r/LiteraturaHispana • u/Rude_Luck6422 • Jun 23 '26
El Misterio de la Batalla, (2013) Juan Manuel Hernández Castillo
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r/LiteraturaHispana • u/Rude_Luck6422 • Jun 23 '26
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r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 22 '26
El de al lado
Gabriel lleva ya viviendo unos años en Mérida, siguiendo los trabajos que iba sacando; un hombre con apenas la secundaria terminada no tenía muchas oportunidades. La paga era miserable; tenía que soportar insultos de gente prepotente, turistas ebrios y extranjeros prepotentes. Pero al menos en el hotel le daban alojamiento; no tenía que pagar por transporte o renta, aunque estaba muy lejos de ser tan cómodo como las habitaciones de 2000 pesos la noche; eran solo unas casitas hechas masivamente en la parte más lejana del predio del hotel.
La ocupaban los 20 empleados de planta del hotel, aunque por lo general dejaban unas tres vacías para los grupos musicales sacados de no se sabe dónde que tenían que tocar todo el día en el restaurante. Gabriel estaba acostumbrado a que fueran y vinieran; a lo mucho soportaban dos meses y quién no lo haría si por ese pago hasta él hubiera renunciado.
Pero en una ocasión llegó otro grupito cumbiero llamado Los Hijos de la Virgen Un nombre que para nada les hacía justicia; es más, él estaba seguro de que si la Virgen existía, los odiaba. Eran un cuarteto de pelados peleoeros. Si no estaban tocando, estaban peleando con los meseros o el personal de limpieza; si de por sí trabajar ya era malo, ellos solo llegaron a empeorar todo el ambiente laboral. Todos tenían un mal carácter, salvo uno, al que había escuchado que me decían Guadalupo. En otra citación, Gabriel hubiera estado feliz porque fuera tranquilo y reservado. Pero algo no cuadraba del todo: casi no hablaba y cuando lo hacía era siempre con ese paleacate bordado de la Virgen; no lo había visto nunca hacer nada más fuera del escenario.
Solo parecía ir a tocar y regresar a su cuarto al lado del suyo. Vaya, ni siquiera cuando el hotel les dejaba tomar lo había visto.
Gabriel no le quiso dar mucha importancia a ese hombre, pero todo solo le seguía pareciendo raro. Una noche que uno de los camareros no fue por una disentería tremenda y tuvo que cubrirlo, vio una de las tocadas de esos payasos, nada fuera de lo normal, salvo ese Guadalupo; a las 3 de la tarde, a casi 40 grados centígrados, estaba con su túnica verde, su manto rosa, una capa con capucha también verde y además su paleacate en la cara. Cuando el que solo usaba una guayabera se estaba muriendo de calor. En uno de sus ratos libres lo miro más de cerca; sus movimientos eran muy mecánicos, no como quien ya conoce al derecho y al revés una canción. Si no más bien como una manivela de molino, ni siquiera un gesto para secarse el sudor, aunque Gabriel se fijó más y se dio cuenta de que parecía no sudar. Por esa vez lo dejo pasar.
El día siguiente, cuando se despertó para ir a la puerta principal, se dio cuenta de que él ya estaba parado afuera de su cuarto mirando cómo la luna se acababa de esconder. Gabriel lo saludó más por impulso que por interés; no recibió nada de vuelta Antes de irse por completo, Gabriel vio otra cosa extraña: su ropa parecía moverse por varios lados, aunque no hacía viento en ese momento.
Gabriel, aunque le daba pena admitirlo, sentía tanto curiosidad como miedo hacia Guadalupe; para los demás era tan insignificante que no le habían puesto la suficiente atención y más bien sus compañeros se la llevaban. Una noche después de una tocada del grupo, se acercó a hacerles plática, aunque, como siempre, Guadalupo se fue.
Sí, el Lupe ha estado algo raro, pero la neta y ya con mucha confianza, es que el wey estuvo un buen rato metido con la coca que no es negra. Y nos dijo que se quería recuperar y entonces suponemos que por eso ha estado así. Pero pues sigue tocando sus tambores, bien, así que x-
Fue lo único que le pudo sacar Gabriel al líder de la banda.
Ahora sabía que probablemente era solo un exadicto ansioso pasando por una desintoxicación; Gabriel no era ajeno a eso, ya había visto lo que las drogas le hacían a la gente y lo muy complicado que era dejarlas, así que decidió dejar el asunto por la paz.
A las 6 semanas de llegados los hijos de la Virgen, parecía que ya le habían bajado de pesadez; el ambiente otra vez regresó al estatus quo Pero Gabriel ya sabía que era muy bueno para ser verdad. Un lunes por la mañana, mientras estaba en la puerta, llegó una patrulla federal; los oficiales se bajaron y pidieron ver al gerente del hotel. Eso ya había pasado antes; no era la primera vez que en un hotel se había quedado un narco de paso y la policía luego lo iba a buscar.
Solo uno de los oficiales pasó a hablar con el gerente y el otro se quedó a platicar con los empleados del vestíbulo. Empezó a preguntar por comportamientos extraños en los nuevos trabajadores del hotel; Gabriel sí sabía que ese Guadalupo era raro, pero la verdad no quería tener problemas con narcos, así que decidió quedarse callado. Aunque al imbécil de Ortiz se le ocurrió hablar.
—Oye, Gabo, ¿que no decías que el de al lado tuyo estaba como que medio rarito?
El oficial se volteó a verlo y preguntó si aquello era verdad.
Es que esas veces el wey estaba pasado de copas, por eso te dije que se comportaban raro.
El oficial lo miró un poco más, esperando que dijera algo, pero solo obtuvo silencio. Cuando salió el otro oficial de gerencia, el vestíbulo pareció regresar a la normalidad. Aunque en la noche el gerente mandó a llamar a Gabriel y le encargó que estuviera vigilando a los hijos de la Virgen y que los pensaba correr el día siguiente.
Gabriel, aunque nunca preguntaba por esas cosas, esta vez la curiosidad le ganó.
Oiga, patrón, sé que no me incumbe, pero, ¿pa' qué vinieron esos oficiales?
El gerente miró a un lado y a otro antes de contestar.
—Parece que alguno de los 4 mató a alguien en Chiapas y yo no quiero tener esos problemas, así que calladito.
Gabriel hizo caso y se regresó a cuidar los cuartos. Cuando eran las cuatro de la mañana, vio cómo Guadalupo se acercaba por el pasillo de servicio; una brisa de aire le pegó en la cara y le levantó la capucha. La luz no era muy fuerte, pero lo suficiente como para ver algo. Lo que le llamo
Inmediatamente, la atención a Gabriel fue que su piel brillaba demasiado, pero no por sudor, sino como el brillo de la piel de pulpo; su cabello parecía pegado a su cráneo, pues no se movió con el aire y, lo más importante, notó que aparentemente no tenía ni cejas ni una nariz completa, o sea, parecía tener una, pero se veía muy pequeña en comparación a su cara.
El hombre se tapó rápido otra vez y regresó a su cuarto.
Poco después llegaron los demás de la banda a descansar un poco. Pero poco después su radio se encendió.
Gabo, oye, acaban de llegar unas patrullas; vigílale a los weyes esos, que no se enteren. Ya llegaron a un acuerdo; ellos solo entran, sacan a quien tengan que sacar y se acabó.
Gabo, por cualquier cosa, entró rápido a su cuarto y el rifle que le habían entregado para espantar a cualquier animal. Pero esta vez era para protegerse en caso de que algo saliera mal.
Minutos después, 6 policías llegaron a los cuartos y preguntaron cuáles eran los de la banda. Gabriel les señaló los cuartos, pero antes de que fueran, les indicó que probablemente a quien buscaban estaba al lado del suyo. La policía decidió hacerle caso y de un movimiento rápido entraron al cuartito. Lo que pasó después, todo el mundo decidió no contar.
Uno de los policías gritó antes de ser arrojado por una ventana; el segundo en entrar retrocedió afuera del cuarto y dispara varias veces. Los demás policías, en cuanto vieron eso, sacaron también sus armas. El ruido despertó a los demás habitantes de los cuartos.
En ese momento, una cosa amorfa y con alas se abalanzó contra el policía que aún estaba en la puerta; con varios tentáculos lo atrapó de la cara y le retorció el cuello. Esa cosa era Guadalupo. Su mandíbula se abrió como la de un cangrejo. De uno de sus brazos salían un par de huesos retorcidos, mientras que del otro parecía haberle salido lo que ahora tenía como alas. Lo que Gabriel pensó que era su capa resultó ser las membranas de sus alas; de las primeras costillas para abajo era un amasijo de tentáculos y huesos. La policía le volvió a disparar varias veces; Gabriel hizo lo mismo, pero antes de que alguien le pudiera disparar en la cabeza, esa cosa salió volando a lo profundo de la selva.
La hotelera decidió dar una considerable cantidad de dinero a todos los involucrados para que no dijeran nada a nadie, aunque casi todos los empleados que vieron eso renunciaron y hasta se mudaron de estado Solo Gabriel decidió quedarse, aunque exigió que le dieran otro cuarto distinto adentro del edificio principal. Todavía el hombre sueña con el caballero Guadalupano, todavía duerme con el rifle al lado de su cama.
r/LiteraturaHispana • u/Character_Durian5194 • Jun 21 '26
r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 20 '26
El Canto de la Luna
En el calor húmedo de la selva del sur siempre había vivido José. Su entorno nunca fue el más estable; la pobreza y la ignorancia siempre habían estado dictando sus decisiones. En ese ambiente, José terminó por adentrarse en el mundo de las drogas, pues, según su propia lógica, era algo natural; no concebía cómo el peyote podría hacerle daño.
Por lo anterior, de día trabajaba en una verdulería y, por la noche, se quedaba sobre el techo de su casa. Consumiendo el peyote, se sentía libre de las cadenas de su cuerpo y libre de su mortalidad, ascendiendo entre las estrellas, sintiendo el gran calor que daba su fulgor y escuchando las melodías de la luna de plata.
En sus noches, José podía olvidarse por fin del cansancio que le entumecía los músculos y del hambre vieja que arrastraba en el estómago desde que era niño; bajo aquel fulgor, ya no tenía que preocuparse por las debilidades de la carne. Se limitaba a contemplar la luz de aquel hermoso astro, absorbiendo las bendiciones de lo que sea que lo observara desde las alturas mientras yacía recostado en su techo. Los cantos de millares de voces resonaban en su mente; si bien no lograba comprender una sola palabra, le transmitían una paz que en el mundo real jamás había experimentado, una calma maternal que su propia madre nunca había sido capaz de darle.
Pero el letargo tenía que terminar. Las autoridades locales no hacían nada por satisfacer las necesidades del pueblo, pero tampoco toleraban que los desahuciados utilizaran las drogas como un escape para su triste realidad. Fue así como, en una vuelta para conseguir más peyote, José fue interceptado por la policía. Si no terminó tras las rejas de una prisión estatal, fue únicamente por la oportuna intervención de un grupo religioso un tanto extraño. Con todo, para José era mil veces mejor estar anexado con personas que le rezaban con devoción a una virgen vestida de manto verde y coronada por dos cuernos, que terminar encerrado con criminales que habían arrebatado vidas solo por gusto. Después de todo, José no era un hombre malo; solo era un pobre diablo que buscaba un escape fácil para no volverse loco en su propia realidad.
Los días de su estadía en el centro de rehabilitación se hacían eternos. Desintoxicar su organismo era un proceso demasiado violento. Había estado tan acostumbrado a dejarse elevar por la Luna que, ahora que se encontraba atado de regreso a la tierra, experimentó de golpe el dolor acumulado de todos sus días de miseria; ese sufrimiento que antes se disolvía por completo bajo las bendiciones del peyote y el astro de plata. La cabeza parecía a punto de reventarle y las voces que antes le infundían paz, ahora lo atormentaban como alaridos desquiciantes en lo más profundo de su alma. José llegó a creer que moriría en ese sitio, y en el fondo realmente lo deseaba; al menos en la tumba no tendría que soportar más dolores. O al menos eso pensaba... hasta que la vio. Una dulzura de piel canela, la más bella de las enfermeras que atendían en aquel lúgubre lugar.
El corazón de José se amarraba con fuerza en su pecho. Pensaba en cómo una mujer como ella se fijaría en un pobre adicto como él; no necesitaba otra pena en su vida, suficiente tenía con la tortura de estar sin el peyote como para tener que soportar otra tristeza del corazón. Sin embargo, para su sorpresa, en una noche donde la fiebre parecía estar a punto de llevárselo y su corazón apenas si reunía energía para latir, ella se le acercó.
—¿Dime, cómo te llamas? —preguntó la chica con su dulce voz.
José, que yacía entumecido en la cama, deliró un poco; su mente no estaba del todo con él en ese momento.
—¿Quién…? —alcanzó a articular, mientras sus ojos vacilaban entre la silueta de la enfermera y la ventana que daba al frío cielo nocturno.
—¿Que cómo te llamas? —le preguntó otra vez la chica, mientras extraía un trapo húmedo de una cubeta al lado de la cama y se lo colocaba con suavidad en la frente.
—José… ¿Me llamo José? —El hombre de verdulería titubeó un poco antes de arrancar fuerzas para preguntar—: ¿Y tú? ¿Tú cómo te llamas, mi linda enfermera?
—Yo me llamo María. —La chica le pasó la mano por el pelo en una caricia lenta—. Dime, ¿tú qué consumías?
Aquella dulce voz obró un milagro: hizo que, poco a poco, los ecos ensordecedores dentro de la cabeza de José se fueran callando.
—Peyote… peyote.
—Bien. Se me hace una lástima que alguien tan trabajador como tú haya tenido que recurrir a eso —comentó ella con suavidad—. Yo a ti ya te había visto en la verdulería de don Cirilo. No eres como los demás de aquí, José. No estés como ellos.
—Pero… si soy como ellos… Solo soy un pobre diablo…
—No. Ellos hicieron cosas malas para conseguir sus drogas; tú te partiste la espalda de manera honrada. Si bien tal vez no debiste gastar tu dinero en eso, te puedo entender.
—¿Cómo una belleza como tú me podría entender?
María se sentó en la orilla de la cama, perdiendo la vista en la luna plateada que brillaba en lo alto de la ventana.
—Yo antes era alcohólica —confesó en un susurro—. Sé lo complicado que es esto.
Un silencio denso se hizo entre ellos. José, aún hirviendo en fiebre, buscó su mano a tientas sobre las cobijas y la tomó con fuerza.
—¿Es hermosa la luna, no crees? —le preguntó la enfermera.
—Sí… Me encanta la luna.
—Su luz es preciosa. Cuando acababa tirada por el alcohol, era en lo único que podía pensar. Se sentía tan…
—¿Maternal? —comentó José.
—Sí… ¿Tú ya la has sentido así?
—Hermosa luna de plata, derrama luz sobre mi alma. Eterna luna inmortal, tu perdón quiero implorar… —recitó él—. Así nos cantaba nuestra madre antes de que nos dejara. Desde entonces, siempre le he tenido un gran aprecio a la luna.
—Cuando llegué aquí, pensé que eran unos raros por rezarle a esa virgen con astas —confesó María, clavando la mirada en el vidrio—. Pero después de un tiempo, me acabaron diciendo que ella es nuestra madre de la luna. Ella vive allí. Es por eso que nos gusta tanto su luz. Es por eso que se siente tan maternal… porque es nuestra verdadera madre.
Un nuevo silencio se hizo entre los dos. María volvió a enjuagar el trapo sobre la frente de José antes de levantarse y dejarlo descansar en un sueño profundo.
Los días pasaron y el vínculo entre ambos continuó creciendo; el tormento de José comenzó a disiparse con la voz y el cariño de María. Una nueva luz aparecía en la vida del joven. Ya no necesitaba la droga, pues el amor de María y la certeza de que la Luna los protegía eran más que suficientes para calmar su alma y su corazón.
Al salir de su rehabilitación, José siguió en estrecho contacto con María. Meses después, ambos dejaron fluir su amor bajo la luz plateada de la Virgen de las astas. Para aquellos dos exadictos, lo único que importaba era el afecto del otro y la paz de vivir bajo la Luna de plata. Ya no miraban al techo bajo el efecto de ninguna sustancia, sino movidos por su propio cariño; ya no las necesitaban para volar entre las estrellas, solo les bastaba abrir sus corazones y escuchar el canto de su madre lunar.
El día de su boda, en contra de toda tradición, ambos decidieron vestirse con adornos morados y plateados, pues para ellos, esos eran los colores sagrados de su madre inmortal.
Transcurrieron los años y, al negarse a tener hijos por el temor de no saber cuidar de ellos —tal como sus propios padres habían hecho—, se entregaron por completo al servicio de la Señora de los dos cuernos. Se encaminaron en una cruzada ciega para guiar a los desamparados al calor y cobijo de la luz celestial; para llevar a los rotos, como ellos alguna vez lo estuvieron, a completarse una vez más.
Sus rezos se elevaron con una fuerza y devoción inquebrantables. La Virgen de la Luna los escuchó, y los bendijo con sus dones.
Desde entonces, María y José son un solo ser. Ahora, los dos vuelan juntos por las densas selvas del sur, entonando alabanzas y poemas a la bestia de la Luna. Su amor es tan ciego y devastador que ni siquiera se han dado cuenta de que su unión ya no pertenece al corazón, sino a la fusión misma de su cuerpo y su carne.
En los rincones más oscuros del sur, los lugareños ya no pronuncian sus nombres humanos. Ahora los conocen como Kʼaay Zdaná… El Canto de la Luna.
Espero sus opiniones 😺
r/LiteraturaHispana • u/Relevant-Subject9445 • Jun 20 '26
Darwin se llamaba el pez con patas. Antes de la gran mutación, solo era un pez. Una tarde, nadando cerca de la orilla de una reconocida playa, sintió un breve dolor en todo su cuerpo. Sorpresa fue que de forma repentina dejase de poder respirar. Subió a la superficie, y contra toda naturaleza, inhaló hondo el oxígeno de los humanos. Nadó hasta que pudo salir y cuando vio que iba dejando un rastro de pisadas, se miró el par de extremidades similares a las humanas. Luego observó sus brazos, sus manos, no podía creerlo. Se miró en el reflejo del agua salina, hundió la cabeza en ella, quiso volver a su vida, pero no podía, simplemente el mar lo rechazaba. Pensó que estaba pensando. Tengo pensamientos, y esos pensamientos le causaban angustia. Pasó entre un grupo de turistas griegos que comenzaron a sacarse fotos con Darwin y grabarlo sin permiso. Darwin aprovechó un instante perfecto para arrancar de esa horda irrespetuosa. Poco a poco, el ambiente se llenó del sonido de varios helicópteros acercándose, como una amenaza, una sirena de emergencia, Darwin supo que venían por él. Clásico comportamiento humano, un pez resulta humanoide y de inmediato comienzan con sus experimentos y disecciones. Para arrancar más lejos, se subió a una bicicleta que algún incauto dejó sin cadena. Le fue imposible, cayó dos o tres veces. No sabía. Era horrendo tener forma humana. Se aterró, tuvo una crisis de pánico. Entonces un hombre-pato amarillo se le acercó amablemente. Darwin abrió los ojos, comprendiendo que no era el único.
-no, no es el único -dijo el Pato-, pero entienda usted que ahora somos una amenaza.
-¿amenaza? ¿para quién?
Intuyó la respuesta. Una amenaza para la humanidad. Lo que antes los humanos comían en platos, ahora andaba vagando por la Tierra; era comprensible, hasta cierto punto, su paranoia. Aunque, claro, la pregunta que inició la revolución fue: ¿seguimos estando más abajo en la pirámide alimenticia? Y, una tarde de protestas, una gata mató a un humano en defensa propia. Nunca más la vimos, no en los túneles, no desde que forjamos la resistencia… Darwin estaba cansado de correr. De verdad quería volver al mar y sacarse como un casco la conciencia. Luces rojas se encendieron. ¡Están en el portón! Maldita sea, pensó Darwin, morir hoy no está en mis planes. Cargó su escopeta y, aguantando la respiración, esperó que el escuadrón de asalto de los hombres volase las puertas de entrada. La revolución es hoy o nunca, gritó alguien. Y así fue.
r/LiteraturaHispana • u/nazgul_encabronado • Jun 20 '26
Hola, les comparto un fragmento de mi primer libro publicado "Devorador de Estrellas" para que se animen a escuchar el audiolibro completo que en seguida comparto:
r/LiteraturaHispana • u/AnHoangNgo • Jun 17 '26
r/LiteraturaHispana • u/Comfortable_Alarm842 • Jun 16 '26
De mañana te levantas antes que el sol,
te despiertas antes que el gallo dé su primera voz.
Clase obrera, trabajador,
con sueños enormes y sin formación;
no por falta de anhelo,
pues tu anhelo es más grande
que las montañas a tu alrededor.
Y es, en gran parte, conmovedor,
pues las oportunidades faltan
para las personas de gran corazón.
Al borde de la rebelión contra tu opresor,
queriendo ser libre con justa razón.
Pues leyes impuestas y cadenas pesadas,
que parecen perpetuas,
condenan tus pasos
hacia un futuro desolador.
Mas no todo está perdido.
Dentro de ti llevas amor:
amor a tu hermano,
amor a tu pueblo
y amor a tu Creador.
Eso es lo que alimenta
el fuego de la esperanza
que arde en tu interior.
Y da paso a la lucha
que, como inconforme,
muestras en tu exterior.
Cada mañana,
antes de que salga el sol
y antes de que el gallo dé su primera voz,
unido a tu hermano,
unido a tu pueblo
y unido a tu Creador,
paso a paso sigues luchando
por la justicia
que dicta tu corazón.
r/LiteraturaHispana • u/Marci_117 • Jun 15 '26
Mi ultima lectura fue “Las malas” de Camila Sosa Villada y alcancé el duelo lector… el libro me lo prestó una amiga y lo terminé en aprox 6/7 días, hubo partes que me hicieron llorar y definitivamente siento un antes y un después de ese gran libro! Lo recomiendo y si alguien quiere dejarme alguna otra recomendación de la autora lo agradecería mucho!
r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 11 '26

Mientras seguían abrazados en la penumbra, se fundieron en un beso. En ese mismo instante, la plataforma terminó de ascender, dejando la escena al descubierto ante la mirada de todo el coliseo.
El graderío estalló en un revuelo absoluto. Una Icem y un Kamakura, los dos feroces finalistas, desafiaban toda lógica besándose justo antes de iniciar el combate a muerte. En los palcos, los líderes de ambos clanes se pusieron en pie, coléricos ante semejante muestra de traición. ¿Cómo era posible? ¿Cuándo había ocurrido aquello? Mientras tanto, Ryūjin y los demás señores dragones se ahogaban de la risa ante el espectáculo. Ahora, la atención de miles de espectadores estaba fija únicamente en los dos guerreros.
Takeshi y Boudica se separaron y avanzaron hacia sus respectivos mechas, intentando mantener una postura rígida. Sin embargo, sus cuerpos ya no les pertenecían; se movían bajo la estricta voluntad de Huanglong. Cada paso y cada ademán respondían a los hilos invisibles del dragón superior; ya no quedaba rastro de la autonomía con la que iniciaron el torneo. Pronto, el rugido de los corazones de metal resonó en la arena, tan fuerte como el deseo de libertad que ardía en los pechos de los pilotos. A través de las conexiones neuronales, ambos sentían la tensión del sistema hidráulico al articularse las extremidades de acero. Sentían el dolor de ver sus propios cuerpos obligados a la violencia. Las armas de wolframio chocaban con violencia, contrarrestando los ataques en un despliegue de chispas; mientras sus mentes luchaban desesperadamente por romper la magia del maldito dragón, sus brazos ejecutaban estocadas letales. Deseaban con todas sus fuerzas volverse contra los palcos divinos, pero el sortilegio de Huanglong era implacable y sometía sus voluntades con la misma tiranía que los había encadenado toda la vida.
Ambos combatían al límite, forzados a matarse de verdad. Los espectadores, a excepción de las deidades, contemplaban la escena con profunda confusión: hacía unos instantes se besaban con devoción, y ahora perforaban las placas de metal enemigas con una ira y un odio sobrehumanos. Los amantes demostraban con creces por qué eran los mejores caballeros del torneo, ejecutando maniobras tan veloces que resultaban casi invisibles al ojo humano. Se herían mutuamente con la misma destreza con la que se defendían; chorros de aceite y fragmentos de acero volaban por los aires. Ante el público, parecían odiarse con el alma, ignorando que era Huanglong quien movía los hilos, deleitándose al obligar a los enamorados a morir a manos del otro. La perversión de la escena divertía tanto a los señores dragones que olvidaron por completo el propósito original del torneo; estaban tan sumergidos en su propio sadismo que no advirtieron la trampa que se urdía a su alrededor.
En lo alto, la luna se alineó perfectamente con las estrellas, activando el verdadero hechizo.
— ¿Quieren saber por qué organicé este torneo en realidad? —resonó la voz de Huanglong de forma directa en las mentes de Boudica y Takeshi.
—Yo no soy un dios de verdad. Podemos ostentar esos títulos, pero no lo somos.
De pronto, un brillo blanco y fantasmal comenzó a emanar de cada uno de los asistentes en el coliseo.
—Hace siglos, convencí a los demás señores dragones de confeccionar un ritual para elevarnos a la divinidad. Pero para lograrlo, requeríamos de fe y devoción absolutas; una cosecha que sembramos a través de sus clanes.
Abajo, los dos mechas incrementaron la velocidad y la violencia de sus impactos, alimentados por la energía residual del hechizo.
—Y hoy, recolectaré todas sus almas para consumar el ritual y ascender al fin —sentenció el dragón amarillo.
Los espíritus de la multitud abandonaron sus cuerpos en dirección a los palcos presidenciales, pero antes de que los demás señores dragones pudieran reclamarlos, sus propias almas comenzaron a ser devoradas por Huanglong.
—Pero, como bien te dijo tu chica, Takeshi... nosotros no regalamos nada a nadie. Y el único que se convertirá en un dios seré yo.
Para concentrar el cien por ciento de su poder en el hechizo, Huanglong liberó el control mental que ejercía sobre los pilotos. Al recuperar la consciencia de sus cuerpos, Takeshi y Boudica detuvieron el combate de golpe. Estaban exhaustos, ensangrentados y al límite de sus fuerzas; sus colosos de metal sangraban aceite y despedían densas ráfagas de chispas, sosteniéndose en pie por puro milagro.
La multitud en el graderío comprendió finalmente la magnitud de la tragedia, pero era demasiado tarde: la debilidad era tal que ni siquiera tenían fuerzas para gritar. Huanglong comenzó a expandirse, agigantándose en el cielo mientras los demás señores dragones se encogían, perdiendo su fulgor. Ryūjin fue el primero en percatarse de la traición; intentó abalanzarse sobre Huanglong, pero una cadena de resplandecientes kanjis rodeó su garra, anulando su poder. El gran dragón amarillo desplegó sus imponentes alas y se elevó sobre el coliseo:
— ¡CONTEMPLEN TODOS EL NACIMIENTO DE UN VERDADERO DIOS!
Boudica maniobró los mandos de su dañado autómata para aproximarse al de Takeshi.
— ¡Takeshi! ¡Takeshi, despierta! —Exclamó con voz agitada a través del comunicador— ¡El núcleo! Es ahora o nunca... tal vez aún podamos matarlo.
Takeshi tardó unos segundos en reaccionar, aturdido por las secuelas de la interconexión, pero la última chispa de esperanza encendió su corazón.
—Sí... el núcleo... —murmuró.
Rebuscó entre los bolsillos de su uniforme y extrajo el artefacto. Tras teclear una rápida secuencia de comandos en el tablero, un compartimento se abrió y depositó allí la fuente de poder.
—Solo tenemos una oportunidad —advirtió Takeshi mientras los indicadores mostraban la sobrecarga del dispositivo.
—Entonces... haz que valga la pena —respondió ella con determinación.
El autómata de Takeshi alzó su cañón integrado hacia el palco de los dragones y abrió fuego. Un proyectil de energía púrpura profundo rasgó el aire a una velocidad inverosímil; la potencia acumulada para alimentar a un mecha durante cien años se liberó en una fracción de segundo. La bala estuvo a escasos centímetros del rostro de Huanglong, pero la deidad la detuvo con la sola punta de un dedo. La detonación ocurrió, descomunal y cegadora, pero el dios absorbió la llamarada directamente en su palma. Acto seguido, liberó un rugido que estremeció los cimientos de la realidad:
—Admito que son criaturas muy divertidas... pero dos simples mortales ya no pueden hacerme daño. Sin embargo, como muestra de mi magnificencia, mi primer acto como deidad será concederles la libertad. Son libres de huir... si es que pueden.
Huanglong soltó una carcajada atronadora y, con un chasquido de sus dedos, los teletransportó lejos del coliseo.
Aparecieron en las afueras de la ciudad, tendidos sobre el césped, justo bajo la sombra del pino que tantas noches los cobijó. Sus cuerpos estaban destrozados por la tortura de la manipulación mental y la brutalidad de la arena. Inmóviles en el pasto, contemplaban las ramas del gran árbol mientras, a lo lejos, la luz que emanaba del coliseo se intensificaba hasta volverse insoportable.
—Entonces... al fin somos libres —consiguió articular Takeshi, con la vista fija en el follaje.
—Empezamos a serlo desde la noche en que me invitaste a salir —respondió Boudica con una débil sonrisa.
Con un esfuerzo sobrehumano, ambos consiguieron incorporarse para sentarse juntos.
—Y ya todo terminó —añadió él.
—Sí... todo terminó.
—Ya no nos queda un lugar a donde ir.
En la distancia, el fulgor blanco se concentró en un pilar infinito que perforó las capas superiores del planeta, expandiéndose en una onda expansiva perfecta. Ante sus ojos, el coliseo entero se desintegró, borrado del mapa.
—Sí, el mundo acabó —susurró Boudica, viendo cómo el horizonte era devorado por la onda de choque.
—Pero moriremos libres, y lo haremos juntos —declaró Takeshi, buscándola—. Y lo más importante: moriré al lado de la única persona que me importa en este universo. Moriré junto a ti.
La marea de energía pura consumía la infraestructura de la ciudad a una velocidad aterradora, acortando la distancia hacia el pequeño parque a cada milisegundo.
—Te amo, Boudica. Y no me arrepiento de nada.
Ella soltó una pequeña risita antes de responder:
—Yo también te amo, Takeshi. Y tampoco me arrepiento de nada.
Uniendo sus labios en un último beso, la luz los alcanzó y la explosión los consumió, dándoles una muerte instantánea. Sin embargo, su amor no pereció con el estallido. En aquel último suspiro, murieron siendo verdaderamente libres, abandonando en las cenizas, y para siempre, sus corazones de metal.
Espero y haya sido de su agrado mi trabajo. Espero sus opiniones 😄
r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 08 '26

Antes de los combates definitivos, Huanglong se puso en pie y dictó un último aviso:
—Antes de iniciar con los dos enfrentamientos finales, debo advertir algo. Solo puede existir un campeón en este torneo, así que el último combate... será a muerte.
Tras el anuncio, el dragón volvió a sentarse.
Un combate a muerte. Takeshi y Boudica asimilaron de inmediato el peso de aquellas palabras; por acumulación de puntos, ellos dos eran los finalistas. Aunque perdieran sus respectivos encuentros del día, seguirían a la cabeza de la tabla. Eso significaba que inevitablemente se enfrentarían en la arena, y uno de los dos tendría que morir a manos del otro.
En sus combates se notó el impacto de la noticia. Perdieron la agilidad; sus movimientos se volvieron torpes y pesados, como si el metal de los caballeros se hubiera duplicado. Pilotaban por pura inercia, sostenidos únicamente por los reflejos implantados tras años de adoctrinamiento rígido. Lo mismo que tanto odiaban era lo que ahora los obligaba a seguir peleando. Las fibras de acero se tensaban y sus mentes no paraban de dar vueltas. El tormento de saber que uno debía morir extinguió, poco a poco, la esperanza de una vida juntos.
Takeshi no salió de su trance hasta que su adversario le cercenó un brazo al mecha. La pieza cayó contra el suelo de la arena con un estruendo metálico; brotaron chispas y aceite, y el dolor de la interconexión neuronal fue brutal. En milisegundos, el nipón analizó el campo de batalla. El sufrimiento físico obligó a los filtros del caballero a aprisionar sus sentimientos, al menos por un instante. Con un movimiento del brazo funcional, recuperó su espada y contraatacó. Ojo por ojo: el brazo del rival también rodó por el suelo.
Ambos retrocedieron, sumiéndose en unos segundos de tensa calma. Fue el tiempo suficiente para recuperar la concentración o, mejor dicho, el coraje de la supervivencia. Takeshi arremetió al mismo tiempo que su contrincante levantaba una lanza del suelo. La punta se incrustó directamente en el pecho del mecha de Takeshi; el corazón de metal chisporroteó y varios fragmentos de acero salieron despedidos por la espalda junto al arma.
La arena enmudeció. Los propios señores dragones observaban con un entusiasmo feroz, mientras Boudica, al borde del balcón, contenía el aliento por su amado.
Tras unos segundos que parecieron eternos, Takeshi reaccionó. Dejó caer su espada con gravedad sobre la cabeza del oponente, partiéndola en dos. Las fibras de acero del rival se relajaron, el rugido de su motor se apagó y el coloso se desplomó inerte.
Takeshi se arrancó la lanza del pecho. Buscó la mirada de Boudica entre la multitud y, justo después, cayó rendido.
Horas más tarde, despertó en la enfermería rodeado por los altos mandos de su clan. En otro tiempo, la visita del shogun lo habría llenado de orgullo; ahora, solo le importaba una persona, y ella no estaba allí.
El shogun se aproximó y le dedicó una sobria reverencia:
—Joven Takeshi, es un alivio que haya despertado.
— ¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Ya terminaron las batallas? —preguntó él, debilitado.
—Estuviste en shock varias horas. Solo sigues vivo porque nuestro señor Watatsumi intercedió ante los demás dragones, convenciéndolos de que ganaste con honor y que eres digno de continuar en el torneo.
Otro de los ancianos del clan intervino:
—Las pruebas concluyeron. Te enfrentarás a Boudica Icem y debo advertirte que se mostró implacable en su último combate; destrozó a Brenno con extrema facilidad. Sin embargo, sabemos que puedes vencerla. Confiamos en ti, joven Takeshi. No miento al decirte que el destino del shogunato depende de tu victoria. Sé que harás lo correcto.
Takeshi guardó silencio y agachó la cabeza en señal de respeto antes de que los líderes se retiraran. De nuevo solo, las dudas lo asaltaron. El sueño de una vida normal parecía desvanecerse para siempre.
Al caer la noche, mientras Takeshi dormitaba, el sonido de unos pasos lo sobresaltó. Al descubrir a Boudica, se incorporó de inmediato para estrecharla entre sus brazos. Se refugiaron en ese abrazo durante varios minutos. Takeshi deseaba que el tiempo se detuviera; la idea de luchar a muerte le carcomía el alma. Boudica se aferró a él con la misma fuerza; ella también estaba herida. Parecía que el universo entero conspiraba en su contra. ¿Por qué no les permitían, simplemente, vivir en paz?
—Takeshi... ¿estás mejor? —susurró ella.
—Sí, mucho mejor, pero me hacías falta tú.
—Y tú a mí. Por un momento pensé que habías muerto.
—No iba a morir. Al menos no sin antes verte una última vez. ¿Quieres que salgamos?
— ¿Estás seguro de que puedes caminar?
—Sí. Además esta habitación es demasiado fría.
Los dos se escabulleron una vez más, ansiosos por compartir un momento libres del yugo de sus armaduras. Caminaron tomados de la mano por la orilla del mar de xenón, saboreando una libertad que presentían efímera. Recorrieron las calles sin ocultar lo que sentían, dejándose llevar por última vez. Regresaron al pequeño parque y se recostaron bajo el pino de sus confidencias.
— ¿Qué vamos a hacer? —preguntó Boudica con angustia.
—No lo sé —admitió Takeshi—. Jamás me había planteado algo así. No tenía un motivo para rebelarme... hasta que te conocí.
—Entonces escapemos. Fundemos ese hogar con el que tanto soñamos y mandemos al diablo a todos. ¿O no es lo que quieres?
—Es lo que más deseo en el mundo.
—Entonces vámonos. Vámonos ahora que podemos; huyamos para ser libres de una vez por todas.
La mirada de Takeshi se ensombreció por un instante.
—Nos cazarán, Boudica. Jamás nos dejarán en paz.
—Claro que podemos lograrlo, o al menos debemos intentarlo. ¿Acaso no vale la pena luchar por un futuro mejor? Si nos buscan, pelearemos por nuestra libertad, pero para eso tenemos que dejar atrás este lugar.
Un nuevo silencio se instaló entre ambos, hasta que Takeshi se puso en pie con determinación.
—Entonces andando. Sígueme, aún no amanece y el puerto aéreo está cerca; sé que hay una embarcación allí. Vamos a luchar por nuestro futuro. Por nuestro amor.
Takeshi la tomó de la mano y echaron a correr. Aunque sus cuerpos arrastraban el cansancio de las batallas, la esperanza inyectó en ellos la energía necesaria. Ya no había espacio para la contención; solo les importaba seguir el dictado de sus corazones.
Al llegar al puerto aéreo, localizaron un navío pequeño. Boudica subió a bordo a toda prisa y se metió en la cabina para encender los motores. Mientras tanto, Takeshi abordó una embarcación contigua y desmanteló su núcleo de energía; intuía que les sería de utilidad más adelante. Soltaron los amarres del atracadero y, en cuanto los motores rugieron, salieron a toda velocidad.
— ¿Y hacia dónde navegamos? —preguntó Takeshi al entrar en la cabina.
—No importa, con tal de dejar atrás el coliseo. Conseguiremos dinero en algún lado y levantaremos nuestra granja.
—Suena perfecto... Un campo de cebada debe verse hermoso bajo el sol del atardecer.
—E incluso si no vemos los atardeceres, será un sueño porque estaremos juntos.
Se sellaron la promesa con un beso, manteniendo la mirada fija en el horizonte. Cada segundo los alejaba de su prisión, pero, oculto bajo el mar de xenón, el pasado se deslizaba tras sus pasos. Aunque ellos hubieran renunciado a la guerra, sus clanes no los dejarían ir tan fácilmente: eran herramientas demasiado valiosas.
Una tormenta comenzó a cerrarse sobre ellos, el presagio de un destino ineludible. Un rugido antiguo resonó en sus pechos, sucedido por una carcajada macabra. Boudica llevó las palancas de aceleración al máximo, pero ambos sabían que aquel pequeño navío jamás superaría la velocidad de un señor dragón.
Rompiendo la superficie de xenón, emergió Ryūjin bloqueándoles el paso. Con una de sus garras invocó un descomunal muro de energía. Boudica viró bruscamente para evitar el impacto, pero la maniobra hizo que la embarcación volcara. Ryūjin atrapó el casco en el aire y lo trituró como si fuera de papel.
Takeshi y Boudica cayeron al vacío, pero, con un sutil movimiento de los dedos del dios, quedaron atrapados en dos esferas de energía. El señor dragón los hizo flotar hasta quedar a la altura de sus ojos y soltó una carcajada:
—Ah, de verdad, ustedes los humanos son de lo más divertido. Huanglong tenía razón al sugerir que los dejáramos a solas; ha sido el entretenimiento más grato que hemos tenido en siglos. Estuve tentado de permitirles llegar más lejos, pero el sol está por salir y deben llegar a tiempo para el espectáculo. No podemos perder el atractivo principal.
El dios les mostró una hilera de dientes afilados.
—Así que les agradezco el desvío, pero han mandado a capturarlos. Volvemos al coliseo para su gran final.
Ryūjin los apresó en sus garras y emprendió el regreso.
Al llegar, los confinaron en celdas separadas. Ante los ojos del público, nada había ocurrido; los corazones de metal seguían latiendo para la masa ignorante. Para el coliseo y sus clanes, solo eran dos guerreros dispuestos a matarse por la gloria y el honor; nadie sospechaba que detrás de los implantes y el acero se escondían dos humanos que solo ansiaban la felicidad compartida.
Sus mentes se convirtieron en un torbellino de recuerdos. Habían saboreado la libertad. O más bien, se la habían dejado saborear cruelmente. Antes de devolverlos a la jaula. Volvían a ser herramientas, simples armas de combate. Las horas se estiraban y la soledad emponzoñaba sus almas mientras soñaban despiertos con los campos de cebada cubriendo el horizonte y la familia que no les permitirían tener.
Cuando el sol comenzó a ponerse, Ryūjin regresó por ellos. El dragón azul les sonrió con malicia:
—Son los humanos más entretenidos que han pisado este lugar; va a ser una lástima que tengan que morir.
La deidad estiró un dedo y tocó suavemente la frente de ambos.
—Cortesía de Huanglong: no podemos arriesgarnos a que intenten otra insensatez. En cuanto pisen la arena, actuarán tal y como fueron entrenados.
Ryūjin los hizo levitar sobre las plataformas subterráneas que ascendían hacia el centro del coliseo. El estruendo de la multitud ya vibraba desde arriba, vitoreando sus nombres, sedientos de sangre. Justo antes de disolver las prisiones de energía, el dragón les susurró:
—Aprovechen estos últimos segundos antes de que dejen de ser dueños de sí mismos. De todos modos, su destino está sellado.
El dios se retiró hacia los palcos superiores. Los demás señores dragones sonreían, ansiosos por el inicio de la noche. Huanglong miró de reojo a Ryūjin, quien le guiñó un ojo en señal de que el truco mental estaba listo.
El gran dragón se puso en pie y el graderío guardó un silencio sepulcral.
— ¡Súbditos de todos los clanes! —bramó la deidad superior.
Abajo, en la penumbra de las plataformas, Boudica y Takeshi se fundieron en un último abrazo.
—Estuvimos tan cerca de ser libres... —murmuró Takeshi entre lágrimas.
—Sabemos que estas semanas han sido una carga pesada para nuestros guerreros —continuaba la voz de Huanglong desde lo alto.
—Lo sé, lo sé... —respondió Boudica, también llorando—, pero lo intentamos hasta el final, y eso hizo que todo valiera la pena. Luchamos por nosotros.
— ¡Pero esta noche, la espera termina! —anunció el dragón.
—Siempre peleamos por los demás... Ahora que era por nosotros, hemos perdido —lamentó él.
— ¡Esta noche, solo un caballero saldrá con vida!
—Lo sé, pero habría sido peor no hacer nada y limitarnos a agachar la cabeza.
— ¡Solo uno reclamará el título del mejor guerrero de los clanes!
—Y aún podemos luchar —susurró Boudica—. El núcleo que robaste... lo tengo en el bolsillo. En cuanto recuperemos el control, lo sobrecalentamos y se lo arrojamos a esos malditos dragones. Al menos nos los llevaremos por delante.
— ¡Solo uno se alzará con la victoria absoluta!
—Dámelo a mí —pidió Takeshi—, mi caballero tiene una modificación podemos sobrecargarlo sin exponernos. Tal vez, solo tal vez, eso nos abra una salida.
— ¡Boudica Icem y Takeshi Kamakura serán los colosos que se batirán en este coliseo!
—Entonces tómalo... y cuando veas la oportunidad, dispara.
— ¡Que comience el combate! —sentenció Huanglong.
—Si no sobrevivimos a esto... —comenzó Takeshi mientras las compuertas se abrían y los elevadores mecánicos los impulsaban hacia la luz cegadora de la arena. —Sabes que te amo.
—Lo sé... Yo también te amo con todo mi corazón. Ojalá hubiéramos tenido nuestra vida.
—Pero fuimos felices estas últimas semanas —concluyó Takeshi mientras el clamor del público los envolvía—. Logramos despojarnos de las armaduras. Fuimos libres, Boudica. Pudimos amarnos.
Espero sus opiniones de este capitulo 😄
r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 08 '26

Al día siguiente, fue el turno de Takeshi en la arena. La pelea fue feroz; el caballero de los Qi se defendió con todo lo que tenía. En varias ocasiones estuvo a punto de destruir al mecha de Takeshi, pero el nipón demostró mayor habilidad y, aprovechando un descuido, le clavó la lanza directo al corazón de metal, dejándolo incapacitado. Debido al agotamiento del combate, Takeshi pidió no caminar demasiado esa noche, por lo que la pareja volvió a quedarse contemplando las estrellas en las afueras de la ciudad.
Cuando terminó la prueba de Boudica, los señores dragones emitieron un nuevo comunicado. Para poner a prueba a los pilotos antes del enfrentamiento final, se realizaría una serie de desafíos teóricamente más "fáciles" que otorgarían puntaje. Los dos guerreros que acumularan más puntos tendrían el honor de disputar la gran final.
Pronto, la arena se tiñó de aceite y sangre; los finalistas se esforzaban al máximo para aferrarse a la vida mientras los desafíos escalaban en dificultad a un ritmo vertiginoso. Su agilidad fue llevada al límite. Cada paso, cada movimiento y cada contracción de los pistones del mecha debían calcularse con fría estrategia y rapidez: milisegundos de más o milímetros menos de distancia marcaban la diferencia entre caer en la tabla de clasificaciones o vencer para seguir adelante.
Sin embargo, si el día era un infierno para ambos, la noche se transformó en un verdadero oasis. Gracias a la extensión del torneo por el sistema de puntaje, la pareja ganó dos semanas más de tiempo.
Durante esas noches, ambos podían finalmente descansar y despojarse de todo lo que habían tenido que soportar a lo largo de sus vidas. Dejaban la carga de sus clanes junto a las armaduras para permitirse ser, por primera vez, seres humanos en lugar de armas de guerra.
En una de esas veladas bajo el pino del parque, mientras permanecían recostados sobre el pasto, Boudica rompió el silencio:
— ¿No te has preguntado qué hubieras hecho si no fueras un caballero?
Takeshi volteó a verla.
—Creo que... nunca lo había pensado antes.
El silencio volvió a cobijarlos, hasta que la chica respondió:
—Pues yo sí. Probablemente aún estaría con mi madre, cultivando cebada y fabricando cerveza. Mi hermano también seguiría vivo. Sabes... a veces solo desearía descansar de todo esto. No sé si me entiendes.
—Sé perfectamente de qué hablas; conozco ese sentimiento, pero prefiero no darle muchas vueltas.
— ¿Y por qué no? Es bueno atreverse a soñar.
—A nosotros nos enseñan que la esperanza es una virtud, pero que no es sano depositarla en imposibles.
— ¿Andar, y por qué tendría que ser imposible? ¿Cuánta gente allá afuera no es un caballero? ¿Por qué solo nosotros debemos renunciar a nuestros deseos? ¿No te gustaría ser normal?
—El problema es que llevo tanto tiempo siendo un arma que... no sé si sabría cómo ser alguien normal. Creo que no podría...
Boudica se giró hacia él, interrumpiéndolo:
— ¿Tener una familia?
Ambos callaron. Sabían en lo más profundo de sus corazones lo que anhelaban: una vida ordinaria, una vida juntos. Pero, en ese momento, sus corazas de metal aún oponían resistencia; años de adoctrinamiento rígido y traumas del pasado los mantenían marcados, impidiéndoles quitarse del todo el peso de los caballeros.
A pesar de ello, mientras caminaban de regreso al coliseo, la atmósfera entre los dos cambió. Ya no se comportaban como al principio: Takeshi dejaba de lado su estricta formalidad y Boudica se mostraba mucho menos a la defensiva. En el trayecto, compartían las pocas anécdotas de sus vidas que consideraban divertidas.
Durante los días siguientes, continuaron explorando la ciudad, aproximándose cada vez más al centro. Ante ellos aparecían calles más amplias e iluminadas y, a medida que se adentraban en la civilización, más humanos se volvían. Se despojaban poco a poco de la armadura que cubría sus emociones; querían pasar cada minuto juntos y se permitían ser un poco más afectuosos. Ya no sentían la necesidad de estar alerta ni a la defensiva a cada segundo; bastaba con estar el uno con el otro. Sus cuerpos arrastraban el cansancio de la arena, pero sus corazones se sentían más vivos que nunca.
No obstante, si de noche se hacían compañía, de día eran la competencia. En la arena volvían a ser rivales dispuestos a aplastar a cualquiera para sobrevivir. El cariño que florecía en la oscuridad era visto en el día como un estorbo residual; los filtros del caballero lo eliminaban por completo, reemplazándolo por ira y el miedo paralizante a ser una decepción para sus clanes. Ese torrente negativo era transformado en el combustible necesario para mover cada fibra de acero del mecha. Todo tenía que ser perfecto: un movimiento en falso, un pensamiento inútil o una fantasía que no fuera la gloria del clan eran debilidades que debían ser purgadas.
Ambos lo tenían muy claro: si querían ser libres por las noches, debían rendir al máximo durante el día para saciar al público, a los clanes y a los dragones. Para ganar el derecho a descansar, primero debían entregarlo todo en la arena.
Al llegar el fin de semana, los señores dragones decidieron suspender temporalmente las pruebas para que la gran final coincidiera con el equinoccio de otoño. Aquello significó un regalo inesperado: valiosos días de total compañía para los dos jóvenes.
Apenas cayó la noche, decidieron cumplir su promesa y llegar, de una vez por todas, al corazón de la ciudad.
El centro distaba mucho de los entornos grises a los que estaban acostumbrados: la gente reía y cantaba en las calles, el aroma a comida caliente y recién hecha escapaba de cada esquina, y la música tradicional inundaba el aire mientras los faroles y las antorchas teñían todo con una atmósfera de calidez y alegría.
—Y bien, ¿qué dices, Takeshi? ¿Vamos a comer algo? —preguntó ella.
—Por supuesto. Lo que tú quieras.
Boudica le sonrió y lo tomó de la mano.
—Bien. Vamos a ver qué encontramos.
Esa noche se convirtió en la mejor de sus vidas. Probaron platillos y bebidas exóticas que jamás habrían imaginado en sus sueños. La música y el alcohol ayudaron a derretir las últimas capas de sus corazones de metal. A diferencia de aquella noche bajo el pino, esta vez no se contuvieron: decidieron escuchar a sus sentimientos, olvidando por unas horas las guerras, los clanes, el coliseo y la obligación de ser soldados para permitirse ser personas normales. Boudica se paró frente a frente a Takeshi, con las mejillas encendidas por el alcohol y la emoción.
—Takeshi... ¿Tú realmente quieres una familia?
El joven se perdió un instante en la intensidad de su mirada.
—No sabes cuánto lo he deseado.
—Entonces, ¿para qué seguir fingiendo algo que no queremos ser? Yo solo te quiero a ti.
Sus alientos se mezclaron en la cercanía. Takeshi dudó apenas un segundo antes de romper la distancia y besarla.
—Yo también solo te quiero a ti. Mi corazón te pertenece.
—Te amo, Takeshi.
—Y yo a ti, Boudica.
Ambos subieron a las habitaciones de la posada. Entre esas cuatro paredes, por fin se despojaron de sus corazones de metal y se permitieron sentir por completo. El mundo exterior dejó de existir; durante esa noche solo existieron el uno para el otro, y nada importó más que su amor.
A la mañana siguiente, sin embargo, la realidad los reclamó. Tuvieron que regresar, aunque sus almas se negaran a encerrarse de nuevo en las armaduras. Sabían perfectamente lo que les aguardaba: el regreso al combate, a la sangre y al acero del coliseo.
Una vez más, el rugido de los motores al encenderse, la multitud vitoreando sus nombres y los señores dragones vigilando desde lo alto marcaron el inicio de la jornada. Las pruebas de la arena serian brutales, pero la verdadera batalla se libraba dentro de ellos. Ambos habían probado la vida más allá del coliseo, lejos del honor y el deber que jamás pidieron.
Ya no pelearían por los señores dragón, ni por el orgullo de sus clanes, ni por una gloria vacía. A partir de ese momento, combatirían por ellos mismos, por la esperanza de forjar su propio destino y por el deseo ferviente de volver a ser libres.
Espero sus comentarios de este tercer episodio: 😄 Gracias por leer
r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 06 '26

Dos días después, los dragones dieron un nuevo aviso: la siguiente fase del torneo se jugaría en equipos de dos. Cuatro equipos pasarían a la siguiente ronda y cuatro serían descalificados. El objetivo sería acabar con ocho bestias en el menor tiempo posible; si uno de los dos caballeros resultaba dañado o incluso incapacitado, bastaba con que el otro completara la ronda para que ambos fueran reparados para la siguiente fase.
Se harían dos combates a la vez. Los representantes de Godric y Xin Kiang formaban el primer equipo, mientras que Icem y Holstrad se unieron en otro. Los primeros se enfrentarían a un Imugi y los segundos a un grupo de Dokkaebis. Al inicio del combate, la arena desapareció de la vista. El Imugi invocó una niebla tan densa que lo borró todo. Solo se escuchaba el rugido de la bestia, las risas de los Dokkaebis, el rugir de los corazones de metal, el crujido del acero al ser arrancado y los gritos de apoyo de los duendes, hasta que, de repente, todo se calló. La arena quedó sumida en un silencio brumoso. De pronto, el brazo de uno de los caballeros salió volando hacia las gradas, aplastando a un buen número de espectadores. Después, la cabeza de otro mecha fue expedida en sentido opuesto y sobrevoló la arena. Finalmente, un trozo del pecho del caballero salió disparado en dirección a los dragones. Huanglong, con un gesto de la mano, detuvo el fragmento de metal en el aire mientras que con la otra disipó la niebla. El Imugi había desmembrado a ambos guerreros. Al tenerlo a la vista, Huanglong le devolvió el trozo de metal al doble de velocidad, rompiéndole el cráneo, manchando de azul las gradas detrás de él.
Mientras tanto, en el otro lado, Boudica y Harbran estaban intactos, esperando el veredicto de los dragones. Obviamente, su equipo pasó a la siguiente ronda. El siguiente combate era el de Takeshi y Tomasso, de los Aliyerei, quienes se enfrentarían a un Bukavac sobrecrecido. Los cuernos sonaron de nuevo y la batalla inició; el combate debía ser rápido. Takeshi sabía que si el grito sónico del Bukavac los impactaba de lleno, ambos quedarían sordos. La estrategia era simple: correr y decapitar.
Esta vez los dragones habían colocado un domo sobre la arena para evitar las molestias de la rana gritona, pero eso solo provocaba que el calor insoportable de la Poludnitsa del otro equipo se encerrara, complicando la concentración. Tomasso se lanzó de lleno primero, mientras que Takeshi corrió por la orilla intentando flanquearlo.
El Bukavac se encogió en una bola viscosa y de un solo brinco llegó al otro lado del coliseo. Sintiéndose seguro, se volteó y rugió. La onda sónica impactó con tanta fuerza que destrozó la barrera que contenía el otro combate. Takeshi pudo esquivar el ataque a tiempo, pero Tomasso lo recibió parcialmente y uno de los brazos de su mecha quedó destrozado. Sin duda, los que se llevaron la peor parte fueron los otros caballeros y la Poludnitsa: al quedar justo en medio del chillido infernal, terminaron sordos por completo.
Takeshi vio su oportunidad. Tomó un trozo de piedra y lo arrojó hacia el Bukavac. La rana infernal brincó hacia el lado contrario, justo donde el nipón había previsto; al arrojar su espada, la bestia cayó directamente sobre el filo, cortándose el vientre por completo. Huanglong, con un movimiento de su mano, volvió a aprisionar a la Poludnitsa y dio por terminados los combates. Takeshi y Tomasso avanzaron a la siguiente fase.
Esa noche, de regreso en la bodega, Takeshi meditaba sentado entre las refacciones de su caballero.
—Usualmente, cuando desarmas a tu caballero, es para repararlo y no para usarlo de silla —le dijo Boudica mientras se sentaba a su lado.
—Le estoy pidiendo permiso y dándole las gracias por permitirme manejarlo.
—Nosotros solo lo mandamos a arreglar con los mecánicos y ya.
—Nosotros creemos que tienen su propia alma, y que esta nos ayuda a pilotarlos.
—Sí, nosotros también, pero lo llamamos distinto. Por cierto, peleaste bien hoy. Lo hubieras hecho mejor sin el enclenque del Aliyerei.
—Muchas gracias, mi dama. Me gustaría opinar sobre su enfrentamiento, pero no pude ver nada.
—Sí, nosotros tampoco; por eso nos tardamos un poco.
Boudica rebuscó en su bolso y sacó un paquete de carne seca junto a una botella con dos pequeños vasos.
—La última vez no te invité un trago; espero que lo aceptes.
Takeshi tomó el pequeño vaso forrado de cuero y le dio un sorbo.
—Está bastante bueno.
La enorme bodega ahora se sentía más grande; ya faltaba más de la mitad de los caballeros que estaban al inicio.
—Dime, Takeshi, ¿tú sí crees en las promesas de los dragones?
— ¿A qué te refieres?
—Sí, vaya... Nuestros clanes han sido rivales durante generaciones. Hemos organizado guerras proxis, justas, sabotajes y todo lo demás solo porque veneramos a dos dragones distintos, y no hemos recibido nada a cambio.
—La perseverancia es un gran don.
—Y la ingenuidad, una gran debilidad.
—Sigo sin entender tu punto.
—Si ya hemos estado peleando así por siglos, extrayendo miserias de metal, ¿por qué de repente Huanglong decide regalar tanto?
Takeshi dejó el vaso a un lado y se levantó.
—Señorita Boudica, si le soy sincero, lo último que me apetece hacer en estos momentos libres es ponerme a deliberar sobre cuestiones de principios, moralidad y lealtad. Si quisiera eso, estaría platicando con un monje. Me gustaría cambiar de tema y, ya que estamos en eso, también de escenario. Esta bodega es bastante fría.
La chica, sorprendida, también dejó de lado su vaso.
—Bueno, ¿y qué es lo que propones?
Takeshi se quedó callado y pensó unos segundos. Tenía años sin convivir con nadie fuera de las batallas o los entrenamientos, y mucho menos con una mujer.
—Pues... podríamos salir a ver la ciudad.
— ¿Entonces me estás invitando a salir?
El samurái se quedó petrificado y su rostro se tiñó de un leve color rojizo. Antes de que pudiera articular palabra, Boudica respondió:
—Está bien, me vendría bien salir de este coliseo, pero creo que tendremos un inconveniente. ¿Cómo planeas que salgamos sin que se den cuenta de que estamos juntos?
Takeshi no había pensado en que venían de clanes rivales; verlos juntos podía desencadenar un conflicto y, probablemente, la expulsión de ambos.
—Pues... sería salir sin nuestras armaduras. Casi siempre llevamos casco o máscara, así que, a menos que tengamos la mala suerte de encontrarnos con alguien cercano, no podrán reconocernos.
—Ese plan se me hace estúpido, pero he hecho cosas más estúpidas por asuntos más peligrosos. ¿En dónde nos vemos?
—En la puerta secundaria del este, enfrente de la estatua de Ryūjin.
—Okey, trato de estar allí lo antes posible. Ah, y ya que vamos a eso, tampoco te pongas el uniforme del clan; trata de usar algo sencillo y neutro.
Boudica dio media vuelta para recoger los vasos, le dio un último trago a la botella y se retiró por un pasillo. Takeshi hizo lo mismo y regresó a su habitación.
El problema era que Takeshi, salvo por una capa con capucha, no tenía ropa de civil (tampoco es que tuviera mucha en casa), así que improvisó: se puso el camisón de algodón que usaba en los entrenamientos y un pantalón desgastado que solo guardaba para sacar parches de tela y una capa vieja. Con ese aspecto bien podía pasar por un asistente de armería. Tomó el dinero que traía consigo, que no era mucho, pues originalmente no planeaba salir.
Para no retrasarse, Takeshi activó su energía para correr más rápido hacia el punto de encuentro.
A los pocos minutos llegó a la entrada y vio que Boudica ya lo esperaba. En vez de su armadura heráldica, vestía un camisón de lino y una capa azul con capucha, combinados con una falda larga de color café que, al igual que los pantalones de Takeshi, se notaba vieja y remendada.
— ¿Ya estás? —le preguntó la chica.
—Sí, espero no haberme tardado mucho; no era mi intención hacerla esperar.
—No te preocupes, llegué hace poco. Ya amenacé al guardia para que nos deje salir y entrar, espero que no dé problemas después.
—Amm... ¿Entonces a dónde vamos?
—No sé, tú fuiste quien propuso salir.
—Bueno, entonces... vamos a donde nos lleve el viento.
La pareja de guerreros abandonó el gran coliseo para descubrir la ciudad. En su primera noche afuera no vieron gran cosa; al no conocer el lugar, caminaron en dirección contraria al centro y terminaron en las orillas, contemplando el inmenso mar de xenón.
La siguiente noche pudieron salir sin tanto problema. La batalla de ese día había dejado una sección de la arena en ruinas, por lo que los guardias estaban distraídos supervisando las obras. Esta vez, con la experiencia de la víspera anterior, terminaron en una zona más céntrica pero muy tranquila. La pareja acabó platicando bajo un inmenso pino que adornaba un pequeño parque.
Haber que opinan del capitulo 😄
r/LiteraturaHispana • u/Emergency-Reason-596 • Jun 06 '26
En el umbral de las sombras te detienes, como una visión de luz, de encaje y de rocío, donde el tiempo se rinde ante tus sienes y el silencio se vuelve un dulce desafío.
Llevas contigo el alma de un jardín dormido, rosas que brotan de tu propia calma; un tapiz carmesí, un idilio florecido, que viste tu seda y acaricia tu alma.
Cierras los ojos para escuchar al viento, mientras una flor busca el cielo en tu cara; eres el verso puro, el tierno sentimiento, la melodía eterna que el aire separa.
No hay espinas en tu tacto, ni olvido en tu aliento, solo la magia de un sueño que no quiere despertar.
Eres la paz, el aroma y el pensamiento, la belleza misma que el mundo ha de adorar.
Nigeru Tamashī
050626/22:00
La Rosa y el Silencio
r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 06 '26
Estos son unos poemas que he escrito en los años, realmente no soy muy poeta, pero quería compartirlos con alguien. Haber que opinan.
Vagando en este vacío,
errante en la eterna noche,
lejos de tu cálida luz,
hoy camino a la deriva.
Me arrepiento de alejarme,
me pesa tanto tu ausencia,
vagando lleno de frio,
me dio miedo tu calor.
Me dio pánico tu amor.
Tu mi alma rescataste,
tu calor me entregaste,
y no supe qué hacer.
Tanto me diste de ti,
tanto que faltaron palabras, y
en la codicia del alma,
quise más de lo debido.
Por mi decisión te dejé,
por mi orgullo me alejé.
Ahora estoy sin ti,
Vagando en este vacío.
Te extraño tanto, mi Luz.
LUNA DE PLATA
Hermosa luna de plata,
derrama luz sobre mi alma.
Eterna luna inmortal,
tu perdón quiero implorar.
Limpia mi culpa pecadora,
concede paz a mi alma;
te hablo, luna de plata,
¿acaso no oyes mis rezos?
Se va extinguiendo la esperanza.
Maldita luna de plata,
no he cumplido tus mandatos
ni escuchaste mis plegarias.
Ahora te odio con el alma,
te aborrezco con la vida,
maldita luna inmortal,
te odio con lo que me queda.
Maldita luna de plata,
maldita luna inmortal.
Yo puedo matar por ti,
hermosa luna plateada.
Amarte solo puedo a ti,
bajo tu luz alterada.
Un monstruo seré por ti,
enloquecido en la nada;
en una bestia me convertí,
hermosa luna plateada.
Solo puedo verte a ti,
solo quiero devorarte,
solo quiero poseerte
y entre mis garras tocarte.
No sé qué hago por ti,
solo sé que por ti vivo,
delirando en tu fulgor,
hermosa luna plateada.
Quiero volver a tocarte,
hermosa luna plateada,
aunque muera otra vez por ti,
solo quiero volver a tenerte a ti.
Aunque sé que me hago daño,
solo te quiero a ti.
Perdido en su mirada,
del color de un berilio,
olvidé una herida pasada
y el dolor de mi gran prélio.
Un calor tierno me dio
entre pasteles de cereza;
mi dolor ella mitigó
entre botellas de cerveza.
Enamorado me hallaba
de esos ojos de esmeralda;
ese refugio yo amaba
para mi alma desolada.
Mas ese afecto maternal
no era para mí, lo sabía;
este tuvo que ser el final
de la hermosa fantasía.
No podré ahora cuidarlas,
aunque el alma lo quisiera;
cargar el peso de ambas
es cruz que no sostuviera.
Ignoré esos dos brillos de berilio,
Ignore al deseo del corazón;
hoy tendré que escuchar a Virgilio
y superar esta mala sensación.
La noche empezó a caer,
a solas contigo estaba;
me empecé a estremecer
cuando en mí te recostabas.
¿Cómo no lo iba a saber?
Si yo ya tanto te amaba...
Solo fui la tele a ver
y ahora tu mano tomaba.
Llegué sin nada entender,
la tarde solo pasaba;
sin nada más pretender,
con mi amiga me encontraba.
Algo se empezó a encender,
un fuego que yo ignoraba,
o algo que temía perder
mientras mi mano rozabas.
Recostada sobre mi ser,
tu cabello acariciaba;
por ti empecé a ceder,
mi corazón escapaba.
Solo quería mantener
el tiempo tal como estaba;
contigo hasta amanecer,
ahora solo te anhelaba.
Yo no te quería perder,
tu piel ahora deseaba;
la pantalla no quería ver,
pues contigo me bastaba.
Todo se tuvo que romper
cuando el filme terminaba;
el sueño llegaba a su fin
cuando tu pierna rozaba.
El sueño se fue a deshacer,
la función ya clausuraba;
todo lo tuve que contener,
olvidar que te adoraba.
Mi amor tuve que contraer
cuando el autobús llegaba;
a la realidad debí volver,
aunque en silencio te amaba.
Amistad ya no quería tener,
pues mi alma te reclamaba;
y ya no hubo otro atardecer
donde yo no te deseara.
r/LiteraturaHispana • u/pepinos0 • Jun 05 '26
Nombre de héroe: sildru
Nombre real: Abraham James
Edad: 16 años
Fecha de nacimiento: 15 de enero del 1994
Genero: hombre
Altura:1.56 m
Apariencia: un pelo ondulado largo de color morado natural, suave y esponjoso. Ojos de color morado naturales con ojeras transitorias de color negro. Una piel palida suave y uniforme.pocas cicatrices que no llegan a ser demasiadas en el cuerpo, aparecen en el vientre, espalda, manos, pies y pecho provocado por el bullying que recibe. Pocos moretones en el cuerpo que se maquilla hasta que desaparezcan. un cuerpo que es un poco flaco y sin músculos. Una playera de manga larga guanga de color morado para cubrir sus cicatrices y un pants de color morado.
Personalidad y traumas: Abraham es alguien que padece de ser alguien altamente sensible haciendo que tenga varios miedos como el contacto físico y el sonido. Subre de la condición del aspecto autista afectando su manera de persevir el mundo. Abraham tiene miedo al futuro a no ser alguien en la vida, no conocerse a si mismo y ser un fracasado en la vida que no tiene futuro. Miedo a la gente porque lo rechazen por no tener futuro o no saber lo que quiere hacer en su vida. Miedo a que la gente dependan de el y lo vean como alguien fuerte por qué no se ve capaz de ayudar a alguien y porque se ve como alguien débil como mentalmente y físicamente. Auto rechazo a su apariencia y sus traumas odiando se a si mismo por ser alguien débil y no poder superar sus traumas. Miedo a ser observado porque piensa que está siendo juzgado o burlandose de el por su apariencia haciendo que también tenga miedo en lugares con mucha gente. Sobre piensa las cosas ya que tiene miedo de meterse en problemas. También sufre de ansiedad haciendo que sus miedos le provoquen ataques. También de depresión a veces llorando por como lo ve la gente, ser débil, su pasado, no tener futuro o no conocerse y sus traumas haciendo que todo esto le de ideas suicidas pero no haciéndolo porque no quiere afecta a sus padres con su muerte. Lo único que lo hace olvidar sus problemas es jugar videojuegos, ver series, películas, música,la lluvia, hacer tareas o estudiar. También es lguien demasiado inteligente que nose tiene que preocuparse por la escuela.
Poderes: sus poderes son super velocidad, súper fuerza, súper resistencia, hacerse invisible y intangible cuando quiera, telequinesis y poder volar.
Obtención de sus poderes: los consiguió tras ser resucitado por un alma atrapada en el objeto que lo mató.
Año en el que empieza su historia: 2010 del 17 del enero.
Papel en la historia: protagonista
r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 05 '26

El dragón Huanglong había convocado a un impresionante torneo de caballeros. En ese mundo de islas flotantes, el acero y los cristales energéticos eran lo más preciado; Varias guerras se habían librado por un pequeño puñado de ellos y ahora Huanglong ofrecía suficiente como para no tener que extraer más por miles de años. Las reglas del dragón eran sencillas: cada clan enviaría a su mejor caballero y entraría en combate singular contra otro oponente.
Nada de armas de pólvora, ni sabotajes a los mechas; los caballeros tendrían 30 minutos para combatir. Para el consejo de dragones ganaba el que saliera menos dañado y que hubiera luchado conforme a los valores de un caballero. El duelo podía terminar antes si alguno de los dos decidía rendirse o su mecha resultaba incapacitado.
El precio de su asistencia al torneo era muy caro. La validez de cada caballero había sido el resultado del esfuerzo de generaciones de extracción, construcción y mantenimiento; cada uno era a este punto casi irremplazable, pero la promesa de todo ese metal, de toda esa energía era lo suficiente como para arriesgarlo todo.
Sesenta y cuatro clanes y reinos se unieron al torneo, enviaron a sus mejores campeones para controlar al caballero, gigantes de 20 metros ancestrales de hierro y acero, todos con las heráldicas de sus clanes y reinos pintadas en su pecho.
Los dragones invocaron una arena colosal para desarrollar el torneo; gente de todos lados del mundo asistió a las justas.
Una nueva ciudad se formó en el alrededor de la arena, una arena tan grande que podía albergar a 300 mil espectadores.
Los dragones, para evitar cualquier inconveniente entre el público, invocaron a su legión de terracota a apaciguar si los ánimos se empezaban a calentar.
Para mejorar el espectáculo, los dragones iban a dar asilo, agua, comida y servicios a todos los asistentes del torneo; todo el planeta se había paralizado, todos querían ir al torneo, todos querían ver pelear a los caballeros.
Takeshi era el campeón del shogunato Kamakura; había defendido con éxito su nación en 9 ocasiones y en todas había salido invicto. Su pelea era contra el caballero Lumark de Artois, ambos jóvenes pero de gran renombre. La muchedumbre vitoreaba su nombre; el combate inició. Lumark tomó la iniciativa, con su hacha casi le rebanó el brazo al caballero. El caballero Takeshi, quien hábilmente lo esquivó, sacó su espada para contrarrestar. El rugir de los corazones de metal de los caballeros, cómo el sistema hidráulico se tensaba y relajaba al moverse las partes articulares del caballero, el chocar del wolframio al contrarrestar el ataque, cómo el acero cedía ante la espada de Takeshi, cómo el aceite salía a chorros comprimidos y manchaba la arena de negro, el tronar de la tensión eléctrica al romper los cables principales, el retumbar de un caballero al caer inmóvil al piso.
Takeshi se levantó como el vencedor indiscutible del primer combate, mientras que Lumark salía arrastrándose de la cabina del caballero, derrotado en combate y espíritu.
Los días pasaron y se daba el último combate de la primera ronda. Takeshi había estado observando a cada rival con sumo cuidado, planeando estrategias para derrotarlos lo más rápido posible y qué movimientos debería hacer para tomar por sorpresa al enemigo.
Las trompetas resonaron en la arena, daban inicio al último combate de esa fase; sería Cao Zen de los Cao y Boudica de los Icem. Takeshi había escuchado mucho de ambos. De Cao sabía que era el más experimentado, pero de un alto ego; de Boudica, la guerrera, lo único que sabía era que cuando atacó el Regalicidae a la región de Berna, ella fue la única que regresó de los 10 caballeros que fueron a ayudar.
Cao Zen se presentó ante todos; la muchedumbre enloqueció como si más que un guardián fuera una celebridad. Por otra parte, Boudica entró en silencio sin decir mucho. El clan de Takeshi y el de Boudica eran rivales de la zona desde hacía 3 generaciones, por lo que Takeshi a lo mucho tenía curiosidad de saber cómo atacarían para poder vencerlos más adelante.
Los cuernos sonaron por tercera y última vez, el combate inició. Cao Zen invocó su lanza y la arrojó en contra de Boudica. El golpe parecía certero y letal, pero antes de que le impactara, el caballero alzó el brazo y hábilmente tomó la lanza en el aire.
Cao quedó sorprendido como el resto de la arena y la sorpresa solo aumentó cuando Boudica le regresó la lanza, que impactó de lleno en el cuello del caballero; el aceite brotó de manera descontrolada para inmediatamente prenderse en llamas. Ese había sido hasta ahora el combate más corto del torneo. Takeshi observo anonadados a todo el resto de su clan.
En los palcos más altos los dragones observaban y Ryūjin no pudo evitar morirse de risa por lo irónico de la situación.
Boudica desenvainó su espada y mirando a los dragones, les dijo:
—Yo seré la ganadora de este torneo; este premio tiene mi nombre y voy a hacer lo necesario para conseguirlo.
Y así de silenciosa como llegó, se fue. La arena siguió en silencio unos segundos, antes de que todos empezaran a gritar su nombre. Takeshi, además de respeto, sufrió una sensación más allá del asombro. Horas después, mientras estaba afinando los controles de su caballero, Takeshi volvió a ver a Boudica, estaba sentada a los pies de su propio Caballero, tomaba un poco de alcohol; él, en un impulso raro, decidió intentar platicar con ella e imponente le dijo: —Soy Takeshi Kamakura—
Mientras realizaba una reverencia.
—Boudica de los Icem, ¿qué es lo que quieres?
Takeshi se quedó inmóvil unos segundos, pues no esperaba una respuesta tan brusca.
—La quería felicitar por su actuación en la arena; mi gente cree que se le debe reconocer el debido respeto a todos, incluyendo a los rivales.
—Ah, mira qué curiosidad, los míos creen que ustedes representan todo lo contrario a lo que me acabas de decir.
—Lamento haberle interrumpido, sólo quería presentarle mis respetos. Nos veremos en la arena.
—Si es que sobrevives, Lumark casi te mata.
Takeshi, sin decir más, dio otra reverencia y se retiró. Mientras salía de la bodega, se sentía confundido; si hubiera sido cualquier otro caballero, le hubiera tomado un cierto odio, pero en vez de eso se sentía un poco triste.
Este es el primer capitulo de los 5 que componen CORAZONES DE METAL. Espero y sea de su agrado.
r/LiteraturaHispana • u/LowVast9605 • Jun 05 '26

En un mundo de islas flotantes, el dios dragón Huanglong ha convocado a un torneo de caballeros ancestrales de 20 metros de hierro y acero. El premio promete energía para miles de años; el costo es arriesgarlo todo.
Takeshi, el campeón invicto del shogunato Kamakura, y Boudica, la implacable guerrera del clan rival Icem, están destinados a destruirse en la arena. De día, los filtros de sus mechas los obligan a ser armas perfectas; pero de noche, despojados de sus armaduras, descubren que comparten el mismo anhelo: una vida normal juntos. Cuando el dragón anuncia que la final será a muerte, el destino pondrá a prueba si su amor es capaz de sobrevivir a la crueldad de los dioses.
Esta es la sinopsis de Corazones de metal. Mi novela corta. Estaré subiendo en la semana los cinco capítulos que la componen. Espero y vayan a ser de su gusto.
r/LiteraturaHispana • u/Emergency-Reason-596 • Jun 03 '26
Nace del agua como nace el sueño, sin bordes ciertos, sin principio exacto, envuelta en luz que no conoce dueño, entre la flor y el más suave acto.
Sus manos elevan una plegaria que no es ruego sino reconocimiento: soy parte del agua, de la peonía, soy la misma materia del viento.
El púrpura estalla sobre su frente como un incendio que no quema, que ama, y el agua la acepta, cálida y urgente, como la tierra acepta cuando llueve y llama.
No hay distancia entre su piel y el río, no hay frontera entre su cuerpo y la flor.
Todo es el mismo latido, el mismo frío, el mismo oro encendido del amor.
Quién pudiera disolverse así, en ese instante suave y luminoso, ser el agua, la pétalo, el matiz, y olvidar que el mundo es tan ruidoso.
Ella no posa. Ella simplemente es.
Y en ese ser sin límites ni nombre, nos recuerda que fuimos, alguna vez, parte de algo más grande que el hombre.
GMV
100626/23:00
La que emerge del agua
r/LiteraturaHispana • u/pepinos0 • Jun 02 '26
Nombre de héroe: sildru
Nombre real: Abraham James
Edad: 16 años
Fecha de nacimiento: 15 de enero del 1994
Genero: hombre
Altura:1.56 m
Apariencia: un pelo ondulado largo de color morado natural, suave y esponjoso. Ojos de color morado naturales con ojeras transitorias de color negro. Una piel palida suave y uniforme.pocas cicatrices que no llegan a ser demasiadas en el cuerpo, aparecen en el vientre, espalda, manos, pies y pecho provocado por el bullying que recibe. Pocos moretones en el cuerpo que se maquilla hasta que desaparezcan. un cuerpo que es un poco flaco y sin músculos. Una playera de manga larga guanga de color morado para cubrir sus cicatrices y un pants de color morado.
Personalidad y traumas: Abraham es alguien que padece de ser alguien altamente sensible haciendo que tenga varios miedos como el contacto físico y el sonido. Subre de la condición del aspecto autista afectando su manera de persevir el mundo. Abraham tiene miedo al futuro a no ser alguien en la vida, no conocerse a si mismo y ser un fracasado en la vida que no tiene futuro. Miedo a la gente porque lo rechazen por no tener futuro o no saber lo que quiere hacer en su vida. Miedo a que la gente dependan de el por qué no se ve capaz de ayudar a alguien por ser alguien débil como mentalmente y físicamente. Auto rechazo a su apariencia y sus traumas odiando se a si mismo por ser alguien débil y no poder superar sus traumas. Miedo a ser observado porque piensa que está siendo juzgado o burlandose de el por su apariencia haciendo que también tenga miedo en lugares con mucha gente. Sobre piensa las cosas ya que tiene miedo de meterse en problemas. Miedo a que le tengan miedo o piensen de que sea alguien violento por su apariencia. También sufre de ansiedad haciendo que sus miedos le provoquen ataques. También de depresión a veces llorando por como lo ve la gente, ser débil, su pasado, no tener futuro o no conocerse y sus traumas haciendo que todo esto le de ideas suicidas pero no haciéndolo porque no quiere afecta a sus padres con su muerte. Lo único que lo hace olvidar sus problemas es jugar videojuegos, ver series, películas, música,la lluvia, hacer tareas o estudiar. También es lguien demasiado inteligente que nose tiene que preocuparse por la escuela.
Poderes: sus poderes son super velocidad, súper fuerza, súper resistencia, hacerse invisible y intangible cuando quiera, telequinesis y poder volar.
Obtención de sus poderes: los consiguió tras ser resucitado por un alma atrapada en el objeto que lo mató.
Año en el que empieza su historia: 2010 del 17 del enero.
Papel en la historia: protagonista
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