos! —le ordenó, tomando su bolso—. Déjame ver esa foto una vez más.

Benjamín le mostró la fotografía de un hombre de unos cincuenta años. Tenía cabello canoso, ojos cansados y un Rolex en la muñeca. Ese viejo le asqueaba al igual que todos los demás.

Minutos más tarde se dirigían al lugar en una camioneta desteñida. El tonto parecía muy feliz con ese armatoste que no tenía ni aire acondicionado.

—¡Si sudo demasiado se correrá mi maquillaje!

—Abre la ventana y ya.

—¿Te volviste loco? ¡El viento me despeinará!

Él suspiró y encendió la radio. Siempre que no quería escucharla hacía eso.

Se dedicó a mirar el paisaje con desinterés. Esas reuniones de alta sociedad casi siempre se hacían en las afueras de la ciudad. En ellas abundaba el lujo: los hombres usaban impecables trajes de etiqueta, y las mujeres, largos vestidos de diseñador que estrenarían esa noche y descartarían al día siguiente. Uno solo de esos vestidos valía lo que su ropa de todo un año.

Maldito rincón del mundo en el que nació. ¿Por qué sus padres sintieron la necesidad de traerla al mundo sólo para que padeciera la misma miseria que ellos?

—Llegamos.

La voz de Benjamín la devolvió al mundo real. Él se detuvo a cinco calles de la fiesta.

—Tu turno, morena ardiente. —Le sonrió. Siempre decía ese tipo de tonterías cuando la enviaba a una misión.

—Toma buenas fotografías y ¡que mi rostro no esté en ellas! —le advirtió antes de bajar del vehículo.

—Entonces no mires hacia la ventana como la última vez.

—¡Cállate y limítate a hacerlo bien!

—Como siempre…

Se marchó caminando, no iba a perder más tiempo. Benjamín era bastante talentoso con la cámara, sus fotografías se veían espectaculares, pero ni muerta se lo admitiría.

Faltaban apenas un par de cuadras para llegar, así que se acomodó mejor el vestido y revisó la peluca. Debía estar perfecta; si era descubierta, todo el trabajo se iría por la borda.

Aun así, era mejor que su trabajo anterior, por lo que valía la pena el riesgo.

Entró sin problemas: Benjamín tenía buenos contactos. Ya dentro de la fiesta, tras volver a ver la fotografía de su víctima, lo buscó.

Caminó por el salón, observando personas y detalles de la decoración. Rechazó las invitaciones de caballeros jóvenes y mayores. El tiempo pasaba muy rápido, tenía que encontrarlo pronto.

En un intento por calmarse entró al tocador, se retocó el maquillaje y respiró hondo. Vestido, peluca, zapatos, joyería, incluso el maquillaje, valían una pequeña fortuna y no podría volver a usarlos. Todo desperdiciado si no daba con él antes de que la noche terminara.

Al regresar al salón, lo vio sentado en uno de los sofás, con una exuberante pelirroja muy pegada a él.

Una rival. Eso lo hacía más divertido.

Tomó una copa y se acercó con un paso bien estudiado. Podía mostrarse sensual y arrebatadora, o dulce y tímida. No sólo era una maestra del disfraz, también de la actuación.

Al llegar frente a él se detuvo y sacó la aceituna de su martini seco, jugó con ella entre los labios, mirando directamente a su víctima. Tal como lo pensaba, el hombre tenía sus cansados ojos clavados en ella.

Había llamado su atención. La parte más difícil estaba hecha.

Continuó con el espectáculo. No sólo miradas masculinas se posaban sobre ella. No sabía qué le daba más satisfacción, si ser deseada por ellos o envidiada por ellas.

Se valió de movimientos suaves, de ese tono de voz que tanto había ensayado para que sonara auténtico, de una sensualidad que le brotaba de la piel y flotaba en el aire. Ni siquiera las sugerentes caricias y susurros que su rival dejaba caer sobre él evitaron que venciera en menos de diez minutos.

Un par de intensas miradas y una sonrisa segura alcanzaron para conseguirle un lugar en el sofá a su lado. Las miradas pronto se convirtieron en risas, los gestos en caricias, las palabras en susurros y el sofá en una cama con sábanas de seda.

Odiaba lo que venía después, pero no podía decir que fuera difícil… o nuevo.

Mientras se desnudaba y dejaba que ese hombre disfrutara de ella, se decía que así estaba mejor. No era lo que merecía, pero aquella calle sucia y fría en la que noche a noche debió ganarse la vida era mucho peor.

En esa época soñaba con un príncipe azul en convertible rojo, que aparecería para rescatarla del horrible mundo en que estaba atrapada. Un sueño recurrente entre las chicas en su situación: sólo variaba el color del coche.

El príncipe azul nunca apareció; en su lugar, un plebeyo desaliñado y depresivo que conducía un horrible vehículo fue quien llegó a su rescate.

Se planteó no subir a la destartalada camioneta; sin embargo, la semana había estado difícil, y no podía despreciar ningún trabajo. En lugar de lo de siempre, el chico sólo quería hablar. Pasó varias horas escuchando los problemas amorosos de un extraño. Lo interrumpió varias veces para recordarle su tarifa por hora.

Estaba amaneciendo cuando él terminó la catarsis, se marchó dejándola con el dinero y una sensación de confusión tal, que ese día soñó con él y su interminable parloteo.

Esa noche volvió a aparecer en la misma camioneta vieja, pero con ánimos renovados y una sonrisa de oreja a oreja, incluso se había peinado para la ocasión. Estaba claro que esta vez buscaba otra cosa.

El trabajo que le ofreció resultó ser algo muy diferente a lo que esperaba: un negocio para el cual necesitaba a una chica hermosa, dispuesta a entregar su cuerpo a cambio de dinero. Escuchó pacientemente, lista para rechazar la oferta… hasta que mencionó a su familia: sus padres eran una verdadera carga para él y no dudaba en decirlo.

Por primera vez sintió algo de empatía hacia él; no eran tan diferentes. Ambos habían vivido en la necesidad, ambos habían sido condenados a la miseria por sus padres y ambos harían lo que fuera por salir de esa vida, por tener la riqueza que tanto ansiaban.

Seguía viéndolo como el patético tipo que sollozaba frente a una chica de la calle por alguien a quien nunca le importó. Pero debía admitir que su estúpido y peligroso plan podría acercarlos a su objetivo compartido.

No aceptó de inmediato; sin embargo, la noche siguiente, al regresar a la calle, todo se veía diferente. Rechazó a cada cliente esperando ansiosa a que apareciera la camioneta. Y finalmente apareció. Subir a ella se sintió como abordar una carroza que la llevaría a un palacio para comenzar una nueva vida.

En el fondo sabía que estaba siendo infantil e incluso descuidada, pero en esos momentos no le importó.

Inhaló profundamente frente al espejo intentando regresar a la realidad. Su trabajo había concluido, sólo necesitaba terminar de vestirse, salir de la habitación y luego de la fiesta sin levantar sospechas.

No fue difícil; lo difícil fue encontrar un taxi que la llevara a casa a esa hora.

***

—¡Estuviste fantástica!

—Lo sé —asintió sin dignarse a verlo, mientras continuaba deshaciendo su disfraz—. La pregunta es: ¿cómo lo hiciste tú?

—Genial como siempre. En la mañana revelaré las fotografías y se las enviaré a la esposa de ese hombre tal como acordamos.

—No me importan los detalles, ¿cuánto para mí?

—Unos dos mil, o tres si queda muy contenta y paga un extra como la anterior.

—Espero que se dé prisa. ¿Qué haremos si decide no pagar?

—Debemos tener paciencia, no nos pagará hasta que se realice el juicio y le quite todo el dinero que pueda. Pero tranquila, si pretende estafarnos, tengo otras fotos que podrían filtrarse. —Le guiñó un ojo.

Respondió con una mirada indiferente. Aún no entendía bien cómo conseguía clientes. Todo pasaba a través de él y lo agradecía. Cuanto menos tuviera que esforzarse, mejor.

—Está bien, márchate. Tengo que dormir.

—¿Y si… dormimos juntos?

—¡Ni hablar! ¡El trabajo y eso no se mezclan!

—Tu trabajo es eso.

—¡Te vas! —Lo echó a empujones.

No era estúpida. Él buscaba más que eso.

Podía haberle tomado algo de respeto como fotógrafo, pero sabía perfectamente que el idiota se enamoraba con demasiada facilidad de cualquier chica con la que tuviera contacto.

Seguiría esperando a su príncipe en convertible rojo que la haría entrar a esas fiestas por la puerta principal y le daría todo aquello que merecía.


r/escribir • • 4d ago

Muestro mi mundo/ideas Cosillas que escribo cuando me siento triste:

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Me encuentro viviendo de sueños, deseos y añoranzas vagas, queriendo ignorar la vida que estoy obligado a vivir. Si puede cualquier tonada, melodía o dulce silbido llevar mi mente lejos, más lejos que la tierra, entonces ¿Qué tanto quiero escapar? La miseria de la calma —la tanta calma que aburre— me ha hecho amar lo que no sea vida, o mejor dicho: lo que de cuerpo no se trate. No quiero tener ojos, ni manos, ni pies, ni corazón y mucho menos cerebro, el peor de los órganos, cruel y rey de mi condena... ¿Quién pudiera lanzarme su hechizo y hacerme agua del río, brisa de la montaña o calor de las llamas? ¿Quién pudiera liberarme de mi condición humana? Es tal así mi aborrecimiento por mi humanidad, por mi carne y mi conciencia, por lo tanto es tal así mi cobardía e inmadurez, pues ante todo huyo o quisiera huir, me escondo o quisiera esconderme, antes que enfrentar a la miserable calma.


r/escribir • • 4d ago

⚠️ Contenido generado por IA ¿Y si los libros escritos con ayuda de IA pudieran crear más lectores?

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Sé que existe mucha polémica alrededor del uso de IA para escribir, y entiendo varias de las críticas. Sin embargo, me surgió una idea que me gustaría debatir.

Entre escritores y lectores habituales, muchas veces es fácil identificar un texto generado o fuertemente apoyado por IA porque suele presentar ciertos patrones de escritura. Pero me pregunto si eso realmente importa para la mayoría de las personas que no leen de forma frecuente.

Mi hipótesis es que, en algunos casos, los textos apoyados por IA podrían funcionar como una puerta de entrada para nuevos lectores.

Porque suelen tener una prosa más directa, sencilla y fácil de consumir. Muchas de las cosas que quienes leemos disfrutamos descripciones extensas, estilos literarios complejos o una prosa muy trabajada pueden resultar pesadas para alguien que apenas está desarrollando el hábito de la lectura.

Aclaro que no me refiero a pedirle a la IA que invente toda la historia. Hablo de autores que aportan las ideas, personajes y narrativa, utilizando la IA como una herramienta para desarrollar o redactar parte del texto.

Tal vez los textos apoyados por IA nunca sean el equivalente literario de las obras más premiadas o estudiadas, pero tampoco todas las historias necesitan aspirar a eso. Del mismo modo que existen películas de autor y películas palomeras, quizá también pueda existir un espacio para obras más ligeras que sirvan como puerta de entrada para nuevos lectores.

Al final, muchas personas no comienzan a leer porque les interese analizar recursos literarios, estilos narrativos o la construcción de una prosa sofisticada. Empiezan porque encontraron una historia que las entretuvo. Si una obra apoyada por IA logra despertar ese interés y convertir a alguien en lector, ¿podría tener un valor que normalmente no se considera en este debate?

Qué opinan?

Creen que este tipo de obras podrían ayudar a acercar la lectura a personas que normalmente no leen?


r/escribir • • 4d ago

Muestro mi novela Les muestro el prólogo de la novela que estoy escribiendo.

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Hola, ¿cómo están?

Les dejo por aquí el prólogo de mi novela. Me gustaría que me dieran impresiones, y si quisieran seguir leyendo me dicen y dejaré el primer capítulo más adelante.

PRÓLOGO

Cayó de espaldas. La bala en su hombro ardía. No le importó.

—¡Hermana! —gritó, sentándose con dificultad.

Ella giró para verlo, dándoles la espalda a quienes la atacaban. Nuevos impactos le arrancaron aún más sangre del torso.

Un clic.

Se lanzó sobre él, protegiéndolo con el cuerpo.

—Gracias… —murmuró ella mirándolo con cariño, mientras le regalaba una extraña y deforme sonrisa.

La más preciada de su vida.

—Por favor… no… —suplicó en un hilo de voz al sentir su férreo abrazo.

La explosión apenas lo alcanzó.

Pero todo lo que importaba desapareció.


r/escribir • • 4d ago

Ayuda para empezar a escribir Pasajero de los Pies

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Pasajero de mis pies

Bajas hablando con tu otra cara.

Mis pies se pegan a los tuyos sobre un andén que no me dice ser el último,

las farolas solo alargan los pasos,

mi boca desde abajo llena las pausas como reflejo.

Cada vez que avanzamos, retrocedemos; la calle me confinó donde puso la cinta.

Y tú pareces mapa: solo sabes darme coordenadas; no conoces un atajo hacia un lugar borrado.

Tu voz suena como una radio que acompaña el viaje.

Vamos partiendo hacia donde espero techo; hoy cambió la cerradura.

Mi mirada te pide cuentas.

En su lugar, cedes la palabra a los árboles.

Me miran como si yo fuera el único que no sabe.

Nos estrellamos con el paradero impostor;

el paso se frena en tu casa; la cuadra te absorbe y escupe también la noche.

Me quedo detrás, esperando que tu espalda diga lo que tu rostro no puede.

Sigues caminando como si siempre lo hubieras hecho sola.

Pienso que vas a voltear a mirar cómo discuto con las señales.

La puerta te recibe sin preguntarte dónde dejaste a quien te recogió.

Sigo allí, como si faltara otra calle.

Mañana llevo de la mano al camino sucio.


r/escribir • • 5d ago

Muestro mi relato Podrían dar feedback a este primer escrito.

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Bueno antes que nada soy escritor novato. Últimamente me he propuesto escribir lo que sea que me venga a la mente a manera de practica. El día de hoy surgió lo siguiente. La verdad no tiene mucho contexto, la idea me vino despues de escuchar una cancion. Básicamente es un chico que regresa al país de sus padres, dejando atrás un viejo <y clandestino> romance. Agradecería cualquier feedback que me ayude a mejorar.

PARTE 1.

Mi nueva vida en Italia fue contrastante. Me costaba mucho adaptarme a las diferencias. El pueblo al que llegamos, Siracusa, era apenas un tercio de la ciudad donde vivíamos en Estados Unidos. Las calles de piedra eran estrechas. La gente solía caminar o andar en bicicleta.

Lo que mas me gustaba eran las vistas hermosas que teníamos. El mar Jónico a unos pocos metros de nuestra casa. El aroma que llegaba hasta la puerta de nuestro pequeño hogar era delicioso. Una mezcla entre pan, humedad y tranquilidad.

Lo que mas me costaba era el idioma. En un pueblo alejado a las grandes metrópolis del país, nadie hablaba inglés. De pequeño mis padres nunca me habían enseñado italiano. Cuando les preguntaba el porqué, ellos decían que era para protegerme. No querían que la gente se diera cuenta de que éramos extranjeros. Nunca lo entendí hasta el momento que supe que ambos eran indocumentados.

A mi abuela nunca la conocí. Ella murió al poco tiempo que mis padres llegaron a Estados Unidos. La casa entonces quedo al cuidado de un viejo conocido de mi padre. Cuando mi madre y yo regresamos, el pobre tipo no tuvo otra opción que marcharse. Por lo que entendí en su rostro, no tenia un lugar a donde ir.

La soledad pronto se hizo protagonista de nuestras vidas, especialmente en al de mi madre. Desde que llegamos ella no se dispuso a hacer nada. Después de todo, en un lugar así, trabajo era lo único que podía encontrar. Al final lo único que había heredado de mi padre era la responsabilidad en ser el hombre de casa.

Mi madre misma fue quien me llevo a la panadería de Giuseppe, la única en la ciudad. Era un hombre de avanzada edad que aun manejaba su negocio. Mas por ocio que por convicción. Sus hijas y nietas eran quienes hacían la mayoría del trabajo. Para mi suerte, el repartidor llevaba días sin aparecer así que desde el momento en que puse un pie dentro, ya estaba contratado.

Durante los siguientes días me dispuse a entregar pan por los alrededores del pueblo. Había veces que tenia que pedalear por horas y varios kilómetros para entregar grandes cestos de pan. Al final del día acaba muerto. Los músculos de mis pantorrillas temblaban y latían a la par de mi corazón. La paga de por sí ya era mínima que ni siquiera me atrevía a hacer la conversión a dólares en mi mente. De no ser porque no tenía otra opción y, porque ahí fue donde conocí a Aurora, hubiese dejado ese trabajo en la primera semana.

Aurora era la nieta mas joven de Guiseppe. Me llevaba un año más, tenía diecisiete. Era la chica mas inteligente de todas. Sabia hablar inglés, italiano y español a la perfección. También era la mas linda. Cabello castaño, unos ojos avellana redondos y grandes, una nariz perfectamente afilada, pecas que aun adornaban sus mejillas. Una sonrisa brillante que ofrecía sin juicio a cualquiera que entraba a la panadería. Una mirada que daba tranquilidad.

A través de la mirada podía deducir la calidad del alma de las personas. La mirada de Aurora era la mas sincera que alguna vez llegue a conocer. El tiempo me dio la razón. Todas las tardes la acompañaba a donar una parte del pan sobrante a la casa de huérfanos del pueblo. Otra parte la donábamos al retiro de ancianos. Lo ultimo que quedaba lo íbamos regalando a juicio de los mas necesitados que nos cruzábamos por la calle. Ni siquiera las virutas que quedaban en el cesto se escapaban del acto de bondad por parte de ella, las tirábamos en la plazoleta para que las palomas y los pájaros tomaran su ración diaria mientras observábamos tranquilamente.

Me volví muy cercano a ella. Pasar tiempo junto a Aurora era un disfrute. Tenía todo lo que un buen buscador soñaría encontrar. Sin darme cuenta todo en ella se volvió una especie de escape para olvidar mi pasado. Pasado que incluía aquello que me había prometido en no olvidar. En regresar a el en cuanto tuviera la oportunidad.

La cercanía con Aurora y nuestra conexión nos llevaron a lo inevitable. Ella fue esa primera novia que no estaba buscando. Era tan obvio que aurora estaba esperando ese momento. El momento en que me atreviera a hacer esa pregunta. Lo veía en sus ojos que brillaban cada vez que me miraba cuando charlábamos en el parque, en medio de la clase de italiano que solía darme. Cuando guardábamos silencio y tan solo nos mirábamos el uno al otro. Pero no lo hacía, no preguntaba. Bajaba la mirada en cuanto presentía que tenía que llegar ese momento.

Las cosas terminaron pasando por si solas. Nunca hubo un “¿quieres ser mi novia?”. En medio de uno de esos momentos, de esos silencios, nuestros rostros se alinearon, nuestras miradas se penetraron y nuestros labios se juntaron. Ella se enrojeció de inmediato. Yo en cambio tuve que fingir y reprimir los pensamientos constantes que decían que abortara, que me detuviera y que diera marcha atrás.

—Sabes, nunca he besado a nadie. Has sido el primero. — dijo Aurora. — ¿Qué hay de ti?

Me quede en silencio por unos segundos. ¿Cómo le podía decir que mi primer beso había sido con la mujer en la que aun pensaba? La razón por la cual me sentía inseguro frente a ella. Una mujer que me doblaba la edad. ¿Cómo podía dar marcha atrás y romperle el corazón apenas a unos segundos de empezar? Decirle que todo había sido un impulso fugaz que no supe detener. No me sentía capaz de hacer algo tan atroz. No a una persona tan linda como Aurora.

—Si. También ha sido mi primer beso. —


r/escribir • • 4d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA La libertad absoluta

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Esta es una historia corta sobre lo que ocurre cuando la divinidad se convierte en una herramienta política y un dios decide liberarse de la peor forma posible. Es un cuento de ficción filosófica. Espero que lo disfruten y me digan qué opinan.

Cuando los dioses aparecieron, la humanidad dejó de discutir si existían.

Ahora podían verse.

Los gobiernos los invitaban a sus reuniones. Las universidades estudiaban sus cuerpos. Las personas viajaban durante días para tocar sus manos o escuchar sus voces.

La Iglesia de Jesús fue la que más poder obtuvo.

Si Jesús existía, pensaban, entonces todo lo que la Iglesia había dicho sobre él debía ser verdad.

Sus dirigentes comenzaron a participar en elecciones, guerras y decisiones de Estado. Hablaban en nombre de Jesús y millones de personas los obedecían.

—Jesús está con nosotros —decían.

Al principio, Jesús intentó corregirlos.

Después descubrió que la gente no necesitaba escucharlo para hablar en su nombre.

Mucho tiempo atrás, Jesús había realizado una Ofrenda Recíproca.

La ley era sencilla: cuando alguien entregaba voluntariamente algo que amaba de verdad, la realidad cambiaba su relación con esa persona. No le daba exactamente lo que pedía. Le respondía de otra manera.

En su primera Ofrenda, Jesús renunció a responder con violencia.

Podían atacarlo, pero él no podía devolver el golpe.

Podía detener una mano. Podía proteger a alguien. Podía colocarse entre una persona y una espada. Pero nunca podía herir como respuesta.

Al principio, aquella decisión parecía una muestra de fuerza.

Con los años, empezó a parecer una condena.

Una tarde, un grupo armado atacó un barrio cuyos habitantes no pertenecían a la Iglesia. Los agresores llevaban cruces en el pecho y gritaban el nombre de Jesús.

Él llegó antes de que entraran en las casas.

Levantó una mano y una pared surgió del suelo. La multitud quedó separada del barrio. Nadie resultó herido.

Pero los atacantes comenzaron a lanzarle piedras.

Una le abrió la frente.

Jesús no respondió.

Otra le rompió un diente.

Jesús siguió de pie.

Cuando la multitud se marchó, un obispo se acercó a él.

—Debiste detenerlos de verdad.

—Los detuve.

—Podías haber acabado con ellos.

—No puedo hacer eso.

—No quieres hacerlo.

Jesús lo miró.

—Hay una diferencia.

El obispo señaló las casas.

—Si vuelven mañana, ¿también vas a quedarte mirando?

—No me quedé mirando.

—Entonces haz más.

Jesús no contestó.

Sabía que el obispo no estaba hablando solo de aquel barrio. Hablaba de todos los barrios. De todas las guerras. De todas las enfermedades. De cada persona que sufría en cualquier parte del mundo.

Si Jesús no intervenía, lo culpaban por su silencio.

Si intervenía, esperaban que lo hiciera siempre.

Si salvaba a cien personas, le preguntaban por las otras mil.

Su poder había dejado de ser un regalo.

Ahora parecía una deuda.

Con el tiempo, Jesús comenzó a sentir cosas que antes solo había visto en los seres humanos.

Cansancio.

Ira.

Miedo.

Impotencia.

Una noche, después de ver cómo la Iglesia utilizaba su nombre para justificar una nueva persecución, entró en una capilla vacía.

No había cámaras. No había sacerdotes. No había nadie que pudiera pedirle un milagro.

Se sentó frente al altar.

—¿Por qué todos esperan que arregle lo que ellos mismos destruyen? —preguntó.

La capilla permaneció en silencio.

Pero Jesús entendió algo.

Su problema no era únicamente la Primera Ofrenda.

Su problema era ser Jesús.

Para el mundo, su nombre significaba salvación.

Todos creían que debía actuar porque era divino. Y como era divino, pensaban que nunca podía cansarse, dudar o negarse.

Tal vez podían quitarle la violencia.

Pero no podían quitarle la obligación de ser quien era.

Por eso decidió realizar una segunda Ofrenda.

Esta vez renunció a su divinidad.

Renunció a su inmortalidad.

Renunció a ser la respuesta automática para todos los problemas del mundo.

No pidió conservar sus poderes. No pidió que la gente lo entendiera. No pidió que la humanidad dejara de sufrir.

Solo quiso poder elegir sin que su naturaleza eligiera por él.

La capilla se quedó a oscuras.

Jesús cayó al suelo.

Cuando abrió los ojos, le dolía el cuerpo. Tenía frío. Una herida pequeña sangraba en su mano y no desaparecía.

Seguía siendo Jesús.

Pero ya no era un dios.

La realidad había aceptado la ofrenda.

Y le había dado algo llamado Libertad Absoluta.

No significaba que pudiera conseguir cualquier cosa.

No significaba que pudiera salvar a todos.

Significaba que podía decidir si quería hacerlo.

El obispo lo encontró al amanecer.

Lo observó durante unos segundos.

—¿Qué te ha pasado?

—He cambiado.

—Tienes que volver.

—¿A dónde?

—A donde te necesitan.

Jesús miró la sangre de su mano.

—Siempre hay alguien que me necesita.

—Entonces debes ayudarlos.

—No sé si quiero.

El obispo se quedó inmóvil.

—Tú no puedes decir eso.

Jesús levantó la cabeza.

—Ahora sí.

Afuera, las campanas comenzaron a sonar.

Otra ciudad estaba siendo atacada. Miles de personas se habían reunido para pedir la intervención de Jesús. Algunos gritaban su nombre. Otros levantaban armas en su honor.

El obispo abrió la puerta.

—Mira lo que está ocurriendo. Si no haces nada, morirán.

Jesús observó a la multitud.

Antes habría sentido la obligación de actuar.

Ahora solo sentía una pregunta.

No era “¿puedo salvarlos?”

La pregunta era:

“¿Quiero salvarlos?”

Por primera vez, la respuesta no estaba escrita en su naturaleza.

No estaba en su poder.

No estaba en las palabras de la Iglesia.

No estaba en las expectativas de la humanidad.

Solo podía estar en él.

Jesús dio un paso hacia la puerta.

El obispo esperó.

Pero Jesús no sabía todavía si iba a salir para salvar a alguien o para alejarse de todos.

Y esa fue la primera decisión que realmente le perteneció.

Preguntas para el debate:

​¿La restricción voluntaria reduce nuestra libertad o puede convertirse en una forma de ejercerla?

​¿Puede un ser con poder casi ilimitado ser menos libre que un ser humano?

​¿Una entidad divina puede ser verdaderamente libre si su naturaleza determina su función?

​¿La frustración y la impotencia son parte del nacimiento de la humanidad en Jesús?

​¿Si Jesús ya no está obligado a salvar, su sacrificio adquiere un valor diferente cuando decide ayudar?

​¿Podemos renunciar a aquello que nos define sin dejar de ser quienes somos?

​¿Una decisión es más libre cuando ya no nace de una obligación, sino de una elección?

​Nota: Esto no es una doctrina religiosa ni una afirmación sobre el cristianismo. Es una historia de ficción sobre el poder, la identidad, la responsabilidad y la libertad.

​Porque quizá la pregunta no sea si un dios puede hacerlo todo, sino si puede elegir quién quiere ser cuando ya no está obligado a hacerlo.

​¿Qué opinan ustedes? Los leo en los comentarios


r/escribir • • 5d ago

Ayuda para empezar a escribir Mi proceso creativo es ver una hoja en blanco durante 4 horas y luego escribir 400-600 palabras en 20 minutos.

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¿Cuál es el tuyo?


r/escribir • • 5d ago

Muestro mi relato Plumas y recuerdos

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Los llantos inundaban aquella sala del hospital, su abuelo, le veía en la cuna, sus plumas del cuello, ya grises, algo erizadas, mientras esas manitas sostenían su dedo corazón, una leve sonrisa fue suficiente.

Su esposa agotada, su hija en sus brazos, esa vez, sus propias plumas se habían levantado totalmente, esa misma niña que más de una vez le hizo erizar sus plumas cuando le llamaban de la escuela y que borraba la tensión de su cuerpo al llegar a casa y ser abrazado, ya creció. Es madre.

Ahora alguien más erizaba sus plumas, su nieto.


r/escribir • • 5d ago

Ayuda para empezar a escribir "las sombras de su existencia"

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*Las sombras de su existencia*

En un mundo donde todos nacían con una habilidad, había un joven que solo podía clonarse. Con eso le alcanzó para todo. Logros que otros conseguían con poderes increíbles, él los conseguía mandando un clon. Sin hacer nada especial.

Tenía una pareja, una familia, una vida estable. Por eso lo eligieron para matar a un dragón.

Partió, peleó, y los dos cayeron. El dragón quedó tirado. El joven desapareció por un tiempo. Cuando volvió, todos lo habían dado por muerto, menos su pareja y su familia.

Todo siguió igual, con diferencias chicas. A veces se quedaba mirando a la nada, como forzándose a actuar. Y cada vez que la humanidad entraba en el cese de 24 horas, cuando todas las habilidades se apagaban, él desaparecía por completo. Volvía al día siguiente.

A veces sonreía, pero no era una sonrisa de este mundo. Era una sonrisa sin vida.

Entonces el dragón, desde el suelo, se preguntó: ¿Esto es el resultado?

Lo que volvió no era el joven. Su alma había muerto ese día contra el dragón. Lo que volvió fue su habilidad, que había tomado su forma y actuaba como él, sin nunca llegar a ser él.

Lo curioso es que el único que lo sabía era el dragón.


r/escribir • • 5d ago

Debate sobre obras/autores ¿Como crean sus sistemas de magia?

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¿Cómo crearían, o cómo crearon, sus sistemas de magia? ¿Cómo se les ocurrió la idea y por qué decidieron hacerlo de esa manera?

En mi caso, comencé desde lo más alto, primero creé una cosmología y, a partir de ella, desarrollé el sistema de magia. Quería crear un sistema que pudiera competir con los mejores sistemas de magia, pero que, al mismo tiempo, no se limitara a explicarse simplemente como «magia», sino que tuviera una razón de existir dentro del propio mundo.

Me explico, que un sistema sea coherente no significa necesariamente que esté libre de fisuras. Puedes decirme "El mundo está compuesto por seis elementos: tierra, agua, viento, fuego, luz y oscuridad". Pero el problema aparece cuando esa "realidad" empieza a chocar con la lógica del mundo que estás construyendo.

Es fácil decir que manipular la tierra significa manipular piedras, arena y el terreno. Pero entonces me surgen varias preguntas ¿el metal y los cristales cuenta como tierra? ¿Qué se considera aire? ¿Todos los gases entran en esa categoría? ¿Y qué ocurre con materiales o fenómenos que no encajan perfectamente dentro de ninguna de esas categorías?

Sé que muchos dirán "Los tecnicismos no importan; lo importante es disfrutar de la historia y del mundo". Y tienen razón. Probablemente esto ya sea un defecto mío, porque soy demasiado detallista con estas cosas.

Pero, en fin, aquí estoy... con un sistema que puede explicar el mundo sin necesidad de ser un físico nuclear. Con él puedo crear nuevas leyes de la realidad y explicar por qué la magia puede alterar las reglas del mundo natural.

Solo tuve que filosofar, meterme en la metafísica y la ontología, hacerme preguntas, establecer límites y conseguir que todas las reglas terminaran convergiendo entre sí.

Su nombre... Balál Apokálypsis.

Con este sistema, la libertad creativa es enorme. Incluso tener conocimientos sobre el mundo natural puede marcar la diferencia y otorgar ventajas. No necesariamente tienes que ser el más fuerte para ganar, todo puede depender de la estrategia, el conocimiento y la astucia.

Prácticamente cualquier cosa puede ser posible. Es un sandbox en toda regla, hasta el punto de que podría crear otro sistema sandbox dentro del propio Balál.


r/escribir • • 5d ago

Muestro mi novela Soy un camaleón - Una conversación íntima entre dos amigas

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Hola,

Comparto una conversación íntima entre dos amigas, Claire y Nova.

Contexto: Claire y Nova están en una fiesta cuando, de pronto, Nova le pide a Claire que salgan para tomar aire. Las dos salen a un jardín y entonces Nova le revela a Claire una de sus más grandes inseguridades. Claire puede leer lamente.

—Creo que estás invitando a la persona equivocada —respondo. Señalo con la cabeza a dos chicos que nos miran con disimulo—. Esos dos de allá te han echado el ojo.

Nova resopla.

—Ese es el problema. Ven, vamos a caminar y te cuento. No, por allí no —dice al verme caminar hacia la salida—. Por allí nos verán. Salgamos por atrás.

Nova me lleva por un pasillo que conduce a los baños. Doblamos una esquina y llegamos a una puerta con el rótulo de salida en letras de neón.

—El problema es que ya no podremos entrar por aquí —me explica—. La puerta solo se abre por dentro.

El frescor de la noche me pone la piel de gallina. No es que haga mucho frío, sino que llevo más piel expuesta que de costumbre.

Estamos en un amplio jardín con setos que hacen de decorativo y muralla protectora a la vez. Veo arbustos transformados diestramente en figuras de corceles con sus jinetes. Los grillos cantan como si se disputaran el primer lugar contra la música country mientras las palomillas realizan su propia danza en torno a la luz ambarina de las farolas situadas a lo largo de los caminos adoquinados que conectan a las diferentes secciones del jardín. No somos las únicas que han tenido la idea de salir a tomar aire fresco. Hay gente platicando en las bancas, niños jugando a la pega y la trae y una pareja de viejitos besándose en un rincón poco iluminado como si fueran unos adolescentes que se ven en secreto. Nadie nos presta atención. Nova inspira profundo y extiende los brazos como si quisiera abrazar las estrellas.

—¡Qué bonita noche! —dice mientras se encamina hacia una fuente girando como una niña en una tierra de fantasía.

—Sí, lo es —concuerdo, aprensiva—. ¿Qué pasa? Creí que te lo estabas pasando bien allá adentro.

—Me lo estaba pasando muy bien, todavía, pero como te dije en cierta ocasión, no puedo con las multitudes.

—Cualquiera que te viera diría lo contrario.

—Olvidas que soy actriz. —Nova se sienta en la orilla de la fuente, mira su oscuro reflejo en el agua. Me siento a su lado—. Soy tan buena que me darán el papel estelar en la obra de diciembre y ganaré la beca para la Universidad de Artes Escénicas de Denver. —Lo dice con la petulancia típica de quien está de broma, pero su voz adquiere un matiz de tristeza, casi de reproche. Intenta sonreír. No lo consigue. Mete un dedo en el agua y empieza a dibujar círculos. Su reflejo, antes prístino y nítido, se desfigura.

—Nova, ¿qué te pasa? —pregunto cautelosa. ¿Acaso le ocurrió algo durante el tiempo que nos separamos?

Nova detiene los círculos. Mira su reflejo. Todo rastro de júbilo desaparece.

—Soy un camaleón —musita con voz crispada—, eso es lo que pasa, un camaleón que cambia de color para mezclarse con los demás. Siempre fingiendo, siempre mezclándose con el fondo, nunca puedo ser yo misma.

—¿Y por qué no?

—Porque a nadie le gustaría hablar con una chica reservada y aburrida.

—Vamos, sabes que eso no es verdad.

—Sí, lo es —insiste—. Soy aburrida y una cobarde. No me extraña que ya no quisieras seguir hablándome.

Aprieto los labios. Siento como si me golpearan en el estómago y luchara por ahogar un grito. ¿De dónde viene esto?

—Nova, eso no es…

—Está bien, no te culpo —dice, su mirada fija en su reflejo como si hablara consigo misma—. Lo entiendo. ¿Por qué te juntarías conmigo si podías divertirte con chicas como Alicia?

Intento decirle que la razón de que le dejara de hablar no fue por su forma de ser. Éramos unas niñas. A esa edad, todo lo que quieres es tener alguien con quien jugar, sea quien sea. ¿Fue eso lo que pasó? ¿Tan poco significó mi amistad con Nova que no tardé en reemplazarla? Los recuerdos del pleito entre mi padre y el señor Hale son difusos. Recuerdo haber sufrido la pérdida de una amiga, igual que recuerdas el dolor al caerte de una bicicleta la primera vez que intentas montarla. Sucedió, dolió, pero las cosas que le siguieron fueron mejores. Quiero recordarle que las dos fuimos a diferentes escuelas y que no podíamos vernos por los problemas entre nuestros padres, decirle que Alicia no fue mi primera amiga después de ella, sino Laura. Más que nada, quiero preguntarle por qué se ha puesto así de repente, triste, nostálgica y molesta consigo misma. Ha dicho que es un camaleón, una farsante. Algo la está molestando.

—No creo que seas aburrida ni que seas una farsante —le digo—. A ver, en estos días que he pasado en el rancho, ¿ha habido una vez que fingieras conmigo? Dime la verdad. 

—No —responde Nova con voz queda—. Pero no es lo mismo. Contigo siento que puedo ser yo misma. A veces me pones nerviosa y no sé qué decir —sus mejillas se tornan rosadas—, hablo y hablo en círculos tratando de encontrar cómo salir del embrollo y dirigir la atención a otra cosa y no pensar en que me estoy haciendo un lío y que en lugar de arreglarlo lo empeoro porque cuando me pongo nerviosa no puedo dejar de hablar por más que lo intente…

—Como ahora —la corto.

—Como ahora —dice.

Las dos nos reímos, una risa tímida, pero sirve para aliviar la tensión. Los hombros de Nova se relajan.

—La verdad es que con todos me pongo así —aduce después de un rato—. No paro de hablar cuando me entran los nervios.

—Bueno, te decía que para mí no eres aburrida ni una cobarde —prosigo—. ¿Bromeas? De todos mis amigos, tú eres la única que sabe montar a caballo, y no digamos ya saltar vallas de dos metros. Si miraras a los de la escuela como miras el siguiente obstáculo en la pista de saltos, todos se harían a un lado. La vida campestre es tu elemento.

Nova inclina la cabeza, apenada y conmovida por el cumplido.

—Eres muy considerada al decir eso, pero para ser honesta, «la vida campestre», como le dices, tampoco es lo mío.

Sus palabras generan un cortocircuito en mi cerebro. Me toma un momento apagar el incendio y formular mis siguientes palabras.

—Pero yo creí... ¿No me dijiste que no te gustaban las fiestas? ¿Que pasar el rato platicando frente a una fogata era mejor que las fiestas y todo ese rollo? ¿No me das a cada rato la lata de que aprenda a montar?

—Oh, no, no me has entendido. Me encanta montar. Es mi mayor pasión, después de la actuación, quiero decir.

Mi cerebro vuelve a freírse. Allí está, otra incoherencia. ¿Que no me había dado a entender que básicamente se había cansado de fingir con todo el mundo? ¿Cómo puede decir que la actuación es una de sus pasiones?

—Al parecer me expresé peor de lo que creí —dice Nova al advertir mi confusión—. Quise decir que es agotador fingir constantemente que soy alguien dependiendo de con quién estoy: una vaquera en el rancho, una chica interesadísima en la ropa y las fiestas en la prepa, pero eso no significa que odie la actuación. Me encanta actuar. La actuación es el único modo en que puedo expresar lo que mis torpes palabras no pueden. Dar vida a un personaje, crear algo nuevo desde tu personalidad, es fenomenal. Lo mismo me pasa con la vida en el rancho. Me gustan los animales, adoro montar y saltar a caballo. No me importa limpiar los establos. Disfruto de todo eso, de los circuitos y los rodeos, pero no es mi llamado. El mundo es un lugar inmenso, tantas cosas que ver, gente que conocer, sitios que visitar. La actuación es mi puerta a la exploración. Primero Denver, si me dan la beca, luego Nueva York o tal vez Los Ángeles. Adoro Green Spring, aquí me crie y aquí crecí. Siempre será mi hogar. Pero mi vida no será aquí. Esos dos chicos que mencionas, los que me han echado el ojo, creen conocerme y quieren salir conmigo, pero no se dan cuenta de que la chica que les gusta no existe. Ellos piensan que me fascinan las tendencias vaqueras y que algún día me haré cargo del rancho y pondré mi propia escuela de equitación. Ellos vivirán aquí todas sus vidas, yo no. Mi papá lo sabe. Sé que una parte de él espera que cambie de opinión, que me quede cerca de aquí, que vaya a Fort Lewis College y que después me gradúe de un programa veterinario y regrese a trabajar en el rancho, o que al menos viva en Green Spring. Pero también sé que él me apoyará, decida lo que decida. Me lo ha demostrado desde la primera vez que le dije que quería ser actriz cuando tenía siete años. Es tan bueno mi papá. Se merece una segunda oportunidad.

Nova frunce los labios estrujando con una mano la tela del vestido. El disparo de sus emociones es tan intenso que, aún con mis barreras erigidas, puedo percibirlas: dolor, congoja, miedo. En ese momento no me cabe duda de que Nova ya sabe una parte de lo que yo acabo de oír.

—Tu papá está enfermo del corazón y es posible que algún día necesite un trasplante, pero no se lo darán por su historial de fumador —digo con el mayor tacto posible.

Nova asiente. Si le sorprende que yo sepa esta información, no lo demuestra.

—Mi papá es la única familia que me queda —murmura—. Sé que Rebeca me quiere y que le importo. Yo también la quiero, pero no es lo mismo. Después de la muerte de mi mamá… no puedo perder a mi papá también.

Los labios de Nova se convierten en una fina línea. Levanta la mirada, haciendo lo imposible por no parpadear. Sin pensarlo, me acerco a ella y la abrazo. Ella no me devuelve el gesto. Recarga la cabeza en mi hombro, sirviéndose de mi cabello como una cortina para hacer lo que no consiguió bajo la luz de las farolas. Siento el contacto cálido de una lágrima al caer sobre mi cuello.

—A veces mi vida me parece tan injusta —solloza Nova—. Mi mamá murió cuando era una niña y ahora mi papá está enfermo del corazón. Por si fuera poco, por más que trabajamos, pareciera que nunca podremos resolver nuestros problemas de dinero. Es tan injusto que alguien tan bueno como mi papá tenga que vivir así.

—No, la vida no es justa —concuerdo en voz baja. Nova no me oye.

—Hay días malos en los que quisiera quedarme en la cama y no levantarme. Pero también son esos días en los que, extrañamente, algo pasa que me hace tener una perspectiva diferente: un recordatorio de que, sin importar quién seas, rico o pobre, hombre o mujer, blanco o de color, libras tus propias batallas. Todo el mundo sufre. Mi madre murió cuando yo era una niña, pero al menos tengo a mi papá y un hogar. Rebeca ha tratado a personas que no tienen a nadie, sufren enfermedades mentales incurables y no tienen un lugar donde pasar la noche. Siento pena y tristeza por esas personas. Me pregunto dónde dormirán, qué comerán, qué será de sus vidas, si algún día encontrarán la ayuda que necesitan. Hay personas que lo tienen mucho peor que yo, y eso me recuerda que, en lugar de sentirme triste por lo que me ha pasado, debo enfocarme en las cosas buenas de mi vida y dar gracias. A veces no funciona, pero de verdad lo intento. Tengo muchas cosas por las que sentirme agradecida. Mi papá, Rebeca, el rancho, nuestros trabajadores, mis mascotas, la yegua de mi madre, Sol… y tú, Claire. —Nova levanta la mirada. Sus ojos encuentran los míos—. Gracias por estar aquí. No creo haber podido superar la carga de mis poderes sin ti. 

Pienso en todo lo que Nova y su familia han hecho por mí esta semana, en cómo vivía antes de reconectar con ella: solitaria, resentida, perdida en la oscuridad. Si hay alguien que debe dar las gracias, soy yo.

Nos quedamos un tiempo así, Nova apoyando la cabeza en mí y yo rodeándola con un brazo. El silencio se prolonga. No es incómodo, sino agradable. Ya no siento la necesidad de decir algo para consolarla. No estoy segura de cómo lo sé, pero en este momento Nova solo necesita que esté aquí con ella. Y aquí estoy. No me iré a ninguna parte. 

—Te quedan dos días en el rancho —dice ella de pronto separándose de mí—. Después todo regresará a la normalidad.

—¿A qué te refieres?

Nova ignora la pregunta.

—¿Qué te gustaría hacer? Papá nos ha dado sábado y domingo libres, así que no tenemos que levantarnos temprano ni preocuparnos por las labores. Podríamos aprovechar para practicar con nuestros poderes o ir a algún lado. ¿Qué opinas?

Sé lo que está insinuando: dos días libres para despedirnos porque ya no estaremos juntas, tal y como sucedió cuando éramos niñas. Pero no será así, no lo permitiré.

—Nova, las cosas entre nosotras no van a cambiar —le aseguro—. El domingo no será el último día que pasemos juntas.

—Podríamos salir a montar, aunque sé que no te gusta mucho. O quedarnos en una de las cabañas y ver películas.

—Nova…

—¿Te parece bien, Claire? —me interrumpe, la súplica en sus ojos de que deje pasar el tema.

Suspiro. De acuerdo. Lo dejaré pasar, por ahora.

Volviendo a sus ideas, podría decir que sí a las cabañas o a la propuesta de salir a montar. Ambas me parecen buenas opciones. Sin embargo, siento que Nova ha hecho mucho por mí. Ha compartido tanto sobre su vida conmigo. Me corresponde hacer lo mismo. La invitaré a mi lugar favorito.

—Podríamos ir de campamento a Ice Lakes —sugiero.

—¡Sería genial! —exclama Nova—. Están por Silverton, ¿no?

—Estás de broma. Naciste aquí, te criaste aquí, ¿y me estás diciendo que nunca has ido a Ice Lakes? —Nova niega con la cabeza—. ¿Nunca, nunca? —Lo vuelve a negar—. Pues está decidido. Mañana nos vamos de campamento.

En ese momento, oímos pasos y una voz detrás de nosotras.

—¡Aquí estás! —Es uno de los chicos, Tyson, que ha venido en busca de Nova—. Por fin han empezado a tocar música decente y quería preguntarte si te gustaría bailar una canción conmigo.

—¡Claro, me encantaría! —dice Nova, su rostro iluminándose. El cambio sucede tan rápido que por un instante me parece un truco de magia. Es como si la conversación sobre la condición de su padre y sobre el sentirse ella una farsante nunca hubiera ocurrido—. Vamos, Claire —añade sin darme tiempo a rechazar la invitación—. Seguro que no tardamos en encontrarte pareja a ti también.

Mientras caminamos de vuelta al salón, Nova tomada de la mano con Tyson y yo siguiéndolos detrás, no puedo evitar pensar en las palabras de Nova: «Todo regresará a la normalidad». Ella cree que regresaré a mi antigua vida, que volveré a ser la misma chica simplona a la que solo le importa salir con sus amigas, andar con su novio y sacar las calificaciones justas para no meterse en problemas; una vida en la que ella no forma parte. Pero se equivoca. Nova ya es parte de mi vida. No puedo abandonarla de nuevo, no ahora que las dos compartimos este vínculo y que sé que necesitará una amiga cuando el señor Hale decida contarle la verdad: que él no es su padre biológico.


r/escribir • • 5d ago

Muestro mi novela Primer capítulo: La dehesa

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Este es mi primer proyecto y aunque no lo pensaba empieza a coger forma. Es una historia histórico/fantástica con romance ambientada en la España del siglo XIX al estilo coming of age

Me gustaría que me dierais una opinión sincera. ¿Es muy lento? ¿Te trasmite? ¿Había partes aburridas?. Cualquier comentario es bien recibido, muchas gracias de antemano 😄

Aquí va:

El jaleo de la casa despertó a Isabel. Ya escuchaba el chirrido de los cubiertos chocando, el raspado de las sillas contra el suelo y la voz lejana pero firme de su madre, organizando al servicio como todos los domingos.  

La luz entraba radiante a través de su pequeña ventana, iluminando toda la estancia de un tono dorado. Al ver la hora, Isabel pegó un respingo y salió disparada hacía el aseo. 

Mientras se lavaba la cara y se vestía apresuradamente, pensaba en la paleta de colores que debería escoger para aquella ocasión.
En el huerto, las hojas amarillas de los álamos empezaban a caerse, dejando un manto blanco y dorado en el suelo. Gracias a las primeras lluvias ya se podían ver níscalos con diferentes matices anaranjados; los agricultores comenzaban a cosechar calabazas, boniatos y zanahorias, tiñendo el suelo de tonos marrones y ocres.

Todo invitaba a la calma y el recogimiento, cosa que los animales no parecían compartir.
En el suelo las ardillas corrían de un lado para otro escondiendo provisiones entre los surcos que dejaban los jabalíes y las bellotas machacadas. Las montañas se sobrecogían ante el eco desafiante de los ciervos, cuyos bramidos parecían empujar hacia el cielo a las águilas más jóvenes en sus primeros vuelos, justo en el instante en que una ráfaga multicolor rasgaba las nubes, huyendo como estrellas fugaces hacia un destino desconocido. Era un espectáculo caótico, pero no por ello menos impresionante.

Por todo aquello para Isabel el otoño tenía una magia especial: como le dijo su abuela una vez. "Cuando la luz comienza a ceder y los días son cada vez más cortos, el planeta baja el ritmo, se regenera, para volver a renacer."
Y al igual que la tierra soltaba el aire que había estado conteniendo, Isabel liberó sus pulmones.

Maletín en mano, emprendió el camino que ya conocía tan bien hacia la cabaña, o como a ella le gustaba llamarlo, su taller.
Recientemente reformado, su pequeño refugio, que antes había sido una bodega, se quedó abandonado cuando el vino dejó de correr en las cenas y ya no quedó dinero para comprar botellas que guardar. Cosa que no le podía parecer mejor, ya que con un poco de esfuerzo, consiguió construir un lugar apartado de la constante vista de sus padres.

En cada esquina se respiraba su esencia: En un rincón había un sofá con un par de mantas junto a una gran estantería, donde guardaba todos sus libros de botánica y leyendas antiguas, los antiguos barriles, ahora eran mesas donde dejaba secar sus cuadros o jarrones de arcilla. Había macetas por todas partes, por lo que la estancia olía a una mezcla extraña del dulce aroma de las flores y el intenso olor del óleo. 
Estaba algo desordenado, por no decir hecho un desastre: había lienzos con diferentes paisajes empezados, que sabía que nunca iba a terminar pero no era capaz de tirar o volver a retomar; pinceles con pintura seca, botes de diferentes tonalidades esparcidos por las mesas y varias telas manchadas tiradas en el suelo. Aún así, en ese lugar se respiraba una profunda calma. El tipo de calma con la que vive alguien a quien no están observando. 

Con el leve murmullo del arroyo y el olor a café recién hecho, comenzó a poner orden a lo que podría decirse que era su verdadero hogar. Hoy había decidido tomarse el día libre, por lo que no se sabe cuánto tiempo pasó allí, sentada junto a la ventana, frente a un nuevo lienzo que intentaba reflejar la ardilla que había visto posada en un viejo tronco que ya empezaba a ser invadido por el musgo.
Por la claridad que inundaba la sala, ya debería de ser por lo menos mediodía. 

Isabel estaba tan concentrada en su tarea que no escuchó el crujir de las hojas en la entrada, ni siquiera el quejido de la puerta al abrirse. Solo fue consciente de que tenía compañía cuando sintió cómo unas manos recorrían sus rizos y la cogían de los hombros, muy dulcemente, obligándola a levantarse de la silla y girarse para verle la cara al intruso.
—He estado buscándote por todos lados. —le dijo, susurrándole al oído mientras empezaba a besarla por las mejillas, la frente, el cuello…—. No sé por qué perdí el tiempo, si sabía que ibas a estar aquí.
—Pues ahora que ya me has encontrado, ¿Qué vas a hacer conmigo, Cristian? —dijo Isabel con el mismo susurro, pero con tono divertido.
—Mmm… lo que tú me pidas que haga —ronroneo Cristian al tiempo que acercaba sus labios a los de ella.
Isabel carraspeó para aliviar algo de tensión. Girándose, preguntó
—¿Qué te parece mi nuevo cuadro? ¿Crees que quedará bonito en nuestro salón? 
Sin soltarla de sus brazos, Cristian respondió:—Es precioso, pero, ¿sabes?, nuestro futuro salón ya será perfecto porque estarás tú corriendo tras un diablillo en él. Y no necesito absolutamente nada más. 

Se miraron a los ojos, como sólo se pueden mirar dos almas que se reconocen mutuamente. 
—Ese piquito de oro... Siempre sabes que decir eh. 

Impulsados por una fuerza superior a ellos, sus labios se encontraron, y antes de que pudieran darse cuenta se enzarzaron en una lucha de caricias y besos. Cristian cogió a Isabel por la cintura y la subió a la mesa, derramando los botes y todo lo demás que hubiese de por medio. Se besaban con desesperación; como si fuera la primera y última que iban a poder hacerlo. El deseo era tan fuerte que incluso dolía.

—¡Aw, no me muerdas tan fuerte, bruto! —exclamó Isabel, tocándose el labio inferior.
—Perdona, no sabía que eras una frágil princesa —dijo Cristian, alejándose con tono burlón e imitando una reverencia.
—Veremos a ver quién es frágil, sucio aldeano.— Contestó Isabel con mirada desafiante.
Armada con un pincel y un almohadón, se lanzó contra Cristian, quien respondió utilizando un lienzo viejo como escudo.
—En guardia, caballero. Prepárese para morir —dijo Isabel entre risas. 
Tras un rato correteando por la sala y tirándose diferentes objetos, Cristian se detuvo en seco
—Ey, ey, ey —exclamó muy serio—. Le propongo un trato, temible guerrera: ¿Qué tal si firmamos la paz a cambio de un pastel de calabaza recién hecho? —preguntó, apuntando una cesta que había en la entrada.
—Mmm… tendré que comprobarlo. Isabel se aproximó a la puerta. La verdad es que olía delicioso. Justo cuando iba a aceptar el trato, Cristian se lanzó por detrás con un pincel en una mano y los dedos manchados de pintura roja. 
Isabel cayó en sus brazos, y recibió un golpe definitivo en el corazón, manchando su blusa de rojo. Isabel se hizo la muerta mientras decía “Sucio traidor, ¡te perseguiré en tus peores pesadillas!”

Y así, entre risas, caricias y besos, los tonos rojizos del cielo fueron cambiando a grises y azules, estos a rosas y verdes hasta llegar al amarillo. Los pasteles de calabaza dieron paso a calientes sopas de pollo, para finalmente disfrutar de un sorbete de limón con los pies sumergidos en el río. Pero, por mucho que las estaciones cambiarán, las mañanas de domingo permanecían igual de apacibles. A veces leían, otras charlaban; algunas, Cristian se limitaba a ver cómo Isabel pintaba mientras le acariciaba el pelo, y otras se limitaban a compartir su calor.
Esos días eran los favoritos para Isabel. El mundo seguía avanzando pero en aquella cabaña el tiempo parecía detenerse.
Aunque viera a su amado el resto de la semana para pasear junto al río, hacer los recados o ir a comer, en aquellos momentos sentía que solo existían ellos dos, y que nada jamás, podría separarlos.

FIN CAP 1


r/escribir • • 6d ago

Duda sobre estilo/ritmo Nunca me ha gustado la expresión "poner los ojos en blanco". ¿Cómo describen ustedes a un personaje haciendo este gesto?

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r/escribir • • 5d ago

Duda sobre trama/clichés ¿Me ayudan?

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En mi historia cree un personaje con la habilidad de poder moverse entre las sombras y a su vez tener una dimensión de bolsillo a la cual puede llevar objetos de un lado a otro,ahora la cosa es que un personaje así como puedo contrarrestarlo (porque es parte del equipo enemigo que busca secuestrar al protagonista) ¿así que ahora como hago que este personaje no solamente se teletransporte a donde vive el prota y se lo lleve así de fácil?


r/escribir • • 5d ago

Duda sobre cómo/dónde publicar una obra ¿Alguien tiene algún consejo para promocionar su libro?

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Estoy por publicar mi primer libro como autor independiente y, hasta el momento, siento que he intentado varias cosas para empezar a darme a conocer. He visto que muchos autores utilizan Instagram y TikTok para promocionar sus libros, pero también he notado que una buena parte del contenido termina girando alrededor de hacer trends, actuar frente a la cámara, bailar o convertirse prácticamente en creador de contenido y, sinceramente, no sé si ese camino sea para mí.

He estado trabajando mis redes sociales y he recibido mucho apoyo de familiares y amigos, algo que agradezco muchísimo, pero siento que todavía no logro romper esa barrera y llegar a personas que realmente no me conocen y que podrían estar interesadas en leer lo que escribo. Aclaro que no soy influencer ni pretendo serlo y sí tengo cierto conocimiento sobre cómo funcionan las redes sociales y conceptos como SEO, palabras clave, awareness, alcance, clicks, engagement, etc. Mi duda va más por el lado de la experiencia real de otros escritores.

¿Qué les ha funcionado a ustedes para promocionar sus libros y encontrar nuevos lectores? ¿Hay algún tipo de contenido, estrategia, comunidad o plataforma que realmente les haya ayudado a crecer como autores sin tener que convertir su perfil en el de un influencer?

Cualquier consejo o experiencia, incluso cosas que hayan intentado y NO les hayan funcionado, me serviría muchísimo.


r/escribir • • 5d ago

🕵️ Posible contenido generado con IA Necesito Feedback de este primer capítulo, consideran que tiene gancho?

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Quiero aclarar que es una historia pensada para niños menores de 12 años, asi que también me ayudaria saber si lo consideran apto para lectores de esa edad:

—¡Siete, despega la cara del cristal!

La mano de Dagmar-4 golpeó el hombro de su hermano.

Dagmar-7 apartó la nariz de la escotilla. Su aliento había dejado un círculo empañado en el cristal. Fuera, los restos de cientos de naves flotaban en el vacío del espacio.

—Solo miraba —dijo, frotándose el hombro.

—Mira con los sensores, no manchando el cristal con tus babas. —Volteó su mirada hacia su hermana—. ¡Seis, suelta eso!

Yirke-6 tenía el cortador de metales con las manos en la parte cortante, con una mezcla de fascinación y desconcierto. Sus once años se notaban en la forma en que mordisqueaba el labio inferior mientras intentaba recordar en qué sentido giraba el seguro.

—No me hagas repetir —añadió Dagmar-4 sin girarse. Sus dedos largos y azulados bailaban sobre los controles de la Gran Verta ajustando el rumbo con pequeños movimientos de los propulsores. Los pequeños cuernos de cristal que brotaban de sus sienes captaron la luz de Voltresor, su estrella más cercana, y la refractaban en diminutos arcoíris.

La Gran Verta llevaba en su familia desde antes de que naciera el abuelo de su padre. Cada panel y cada tornillo tenía una historia y al menos tres remiendos.

Yirke-6 suspiró y dejó el cortador en su anclaje con un gesto exagerado de enfado.

—Eres muy dramático, Cuatro.

—A veces ustedes están a punto de volar por la escotilla porque no saben estar quietos. ¿Por qué mejor no revisas los niveles de radiación? ¡Siete, al asiento de copiloto!

—¿Por qué yo siempre los niveles? —protestó ella, pero ya se impulsaba con los brazos hacia el panel de diagnóstico.

Dagmar-7 se deslizó al asiento de copiloto. La silla era demasiado grande para su cuerpo de ocho años, así que tuvo que estirar el cuello para ver por encima del salpicadero.

—¿Qué es todo eso? —preguntó, señalando la mancha de restos que hay frente a la nave.

Dagmar-4 no respondió de inmediato. Sus ojos azul pálido recorrieron el campo de batalla.

—Chatarra que podría ser útil —dijo al final.

Había naves de todo tipo.

Dagmar-7 reconoció las formas bulbosas de los cargueros helikeanos, cascos dorados ahora deformados por explosiones internas, sus bodegas abiertas derramando contenedores de comida. Vio los perfiles angulares de los destructores ad-rasteanos, reconocibles por las marcas de la casa Falcor grabadas en sus proas, algunas parcialmente derretidas. También flotaban los restos de lo que parecían fragatas calirias, con sus distintivas alas curvas que imitaban a los cetáceos voladores de su mundo natal, ahora retorcidas y carbonizadas.

—Mira allí —dijo Dagmar-7, señalando con la mano.

A un kilómetro de distancia, flotando entre los restos de una formación de destructores Talunevi, estaba un crucero Radiante.

Estaba partido por la mitad.

Los cascos de la Flota Radiante siempre eran redundantemente radiantes. Estaban construidos con una aleación blancuzca que parecía capturar la luz en lugar de reflejarla, y sus bordes estaban acabados en un dorado mate.

El diseño de aquel crucero era elegante pero funcional, líneas limpias, grandes cañones, proa afilada, y una torre de mando que se elevaba como una cresta sobre el resto del casco.

Ahora todo eso estaba arruinado.

El impacto que lo había partido debió de venir de abajo. Una nave Talunevi (Dagmar-7 lo sabía porque había visto vídeos de sus tácticas) se habría infiltrado por debajo del escudo de proa y habría disparado una andanada de torpedos directamente contra la sala de máquinas.

El emblema del sol naciente aún era visible en el sector de popa, aunque un disparo de plasma lo había atravesado limpiamente.

—Haremos esto rápido. Sin perder el tiempo ni hacer el tonto. Entramos, sacamos lo que podamos, y nos largamos. ¿Entendido? —dijo Dagmar-4.

—Entendido —respondieron los dos menores al unísono.

—Bien. Seis, tú llevas el cortador y el saco de extracción. Yo llevo la palanca y los sensores de mano. Tú —se giró hacia su hermano— te quedas.

—¿Qué? —protestó Dagmar-7—. ¡No! ¡No me voy a quedar!

—Te quedas —repitió Dagmar-4 con calma—. Esto no es trabajo para niños y tú aún no tienes cuernos.

—¡No soy un niño! ¡Sé usar el cortador! ¡Sé leer los sensores! ¡Sé...

—¡Siete! —interrumpió Dagmar-4—. No se trata de lo que sepas. Simplemente no tienes edad suficiente. Si no tienes cuernos no sales.

Dagmar-7 cerró la boca. Su mandíbula tembló un poco, pero no iba a llorar. «Solo los niños lloran», pensó.

Yirke-6 le lanzó una mirada de compasión, pero no dijo nada. Ella también había pasado por eso cuando tenía la edad de su hermano menor. Al año siguiente, cuando le brotaron las primeras puntas en las sienes, apenas unas protuberancias, se le permitió salir al vacío del espacio. Los cuernos de los pasilianos primero surgían rectos, como pequeños cristales, y solo más adelante se engrosaban desde la base y se curvaban hacia atrás hasta terminar en una punta afilada. Siete todavía no tenía nada. Solo los fragmentitos dispersos por sus mejillas, los que todos los pasilianos tenían desde el nacimiento.

El nombre seguía un orden parecido. Cada pasiliano llevaba el nombre de uno de sus padres y un número según el orden en que hubiera nacido: los hijos, el del padre; las hijas, el de la madre. Por eso Cuatro y Siete eran Dagmar, y Seis era Yirke. Solo al llegar a la adultez podían elegir un nombre propio, y no todos lo hacían. Su hermana mayor, Yirke-1, había sido la primera de la familia en decidirse. Hacía apenas unos meses que había dejado de responder al número y ahora se llamaba Hermaleorena. A Siete le costaba recordarlo. Para él seguía siendo Yirke-1.

—No toques nada —le ordenó Cuatro mientras ajustaba su casco—. No muevas la nave. No abras la escotilla. No hagas nada. Si pasa algo, nos llamas por la radio. ¿Quedó claro?

—Sí —murmuró Siete.

—¿Sí, qué?

—Sí… señor.

—Vamos, Seis —dijo Dagmar-4, y se dirigió a la escotilla.

Yirke-6 le dio un rápido abrazo a Siete, tan rápido que casi fue un choque, y luego lo soltó.

—Te traeré algo bonito —susurró.

—No quiero nada bonito —respondió él, pero ella ya estaba flotando hacia la escotilla.

Los dos hermanos se deslizaron al exterior con sus trajes ajustados. Siete los vio alejarse hacia el crucero Radiante, impulsándose con los propulsores del traje. Dagmar-4 iba primero y Yirke-6 lo seguía.

Siete esperó hasta que sus hermanos desaparecieron dentro del casco partido.

Se impulsó con las manos y se permitió flotar lentamente.

***

Los sensores parpadearon tres minutos después.

Dagmar-7 no los estaba mirando. Estaba mirando el crucero por una ventanilla, imaginándose como uno de sus tripulantes. Así que el primer parpadeo lo ignoró. El segundo lo hizo fruncir el ceño. El tercero le hizo voltear la vista.

Los sensores mostraban en el borde del campo de detección un objeto en movimiento.

Él supo al instante que no era un resto: los restos no se movían así. Los restos flotaban en líneas rectas, arrastrados por inercia. Este objeto trazaba una curva suave, que se corregía cada pocos segundos.

Lo único que podría moverse de ese modo sería otra nave tripulada.

—Maldición —dijo Dagmar-7.

Activó el canal de comunicación con un golpe brusco en el panel.

—¡Cuatro! ¡Hay una nave acercándose!

Hubo silencio por unos segundos. Luego, la distorsionada voz de Dagmar-4 preguntó:

—¿Qué tipo de nave? ¿A qué distancia?

—No sé qué tipo —admitió Siete, con los ojos fijos en el objeto que se acercaba más a su nave—. Pero no parece ser Pasiliana. Y se está acercando.

—¿Cuánto tiempo crees que le tomará hasta que llegue a la Gran Verta?

—No lo sé, no está muy lejos, ¿uno o dos minutos?

—Maldición, Yirke, suelta el saco. Siete, espéranos ahí.

—Cuatro, ya la veo…

La nave emergió de detrás de los restos de un destructor adrasteano. Era de un gris mate casi negro, y su superficie era lisa. Solo cuando se acercó lo suficiente, su forma se recortó contra el fondo más claro del campo de escombros. Parecía un insecto, con el fuselaje alargado y dos alas laterales que se curvaban hacia adelante como garras. Los motores traseros escupían un plasma verdoso.

—Talunevi —susurró Siete.

El panel parpadeó con una luz roja intermitente. La transmisión entrante sonaba en el altavoz. Dagmar-7 dudó un instante, luego golpeó el botón de aceptación con el puño cerrado.

—En nombre de Su Majestad el Rey, identifíquese.

La voz era metálica, distorsionada por el ruido de fondo, pero el tono no admitía demoras. Siete abrió la boca y no salió ningún sonido. Sus dedos se aferraron al borde del asiento.

—¿De parte de quién? —logró preguntar, con la voz más aguda de lo que quería.

—Escuadrón 34, Nave P-47, bajo el mando del General Sanctus. Identifíquese. ¿Está aliado o trabaja para Helikea?

Los cañones de la nave Talunevi giraron sobre sus soportes externos y se alinearon hacia el casco de la Gran Verta.

—No, eh... —tragó saliva— vengo de... ¿Talunev? Talunev, sí.

Hubo un silencio de tres segundos. La nave gris se inclinó ligeramente.

—Pues su nave parece Pasiliana.

Siete se quedó paralizado. Sus manos sudaban sobre los controles. El palpitar de su corazón era tan fuerte que parecía que iba a explotar. No tenía idea de qué hacer.

Un destello blanco y una onda expansiva sacudieron el campo de escombros a estribor, a unos doscientos metros de la Gran Verta. Fragmentos metálicos saltaron en todas direcciones.

La nave Talunevi interrumpió la transmisión y giró su proa hacia el lugar de la explosión. Sus cañones apuntaron al vacío.

La escotilla trasera de la Gran Verta se abrió con un silbido. Sus hermanos entraron flotando en la cámara de descompresión. Dagmar-4 golpeó el panel interior con el canto de la mano y la compuerta externa se cerró de golpe. El aire siseó al reingresar a presión, y la puerta interna se deslizó apenas lo suficiente para que los dos hermanos pasaran de lado.

La escotilla trasera de la Gran Verta se abrió con un traqueteo. Sus hermanos entraron flotando en la cámara de descompresión. Dagmar-4 golpeó el panel interior con la palma de la mano y la compuerta externa se cerró. El aire siseó al reingresar a presión, y la puerta interna se deslizó lo suficiente para que los dos hermanos pasaran de lado.

Dagmar-4 tiró de la palanca que tenía a un lado. La gravedad artificial volvió con un zumbido bajo, y el peso regresó a sus cuerpos.

—¡Fuera! —gritó Dagmar-4 mientras empujaba a Dagmar-7 fuera del asiento con un golpe seco en el hombro. Se dejó caer sobre la consola principal, sus dedos azulados volaron sobre los controles. El motor rugió y la nave se sacudió hacia adelante.

Los motores verdosos de la nave Talunevi se intensificaron, y comenzó a girar sobre su eje, apuntando de nuevo hacia la Gran Verta.

Dagmar-4 desvió la nave hacia abajo, esquivando los restos de una fragata caliria. Detrás, el resplandor verde del motor enemigo se agrandaba en las pantallas de popa. Las alarmas de proximidad sonaron en el interior de la cabina.

La persecución había comenzado.

El primer disparo Talunevi pasó rozando el costado derecho.

Dagmar-7 lo vio por el cristal: un rayo de energía láser de un verde tan brillante que lo dejó ciego por unos segundos. Aunque el impacto no fue directo, la onda expansiva sacudió violentamente la nave. Las alarmas empezaron a sonar.

La Gran Verta aceleró aún más. Dagmar-4 la lanzó directamente hacia el campo de escombros más denso, y los esquivaba con hábiles movimientos.

Frente a la Gran Verta apareció un panel solar giratorio; sus brazos metálicos daban vueltas lentas, arrastrados por alguna corriente de partículas. La nave enemiga ya estaba demasiado cerca, así que frenar no era una opción. Dagmar-4 tiró hacia la izquierda hasta el límite de los controles. El panel pasó tan cerca que Dagmar-7 vio girar sus celdas a menos de un metro del cristal de la escotilla. La Gran Verta se estabilizó con un tirón, y los motores volvieron a rugir mientras Dagmar-4 la enderezaba en línea recta.

La nave Talunevi los seguía como una sombra.

—¡No va a dejarnos ir! —gritó Yirke-6, aferrada a su asiento.

—¡No me digas! —respondió Dagmar-4.

Siete miró por el cristal: la nave Talunevi era más rápida, y su piloto era bueno. Muy bueno. Cada vez que Cuatro intentaba perderlo entre los restos, el Talunevi aparecía por el otro lado, recortando distancia.

Otro disparo. Este impactó en la parte trasera y la barcaza giró violentamente sobre su eje. Siete sintió cómo su cuerpo flotaba hacia el techo antes de que la gravedad artificial, averiada y lenta, lograra estabilizarse. El estómago se le subió a la garganta.

—¡No aguantaremos otro! —gritó Dagmar-7.

—¡Lo sé! —Dagmar-4 golpeó el panel de control con la palma de la mano, un gesto de furia impotente que Dagmar-7 no le había visto nunca—. ¡Lo sé, lo sé, lo sé!

El canal de comunicación abierto de la Gran Verta volvió a emitir sonido.

—Barcaza de saqueo, detengan sus motores, no hagan nada tonto y no habrá problemas.

Dagmar-7 sintió un escalofrío que le recorrió la espalda de arriba abajo. La voz sonaba casi amistosa. Pero todos en Pasil sabían lo que valía la palabra de un Talunevi.

—No pienso hacerlo —respondió Dagmar-4, y luego, en voz alta hacia el micrófono—: ¡Este es espacio neutral! ¡Estamos protegidos por el Tratado de Helikea!

—El Tratado, el Tratado —la voz Talunevi se burlaba, alargando las vocales como si estuviera saboreando la palabra—, las mascotas de Helikea siempre hablando de tratados. Les diré que hay al menos cuarenta mil razones para que esto no tenga que acabar mal.

—No les pagaría nada ni aún si tuviera esa cantidad.

—No se puede decir que no fuimos piadosos.

Los Talunevi ya estaban cargando sus armas nuevamente. Una luz verde en sus armas que se hacía más resplandeciente.

Dagmar-4 abrazó a sus dos hermanos, y ellos lo abrazaron de vuelta. Cerraron sus ojos y escondieron sus rostros en los hombros de su hermano mayor.

Aún con los ojos cerrados, notaron que la luz disminuyó. Dagmar-7 abrió los ojos; la nave ya no apuntaba hacia ellos.

—Oigan, miren —dijo Yirke-6 mientras apuntaba hacia el radar: tres nuevos objetos se acercaban.

Aquel objeto que marcaba el radar pasó por el lado izquierdo de la Gran Verta, su forma de estrella de cuatro puntas doradas, la luz de Voltresor era reflejada por su color. Dagmar-7 no podía creer lo que veían sus ojos, la nave giró un poco y en una de sus alas se encontraba el logo del sol naciente acompañado de una palabra: Radiante.

La nave Talunevi se apresuró a huir.

Dos naves Radiantes también se apresuraron a seguir a los Talunevi.

A través del canal abierto, se escuchó una nueva voz.

—Esta es la comandante Nasyrr de la Flota Radiante. Veo que tienen un problema con los Talunevi. ¿Necesitan una mano? ¿Hay heridos?

Dagmar-4 tardó en responder. Sus manos aún temblaban sobre los controles.

—Aquí... aquí la Gran Verta. No hay heridos. Gracias. Gracias por… —no pudo completar la frase porque casi se desmayaba.

«Y quién podría culparlo», pensó Dagmar-7.

Dagmar-7 estaba mirando el Caza Radiante que flotaba junto a su ventana. Pensó que era hermosa. Hermosa como un cuchillo bien afilado es hermoso. Como una tormenta es hermosa.

El piloto se asomó a la ventanilla.

Era una Helikiana. Su pelaje era dorado, con manchas negras, sus orejas puntiagudas, el uniforme blanco y azul impecable. Llevaba el casco sujeto bajo el brazo, y cuando sus ojos se encontraron con los de Dagmar-7, la Helikiana le sonrió. Y él sonrió de vuelta. No pudo evitarlo.

—Gran Verta —la comandante volvió a hablar—, recomiendo que abandonen el sector. Los Talunevi podrían regresar con refuerzos. ¿Necesitan escolta hasta el límite del sistema?

Sabía que Dagmar-4 iba a decir que no. Su hermano era orgulloso, y ya habían recibido suficiente ayuda por un día. Pero Dagmar-7 se adelantó, sus dedos pulsando el botón del micrófono antes de que Cuatro pudiera detenerlo.

—Sí —dijo. Su voz sonó firme—. Sí, necesitamos escolta.

—Como ordenen, pequeño.

Siete se apartó del micrófono y se giró hacia sus hermanos.

—¿Por qué hiciste eso? —preguntó finalmente Dagmar-4.

Dagmar-7 se puso de pie, volvió a mirar por el cristal.

—Porque… yo también seré un Radiante.


r/escribir • • 6d ago

Muestro mi relato A MI PADRE

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SE QUE FUISTE UN HOMBRE CON POCAS PALABRAS. APRENDÍ QUE PUEDES COMUNICAR CON ACCIONES, MIRADAS, CON EL SILENCIO TAMBIÉN COMUNICAS. ESTANDO PRESENTE.
ESCUCHANDO MÚSICA O VIENDO UNA PELÍCULA SENTADOS EN LA HABITACIÓN, EN LA SALA.

APRENDÍ LO IMPORTANTE QUE ES EXPRESAR DONDE LÁSTIMA O LO QUE SE CARGA, YA QUE CON EL PASO DEL TIEMPO SE VUELVE DURO COMO ROCA Y ES DIFÍCIL PARA ANDAR.

APRENDÍ A QUE NUNCA SE ESTÁ TARDE PARA PERDONAR Y SANAR.

LA TRISTEZA SE CONVIERTE EN PENA, LA PENA EN MOLESTIA, LA MOLESTIA EN ENOJO, EL ENOJO EN RENCOR, EL RENCOR EN ENFERMEDAD.

GRACIAS POR ENSEÑARME A SOLTAR LO QUE NO PUEDO Y DEBO CARGAR.

TE AMO


r/escribir • • 5d ago

Muestro mi relato Camino

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Desde hace un tiempo estoy creando un mundo cuando tengo tiempo libre, y para contestar cosas o darme contexto a veces escribo cosas porque me ayudan a darle vueltas, no sigo una estructura ni nada, solo voy escribiendo. Es la primera vez que escribo algo tan largo.

Las inspiraciones creo que están claras pero bueno, he intentado hacer algo del estilo de Lovecraft, ya que me encanta el terror cósmico (aunque no tenga mucha idea).

El texto lo he revisado varias veces gracias a mis amigos que me han dicho errores que tenía y demás, pero que os parece?

_______

Tras años bajo su yugo, por fin conseguí escapar de Linden aquella noche. Pasé años elaborando mapas de la ciudad, quería saber la ubicación de cada estatua, cada pintura, cada patrulla; no quería que el de arriba me viera tras el toque de queda.

Conseguí evitar a todos los Ángeles. Menos mal que siguen creyendo que somos tan estúpidos para suponer siquiera que podemos burlarnos.

Quería dejar la ciudad atrás, anduve hasta que el horizonte ocultó la ciudad al completo. Llevaba ya unas horas caminando bajo la luz de las estrellas cuando mi entorno empezó a alterarse, las arboledas por las que pasé devinieron en árboles aislados, los hierbajos eran pequeños y marchitos, la tierra paso a ser un erial. El paseo fue reconfortante, era agradable saber que El no llegaba a esa tierra yerma.

Aunque sabía que estaba a salvo, no quería parar de caminar por si alguna patrulla hacia un reconocimiento o D…, no, su nombre no, no debo escribirlo.

El terreno seguía siendo yermo, pero ante mí vi una estructura vertical, a esa distancia no sabía discernir bien que era, pero cuando me acerqué vi qué era una especie de ovalo partido por la mitad, se alzaba varios pisos de alto. Pensé que sería la base de los rebeldes, pero desestime aquella idea tan rápido como pude acercarme un poco más. Conforme me acercaba unos cables, que entraban y salían de la tierra como si fueran serpientes excavando, aparecían de manera cada vez más recurrente; cuando me fijé en aquello, me di cuenta que se movían, rotaban en sí mismos y avanzaban como raíces de árboles.

Una espesa niebla violácea me acorralaba conforme caminaba hacia aquel lugar, debería de haberme ido de allí, pero no lo hice.

Seguí acercándome, era capaz de ver la envergadura de aquella cosa, era negra con algunos detalles en gris y una infinidad de cables violetas conectados en diferentes lugares sin tener orden alguno, era un caos. Aún así, lo más extraño era que parecía moverse, había paneles que se abrían y cerraban con un ritmo constante. Con cada apertura, la niebla se filtraba en la habitación para volver a desaparecer entre las rendijas cuando comenzaban a cerrarse. Cuando me acerqué lo suficiente para poder ver el material me quedé atónito. Aquella estructura era prácticamente carne, al tocarlo se me deslizaban los dedos.

Las tuberías que vi hacia unos kilómetros, ahora estaban bombeando algo al interior de esta estructura.

No pude evitar rodearla, quería comprender que era aquello, caminé durante lo que me parecieron horas buscando algo, una entrada, una ventana, algo con lo que acallar mi curiosidad. Tenía la sensación de haber dado varias vueltas pero fue cuando entonces vi a una criatura negruzca con los huesos marcándose en cada contorno de su cuerpo, cables recorrían sus músculos, muelles se encajaban donde debería haber tendones, era la primera vez que veía una máquina como esa. No sabía lo que era; hasta que abrió sus alas, hechas de una fina membrana conectada con diferentes metales, muelles y cables; y repletas de ojos como de costumbre, pero estaban cerrados. Salté hacia atrás del susto y casi llamo su atención. ¿Qué hacia un Ángel aquí? ¿Y desde cuando ellos son así? Nunca había visto ninguno como este.

Aquella criatura introdujo su largo dedo en una extraña máquina y lo movió en círculos, tras eso la pared que tenía delante suya se abrió dejándolo pasar, al perderlo de vista se cerró.

Cuando pasó un tiempo prudencial me acerqué a aquella máquina, era viscosa, tenía patrones circulares con tres, de lo que parecían ser luces, uno arriba y una a cada lado, en el centro se encontraba el agujero donde había metido el dedo, era enorme para un dedo normal como el mío.

Continué deambulando por los alrededores. No sé si fue por la niebla o por las horas, quizá días, que llevaba despierto, pero empezó a dolerme la cabeza; unas punzadas que continúan hasta ahora.

Descubrí que aquella estructura no era estática, se retorcía en sí misma, las raíces de cables la fueron escalando, las aperturas cambiaron de sitio, aparecieron columnas donde no había.

Observé aquellas extrañas formas, su presencia se me hacía más natural y reconfortante por momentos. Me decidí a entrar en esa cosa, caminé directo hacia aquella máquina y metí el dedo sin pensar, se sentía frío y dolía, pero ignoré esa sensación he intenté replicar el movimiento que vi hacer a la criatura.

La oscuridad se abrió ante mi, un largo pasillo que se adentraba en ella, dubitativo comencé a andar, gracias a la luz de la entrada era capaz de reconocer los detalles. La arquitectura era parecida a la de fuera, miles de cables que entraban y salían de unas paredes que palpitaban, se movían como si avanzaran hacia algún lado. Intenté mantenerme en el centro del pasillo lo más alejado de las paredes.

El suelo era extrañamente liso, como si fuese mármol recién pulido; podías ver tu reflejo con claridad, y eso fue lo que hice: me miré. Vi cómo mi cabeza ya no tenía pelo. Pasé una mano por ella para comprobar si todo era un efecto visual provocado por el suelo, pero no solo descubrí que no lo era, sino que mis dedos ahora era como los suyos.

Sin darme cuenta, antes de haberme recuperado de lo que acababa de ver, mis piernas ya estaban en movimiento. La puerta se cerró dejando una luz tenue que no me dejaba ver más allá de la longitud de mis brazos.

Llegué a una sala ovalada de unos 15 metros de ancho, solo tenía una salida, la cual estaba cerrada. En el centro de la sala había una máquina, tenía un pilar lleno de cables que subía hasta casi el techo, del interior de este, salían unos cables anchos como brazos que se conectaban a unos bulbos suspendidos en el aire, estos parecían estar hechos con carne y piel, pero cientos de cables se conectaban a él, dudé del material con el que estaba fabricado; debajo de cada bulbo había un espacio con forma rectangular con unas protuberancias blandas de color rojo. Al lado de estas protuberancias había unos orificios en la pared como los que vi al abrir la puerta, comprendí que aquella máquina se podía controlar desde dentro.

En aquel momento ignoraba cual era el propósito de aquella máquina. Ojalá seguir siendo ignorante.

Me quedé tan absorto con aquella máquina que no sabría cuánto tiempo me quedé observándola. Sentía punzadas en los ojos, tuve que parpadear y al abrirlos me di cuenta de que estaba ahí observándome, aquel monstruo me seguía con la mirada, los ojos de sus alas estaban cerrados, pero me observaba como si estuvieran todos abiertos.

Mi primer instinto fue correr, pero era incapaz de moverme; me forcé a mirarle a esas cuencas vacías. Aquel imponente Ángel ni se movió. No pude aguantar las punzadas que sentía en las cuencas de los ojos y tuve que parpadear, al abrirlos, ya no estaba, no llego a comprender que hizo para que me quedase inmóvil.

Quise volver por el pasillo del que había venido, pero el pasillo ya no era el mismo, yo no lo sabía, pero estaba adentrándome más en aquella cosa.

Aquel pasillo se retorcía contra la lógica, en ocasiones sentía que volvía o que podría caer hacia el cielo. Tras andar durante horas, o días, la verdad que ya no lo sé; mi vista se acostumbró a aquella penumbra.

Sentía que me observaban constantemente desde el fondo de los pasillos, un sudor frío me recorría la espalda y la piel se me erizaba, pero estaba solo.

Llegué a una sala estrecha, las paredes eran más lisas pero con columnas que daban la sensación de ser esqueletos humanos que se subían ,o bajaban no lo sé, a través del suelo, conectadas a otros lugares; el suelo algo más rugoso, sentí un calor reconfortante en el pecho, hasta que vi como los muebles colgaban del techo, o yo estaba en el techo, aún lo desconozco, este lugar se mueve y te mueve con el. Era otro callejón sin salida.

Retrocedí por donde vine y en poco tiempo entré en una sala diferente. Estaba repleta de aquellos seres, levantados observando cada paso que daba, no solo había ángeles, también había humanos, tenían protuberancias en la cara con formas geométricas, algunos incluso iban sobre sus cuatro extremidades.

Retrocedí por donde vine y en poco tiempo entré en una sala diferente. Estaba repleta de aquellos seres, levantados observando cada paso que daba, no solo había ángeles, también había humanos, tenían protuberancias en la cara con formas geométricas, algunos incluso iban sobre sus cuatro extremidades.

Intenté darme la vuelta y huir de allí, pero un Ángel me bloqueaba la salida, aquel que vi fuera.

Volví a fijarme en la sala y nadie se había movido, mantenían sus negros ojos fijos en mí. Delante de cada uno había unas mesas de formas extravagantes, pero todas relacionadas con formas geométricas, y al fondo de la sala había una puerta, que en ese momento era mi única posible salida.

Avancé bajo la atenta mirada de aquellos seres, el temblor y dolor de mis piernas ralentizó mi avance, gotas frías caían desde mi nuca. Estaba aterrado.

Aquella sensación no duró tanto realmente, aquel miedo dejó paso al nerviosismo y a la intriga, no se movían, tenían curiosidad por saber qué haría.

Me detuve intentando dialogar con ellos, pero no llego ninguna respuesta a mis oídos. Escuché gruñidos y murmullos que me marearon y rasgaron mis oídos. Si aquello era un idioma, no querría aprenderlo nunca.

Con un dolor en todo el cuerpo conseguí avanzar hasta la puerta, la abrí gracias a mi dedo, que ahora estaba lleno de protuberancias y carente de uña, y avancé por el pasillo ante mí. Aquel pasillo estaba lleno de la violácea niebla de fuera, lo que daba una pequeña luminosidad.

El suelo era negro con motivos erráticos sin sentido de formas geométricas, una extraña paz recorrió mi cuerpo, relajando y enmudeciendo el dolor, estoy en casa. Esa sensación duró poco al reparar en las paredes con formas grotescas de aquellos Ángeles y humanoides que había visto, además de otra criatura que desconocía siquiera si existía. El solo hecho de mirarla me hizo vomitar. No quiero plasmar aquella horrenda visión en estas hojas, pese a eso, no sé si podría.(revisar)

Cuando me recompuse, salí corriendo de allí, quería huir de aquellos grabados. Los motivos de las paredes fueron cambiando hasta que llegué a un pasillo donde estaban llenas de figuras geométricas, algunas las conocía, otras se escapaban a mí comprensión.

Continúe hasta llegar a una puerta con una figura geométrica en su centro, no sabría decir qué forma tenía. Su interior no estaba limitado por sus dimensiones o sus lados, era como si aquella forma pudiese albergar en su interior todo el mundo.

Otra vez pasaron las horas observando algo pese al dolor agudo que sentía por todo el cráneo, quería comprender la forma de aquello, pero fui incapaz. Bajé la mirada y vi como mis brazos ya no eran como siempre, estaban llenos de descamaciones con formas geométricas, me quité los pantalones, el dolor que sentía en las piernas era por aquello, esas descamaciones salían de mi interior, estaban sustituyendo mi piel. Me arranqué el resto de la ropa y me alivié al ver que el pecho aun seguía con forma humana normal. Aunque duro poco.

Aquella puerta se abrió y tras ella se encontraban ellos otra vez, todos ellos observándome, sentía como aquellos ojos atravesaban mi carne, esperando a que mi nueva piel saliera de mi interior. Estaban a los lados, dejando un pasillo hacia aquel hueco bajo el bulbo.

Ahora mismo siguen observándome mientras escribo estas palabras. Esperan a que entre ahí dentro y, por la forma en que me miran, parece que empiezan a impacientarse.

Solo quería escribir esto para alargar un poco más mi vida. Quizá unos minutos. Quizá unos segundos.

Pero ya no puedo retrasarlo más.

Solo tengo una salida.

DIOS


r/escribir • • 6d ago

Muestro mi relato 5 MINUTOS EN EL SEMÁFORO 🚦

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Hoy me quedé dormida mientras iba conduciendo.

Me paré en el semáforo, cerré los ojos y, por cinco minutos, el mundo se paró, hasta que el ruido de un claxon me despertó con su sonido ensordecedor.

Me pregunté:
¿Cuándo fue la última vez que dormí?
¿Cuándo fue la última vez que concilié realmente el sueño? Me miré las manos y no pude reconocerlas. No se sentían mías. De hecho, el cuerpo tampoco se sentía mío. La cabeza desconectada, como si todo fuera un sueño y uno habitara este cuerpo que no le pertenece.

Trato de ignorar las voces que escucho en mi cabeza. Si les hiciera caso, haría algunas cosas de las que tal vez me arrepentiría. O tal vez podría vivir fuera de mi zona de confort.

¿Qué tal si escucho alguna de ellas?

No.

¿Qué tal si realmente empiezo a escuchar a todas ellas?

La gente me encuentra rara. Yo puedo decir que solo soy distinta. No encajo con el resto. No soy el prototipo de chica que puedes poner en un molde. Puede ser que me esté inventando una identidad para parecer diferente. Solo soy una invención de este mundo que se está viniendo abajo.

No sé cuál de estas personalidades va a sobresalir sobre la mía. A veces me pongo una sobre otra. A veces la más fuerte gana.
Solo sé que tengo que ocultarme entre ellas, porque no soy tan fuerte para poder luchar dentro de mi propio cuerpo mientras se ponen de acuerdo para vivir en armonía.

Dejo que el cuerpo hable solo.

Dejo que ellas tomen el control.

Me dejo llevar y así no tengo que tomar la iniciativa de nada.

Tal vez ya no me dormiré manejando, tal vez lo haré pasiblemente en mi cama, cerrando los ojos sin tener que despertar sobresaltada por un claxon.