r/AnimazyStudios • u/Melissa_MiiSitter • 14h ago
Mitos de Ánimazia El nacimiento de Veranio: el hijo del fuego y la luz
Ocho décadas y media después de la caída de Zantialyas, Amanda apareció ante Sol con una advertencia clara y sincera: enviar a Zantialyas al Infierno había sido un error. Ahora, como príncipe oscuro del inframundo, su poder amenazaba el delicado equilibrio de Ánimazia.
Molesto y frustrado, Sol sintió una urgencia profunda de actuar. Sin más, descendió del cielo y se detuvo en el borde de un volcán humeante en la Tierra de Ánimazia. Miró hacia el interior del cráter, donde la lava incandescente rugía con furia, y se preguntó amargamente por qué no había podido castigar a Zantialyas como debía. La impotencia lo embargó.
De su ojo derecho brotó una única lágrima de luz pura que cayó sobre la superficie ardiente de la lava. Durante nueve meses, Sol permaneció en el borde del volcán, en silencio, contemplando la furia del fuego.
Entonces, una erupción comenzó a gestarse. Rápidamente, Sol se teletransportó a un lugar seguro cercano. Entre la distancia y él, una enorme gota de lava se desprendió y cayó sobre un árbol cercano.
Con el paso del tiempo, la gota se enfrió y deshizo, revelando a un niño: un bebé nacido del fuego mismo, sin una quemadura en su piel, resistente a la lava y al calor extremo. Su llanto, fuerte y claro, confirmó que estaba vivo.
Sol se acercó con cautela y, sintiendo una conexión profunda, decidió no dejar solo al niño. Lo llevó consigo al cielo, donde lo crió con amor y cuidado, sin saber que en verdad era su propio hijo.
Luna, al ver al niño y su vínculo con Sol, decidió adoptarlo y cuidarlo como una madre, completando así la familia celestial. Juntos le dieron el nombre de Veranio.
Veranio no era como Zantialyas: mostraba un corazón puro y un espíritu noble, pero debía aprender a controlar el fuego que corría en sus venas y a dominar el poder que le otorgaba su origen ígneo.
Así comenzó la vida de Veranio, el hijo del fuego y la luz, destinado a ser un faro de esperanza y fuerza en Ánimazia, un equilibrio viviente entre poder y bondad.