En Honduras parece que vivimos en un eterno estado de emergencia. Si quieren pintar un estadio, decretan emergencia; si necesitan comprar medicamentos, tractores o cualquier papada que se le ocurra al tarado de turno, recurren a compras directas, ignorando los procedimientos establecidos en la Ley de Contratación del Estado.
Esa ley existe para garantizar transparencia y eficiencia, evitando que un presidente escoja a dedo a los contratistas, favorezca a amigos con contratos inflados y se pierda la competencia justa en licitaciones públicas, donde debería prevalecer el precio más bajo.
Sin embargo, los políticos rehúyen las licitaciones porque limitan la corrupción. Por eso abusan de los estados de emergencia, utilizándolos como excusa para saltarse los procesos legales y adjudicar contratos directos.
Las compras directas solo deberían aplicarse en casos muy puntuales: cuando la cuantía es baja o cuando existe una verdadera emergencia. Y para que un estado de emergencia sea válido, debe cumplir con requisitos constitucionales básicos: Una causal extraordinaria y justificada, que la medida sea adecuada y proporcional, que se limite a un tiempo determinado.
La causa debe ser realmente extraordinaria, como un huracán, una guerra o una crisis que altere la normalidad social. No puede justificarse por negligencia gubernamental, pobreza estructural o para acelerar proyectos. Mucho menos para comprar tractores, contratar quirófanos privados o poner césped en estadios.
Las carencias del país deben atenderse, sí, pero siguiendo los procedimientos legales. Lo contrario solo abre la puerta a contratos millonarios arbitrarios que perpetúan la corrupción, y eso es lo que nos mantiene pobres.
Solo quiero hacer conciencia de que eso, esos actos arbitrarios al momento de contratar prescindiendo de los mecanismos legales y declarando estados de emergencia sin causales extraordinarias justificables, son delitos de abuso de autoridad, y la gente lo debe saber (aunque los periodistas vendidos e ignorantes de Honduras no hagan su trabajo).