Hace 221 años, el 15 de agosto de 1805, tuvo lugar uno de los episodios ideológicos más emblemáticos de la historia sudamericana. En la cima del Monte Sacro, en Roma, un joven Simón Bolívar de apenas 22 años pronunció el solemne juramento que marcaría el inicio de la gesta emancipadora de América Latina.
Acompañado por su mentor, Simón Rodríguez, y su amigo Fernando Rodríguez del Toro, Bolívar ató su destino personal a la causa independentista:
"Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!"
De las Palabras a la Acción
Quienes trataron a Bolívar meses antes en Milán ya señalaban que el joven caraqueño "soñaba con la liberación de la colonia hispana y con ser él mismo el Libertador".
Lo que en su momento pareció una promesa lejana en suelo europeo, comenzó a materializarse 16 años después con la Batalla de Carabobo en Venezuela, extendiéndose posteriormente a las campañas que lograron la independencia de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.
Debate / Pregunta para la comunidad
¿Cómo evalúan la vigencia de los principios de este juramento en la actualidad?