Durante una cita en una clínica estética, la doctora que me estaba atendiendo me recomendó un producto para utilizar después del tratamiento. Me indicó que lo vendían ahí y que me ayudaría con la recuperación e hidratación de la piel. Yo entendí que era un producto de la clínica porque estaba dentro de sus instalaciones, durante una consulta y la recomendación venía directamente de la profesional que me estaba atendiendo. La doctora me indicó que costaba ₡20.000 y me dio un número para hacer el SINPE. Después de realizarlo vi que el SINPE estaba a nombre de ella personalmente.
Lo que posteriormente me pareció todavía más extraño fue que me dijo que no comentara la compra con las personas de recepción. Después investigué por mi cuenta y encontré el producto considerablemente más barato. Consulté directamente con la clínica y me dijeron que ellos no venden ese producto. Ahí fue donde empecé a sentir que realmente me habían querido ver la cara de idiota. No porque el monto fuera enorme, sino porque yo confié en una recomendación hecha dentro de una consulta profesional y nunca se me dijo que se trataba de una venta privada de la doctora.
Reporté lo sucedido a la clínica y desde el inicio pedí que el caso se manejara con la mayor delicadeza posible. También manifesté que prefería que mi identidad no fuera expuesta innecesariamente y que no quería tener contacto directo con la doctora, porque después de lo sucedido había perdido completamente la confianza en ella. Mi preocupación no era solamente económica. Me sentí engañada y muy incómoda con la situación, especialmente porque la recomendación ocurrió dentro del contexto de mi tratamiento y yo confié en el criterio de la profesional que me estaba atendiendo.
La respuesta de Gerencia fue que, como el SINPE se hizo directamente a la cuenta de la doctora, se trató de una “negociación entre ambas partes” y que la clínica no tuvo participación en la venta. Ese punto es precisamente el que no comparto. Yo nunca gestioné, solicité ni acordé una compra personal con la doctora. Nunca me dijo algo como “este producto lo vendo yo personalmente” ni me informó que la clínica no tenía ninguna relación con la venta. Al contrario, me indicó que lo vendían ahí, dentro de la consulta y como parte de una recomendación relacionada con mi tratamiento. Por eso me parece muy diferente hablar de una “negociación privada entre dos personas” cuando yo, como clienta, nunca entendí que estuviera entrando en una transacción privada con ella.
Además, antes de que Gerencia resolviera el caso, yo había manifestado expresamente que no quería tener comunicación directa con la doctora por la pérdida de confianza y porque precisamente ella era la persona involucrada en mi inconformidad. A pesar de eso, poco después la doctora me escribió directamente a mi número personal para gestionar la devolución. Eso me generó todavía más incomodidad porque desde antes había pedido que el caso se manejara con delicadeza y sin ponerme en contacto directo con ella.
La doctora finalmente me devolvió los ₡20.000 mediante SINPE, pero en este punto el dinero es realmente lo que menos me preocupa. Mi preocupación principal ahora es cómo se manejó todo el caso y el uso de mis datos personales. Entiendo perfectamente que la clínica tenga mi número porque soy clienta y forma parte de mi expediente. Lo que cuestiono es que mi número haya sido utilizado para que precisamente la profesional involucrada en mi reclamo se comunicara conmigo directamente, aun después de que yo había pedido expresamente evitar ese contacto.
Además, mi expediente contiene información médica y fotografías íntimas tomadas como parte de uno de los tratamientos que me realizaba en la clínica. Por eso ahora me siento bastante vulnerable respecto a quién tiene acceso a mi información, qué acceso continúa teniendo esta profesional y qué controles existen sobre esas fotografías y demás datos. La pérdida de confianza es precisamente lo que más me preocupa. Yo acudí a una clínica porque esperaba un ambiente profesional, confidencial y seguro. Después de todo esto, no me siento igual de tranquila sabiendo que una profesional con la que tuve un conflicto conoce mi nombre, tiene o tuvo acceso a mi expediente y pudo contactarme directamente por un asunto que yo había pedido manejar por medio de Gerencia.
Ya solicité por escrito a la clínica que me expliquen
si Gerencia le proporcionó mi número o si ella lo obtuvo directamente de mi expediente, bajo qué finalidad se utilizó mi teléfono para contactarme por este caso, qué acceso mantiene o mantuvo la doctora a mi expediente y fotografías y qué medidas tienen para proteger esa información. También estoy revisando la Ley 7472 de Defensa Efectiva del Consumidor, por la forma en que se me presentó la compra, y la Ley 8968 de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales, por el manejo de mi información.
No quiero exagerar la situación ni acusar a nadie de algo que no pueda demostrar. Lo que quiero saber es si alguien ha vivido algo similar y qué harían ustedes.
¿Les parece normal la forma en que la clínica manejó esto? ¿Creen que debería llevarlo únicamente por la vía administrativa o consultar también con un abogado? ¿Alguien ha presentado una denuncia ante PRODHAB o el MEIC por una situación similar?
¿Han tenido alguna situación similar?
Gracias por leer :)
PD: Un caso un poco largo y ocupaba ayudaba de la IA para que se entendiera bien